La hierbabuena es Mentha spicata y no contiene mentol. Su aroma lo lleva la carvona, que huele dulce y no produce sensación de frío en la boca. La menta piperita (Mentha × piperita) es otra planta, un híbrido estéril cuyo aceite es mentol en un 35 a 45%, y esa es la que refresca. Para un té moruno, un mojito o un tabulé se quiere hierbabuena; para un caramelo o una infusión que enfríe, piperita.
Y una regla de cultivo que no admite excepción: la hierbabuena no se planta directamente en el suelo del huerto. Sus rizomas avanzan cerca de un metro al año por debajo de la tierra y se meten entre las raíces de todo lo demás. Va en maceta, o en un contenedor enterrado sin fondo, y esa decisión hay que tomarla el primer día porque después no hay marcha atrás.
Hierbabuena o menta: cómo se distinguen en la mano
| Hierbabuena (Mentha spicata) | Menta piperita (Mentha × piperita) | |
|---|---|---|
| Pecíolo | Hoja sentada o casi, pegada al tallo | Hoja con pecíolo corto pero evidente |
| Color | Verde claro y vivo | Verde oscuro, con nervios y tallos morados |
| Superficie | Muy rugosa y abullonada, con nervios hundidos | Más lisa y brillante |
| Olor al frotar | Dulce, a chicle verde | Penetrante, a caramelo de menta |
| En boca | No enfría | Enfría de forma inconfundible |
| Componente principal | Carvona y limoneno | Mentol y mentona |
| Semilla | Fértil, aunque poco fiable | Estéril: no existe semilla verdadera |
La prueba definitiva y gratuita: se frota una hoja entre los dedos y se huele; después se mastica un trocito. Si la boca se queda fresca al inspirar aire, es piperita. Si sabe a menta pero la sensación térmica no cambia, es hierbabuena. Hay una comparación más amplia en hierbabuena y menta.
Por qué una refresca y la otra no
La explicación es un receptor concreto. En las terminaciones nerviosas de la boca y la piel hay un canal iónico llamado TRPM8, cuya función es detectar el frío: se activa cuando la temperatura baja de unos 26 grados y envía al cerebro la señal "frío".
El mentol se une a ese mismo receptor y lo abre sin que la temperatura haya cambiado. El cerebro recibe una señal de frío auténtica procedente de una boca que sigue a 37 grados. Por eso el aire inspirado después parece helado: el receptor ya está sensibilizado y cualquier corriente lo dispara.
La carvona de la hierbabuena, en cambio, no encaja en TRPM8. Estimula el olfato con un perfil muy parecido, de ahí que las dos plantas huelan a menta, pero deja intacta la sensación térmica. Es exactamente la diferencia que se nota entre un chicle de spearmint y uno de peppermint.
Con el calor ocurre lo mismo al revés: la capsaicina del pimiento activa el receptor del calor, TRPV1. Son dos moléculas que engañan al termómetro del cuerpo desde direcciones opuestas.
Nunca en el suelo del huerto
Las mentas se expanden mediante rizomas y estolones, tallos horizontales que corren a pocos centímetros de profundidad y emiten brotes cada palmo. Un solo esqueje plantado en un bancal se convierte en tres años en una mancha de varios metros cuadrados, y erradicarla exige levantar la tierra y retirar cada fragmento, porque cualquier trozo de rizoma que quede rebrota.
Las opciones sensatas:
- Maceta, la solución normal. Mínimo 25 a 30 centímetros de diámetro y 25 de profundidad. Colocada sobre platillo o sobre baldosa, porque si se deja directamente sobre tierra, las raíces salen por el drenaje y escapan igualmente.
- Contenedor enterrado: un cubo o un tubo de obra sin fondo, hundido en el bancal con el borde sobresaliendo tres o cuatro centímetros. Los rizomas quedan confinados y la planta disfruta del suelo profundo.
- Zona sacrificada: un rincón acotado por pavimento, muro o camino, donde se le permite hacer lo que quiera. Es lo que hacen los huertos antiguos.
Sustrato, sitio y riego de una planta de ribera
Al contrario que la mayoría de las aromáticas mediterráneas (romero, tomillo, lavanda, que quieren pobreza y sequía), la menta es una planta de orilla de arroyo. Eso ordena todos sus cuidados.
Riego: constante. El sustrato no debe secarse nunca del todo. En verano, a diario en maceta y a veces dos veces al día en las de tamaño pequeño; en invierno, lo justo para que no se reseque. Es de las pocas plantas de maceta que agradece un platillo con un dedo de agua en pleno agosto.
Sustrato: rico y con capacidad de retención. Universal con compost, sin necesidad de mucho drenaje. Un puñado de fibra de coco ayuda a mantener la humedad.
Sol: pleno en el norte peninsular. En el interior y el sur, sol de mañana y sombra desde el mediodía: con 38 grados y sol directo, la hoja se quema por los bordes por muy regada que esté. A la sombra total crece pero sale desvaída y con poco aroma.
