Si has visto una flor en una cuneta, en la orilla de una charca o en un prado de montaña y te han dicho que es un «lirio silvestre», lo más probable es que no sea un lirio verdadero. En España, la inmensa mayoría de lo que la gente llama lirio silvestre son Iris, que tienen rizoma y hojas en abanico. Los Lilium, los lirios de bulbo que salen en los catálogos, apenas viven de forma silvestre aquí, y solo en zonas de montaña concretas del norte. Y luego hay un tercer grupo de plantas con flor grande y blanca que también reciben el nombre sin serlo, como el nardo marino de las dunas.
Antes de seguir, lo que importa si vas a tocar algo: varias de estas plantas son tóxicas por ingestión. Los rizomas de los Iris lo son y además irritan la piel al manipularlos; el lirio de los valles, que crece silvestre en el norte, contiene glucósidos cardiotónicos; y en los prados de montaña aparece en otoño el quitameriendas, Colchicum autumnale, que es una de las plantas más peligrosas de la flora española. Si tienes gato en casa, apunta otra cosa: los Lilium provocan fallo renal agudo en gatos, con cualquier parte de la planta, incluidos el polen y el agua del jarrón. Ante una ingestión, al médico o al veterinario, o al Instituto Nacional de Toxicología.
Iris o Lilium: se distingue en un segundo
No hace falta saber botánica para separarlos, basta con mirar dos cosas.
Un Iris tiene seis piezas florales claramente desiguales: tres caen hacia abajo (los «sépalos» o pétalos caídos, a menudo con una mancha o una barba de pelos) y tres se levantan hacia arriba. Las hojas son planas, rígidas, en forma de espada, y salen todas de la base montadas unas sobre otras en abanico. Bajo tierra hay un rizoma grueso y tumbado, o un bulbo pequeño en algunas especies.
Un Lilium tiene seis tépalos iguales entre sí, formando una trompeta, una estrella o un turbante. Las hojas no están en la base: van repartidas a lo largo de un tallo alto y con hojas hasta arriba. Debajo hay un bulbo de escamas sueltas, sin túnica que lo envuelva.
Si la flor sale de una mata de hojas en abanico, es un iris. Si sale en lo alto de un tallo con hojas, es un lilium. Hay más matices en la guía general de lirios, que trata el nombre en el jardín; aquí vamos al campo.
Iris pseudacorus en la orilla de una charca. Es el lirio silvestre que más gente encuentra en España, y no es un Lilium.
Los lirios silvestres que de verdad vas a encontrar
Iris pseudacorus, el lirio amarillo. El más frecuente con diferencia. Forma matas grandes de hojas acintadas en cunetas húmedas, bordes de río, acequias y orillas de charca, y florece de amarillo intenso en primavera. Es nativo de aquí, aunque en otros continentes, adonde se llevó como ornamental, se comporta como invasor agresivo. Tiene ficha propia como planta de borde de estanque.
Iris foetidissima, el lirio hediondo. Vive en sitios sombríos y secos, bajo arbolado, y pasa desapercibido porque su flor es pequeña y de un violeta apagado. Se identifica sin flor por dos rasgos: la hoja huele mal al romperla, y en invierno abre unas cápsulas llenas de semillas naranjas brillantes que se quedan puestas durante meses. Más detalle en su ficha.
Iris xiphium, el lirio de España. Este sí tiene bulbo, no rizoma. Hoja estrecha y acanalada, flor azul violácea con una mancha amarilla, en pastos y claros de matorral de buena parte de la península a finales de primavera. De él descienden los «iris de Holanda» que se venden para cortar.
Iris pequeños de matorral seco. En laderas calizas del este peninsular aparecen iris barbados enanos, de pocos centímetros de tallo y flor grande, morada o amarilla, que florecen muy pronto. Y en los alrededores de pueblos, bancales y cementerios es habitual encontrar matas de Iris germanica escapadas de cultivo desde hace décadas, que parecen silvestres y no lo son.
Los Lilium silvestres ibéricos son solo dos, y de montaña
El martagón, Lilium martagon, vive en hayedos claros, orlas de bosque y prados de siega del Pirineo, la Cordillera Cantábrica y algunos puntos del Sistema Ibérico. Se reconoce al instante por las hojas en verticilos, en pisos alrededor del tallo, y por las flores colgantes de color rosa con motas oscuras y los tépalos enrollados hacia atrás como un turbante.
