El tomate (Solanum lycopersicum) es la planta con la que empieza casi todo el mundo, y con razón: crece rápido, produce mucho y funciona igual de bien en un bancal que en una maceta de terraza. Lo que separa una cosecha buena de una mediocre son cuatro decisiones que se toman al principio: qué variedad plantas, cuándo la plantas, cómo la sujetas y cómo la riegas.

La primera de todas es el tipo de mata, porque cambia todo el manejo. Las variedades de crecimiento indeterminado, o de enrame, no paran de crecer y producen escalonadamente durante meses: necesitan tutor alto y destallado. Las de crecimiento determinado, o mata baja, se paran solas a cierta altura y concentran la producción: necesitan poco tutor y no se destallan. Mira siempre el sobre o la etiqueta antes de comprar.

Planta de tomate

Semillero y trasplante

El tomate se siembra en semillero y se trasplanta. Sembrar directo en el sitio solo tiene sentido en zonas de verano muy largo.

  • Siembra en bandeja o en macetas pequeñas, a menos de un centímetro de profundidad, en un sustrato fino y húmedo.
  • Necesita calor para germinar. Un sitio cálido de la casa o un pequeño invernadero funcionan; en la ventana fría de un balcón, no.
  • En cuanto asome, la luz es lo prioritario: sin luz suficiente las plántulas se estiran, quedan finas y no se recuperan bien.
  • Cuando tengan dos o tres hojas verdaderas, repica cada una a su maceta individual.
  • Antes de sacarlas definitivamente, acostúmbralas durante una semana sacándolas unas horas al exterior. El cambio brusco frena la planta.

Trasplanta cuando haya pasado el riesgo de heladas y las noches sean templadas. Y hazlo con un truco que casi nadie usa la primera vez: entierra el tallo. Quita las hojas de abajo y planta hundiendo buena parte del tallo, incluso tumbándolo en curva. El tomate emite raíces en toda la parte enterrada y sale una planta mucho más anclada y con más raíz.

Sitio, marco y maceta

Sol directo, cuanto más mejor. Con menos de media jornada de sol, la planta crece pero cuaja mal y el fruto sale sin sabor.

En el huerto, deja unos cuarenta o cincuenta centímetros entre plantas en la línea y algo más entre líneas, para que circule el aire. Apretar plantas es la mejor forma de tener hongos.

En maceta, sé generoso: cuenta con unos treinta o cuarenta litros por planta para variedades normales. En un tiesto pequeño la planta vive, pero se seca cada tarde y produce cuatro tomates. Para balcones, las variedades cherry y las de mata baja son mucho más agradecidas.

No repitas tomate en el mismo trozo de huerto año tras año, y no lo pongas donde el año pasado hubo patata, pimiento o berenjena: comparten enfermedades.

Sustrato y abonado

Suelo profundo, mullido, con materia orgánica bien descompuesta y buen drenaje. Incorpora compost o estiércol maduro antes de plantar, nunca fresco.

El tomate es exigente. En maceta, con el sustrato agotado a mitad de temporada la planta se para: hay que abonar cada una o dos semanas a partir de la floración, con un abono que no sea solo nitrógeno. Demasiado nitrógeno da matas enormes, verdísimas y con pocos frutos.

Tomates verdes en la mata

Riego

Es la parte donde más se falla, y no por regar poco sino por regar mal.

  • Regular y sin altibajos. Alternar sequía con encharcamiento provoca frutos rajados y podredumbre apical.
  • Al pie, nunca sobre la hoja. La hoja mojada es la puerta de entrada del mildiu. El goteo es lo ideal.
  • Riegos profundos y espaciados mejor que riegos cortos y diarios, salvo en maceta pequeña en pleno verano, donde no hay alternativa.
  • Acolcha el pie con paja, restos de siega secos o cartón. Reduce el riego a la mitad y evita salpicaduras de tierra sobre las hojas bajas.

La podredumbre apical, ese "culo negro" hundido en la base del fruto, no es un hongo ni se cura fumigando: es un problema de absorción de calcio provocado casi siempre por riego irregular. Se corrige regularizando el agua y acolchando.

Tutorado y destallado

Coloca el tutor al plantar, no cuando la planta ya está grande, para no romper raíces. Una caña sólida, una espiral, un entramado de cuerdas o una jaula, según lo que tengas. Ata con material blando en forma de ocho, sin apretar el tallo.

