«Margarita azul» no es el nombre de una especie. Es una etiqueta de vivero que se le pone al menos a cuatro plantas distintas, de tres continentes, con ciclo y exigencias que no se parecen en nada. Y no es un problema de aficionados: el propio texto del que sale esta página empezaba hablando de Felicia amelloides y a mitad de artículo estaba describiendo especies de Osteospermum y de Dimorphotheca como si fueran variedades de la primera. Son géneros diferentes.
La margarita azul por antonomasia, y la única con azul de verdad en las lígulas, es la felicia, Felicia amelloides. Si la mata que tienes delante hace flores de un azul celeste limpio con el centro amarillo intenso sobre tallos finos y desnudos, es ella. Si el azul tira a violeta, a morado o a lila, o si la flor no tiene pétalos visibles y parece un pompón de pelusa, es otra cosa. Abajo va cada una, con lo que las separa a simple vista.

La margarita azul verdadera: Felicia amelloides, con lígulas azul celeste y disco amarillo, sobre tallos largos y sin hojas.
Felicia amelloides, la de verdad
Es una mata sudafricana de la provincia del Cabo, de las que crecen en arenales costeros y laderas pedregosas. Forma un arbusto bajo, muy ramificado, que se ensancha más de lo que sube, con hojas pequeñas, opuestas, ásperas al tacto por unos pelillos cortos y rígidos.
El capítulo es pequeño, plano y va solo en la punta de un pedúnculo largo y desnudo, muy por encima del follaje. Tiene una sola corona de lígulas de azul celeste y un disco de flores amarillas apretadas. Un detalle práctico que la delata: no cierra la flor de noche, a diferencia de casi todas las sudafricanas con las que se la confunde.
En España se comporta como planta de sol pleno y suelo pobre y arenoso. El frío fuerte se la lleva, así que en el interior se trata como planta de temporada o se resguarda. Los cuidados detallados, riego, abonado y la poda de verano que le devuelve la floración, están resueltos aparte en la ficha de la Felicia amelloides y en la de cuidados de la margarita azul, así que aquí no los repito.
Osteospermum, la que no es azul
Es la confusión más frecuente, y la que arrastraba el texto original. El Osteospermum, la margarita africana, también viene de Sudáfrica y también hace capítulos grandes de tipo margarita, pero su gama va del blanco al rosa, al malva, al morado y al naranja. No hay Osteospermum de azul celeste. Lo que a veces se anuncia así es un morado azulado, y la diferencia se ve enseguida al lado de una felicia.
Separarlos es fácil:
- Tamaño de la flor. El Osteospermum hace capítulos bastante mayores que la felicia.
- El centro. En muchas felicias el disco es amarillo limpio; en Osteospermum el disco suele ser oscuro, azulado o casi negro, y en las variedades comerciales brilla como si fuera metálico.
- La noche. Muchos Osteospermum cierran las lígulas al anochecer y con el cielo cubierto. La felicia no.
- La hoja. La del Osteospermum es mayor, más carnosa y más ancha.
Sus cuidados propios están en la ficha del Osteospermum. Dimorphotheca, que el original mezclaba también en la misma lista, es el género hermano: plantas anuales sudafricanas, de flor blanca, crema o anaranjada, que se cierran de noche y con lluvia. Tampoco son azules ni son felicias.

De cerca se ve el disco amarillo brillante y la corona única de lígulas azules. Es el carácter que ninguna de las otras «margaritas azules» reproduce.
El agerato, que ni siquiera tiene pétalos
En jardinería de temporada se vende muchísimo como «margarita azul» el agerato, Ageratum houstonianum, una compuesta de origen centroamericano que forma matitas bajas cubiertas de flores azul lila.
La prueba es de un segundo: el agerato no tiene lígulas. Su capítulo está formado solo por flores tubulares, con los estilos asomando, y por eso la flor parece un pompón de pelusa y no una margarita. Si te acercas y no encuentras pétalos por ninguna parte, has resuelto la duda. Además va en ramilletes densos de muchos capítulos pequeños, mientras que la felicia lleva sus capítulos de uno en uno sobre tallos largos.
La margarita azul australiana
El cuarto nombre en liza es Brachyscome, australiana, que se vende para jardinera y colgante. Hace nubes de capítulos pequeños en azul lila, malva o blanco, con el disco amarillo, sobre un follaje muy fino y recortado en tiras estrechas.
Y aquí está la clave: la hoja. La felicia tiene hojas enteras, pequeñas y ovaladas; la Brachyscome las tiene finamente divididas, casi plumosas. Con la planta sin flor, ese carácter basta.
Se les suman, según la zona y el vivero, algunos asteres y afines de flor azulada que también reciben el apodo. En todos esos casos se trata de vivaces de otoño, no de matas que florezcan de primavera a otoño, así que el calendario de floración ya los separa.
Y la «margarita de París»
Merece aclaración aparte porque el texto original la daba como sinónimo de la felicia. La margarita de París es Argyranthemum frutescens, un arbusto endémico de Canarias, de flor blanca o rosa y hoja verde azulada muy dividida. No es azul, no es sudafricana y no tiene nada que ver. Está tratada en su propia ficha. El reparto completo de nombres dentro de este grupo, con Leucanthemum, Bellis y compañía, está en la guía de las margaritas.
Cómo saber cuál te llevas del vivero
Las etiquetas de flor de temporada son poco de fiar, así que conviene mirar la planta. Tres preguntas resuelven casi todos los casos:
- ¿Tiene pétalos? Si no los tiene y parece pelusa, es agerato.
- ¿De qué color es el centro? Amarillo limpio con lígulas azul cielo, felicia. Centro oscuro o metálico y flor grande, Osteospermum.
- ¿Cómo es la hoja? Entera y áspera, felicia. Finamente dividida y blanda, Brachyscome. Ancha y carnosa, Osteospermum.
Y si puedes verla al anochecer, mejor todavía: la que sigue abierta cuando ya casi no hay luz es la felicia.

Felicia con un pelargonio de flor rosa. Las dos vienen del sur de África y piden lo mismo, sol y suelo suelto, por eso funcionan juntas en jardinera.
En resumen
Bajo el nombre de margarita azul se venden cuatro plantas distintas y solo una es azul de verdad: Felicia amelloides, mata sudafricana de lígulas azul celeste, disco amarillo, hoja pequeña y áspera y flor que no cierra de noche. El Osteospermum es la margarita africana, de flor grande y centro oscuro y sin azul en su paleta. El agerato no tiene lígulas y hace pompones de pelusa. Y la Brachyscome australiana se delata por la hoja finamente recortada.
Vale la pena saber cuál llevas a casa porque las cuatro se cuidan distinto y ninguna se comporta como las otras en el jardín. Con mirar el centro de la flor, la hoja y qué hace la planta al anochecer se sale de dudas sin necesidad de etiqueta.