Cuando alguien dice linterna china casi siempre se refiere al Physalis alkekengi, la planta de los farolillos naranjas que en España se llama también alquequenje o vejiga de perro. Lo primero, porque es lo que más consecuencias tiene: es una solanácea ornamental, no una planta de huerto. Sus hojas y sus tallos no se comen, y el fruto verde, el que todavía no ha madurado dentro del farolillo, es tóxico. Ese detalle importa porque la planta parece comestible: tiene el mismo aspecto que sus parientes de frutería y el farolillo invita a abrirlo.

Y hay un segundo lío, más grande todavía: «linterna china» nombra a varias plantas distintas. Al Physalis alkekengi ornamental, a los Physalis que sí se comen (la uchuva y el tomatillo mexicano) y, en muchas tiendas y catálogos, también al Abutilon, un arbusto de flores colgantes en forma de campana que no tiene nada que ver con los anteriores. Separarlos es el objeto de este artículo, porque de esa confusión salen tanto los sustos como las compras equivocadas.

Caliz naranja de Physalis alkekengi con el fruto rojo visible en su interior

El farolillo del Physalis alkekengi ya maduro, con el cáliz empezando a deshilacharse y el fruto rojo dentro. Esta es la verdadera linterna china.

Qué es exactamente ese farolillo

El farolillo no es el fruto ni una flor. Es el cáliz, es decir, la corona de sépalos que rodeaba a la flor y que, en lugar de secarse y caerse tras la floración, sigue creciendo hasta envolver por completo a la baya. Empieza verde y aplanado, se hincha en forma de farol y en otoño vira a naranja intenso. Dentro queda una baya roja o anaranjada colgada del centro, como el bombillo de una lámpara de papel.

Si dejas los farolillos en la planta durante el invierno ocurre lo mejor que hace esta especie: el tejido blando del cáliz se descompone y queda solo la red de nervios, una filigrana traslúcida con el fruto rojo visible en su interior. Es el estado en que se usa para decoración seca y por el que se cultiva en medio mundo. En Japón se le conoce como hōzuki y es un adorno de verano popular.

El nombre científico ha cambiado

Durante décadas la especie se ha llamado Physalis alkekengi, y ese es el nombre que sigue apareciendo en casi todas las etiquetas y en los sobres de semillas. Los tratamientos botánicos recientes la separan del género Physalis y la sitúan como Alkekengi officinarum. Los dos nombres se refieren a la misma planta y el antiguo se sigue usando de forma corriente, así que no te preocupes si compras un sobre con uno u otro. Lo que sí conviene retener es la idea de fondo: si la botánica ha visto motivos para sacarla del género Physalis, con más razón no vamos a tratarla como si fuera el physalis que se come.

Qué es tóxico y qué no

Esto es lo que hay que tener claro antes de plantarla, sobre todo si hay niños:

  • Las hojas y los tallos no son comestibles. Como en otras solanáceas ornamentales, contienen alcaloides y otros compuestos que provocan trastornos digestivos.
  • El fruto verde, el que aún no ha madurado dentro del cáliz, es tóxico. Y es justo el que un niño va a encontrar durante buena parte del verano, porque el farolillo se forma mucho antes de que la baya esté hecha.
  • El cáliz, el farolillo en sí, es decoración, no comida, ni fresco ni seco.
  • El fruto maduro, rojo y blando, tiene tradición de consumo en algunas zonas de Europa y de Asia, pero no es una fruta que se recoja a la ligera y desde luego no es un fruto que dar a un niño. Con esta planta, lo sensato en un jardín familiar es tratarla como ornamental y punto.

Ante cualquier ingestión, al médico o al veterinario, o al Instituto Nacional de Toxicología. Y si tienes perro o gato con costumbre de mordisquear, ten en cuenta que los farolillos caídos siguen por el suelo mucho tiempo.

No confundirla con el physalis que sí se come

Aquí está el error más frecuente, y tiene nombre y apellidos. Los dos Physalis de consumo son otras especies:

  • La uchuva, aguaymanto o physalis dorado, Physalis peruviana, la baya naranja que se vende en fruterías dentro de su capuchón seco y beis. Esa sí es fruta. Tiene ficha propia en Physalis peruviana.
  • El tomatillo o tomate verde mexicano, Physalis philadelphica, el de la salsa verde, que se recoge cuando el fruto llena y rompe el cáliz. Está en tomatillo, Physalis philadelphica.

La diferencia visual más útil es el color del envoltorio en la madurez: en los comestibles el capuchón se seca y queda beis o pajizo y apergaminado; en la linterna china el cáliz se pone naranja fuerte y permanece coloreado hasta que se deshilacha. Si el farolillo es naranja llamativo, es ornamental. Si has llegado buscando cómo cultivar cualquiera de ellos, el reparto entre unos y otros está desarrollado en cuidados del physalis o linterna china.

El otro farolito chino: el Abutilon

En jardinería se llama «farolito chino» o «linterna china» a varias especies de Abutilon, un arbusto de la familia de las malvas con flores colgantes en forma de campana, a menudo amarillas con las nervaduras rojas marcadas. El parecido con el Physalis es nulo: aquí el farolillo es la flor, no un cáliz seco, la planta es leñosa y perenne, y ni el fruto ni nada de ella se come. Comparten el nombre porque los dos recuerdan a un farol de papel colgando, y ya está. Si es esto lo que buscabas, está en Abutilon, cultivo y cuidados del farolito.

Antes de plantarla en el arriate: el rizoma

La linterna china es una vivaz rizomatosa, y ese es su otro problema práctico. No se extiende por semilla: se extiende por debajo, con rizomas que avanzan lateralmente y sacan brotes nuevos a cierta distancia de la mata madre. En una tierra suelta y con riego, en pocas temporadas aparece donde no la plantaste y compite con lo que tenga alrededor.

Quien la conoce la planta de una de estas dos maneras: en maceta grande o jardinera, que es la solución limpia, o en tierra pero acotada con una barrera enterrada, como se hace con la menta o con el bambú. Arrancar la parte aérea no sirve de nada, porque el rizoma vuelve a brotar. Si la plantas en un arriate mixto sin contención, cuenta con dedicarle una limpieza de rizomas cada invierno.

Sobre las propiedades que se le atribuyen

El epíteto officinarum y su presencia en herbolarios antiguos han dado pie a páginas que le atribuyen efectos diuréticos, depurativos o sobre el ácido úrico. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet.

Que la planta tenga un uso tradicional documentado en la farmacopea europea antigua es cierto y se cuenta como lo que es: tradición, que no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica. Y es una tradición que no invita a repetirla en casa, porque hablamos de una solanácea cuyas partes verdes son tóxicas.

En resumen

La linterna china es el Physalis alkekengi, hoy también llamado Alkekengi officinarum, una vivaz ornamental cuyo farolillo naranja no es una flor ni un fruto sino el cáliz hinchado que envuelve a la baya. Se cultiva por ese cáliz, sobre todo por la filigrana traslúcida que queda cuando se descompone en invierno. Es planta de decoración, no de huerto: las hojas y los tallos no se comen y el fruto verde es tóxico.

No es el physalis comestible. La uchuva y el tomatillo mexicano son especies distintas y se reconocen porque su capuchón se seca en color beis, mientras que el de la linterna china se vuelve naranja intenso. Y tampoco es el «farolito chino» de los catálogos de jardinería, que suele ser un Abutilon. Si decides plantarla, ponla en maceta o acota el sitio con una barrera enterrada, porque el rizoma se extiende por debajo y después cuesta sacarlo.


Contenidos relacionados