Hornwort son dos plantas distintas, y no tienen ningún parentesco. Una es Ceratophyllum demersum, una acuática sumergida sin raíces que se vende en cualquier tienda de acuarios y se echa al agua tal cual. La otra son los antoceros, la división Anthocerotophyta, briófitos diminutos que viven en suelos húmedos y taludes y que no tienen nada que ver con acuarios ni con estanques. Comparten nombre en inglés porque las dos tienen algo con forma de cuerno, y nada más.
Si has llegado aquí buscando la planta del acuario, la tuya es la primera. Si has llegado por una clasificación de plantas sin flores, la tuya es la segunda. El artículo que ocupaba antes esta dirección mezclaba las dos en el mismo texto, decía que la acuática está emparentada con los musgos y las hepáticas, que es falso, y la ilustraba con fotografías de antoceros. Esa confusión es precisamente lo que vale la pena contar.
Ceratophyllum demersum, la acuática
Es una planta con flor, una angiosperma, por raro que parezca cuando la tienes delante. Vive completamente sumergida y no tiene raíces en ningún momento de su vida: flota libre en el agua o se ancla al fondo con tallos modificados, y toma los nutrientes directamente del agua por toda su superficie. En español se la llama cola de zorro o cornuda, aunque cola de zorro es un nombre que se reparte con otras acuáticas y conviene no fiarse de él.
Se reconoce por los verticilos: en cada nudo del tallo sale una corona de hojas estrechas, bifurcadas una o dos veces, rígidas y algo ásperas al tacto, con dientecillos en el borde. El tallo es quebradizo y se parte con facilidad, cosa que a la planta le viene bien, porque cada trozo sigue creciendo por su cuenta.
Está presente de forma natural en la península ibérica y en buena parte del mundo, en aguas quietas o de corriente lenta: lagunas, meandros, acequias, embalses someros. Aguanta el frío, la poca luz y aguas con bastante materia orgánica, y pasa el invierno en el fondo en forma de brotes compactos que rebrotan en primavera.
Por qué funciona tan bien en acuario y estanque
Es de las plantas más agradecidas que existen para empezar, y por motivos concretos:
- No hay que plantarla. Sin raíces, no necesita sustrato, ni macetas, ni lastres. Se deja caer al agua y ya está. En un acuario se puede sujetar un extremo bajo una piedra o dejarla flotando en la superficie.
- Come nutrientes del agua. Absorbe nitratos y fosfatos directamente, que son los mismos que alimentan a las algas. Una masa de cola de zorro en crecimiento compite con el alga por el mismo recurso y suele ganarle.
- Da refugio a los alevines. La maraña de verticilos es un escondite denso donde las crías de guppy, de carpa o de cualquier otro pez sobreviven a los adultos. Es la razón por la que la recomiendan en las tiendas para las peceras de cría.
- Tolera agua fría. Funciona en acuario templado y también en estanque de exterior, donde pocas plantas de acuario resisten.
- Además parece inhibir a las algas. Se le atribuye la liberación de sustancias que dificultan el desarrollo de algas y cianobacterias. El efecto está descrito, aunque su alcance real en un estanque concreto depende de demasiadas variables como para prometer resultados.
El reverso: crece demasiado
Todo lo anterior tiene una cara B, y es la que nadie cuenta al venderla. La cola de zorro crece a una velocidad que en poco tiempo convierte un acuario en un bloque verde compacto, y en un estanque puede llenar el volumen de agua de orilla a orilla. Cuando eso pasa aparecen dos problemas encadenados.
El primero es de oxígeno. Una masa vegetal enorme fotosintetiza de día, sí, pero respira de noche y consume oxígeno como cualquier ser vivo. En una noche cálida de julio, con el agua caliente y poca capacidad de disolver oxígeno, una sumergida desbordada es un consumidor de primer orden justo en las horas de madrugada, que son las críticas para los peces. El mecanismo completo, con la curva diaria del oxígeno, está explicado en por qué el estanque falla de madrugada.