El lirio de los Pirineos, Lilium pyrenaicum, tiene la misma forma de flor en turbante pero en amarillo, y vive en prados de siega y megaforbios de montaña, sobre todo en la vertiente pirenaica. Los dos tienen ficha aparte: martagón y lirio de los Pirineos. Fuera de esas montañas, un lirio de trompeta en un jardín o un talud es un híbrido de jardinería, no una planta silvestre.
Las falsas azucenas de la arena
En dunas del litoral mediterráneo y atlántico aparece a finales de verano el nardo marino, Pancratium maritimum: flores blancas grandes, muy perfumadas de noche, con una corona en el centro que une los estambres, y hojas glaucas acintadas. Sale de la arena aparentemente de la nada y todo el mundo lo llama azucena o lirio de mar. No es ni un Lilium ni un Iris, y está incluido en catálogos de flora protegida de varias comunidades autónomas. Su ficha entra en ese detalle.
Nardo marino en un arenal costero. La corona central que une los estambres lo separa de cualquier lirio verdadero.
No lo arranques, y no por capricho
El marco general de la flora silvestre en España es la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, desarrollada para las especies protegidas por el Real Decreto 139/2011, que establece el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y el Catálogo Español de Especies Amenazadas. Encima de eso, cada comunidad autónoma tiene su propio catálogo de flora protegida, y cada espacio natural protegido tiene sus normas de uso, que suelen prohibir directamente recolectar plantas. Antes de coger nada, lo que manda es la norma de la comunidad y del espacio en el que estés.
Y aunque la planta no esté protegida, arrancarla casi nunca sale bien. Los Lilium de montaña tienen el bulbo a bastante profundidad, sin túnica protectora, y se deshidratan en cuanto se sacan; el nardo marino tiene el bulbo hundido en la arena y la excavación desestabiliza la duna. Lo que sí puedes hacer, si quieres la planta en casa, es comprar bulbo propagado en vivero, o recoger semilla madura de una población abundante y sembrarla, que es lento pero no daña la mata.
Cómo hacer una foto que sirva para identificar
Una sola foto de la flor de cerca casi nunca basta, y es el motivo por el que tanta gente acaba con una identificación equivocada. Con el móvil, haz cuatro tomas: la flor de frente, la base de la planta con las hojas (ahí se ve el abanico del iris o el tallo con hojas del lilium), la planta entera con su entorno, y el sitio (cuneta húmeda, hayedo, duna, prado seco). El hábitat descarta más especies que cualquier detalle de la flor.
Una flor así, sola en la hierba y sin hojas visibles alrededor, no se puede identificar solo con esta foto: faltan la hoja, la base de la planta y el hábitat.
Queda una advertencia que hay que hacer porque circula mucho lo contrario: en internet se atribuyen a los «lirios silvestres» usos para el corazón, para la tensión o como alimento, mezclando plantas que no tienen nada que ver entre sí. No los busques aquí. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet. En este grupo concreto, además, la confusión es peligrosa: el lirio de los valles, Convallaria majalis, contiene glucósidos cardiotónicos, y el quitameriendas provoca intoxicaciones graves. Ninguna de estas plantas silvestres se come ni se toma.
En resumen
Lirio silvestre es un nombre de uso, no un nombre botánico. En España designa casi siempre a un Iris, con hojas en abanico y flor de piezas desiguales, y muy en particular al lirio amarillo de las cunetas húmedas. Los Lilium verdaderamente silvestres se reducen al martagón y al lirio de los Pirineos, los dos de montaña del norte, y hay además falsos lirios, como el nardo marino de las dunas, que no pertenecen a ninguno de los dos géneros.
Identifica mirando la base de la planta y el hábitat, no solo la flor. Y déjala donde está: varias de estas especies están protegidas por catálogos autonómicos dentro del marco de la Ley 42/2007, varias son tóxicas por ingestión, y el bulbo arrancado en el campo se pierde casi siempre. Si tienes gato, recuerda que los Lilium son letales para él incluso en un ramo.