Abonado: cada tres o cuatro semanas en temporada con un fertilizante equilibrado. Una menta en maceta consume el sustrato deprisa y su decadencia veraniega es tan frecuentemente falta de alimento como falta de espacio.
Cómo cortarla para que no se agote
Igual que en otras labiadas, el corte se hace por encima de un par de hojas, y de ahí salen dos ramas nuevas. Pero con la menta hay dos matices propios.
Se cosecha el tercio superior de los tallos, nunca hojas sueltas. La planta responde ramificando y en dos semanas ha recuperado el volumen.
El momento óptimo del aroma es justo antes de la floración. El contenido en aceite esencial de la hoja alcanza su máximo cuando los botones florales están formados pero no abiertos, que en España ocurre entre finales de junio y julio. Ese es el momento de hacer la cosecha grande si se va a secar.
Después de florecer, rebaje a fondo. Una vez pasada la floración, la hoja se vuelve pequeña y áspera y la mata se afea. Se cortan todos los tallos a cinco centímetros del suelo, se abona y se riega: en tres o cuatro semanas rebrota entera con hoja tierna, y así se consigue una segunda cosecha de calidad en septiembre. Al revés que la albahaca, la menta es perenne y no muere al florecer, pero sí pierde calidad si se la deja.
Dividirla cada año
Este es el punto que separa una mata que dura una década de otra que se apaga en dos veranos. Una menta en maceta llena el tiesto de rizomas en una sola temporada. Al segundo año, el cepellón es una masa compacta de raíces y sustrato agotado, con poquísimo espacio para agua: la planta se seca en horas, amarillea y saca hoja diminuta.
La solución es dividirla cada primavera, en marzo o abril:
- Se saca el cepellón de la maceta.
- Se corta en cuatro con un cuchillo grande o una pala pequeña, como quien parte una tarta.
- Se descarta la parte central, que suele ser la más leñosa y agotada.
- Se replanta una de las porciones exteriores en la misma maceta con sustrato completamente nuevo, y se regalan o se replantan las otras.
Es una operación de cinco minutos que devuelve el vigor de una planta joven, y de paso rompe el ciclo de las enfermedades del suelo.
Qué pasa en invierno
La hierbabuena es una vivaz de hoja caduca. En noviembre o diciembre amarillea, se seca entera y desaparece de la superficie. No se ha muerto: el rizoma está intacto bajo tierra y rebrotará en marzo. Es perfectamente rústica, aguanta hasta unos -15 grados y no necesita protección en ningún punto de España.
Lo que hay que hacer entonces es poco: cortar y retirar los tallos secos (donde inverna la roya), dejar la maceta a la intemperie y regarla muy de vez en cuando para que el cepellón no se convierta en polvo. En zonas de invierno suave, como el litoral mediterráneo y Canarias, puede conservar parte de la hoja todo el año.
Para tener hierbabuena fresca en enero, la vía es entrar una maceta pequeña a una ventana muy luminosa en octubre, o hacer un esqueje en septiembre y cultivarlo en interior.
Esquejes en un vaso, y la semilla que no existe
Multiplicarla es muy fácil. Se corta un tallo de 10 centímetros por debajo de un nudo, se le quitan las hojas inferiores y se pone en un vaso de agua en un lugar claro. Enraíza en cinco a ocho días y a las dos semanas está listo para maceta. Sirve incluso un manojo comprado en la frutería, siempre que los tallos estén frescos.
La otra vía es la división de rizoma: se separa un trozo de rizoma de tres o cuatro centímetros con un brote y se planta horizontal a dos centímetros de profundidad.
Sobre la semilla, dos avisos que ahorran dinero. La menta piperita es un híbrido estéril (cruce de Mentha aquatica y Mentha spicata) y no produce semilla viable: cualquier sobre etiquetado como semilla de menta piperita contiene otra cosa. Y las mentas en general hibridan entre sí con enorme facilidad, así que las plantas nacidas de semilla salen variables y casi siempre con menos aroma que la madre. Todas las mentas de calidad del mundo se propagan vegetativamente. Hay una guía en cómo sembrar hierbabuena.
La roya de la menta
Es la enfermedad grave de este cultivo y conviene reconocerla pronto. Puccinia menthae produce pústulas anaranjadas o pardas en el envés de las hojas, que en un par de semanas se vuelven negras. Los tallos afectados se deforman y engrosan, la hoja cae y la planta se debilita hasta perderse.
Es un hongo específico de las mentas, favorecido por la humedad prolongada del follaje y por matas densas y mal ventiladas (exactamente lo que produce una maceta no dividida). No hay tratamiento doméstico eficaz una vez extendido.
Lo que funciona:
- Cortar toda la parte aérea a ras y tirarla a la basura, no al compost, en cuanto aparezca.
- Regar a la base, nunca por encima de la hoja, y hacerlo por la mañana.
