En un estanque, las plantas no son decoración: son el filtro. Un estanque con la proporción correcta de vegetación se mantiene claro casi solo, mientras que uno sin plantas necesita bombas, filtros y productos para conseguir un resultado peor. Entender qué hace cada tipo es lo que separa una cosa de la otra.

Estanque con vegetación acuática

Los cuatro grupos y qué papel cumple cada uno

Oxigenadoras o sumergidas. Viven enteramente bajo el agua. Son las que hacen el trabajo invisible: liberan oxígeno, consumen nitratos y fosfatos, y compiten directamente con las algas por esos mismos nutrientes. Si tu estanque se pone verde, casi siempre es porque faltan.

Flotantes. Sus hojas están en la superficie y las raíces cuelgan libres. Dan sombra, que es la otra mitad del control de algas, y absorben nutrientes directamente del agua.

De hoja flotante enraizadas. Los nenúfares y similares: raíz en el fondo, hoja en la superficie. Aportan la sombra estructural y son el elemento ornamental principal.

Palustres o de ribera. Enraizadas en agua poco profunda con la mayor parte de la planta fuera. Dan altura, refugio para fauna y filtran mucho.

Oxigenadoras: las imprescindibles

Ceratophyllum demersum (cola de zorro). La más recomendable para empezar: no necesita ni enraizar, se deja caer al agua y funciona. Muy eficaz consumiendo nutrientes y tolera bien el frío.

Myriophyllum spicatum, autóctona y de follaje muy fino. Importante: asegúrate de que es la europea y no Myriophyllum aquaticum, que es invasora y está catalogada en España.

Hottonia palustris, autóctona, con una floración bonita en primavera.

Callitriche, pequeña y adaptable, buena en estanques poco profundos.

Elodea: muy usada y muy eficaz, pero conviene saber que varias especies del género son invasoras. Mejor optar por las autóctonas de la lista anterior.

Cuánta poner: como referencia, un manojo por cada metro cuadrado de superficie, o cubriendo en torno a un tercio del volumen. Es difícil pasarse.

Flotantes

Lemna (lenteja de agua). Eficacísima absorbiendo nutrientes, y precisamente por eso se descontrola: puede cubrir el estanque en semanas y asfixiarlo. Úsala con vigilancia y retira el exceso con una red.

Hydrocharis morsus-ranae, autóctona, con hojas parecidas a nenúfares en miniatura y mucho más controlable.

Salvinia y Azolla, helechos flotantes, decorativos pero con tendencia a cubrirlo todo.

Nunca: Eichhornia crassipes, el jacinto de agua. Es espectacular y es una de las plantas invasoras más dañinas del mundo; está prohibida en España y ha causado problemas graves en el Guadiana.

De hoja flotante

Nenúfares (Nymphaea). El elemento clásico. Elige la variedad según profundidad: las enanas van en 20-40 centímetros y las grandes piden entre 60 y 100. Plantar una variedad grande en un estanque somero es el error más frecuente.

Quieren sol —al menos cinco horas— y agua tranquila: no florecen cerca de un surtidor o una cascada.

Nuphar lutea, el nenúfar amarillo autóctono, tolera algo de sombra y aguas más profundas.

Cobertura ideal: que las hojas flotantes tapen entre el 40 y el 60% de la superficie. Menos y proliferan las algas; más y el agua se queda sin luz y sin oxígeno.

Palustres

Iris pseudacorus, el lirio amarillo de ribera, autóctono y muy resistente. Typha (espadaña), vistosa pero muy expansiva: mejor confinada en cesta. Juncus y Carex, discretos y excelentes para dar naturalidad al borde. Mentha aquatica, aromática y muy visitada por polinizadores. Caltha palustris, con una floración amarilla temprana.

Cómo plantarlas

En cestas de rejilla con sustrato específico para acuáticas —arcilloso y pobre—, nunca con sustrato de jardín, que suelta materia orgánica y enturbia el agua. Cubre la superficie de la cesta con grava para que el sustrato no se escape y los peces no lo remuevan.

La cesta permite además controlar el tamaño de las expansivas y sacar la planta para dividirla.

Y nada de abono normal: los fertilizantes solubles alimentan a las algas antes que a las plantas. Si hace falta, tabletas específicas enterradas en la cesta.

El equilibrio que mantiene el agua clara

Un estanque se aclara cuando las plantas ganan la competición por los nutrientes a las algas. Las claves:

Oxigenadoras en cantidad, que es donde más se falla.

Sombra en la superficie, entre el 40 y el 60%.

Pocos peces o ninguno. Los peces aportan nutrientes constantemente y los carpines remueven el fondo. Un estanque sin peces es mucho más fácil de mantener claro.

Retira materia orgánica: hojas caídas en otoño y restos vegetales. Es la principal fuente de nutrientes.

Un estanque nuevo pasa casi siempre por una fase de agua verde durante las primeras semanas. Es normal: aún no hay biología establecida. La paciencia funciona mejor que los alguicidas, que solo tratan el síntoma.

En resumen

Oxigenadoras en abundancia —cola de zorro es la más fácil—, nenúfares cubriendo la mitad de la superficie, palustres en el borde y flotantes con moderación. Todo en cestas con sustrato específico, sin abono soluble y con pocos peces. Y evita las invasoras: jacinto de agua y Myriophyllum aquaticum están prohibidas por buenas razones.


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