En español, lirio no es una planta: son dos, y de familias distintas. Por un lado los Iris, el lirio de jardín, el que sale en abril con flores azules o violetas sobre hojas en abanico. Por otro los Lilium, que son las azucenas y los lirios de floristería, de flor grande y olor que llena una habitación. Si buscas cómo cuidar un lirio, lo primero es saber cuál tienes: uno nace de un rizoma tumbado casi en superficie y el otro de un bulbo enterrado. Al revés lo pierdes.
Y antes de seguir, el aviso que más importa de esta página: los Lilium y las Hemerocallis provocan fallo renal agudo en gatos. No hace falta que el gato muerda la flor. Basta con que roce el polen y se acicale después. Si vives con un gato, esas dos plantas no entran en casa ni en un ramo. Los Iris no tienen ese efecto, aunque su rizoma también irrita si se muerde.

El lío del nombre viene de lejos
Los dos géneros entraron en el idioma antes de que existiera la botánica moderna. Iris es de las iridáceas, la familia de los gladiolos y del azafrán; Lilium, de las liliáceas. Se parecen solo en que las dos son monocotiledóneas con flores de seis piezas.
En el habla corriente el reparto depende de dónde estés. En un vivero, quien dice lirio suele referirse a un Iris, al que llama lirio azul o lirio de jardín. En una floristería es casi siempre un Lilium, y el mismo ramo puede estar etiquetado como azucena. Y luego hay media docena de plantas más con lirio en el nombre que no son ni una cosa ni la otra.
Cómo distinguir un Iris de un Lilium
Con la planta delante se resuelve mirando la flor y, si puedes escarbar, la parte de abajo.
La flor del Iris tiene seis piezas en dos series distintas: tres externas que se doblan hacia abajo, a veces con una franja de pelos en el centro (la barba, que da nombre a los iris barbados), y tres internas erguidas. Esa asimetría entre lo que cae y lo que se levanta es la firma del género. Nace de un rizoma grueso y tumbado que en los barbados tiene que quedar medio asomando, porque enterrarlo es la causa más frecuente de que no florezca. Las hojas son planas y rígidas, en forma de espada, montadas en un abanico que sale del suelo.
La flor del Lilium tiene seis piezas iguales entre sí, en estrella, en trompeta o vueltas hacia atrás según el grupo, con seis estambres largos cargados de un polen que mancha la ropa y no se va. Nace de un bulbo de escamas carnosas sueltas, sin la túnica seca de una cebolla, y va enterrado. Las hojas no forman abanico: se reparten a lo largo de un tallo erguido que sube hasta la flor.
| Iris | Lilium | |
|---|---|---|
| Familia | Iridáceas | Liliáceas |
| Órgano subterráneo | Rizoma tumbado (algunos grupos, bulbo) | Bulbo de escamas sueltas |
| Flor | Tres piezas caídas y tres erguidas | Seis piezas iguales |
| Estambres | Tres | Seis, con polen muy visible |
| Hojas | En abanico basal, como espadas | Repartidas por el tallo |
| Riesgo en gatos | Irritante si se muerde | Fallo renal agudo |
Un matiz: no todos los Iris son rizomatosos. Hay grupos bulbosos, como los de floración muy temprana y los que se venden para flor de corte, que desaparecen en verano. La flor de tres piezas caídas y tres erguidas sigue delatándolos.

Los Lilium, las Hemerocallis y los gatos
Es la diferencia práctica más grave entre los dos lirios. Las plantas del género Lilium y las del género Hemerocallis, el lirio de un día, son tóxicas para el gato de una manera que no tiene equivalente en otras plantas de jarrón: provocan un fallo renal agudo. Cuenta la planta entera, hojas y pétalos, y el polen también. Lo habitual no es que el animal se coma la flor, es que se frote con ella o que le caiga polen encima y se lo trague al acicalarse.
De ahí dos reglas: en una casa con gato no entran lirios de floristería, ni sueltos ni en un ramo mezclado, y si sospechas que el gato ha estado en contacto con uno es una urgencia veterinaria inmediata, sin esperar síntomas. En perros el cuadro es distinto y mucho menos grave, normalmente digestivo. Los Iris son irritantes por ingestión, sobre todo el rizoma, pero sin ese daño renal.
Los otros lirios, que no son ni Iris ni Lilium
Estas cinco llevan lirio en el nombre común y son de familias diferentes. Merece la pena reconocerlas, porque los cuidados no se parecen en nada.
El lirio de agua es Zantedeschia aethiopica, la cala. No es un lirio y tampoco es acuática: es una arácea de suelo húmedo y sombra fresca, y el cucurucho blanco no es una flor sino una hoja que envuelve la espiga. Tiene oxalatos y es irritante por ingestión, también para perros y gatos. En el norte húmedo se naturaliza en cunetas y bordes de arroyo y forma manchas densas que desplazan a la vegetación de ribera, así que los restos de división no se tiran al monte.