El destallado es solo para las variedades de enrame. Consiste en quitar los brotes que salen en la axila entre el tallo principal y cada hoja, cuando son pequeños y se rompen con los dedos. Así conduces la planta a uno o dos tallos, entra luz y aire, y el fruto es mayor. Hazlo con tiempo seco y por la mañana.

Quita también las hojas más bajas, las que rozan el suelo, y a final de temporada despunta la planta por encima del último ramillete que vaya a madurar, para que no siga gastando en crecer.

Plagas y enfermedades

  • Mildiu (Phytophthora infestans): manchas pardas aceitosas en hoja y tallo y podredumbre del fruto, en tiempo húmedo y templado. Es la enfermedad más temida, sobre todo en el norte atlántico. Aireación, riego al pie y retirada de hoja afectada.
  • Alternaria: manchas oscuras con anillos concéntricos en las hojas viejas.
  • Oídio: polvillo blanco sobre la hoja, típico de finales de verano.
  • Polilla del tomate (Tuta absoluta): galerías translúcidas en las hojas y perforaciones en los frutos. Muy presente en el litoral mediterráneo. Retira hojas y frutos afectados en cuanto los veas y no los dejes en el huerto.
  • Mosca blanca, pulgón y trips, que además transmiten virosis.
  • Araña roja en verano seco: punteado fino y telarañas en el envés.
  • Virosis: hojas deformadas, moteadas o con manchas anilladas. No tienen tratamiento; se arranca la planta.

Problemas fisiológicos frecuentes: frutos rajados tras una lluvia después de sequía; flores que caen sin cuajar cuando el calor aprieta demasiado o cuando falta movimiento de aire, algo habitual en balcones cerrados (se soluciona sacudiendo suavemente la planta o la flor a diario); y hojas enrolladas, que suelen ser respuesta al calor o al riego y no una enfermedad.

Tomates madurando

Cosecha y conservación

Recoge cuando el fruto tenga color pleno y ceda ligeramente al tacto. El tomate de huerta cogido maduro no tiene nada que ver con el que se recoge verde para transportar.

No guardes los tomates en la nevera mientras estén enteros y sanos: el frío les arruina la textura y el aroma. A temperatura ambiente, con el pedúnculo hacia abajo y sin apilar.

Un apunte de seguridad que conviene tener claro: las hojas, los tallos y los frutos verdes del tomate contienen alcaloides y no se comen. La planta es de la misma familia que la patata y la belladona. Los tomates verdes solo se usan en las preparaciones tradicionales concretas que los someten a cocinado, y nunca en cantidad.

A final de temporada, los frutos que se quedan verdes en la mata terminan de madurar dentro de casa, en un cajón y a temperatura ambiente.

Variedades

Para maceta y balcón, cherry de cualquier tipo y variedades de mata baja: producen mucho en poco espacio y maduran pronto. Para huerto, hay donde elegir entre las variedades tradicionales españolas: los de pera para conserva, los tipo corazón de buey y los de gran calibre para ensalada, los tomates de colgar de piel dura que se conservan meses en ristra, y las variedades locales de cada zona, que suelen estar mejor adaptadas que cualquier híbrido importado.

Si quieres guardar semilla, elige variedades tradicionales y no híbridos, porque de un híbrido no sale la misma planta. Saca la pulpa con las semillas a un vaso con un poco de agua, déjala fermentar un par de días hasta que salga una película en superficie, lava bien en un colador y seca sobre un plato. Guarda en sobre de papel.

Calendario para España

ZonaSemilleroTrasplanteCosecha
Litoral mediterráneo y surEnero a febreroMarzo a abrilJunio a octubre
Interior peninsularFebrero a marzoMayoJulio a septiembre
Norte atlánticoMarzoMayoJulio a septiembre

Cosecha de tomates

En resumen

Siembra en semillero con calor, repica, endurece la planta y trasplanta enterrando buena parte del tallo cuando pase el frío. Sol directo, maceta de treinta o cuarenta litros si no tienes huerto, tutor puesto el mismo día de la plantación y destallado solo si la variedad es de enrame. Riego regular al pie y acolchado: eso solo ya evita el culo negro y la mitad de los frutos rajados.

Vigila el mildiu en zonas húmedas y la polilla del tomate en el Mediterráneo, retirando de inmediato lo afectado. Recoge maduro, guarda fuera de la nevera y recuerda que hojas, tallos y frutos verdes contienen alcaloides y no se comen. Con eso, una sola planta bien llevada da más tomate del que esperas.

Tomates recien recolectados

Cultivo de tomate en el huerto


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