El lirio hediondo es Iris foetidissima, y es el iris más fácil de identificar de todos los que crecen en la península, porque no hace falta que esté florido. Se reconoce por la hoja: rompe una y huele. Desprende un olor desagradable, difícil de describir (hay quien dice carne cruda y hay quien dice plástico), y ningún otro iris de aquí hace eso. De ahí le viene el nombre, y también los de lirio fétido y espadaña hedionda con que se le conoce en algunas zonas.
La segunda marca de identidad es el fruto, no la flor. Mientras los demás iris se venden por la flor, este tiene una flor pequeña y apagada que pasa casi desapercibida, y en cambio abre en otoño unas cápsulas que dejan al aire semillas de un naranja encendido que se quedan colgando todo el invierno. Si te has cruzado con una mata de hojas oscuras en abanico y cápsulas abiertas llenas de bolitas naranjas en un talud de umbría, eso es un lirio hediondo. Aquí va cómo distinguirlo del resto con la planta delante.

Cómo se reconoce sin flor y sin fruto
La mata forma abanicos de hojas planas, rígidas, en forma de espada, montadas unas sobre otras por la base como las cartas de una baraja. Son de un verde oscuro con brillo, más oscuro que en el iris de jardín, y aquí está la diferencia que más sirve durante el invierno: el lirio hediondo no pierde la hoja. La mayoría de los iris rizomatosos de jardín se quedan en nada cuando llega el frío, y esta sigue verde y entera. Por eso se usa donde otras plantas dejan un hueco de varios meses.
Por debajo hay un rizoma, es decir un tallo engrosado que crece tumbado, no un bulbo. Eso lo coloca en el grupo de los iris rizomatosos, con los barbados de jardín, y lo separa de las azucenas y de los lirios de floristería, que son Lilium y salen de un bulbo de escamas. Si tienes dudas sobre ese lío de nombres, está desenredado en la página general de lirios.
Y luego está la prueba del olor, que es la definitiva. Basta con estrujar un trozo de hoja entre los dedos. El olor aparece al romper el tejido: la planta no huele mal si no la tocas, así que no hay ninguna razón para no tenerla en un jardín por eso.
La flor, que es lo menos llamativo de la planta
Florece en primavera y a principio de verano, según la zona. La flor es pequeña para lo que se espera de un iris y de un color poco definido, entre lila grisáceo y pardo, con venas y manchas amarillentas en las piezas externas. No tiene barba, esa franja de pelos que llevan los iris barbados de jardín en el centro del pétalo caído, y esa ausencia es otro dato para identificarlo.
La estructura, en cambio, es la de cualquier iris: tres piezas externas que se doblan hacia abajo y tres internas más pequeñas y erguidas. Si alguna vez has mirado de cerca un Iris germanica, reconocerás el mismo esquema a menor escala y sin colorido.
Conviene saberlo antes de comprarla, porque quien la planta esperando un espectáculo de flor se lleva una decepción. El lirio hediondo no se elige por la flor. Se elige por la hoja perenne, por el sitio difícil que es capaz de ocupar y por el fruto.
Las cápsulas naranjas, que son el motivo real para tenerlo
Después de la floración se forma una cápsula verde, alargada, con tres compartimentos. Madura a lo largo del verano, se vuelve parda y en otoño se abre en tres valvas que se quedan abiertas como una flor de madera. Dentro aparecen las semillas: redondeadas, grandes para el tamaño de la planta y de un naranja rojizo muy intenso.
Lo curioso es que no se caen. Quedan adheridas a la valva, expuestas, durante buena parte del invierno, y ahí siguen cuando ya no hay color en el resto del jardín. Apenas se ven pájaros comiéndolas, y es un detalle que ha dado pie a bastante discusión entre botánicos sobre para qué sirve entonces un color tan llamativo. Sin respuesta cerrada, conviene contarlo como lo que es: una rareza observada, no un dato explicado.

Esas cápsulas son muy usadas en arreglos secos de invierno, y funcionan bien porque no se deshacen. Un aviso de sentido común si te las llevas dentro de casa: son semillas de una planta tóxica, así que un jarrón con ellas no va a la altura de un niño pequeño ni al alcance de un animal que muerda lo que encuentra.
Dónde crece en España
Es una planta europea de distribución atlántica y mediterránea, y en la península se encuentra silvestre con cierta facilidad, sobre todo en la mitad norte y en las sierras del centro y del sur. Los sitios donde aparece se repiten: setos, taludes de umbría, bordes de camino con arbolado, sotobosque de robledal, encinar y bosques de ribera, siempre en sombra o media sombra.
De ahí sale la única cosa que de verdad hay que retener sobre dónde plantarla: aguanta la sombra, y además la sombra seca, que es la situación más difícil de resolver en un jardín. El suelo bajo la copa de un árbol viejo está a la vez oscuro y agotado de agua porque las raíces del árbol se la beben, y muy pocas plantas vivaces lo toleran. Tolera bien la cal, así que en los suelos calizos del este y del sur no da problemas, y una vez establecida se defiende en el verano mediterráneo sin riego constante.
También se resiembra. Las semillas que caen germinan con facilidad y aparecen matas nuevas alrededor. En un jardín naturalista eso es una ventaja; en un macizo ordenado toca arrancar plántulas de vez en cuando.
Tóxico por ingestión
Como el resto de los iris, el lirio hediondo es tóxico por ingestión. La parte más problemática es el rizoma, y las semillas también lo son. Los cuadros descritos son digestivos: vómitos, salivación, molestia intestinal. En perros y gatos ocurre lo mismo si roen el rizoma o las cápsulas, aunque no tiene nada que ver con el daño renal grave que causan los Lilium y las Hemerocallis en gatos, que es un caso aparte y mucho más serio.
Además, la savia puede irritar la piel en personas sensibles. Si vas a dividir matas o a cortar cápsulas en cantidad, guantes y no frotarse los ojos después. Nada de esto convierte a la planta en un problema en un jardín, pero sí conviene saberlo antes de plantarla en un sitio de paso con niños.
Y una línea para cerrar el asunto de las propiedades: circula por ahí que esta planta se usaba en medicina popular. Pertenece a la historia del uso tradicional de las plantas, no a la práctica actual, y no sustituye a ningún tratamiento ni se debe ensayar en casa con una planta tóxica.
En resumen
El lirio hediondo es un iris de verdad, rizomatoso, de hoja perenne en forma de espada y verde oscuro, con flor pequeña y apagada. Se identifica por dos rasgos que no comparte con ningún otro iris de aquí: el olor desagradable de la hoja al romperla y las cápsulas que en otoño se abren y dejan semillas naranjas colgando todo el invierno.
En el jardín no se elige por la flor. Se elige porque resuelve la sombra seca bajo arbolado, aguanta la cal y sigue verde cuando todo lo demás ha desaparecido. Y se planta sabiendo que es tóxico por ingestión y que se resiembra solo, dos cosas que se manejan sin dificultad si las tienes en cuenta desde el principio.