La hierbabuena es probablemente la aromática más fácil de cultivar y, paradójicamente, una de las que más problemas causa en el jardín. Crece con tanta facilidad que si la plantas directamente en un parterre, en dos o tres temporadas habrá colonizado todo lo que tenga alrededor.

Este artículo explica cómo empezar el cultivo, por qué la semilla no suele ser el mejor camino y qué hacer para que la mata se mantenga productiva y aromática año tras año.

Qué planta es exactamente la hierbabuena

En España, «hierbabuena» designa habitualmente a la Mentha spicata, también llamada menta verde o menta romana, la de hoja lanceolada, algo rugosa y sin apenas pelo. Es la que se usa en el té moruno, en el gazpacho, con las habas o en la sopa de arroz.

No hay que confundirla con la menta piperita (Mentha × piperita), que es un híbrido natural entre Mentha aquatica y Mentha spicata. La piperita tiene mucho más mentol, un sabor más frío y penetrante, y se destina más a infusiones y confitería que a cocina salada.

Esta distinción tiene una consecuencia práctica muy concreta: al ser un híbrido, la menta piperita no produce semilla fértil y solo se puede multiplicar vegetativamente. Si compras un sobre de «semillas de menta», lo que obtendrás será una Mentha spicata o algún cruce impredecible.

Por qué casi nadie debería sembrarla de semilla

Las mentas se hibridan entre sí con enorme facilidad, así que la descendencia de semilla es muy variable: puedes acabar con plantas de aroma mediocre o directamente desagradable. Además, la germinación es lenta e irregular y la planta tarda meses en alcanzar tamaño de recolección.

La multiplicación vegetativa, en cambio, produce clones idénticos a la planta madre, con el mismo aroma, y da cosecha en semanas. Es el método que usan todos los viveros, y no hay ninguna razón para hacerlo de otro modo salvo curiosidad experimental.

Si aun así quieres sembrar, hazlo así: siembra de marzo a mayo en semillero, sobre sustrato fino y húmedo, sin cubrir apenas las semillas (necesitan luz para germinar; un espolvoreo mínimo de sustrato basta). Mantén a 18-21 °C y con humedad constante, pulverizando en lugar de regar a chorro. Germina en 10 a 15 días. Trasplanta cuando las plántulas tengan cuatro hojas verdaderas.

Semillas de hierbabuena

El método que funciona: esquejes

Corta un tallo de 10 a 15 cm justo por debajo de un nudo, preferiblemente uno que no esté floreciendo. Retira las hojas de la mitad inferior, dejando dos o tres pares en la parte alta.

A partir de ahí tienes dos caminos. El enraizamiento en agua es el más visual y el más fácil para empezar: mete el esqueje en un vaso con agua, en un sitio luminoso sin sol directo, y cambia el agua cada dos días. En 7 a 14 días salen raíces blancas. Cuando midan tres o cuatro centímetros, pásalo a maceta.

El enraizamiento directo en sustrato da plantas algo más robustas, porque las raíces formadas en agua son frágiles y sufren en el trasplante. Entierra el esqueje tres centímetros en una mezcla ligera de sustrato y perlita, mantén húmedo y cubre con una bolsa transparente los primeros días para conservar la humedad. Enraíza en dos o tres semanas.

La división de mata es aún más rápida si ya tienes una planta: en primavera u otoño, saca el cepellón, separa porciones con raíces y estolones, y replanta.

Dónde plantarla: la maceta no es opcional

La hierbabuena se propaga mediante estolones, tallos rastreros que enraízan a cada nudo. Es una planta invasora en el sentido literal del término dentro de un jardín: acabará con las fresas, con el perejil y con lo que se le ponga por delante.

La solución estándar es cultivarla en maceta, de al menos 25 o 30 cm de diámetro. Si la quieres en el suelo, plántala dentro de un contenedor sin fondo enterrado, o de una maceta grande enterrada con el borde sobresaliendo tres o cuatro centímetros para que los estolones no salten por encima.

En cuanto a exposición, prefiere semisombra. En el norte y en zonas templadas admite pleno sol; en Andalucía, Extremadura o el valle del Ebro, el sol directo de julio la quema y la obliga a espigar. El sustrato debe ser rico en materia orgánica y retener humedad, con pH entre 6 y 7.

Mata de Mentha spicata

Riego, poda y cosecha

Es de las pocas aromáticas que quiere humedad constante. A diferencia del romero o el tomillo, procede de suelos frescos y ribereños. En verano, en maceta, puede necesitar riego diario. Lo que no tolera es el encharcamiento permanente, que pudre los estolones. Pinza los brotes desde los 15 cm de altura: cortar la punta obliga a ramificar y da una mata densa.

Aquí está el consejo que más cambia el resultado: corta las inflorescencias en cuanto aparezcan. Cuando la menta florece, en verano, redirige su energía a la semilla, las hojas pierden concentración de aceites esenciales y el sabor se vuelve amargo. Eliminando las espigas florales mantienes la calidad aromática toda la temporada.

Recolecta por la mañana, tras evaporarse el rocío y antes del calor: es cuando la concentración de aceites esenciales es máxima. Puedes cortar hasta un tercio de la mata cada vez.

Mantenimiento a largo plazo y problemas

La hierbabuena es vivaz y resistente al frío: pierde la parte aérea con las heladas y rebrota del rizoma en primavera. En invierno puedes cortarla a ras de suelo tras las primeras heladas y reducir el riego al mínimo.

Con el tiempo, la mata se agota y el centro se vuelve leñoso y poco productivo. Divide y renueva el sustrato cada dos años, en primavera. Es la operación que más prolonga la vida útil de la planta.

El problema sanitario más común es la roya de la menta (Puccinia menthae), que se manifiesta como pústulas anaranjadas en el envés de las hojas. Favorece su aparición el exceso de humedad con mala ventilación y el follaje demasiado denso. Retira y destruye las hojas afectadas (no las eches al compost), aclara la mata y evita mojar las hojas al regar. También pueden aparecer pulgones y araña roja en ambientes secos.

En resumen

Olvida la semilla salvo que quieras experimentar: multiplica la hierbabuena por esqueje o división y tendrás cosecha en semanas, con el aroma exacto de la planta madre. Cultívala siempre en maceta o con barrera de raíces, en semisombra, con sustrato rico y humedad constante. Pinza los brotes para que ramifique, elimina las flores en cuanto aparezcan para conservar el aroma y divide la mata cada dos años. Con eso, una sola planta te abastece durante años.


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