El pimiento (Capsicum annuum) es una solanácea de origen americano que en España se cultiva en huerto y en maceta con la misma facilidad que el tomate, y con menos altura y menos entutorado. Bajo ese nombre científico caben cosas muy distintas: el pimiento italiano de freír, el morrón de tres cascos, el del piquillo, el de Padrón y también guindillas picantes como la cayena. Otras especies del género dan los picantes fuertes (Capsicum chinense, el habanero) o los de árbol (Capsicum baccatum), pero casi todo lo que encontrarás en semillero o en sobre de semillas en España es C. annuum.

Lo que conviene saber antes de sembrar: el pimiento es más lento y más friolero que el tomate. Necesita calor para germinar, no tolera la helada en ningún momento y se resiente en cuanto las noches bajan. Eso obliga a sembrarlo en semillero protegido a finales de invierno y a no sacarlo al exterior hasta que el riesgo de heladas haya pasado del todo. Si vives en un piso, un pimiento de fruto pequeño en una maceta grande y a pleno sol es un cultivo agradecido; si quieres morrones gordos, necesitarás más volumen de tierra y más paciencia.

planta de pimiento

Cómo es la planta

El pimiento forma una mata leñosa en la base, muy ramificada, de porte compacto. En la horquilla donde el tallo principal se divide aparece la primera flor, blanca y pequeña, que en jardinería se llama la flor de la cruz. Las hojas son enteras, lanceoladas y de verde intenso. El fruto es una baya hueca con las semillas pegadas a una placenta central blanca, y esa placenta es donde se concentra la capsaicina en las variedades picantes: si quitas las venas blancas y las semillas, bajas mucho el picor.

Aunque en su origen es una planta perenne, en el clima peninsular se comporta como anual: llega el frío y se acaba. En invernadero o en zonas muy suaves del litoral y de Canarias puede rebrotar y aguantar más de una campaña, aunque el segundo año suele producir peor.

Cuándo sembrar en España

El pimiento se siembra siempre en semillero y se trasplanta. Sembrar directamente en el sitio definitivo funciona mal porque la germinación necesita calor sostenido y las plantitas son muy lentas al principio.

  • Litoral mediterráneo y Canarias. Semillero desde enero o febrero en lugar protegido. Trasplante a partir de finales de marzo o abril, cuando las noches ya no bajen mucho.
  • Interior peninsular. Semillero en febrero o marzo, siempre dentro de casa o en invernadero. Trasplante a partir de mediados de mayo, cuando ya no haya riesgo de helada tardía, que en las mesetas se alarga más de lo que parece.
  • Norte atlántico. Semillero en marzo y trasplante en mayo. Aquí el problema no es la helada sino la falta de calor y el exceso de humedad, así que el sitio más soleado y aireado del huerto es el que le toca.

Para el semillero, siembra a poca profundidad, tapa con un dedo escaso de sustrato fino y mantén la bandeja en un sitio cálido. El pimiento tarda bastante más en nacer que el tomate y la lechuga, y no es raro que unas semillas asomen días después que otras. No des el semillero por perdido antes de tiempo.

cultivo de pimiento

Maceta, sustrato y trasplante

En maceta, cuanto más volumen mejor. Una planta por maceta, con capacidad amplia y bien drenada, da mucho mejor resultado que dos apretadas. Las variedades de fruto pequeño (Padrón, guindillas, cornicabra) se conforman con recipientes moderados; los morrones y los italianos grandes agradecen macetones o sacos de cultivo.

El sustrato debe retener humedad sin encharcarse: mezcla de sustrato universal con compost bien hecho y un puñado de perlita o arena gruesa para el drenaje. Agujeros de salida generosos y nada de plato con agua estancada debajo.

Trasplanta con el cepellón entero, enterrando el cuello a la misma altura que traía. A diferencia del tomate, el pimiento no emite raíces adventicias del tallo, así que enterrarlo más hondo no aporta nada y facilita las podredumbres del cuello. En el huerto, deja espacio suficiente entre plantas para que circule el aire; el marco habitual ronda los 40 centímetros entre plantas y unos 70 entre líneas, más ancho si la variedad es de mata grande.

Riego, sol y abonado

Sol directo, cuanto más mejor, con la excepción de las olas de calor del interior en pleno agosto: por encima de cierto punto la planta cierra estomas, tira flores y no cuaja. Una malla de sombreo en las horas centrales durante esos episodios evita perder toda la floración.