El lirio hediondo es Iris foetidissima, y este sí es un Iris de verdad. Se distingue de los demás por dos cosas: la hoja huele mal cuando la rompes, de ahí el nombre, y en otoño abre unas cápsulas que dejan colgando semillas de un naranja intenso durante todo el invierno. Vive en sombra seca bajo arbolado, que es una situación difícil de llenar. Tóxico por ingestión.

El lirio araña es Hymenocallis, amarilidácea tropical de tépalos filiformes que salen de una copa central, como patas de araña. El nombre se usa además para Crinum y para Cleome, que no se parecen entre sí, así que conviene preguntar cuál. Bulbo tóxico.

El lirio de playa es Pancratium maritimum, el nardo marino o azucena de mar. Otra amarilidácea, esta vez flora de duna, que florece a final de verano en arenales del litoral. Es el caso más delicado de la lista: está en retroceso por la presión turística sobre las dunas y tiene protección en varias comunidades autónomas. No se corta la flor, no se arranca el bulbo y no se pisa la duna. Tóxica.

El lirio de los valles es Convallaria majalis, planta de sotobosque fresco con campanillas blancas muy perfumadas. Es tóxica en serio, con efecto sobre el corazón, y los frutos rojos son la parte que más accidentes causa con niños.

Y dos más de cualquier centro de jardinería: el lirio de la paz es Spathiphyllum, de la familia de la cala, con la misma espata blanca y los mismos oxalatos, y el lirio africano es Agapanthus, con cabezas esféricas de flores azules sobre tallos largos.
Cuál va bien en cada parte de España
Los Iris rizomatosos son la opción cómoda en la mitad seca del país. Aguantan el verano del interior, agradecen el suelo calizo del este y del sur, y lo único que no perdonan es el encharcamiento en invierno: en suelo pesado, plantados en caballón. Se dividen a final de verano, cortando el rizoma en trozos con hojas y raíces.
Los Lilium piden lo contrario: sustrato que drene pero que no se seque del todo. En el norte atlántico y en montaña van solos; en clima mediterráneo funcionan mejor en maceta grande, con sombra en las horas de más calor, porque lo que los estropea es el suelo recalentado. El bulbo se entierra a varias veces su altura, justo al revés que un rizoma de iris.
Para las especies de cada grupo hay fichas aparte: los híbridos de Lilium de vivero en clases de lirios, la azucena blanca en azucena y el iris barbado en Iris germanica.
De dónde viene el nombre y lo que se le ha atribuido
Iris es el nombre de la mensajera de los dioses en la mitología griega, la del arcoíris, y se le dio al género por la variedad de colores de sus flores. La flor de lis de la heráldica europea es una estilización de un iris, no de un Lilium, aunque el nombre diga lo contrario. Y la azucena blanca, Lilium candidum, es la flor que aparece en la iconografía cristiana de la Anunciación desde la Edad Media, de ahí su asociación con la pureza y su presencia en bodas y en pasos de Semana Santa.
El significado que se atribuye a cada color viene sobre todo del lenguaje de las flores, una convención de salón que se puso de moda en la Europa del siglo XIX. Es historia cultural con fecha y con autores, no una propiedad de la planta.
En resumen
Si te quedas con una idea, que sea mirar la flor. Tres piezas caídas y tres erguidas, hojas en abanico y rizoma en superficie: es un Iris, planta de sol y de jardín seco. Seis piezas iguales, polen abundante y bulbo de escamas enterrado: es un Lilium, y quiere raíz fresca. Lo demás que se llame lirio es de otra familia y se cuida de otra manera.
Y la parte doméstica: casi todos estos lirios son tóxicos por ingestión en algún grado, y dos de ellos, los Lilium y las Hemerocallis, bastan para matar a un gato con solo el polen. Si vives con gatos, elige iris o agapantos y deja los lirios de floristería para casas sin animales.