El segundo es la descomposición. Si se poda y los restos se quedan dentro del agua, o si una helada mata de golpe la mitad de la biomasa, esa materia orgánica se descompone en el propio estanque y devuelve al agua todos los nutrientes que la planta había retirado, además de consumir más oxígeno en el proceso.
La solución no tiene misterio: aclararla con regularidad, retirando la biomasa sobrante fuera del agua y sin dejar restos flotando. Se saca con la mano o con un rastrillo, y al compost.
Y una regla que no admite excepciones: los restos de plantas de acuario no se tiran a un río, a una charca ni a una acequia. La cola de zorro es autóctona aquí, pero varias sumergidas de acuario muy parecidas están catalogadas como especies exóticas invasoras y su suelta ha arruinado masas de agua enteras. Qué se puede plantar y qué no está detallado en plantas acuáticas para el estanque.
Los antoceros, que son la otra cosa
Los antoceros son briófitos, es decir, plantas terrestres sin vasos conductores, del mismo nivel de organización que los musgos y las hepáticas pero en una división propia, Anthocerotophyta. Lo que ves cuando encuentras uno es una lámina verde, aplanada, lobulada y pegada al suelo, que es el gametófito. De ella brotan unos cuerpecillos verdes, alargados y erguidos, como agujas o cuernos diminutos, que son el esporófito y que dan nombre al grupo.
Esto es un antocero, no la planta de acuario. Los cuernos verdes son el esporofito, y son los que le dan el nombre al grupo. Las tres fotografías que ilustraban el texto original de esta página eran de antoceros.
Ese cuerno tiene una particularidad que no se da en los otros briófitos: crece de forma continua desde una zona de división celular situada en su base, de manera que va alargándose y madurando de abajo arriba durante semanas. Un mismo esporófito puede estar liberando esporas por la punta mientras sigue produciendo tejido nuevo por el pie.
La otra rareza de los antoceros es que alojan cianobacterias. En el talo se forman cavidades llenas de mucílago que son colonizadas por Nostoc, y esas colonias fijan nitrógeno atmosférico y se lo ceden a la planta. Desde fuera se aprecian como puntos o manchas de un verde azulado oscuro sobre el verde del talo.
El talo aplanado y lobulado es el gametofito, la parte que vive pegada al suelo húmedo.
Se encuentran en taludes de tierra, márgenes de caminos, rastrojos húmedos y macetas de vivero, y en jardinería no son un problema: aparecen donde hay humedad y suelo desnudo y desaparecen cuando eso cambia. Su lugar en la clasificación de las plantas está en briofitas.
Cómo no volver a confundirlas
Con una pregunta basta: ¿está dentro del agua o sobre el suelo? Si es una mata sumergida de tallos con coronas de hojitas finas bifurcadas, es Ceratophyllum demersum, una planta con flor. Si es una costra verde aplanada en tierra húmeda con agujitas verdes asomando, es un antocero, un briófito.
El origen del lío es de traducción. En inglés hornwort designa a las dos, y muchas fichas en español se limitan a copiar el nombre sin comprobar de qué hablan. Por eso en un texto sobre la planta de acuario aparecen de pronto los musgos, las hepáticas y las esporas, que no pintan nada ahí. En español el problema se evita solo: cola de zorro para la acuática, antocero para el briófito, y ninguna de las dos se llama hornwort.
En resumen
Hornwort no es una planta, son dos sin parentesco. Ceratophyllum demersum es una angiosperma acuática sin raíces, excelente oxigenadora y refugio de alevines, que no necesita sustrato y que crece tan deprisa que hay que aclararla con frecuencia y sacar los restos del agua. Los antoceros son briófitos terrestres, con un esporófito en forma de cuerno que crece desde la base y con cianobacterias fijadoras de nitrógeno alojadas en el talo.
Si lo que buscabas era la del acuario, quédate con esto: se echa al agua sin plantar, vigila que no lo llene todo, poda a menudo y no tires nunca los restos a una masa de agua natural. Y si te interesaba el briófito, su sitio está en la botánica de las plantas sin vasos, no en el estanque.