El riego tiene que ser regular. Los altibajos entre seco y encharcado son la causa principal de la podredumbre apical, esa mancha marrón y hundida en la punta del fruto. Es un problema de asimilación de calcio provocado por la irregularidad del riego, no una enfermedad que se contagie, y se corrige regando de forma constante y acolchando la superficie. En maceta y en verano puede tocar regar a diario; en huerto con acolchado, mucho menos.

Abona con compost al preparar el terreno y añade un aporte rico en potasio cuando empiecen a cuajar los primeros frutos. Un exceso de nitrógeno da plantas enormes de hoja preciosa y pocos pimientos.

plantar pimientos

Poda y entutorado

El pimiento no se despunta como el tomate. Lo único que se hace de rutina es quitar los brotes que salen por debajo de la cruz y, si la planta viene muy cargada, retirar el primer fruto para que se desarrolle mejor la mata. Muchos hortelanos quitan también esa primera flor de la cruz por la misma razón.

Aunque tenga base leñosa, las ramas se parten con facilidad cuando cuelgan varios frutos, sobre todo en balcones con viento. Una caña por planta, o dos cuerdas laterales que sujeten la mata, evitan disgustos.

Plagas y problemas frecuentes

  • Pulgón. El más habitual, sobre todo en primavera y en brotes tiernos. Chorro de agua, jabón potásico y respetar a las mariquitas suele bastar.
  • Araña roja. Aparece con calor seco. Se reconoce por el punteado amarillento del envés. Subir la humedad ambiental ayuda.
  • Trips. Deforman flores y frutos y transmiten virosis. Las trampas azules ayudan a detectarlos pronto.
  • Oídio y botritis. Con humedad alta y poca ventilación. Aclara hojas y no mojes el follaje al regar.
  • Golpe de sol. Manchas blanquecinas y acartonadas en el fruto expuesto. La propia hoja de la planta es la mejor sombra, así que no la deshojes de más.

Cosecha y conservación

Los pimientos se pueden recoger verdes o dejarlos madurar a rojo, amarillo o morado según la variedad. En verde son más firmes y menos dulces; al madurar ganan azúcar y aroma, pero la planta dedica energía a esos frutos y deja de cuajar otros nuevos. Si quieres cosecha larga, recoge en verde con frecuencia.

Corta con tijera dejando un trozo de pedúnculo en el fruto, nunca tires de él: la rama se rompe con facilidad. Se conservan bien en frío unos días, se congelan en tiras después de asarlos y pelarlos, y las guindillas se secan enteras colgadas en ristra en un sitio aireado y a la sombra.

pimientos en la mata

Variedades para el huerto de casa

TipoCómo esPara qué
Italiano de freírAlargado, fino, verde claroSartén y plancha, muy productivo
Morrón de tres o cuatro cascosGrueso, cuadrado, rojo o amarilloAsado y relleno, pide más espacio
PadrónPequeño, verde, se come enteroFritos; algunos pican y otros no
PiquilloPequeño, terminado en puntaAsado; ligado a Lodosa, en Navarra
Guindilla o cayenaFino y muy picanteSecar en ristra

Un aviso práctico si cultivas variedades dulces y picantes juntas: los frutos de esta campaña no cambian de sabor por el cruce, pero las semillas que guardes sí pueden dar plantas picantes el año siguiente. Si te interesa guardar simiente, separa las matas o guarda solo de plantas aisladas.

Multiplicación

Lo normal es multiplicar por semilla. Se sacan de un fruto bien maduro, se limpian, se secan a la sombra sobre papel y se guardan en sobre en sitio fresco y seco. Las semillas de variedades comerciales híbridas (marcadas F1) no reproducen fielmente la planta madre; para guardar simiente busca variedades de polinización abierta o locales.

cómo plantar pimiento

En resumen

El pimiento es uno de los cultivos que mejor funcionan en maceta si le das sol, volumen de tierra y un riego constante. Las claves son sembrar pronto en semillero caliente, no trasplantar antes de que se vayan las heladas y no dejar que la tierra pase del charco al polvo, que es lo que provoca la podredumbre de la punta del fruto.

Elige la variedad según el sitio que tengas: en un balcón, tipos de fruto pequeño como el Padrón o las guindillas dan mucha satisfacción con poca maceta; los morrones grandes son para quien pueda ofrecerles un macetón o un bancal. Y recoge a menudo, con tijera, porque cada fruto que retiras es una señal para que la planta siga floreciendo.

cultivar pimiento en casa


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