- Dividir y renovar el sustrato cada año; no reutilizar tierra de una planta que ha tenido roya.
- Si la infección se repite, empezar de cero con un esqueje sano en sustrato nuevo y maceta desinfectada.
Los otros problemas son menores: pulgón en primavera, araña roja en veranos secos (se combate manteniendo la humedad, que a esta planta le viene bien de todos modos) y orugas defoliadoras, que se tratan con Bacillus thuringiensis.
Las otras mentas del jardín español
| Especie | Nombre común | Rasgo | Uso |
|---|---|---|---|
| Mentha spicata | Hierbabuena, menta verde | Hoja sentada y rugosa | Té moruno, mojito, cocina árabe |
| Mentha × piperita | Menta piperita | Tallo morado, mentol | Infusión, repostería, licores |
| Mentha suaveolens | Mastranzo, menta manzana | Hoja redonda, blanca y aterciopelada | Ornamental y aromática suave |
| Mentha pulegium | Poleo | Porte bajo, hoja pequeña, olor intenso | Infusión de poleo menta |
| Mentha longifolia | Menta de burro | Silvestre en riberas de toda España | Escaso interés culinario |
| Mentha × piperita 'Chocolate' | Menta chocolate | Nota de cacao | Postres |
El mastranzo y la menta de burro crecen espontáneamente junto a acequias y arroyos en casi toda la península, y se reconocen a distancia por su olor al pisarlas.
Secarla y conservarla
A diferencia de la albahaca, la menta seca conserva muy bien su aroma, porque la carvona y el mentol son bastante más estables que el linalool. Se corta el tallo entero antes de florecer, se atan manojos pequeños y se cuelgan boca abajo a la sombra, en sitio ventilado y por debajo de 35 grados. En una o dos semanas están listos. Se desmenuza la hoja al guardarla, no antes, y se conserva en tarro de cristal opaco.
El secado al sol o en horno destruye buena parte de los volátiles y deja una hoja que sabe a heno.
En fresco aguanta cinco o seis días con los tallos en un vaso de agua en la encimera, y también en la nevera envuelta en papel húmedo dentro de una bolsa: al contrario que la albahaca, la menta no sufre daño por frío.
Congelar la hoja picada en cubiteras con agua funciona bien para bebidas.
Antes de tomarla a diario
Como planta de cocina y como infusión ocasional, la hierbabuena no plantea problemas. Hay, sin embargo, tres puntos que conviene conocer y que separan la tradición de lo comprobado.
La menta piperita relaja la musculatura lisa, y esa acción tiene una consecuencia práctica: relaja también el esfínter esofágico, de modo que puede empeorar el reflujo gastroesofágico y la acidez en personas que los padecen. Es un efecto bien documentado.
El mentol no debe aplicarse en la cara ni bajo la nariz de lactantes y niños pequeños, porque se han descrito episodios de espasmo de laringe y apnea. Esta contraindicación es reconocida por las agencias reguladoras.
El poleo merece mención aparte. Mentha pulegium contiene pulegona, un compuesto hepatotóxico. En infusión ocasional y en las cantidades habituales el riesgo es bajo, pero el aceite esencial de poleo es peligroso y ha causado intoxicaciones graves y muertes; las agencias europeas han fijado límites al contenido de pulegona en alimentos y bebidas por este motivo. El aceite esencial de poleo no debe ingerirse en ninguna circunstancia. Ante una intoxicación, el Instituto Nacional de Toxicología atiende en el 91 562 04 20.
En cuanto a las propiedades digestivas que la tradición atribuye a la menta, existen ensayos clínicos razonables sobre el aceite de menta piperita con recubrimiento entérico en el síndrome del intestino irritable, con resultados favorables, pero eso son medicamentos registrados y dosificados que nada tienen que ver con una infusión casera. Cualquier uso con intención terapéutica, y especialmente en embarazo, lactancia, niños o junto a otros medicamentos, debe consultarse con el médico o el farmacéutico. Este artículo no describe preparaciones ni cantidades.
En resumen
La hierbabuena es Mentha spicata, de hoja sentada y rugosa y aroma de carvona que no enfría, distinta de la menta piperita, de tallo morado y mentol, que sí lo hace porque activa el receptor del frío TRPM8. Se planta siempre en maceta de 25 a 30 centímetros o en contenedor enterrado, porque sus rizomas colonizan un bancal en dos temporadas. Es planta de ribera: quiere sustrato rico, riego constante y sombra de tarde en el sur. Se cosecha el tercio superior de los tallos, se rebaja a cinco centímetros después de florecer y se divide el cepellón cada primavera con sustrato nuevo, que es lo que impide que se apague. En invierno desaparece y rebrota sola en marzo. Su enemigo serio es la roya, que obliga a cortar a ras y tirar todo lo afectado. Y para multiplicarla basta un tallo en un vaso de agua: en una semana tiene raíces.