La rúcula es de las hortalizas más agradecidas que puedes sembrar en una jardinera. Va de semilla a plato en pocas semanas, no necesita trasplante, cabe en un recipiente poco profundo y se corta varias veces de la misma mata. Si nunca has cultivado nada comestible, esta es una buena primera planta.

Antes de comprar el sobre, fíjate en qué rúcula es. Bajo ese nombre se venden dos especies distintas. La rúcula común o cultivada es Eruca vesicaria subsp. sativa: anual, de hoja ancha y lobulada, crecimiento rápido y sabor moderado. La rúcula silvestre o selvática es Diplotaxis tenuifolia: vivaz, de hoja mucho más estrecha y recortada, crecimiento más lento, mata más dura y sabor bastante más picante. Para una jardinera de balcón y cosecha rápida, la común. Si quieres una mata que dure años y te da igual esperar, la silvestre.

Planta de rucula

Lo que hay que entender de la rúcula

Es una crucífera de estación fresca, prima de la col y del rábano. Eso condiciona todo lo demás: con calor y días largos se espiga, es decir, deja de hacer hoja, lanza un tallo floral y las hojas se vuelven duras y desagradablemente picantes. No es un fallo tuyo, es su ciclo. Por eso la rúcula se siembra en primavera y sobre todo en otoño, y se evita el pleno verano salvo en zonas frescas o con sombra de tarde.

Es también una planta de hoja tierna que necesita crecer rápido y sin parones. Una rúcula que pasa sed, o que se queda sin nutrientes a media carrera, saca hojas pequeñas, coriáceas y muy fuertes de sabor.

Dónde sembrarla

En el suelo del huerto, en una mesa de cultivo o en una jardinera. Con quince o veinte centímetros de profundidad de sustrato tiene bastante, porque su raíz es superficial. Sirve una jardinera de balcón, un cajón de fruta forrado o una maceta ancha; importa más la superficie que el fondo.

Sobre la exposición, depende de la época. En primavera y otoño, sol directo. En verano, y en el interior peninsular o el litoral mediterráneo, mejor un sitio que reciba el sol de la mañana y quede a la sombra a partir del mediodía: retrasa el espigado y evita que las hojas se pongan ásperas.

Sustrato

Suelto, con materia orgánica y que retenga humedad sin encharcarse. En maceta, sustrato universal de calidad mezclado con compost o humus de lombriz, más un puñado de perlita o arena si notas que la mezcla se compacta. En el huerto, tierra mullida con compost maduro incorporado antes de sembrar.

Es una hortaliza de hoja, así que agradece el nitrógeno, pero sin excesos: abonada a lo bestia, la hoja sale aguada y atrae más pulgón.

Cómo sembrarla

Siempre a siembra directa. La rúcula no se trasplanta bien y no compensa: germina en pocos días y crece sola.

  • Nivela el sustrato y riega antes de sembrar, para que la semilla no se hunda con el primer riego.
  • Marca surcos poco profundos, de medio centímetro escaso, separados un palmo entre sí.
  • Reparte la semilla clara, sin amontonar. Es semilla pequeña y redonda, y la tendencia natural es echar el triple de la necesaria.
  • Cubre con una capa muy fina de sustrato o mantillo tamizado y riega con difusor o alcachofa, nunca a chorro.
  • Mantén la superficie húmeda hasta la nascencia. Con temperatura suave nace en cuestión de pocos días.

Cuando las plantitas tengan un par de hojas verdaderas, aclara dejando unos diez centímetros entre plantas si buscas matas grandes, o menos si vas a cortarlas jóvenes como hoja de ensalada. Los clareos se comen: no los tires.

Un truco que funciona bien: siembra un tramo corto cada dos o tres semanas en lugar de todo de golpe. Así tienes hoja tierna de forma continua en vez de una avalancha seguida de nada.

Semillero de rucula recien nacido

Riego

Constante y sin sobresaltos. El sustrato debe estar fresco, nunca empapado ni seco del todo. En maceta y con calor, eso puede significar regar a diario; en el huerto en otoño, mucho menos. Riega al pie y por la mañana: mojar la hoja al atardecer favorece los hongos.

Un acolchado fino de paja o de restos de siega bien secos entre las líneas ayuda a mantener la humedad y frena la hierba.

Plagas y problemas frecuentes

  • Pulguilla (los pequeños escarabajos saltadores del género Phyllotreta). Es el problema clásico de la rúcula: deja las hojas acribilladas de agujeritos redondos. Ataca sobre todo en tiempo seco y caluroso. Una malla antiinsectos fina puesta desde el día de la siembra lo resuelve; mantener el suelo húmedo también reduce el daño.
  • Orugas de mariposa de la col. Se ven a simple vista y se quitan a mano. La misma malla las evita.
  • Pulgón, en primaveras suaves y en plantas sobreabonadas.
  • Babosas y caracoles, sobre todo en el norte atlántico y en siembras de otoño. Revisa de noche o al amanecer.
  • Espigado prematuro. Si la mata lanza tallo floral, corta lo aprovechable y resiembra cuando bajen las temperaturas. Las flores, blancas con nervios violáceos en la rúcula común y amarillas en la silvestre, son comestibles y quedan bien en ensalada.

Cosecha

Puedes cosechar de dos maneras. Cortando la mata entera a un dedo del suelo, con lo que suele rebrotar y dar un segundo e incluso un tercer corte. O bien recolectando hoja a hoja, cogiendo las exteriores y dejando el centro para que siga produciendo, que es lo que más rendimiento da en una jardinera pequeña.

La hoja joven es suave; cuanto más grande y más vieja, más picante y más fibrosa. Si la quieres suave, corta pronto.

Se come cruda en ensalada, y también salteada un momento en la sartén o echada sobre un plato caliente al final, que le quita filo. No aguanta guardada: consúmela en dos o tres días, lavada, escurrida y en la nevera dentro de un recipiente cerrado con un papel absorbente. No se congela bien.

Hojas de rucula listas para cortar

Guardar semilla

Si dejas espigar una mata, formará silicuas alargadas que al secarse se abren. Recógelas cuando estén pardas y quebradizas, sécalas a la sombra sobre un papel y desgrana. La semilla de rúcula conserva buena germinación varios años en un frasco cerrado, seco y a oscuras. Ten en cuenta que las crucíferas se cruzan entre sí con facilidad si tienes varias floreciendo cerca.

Calendario para España

ZonaSiembra de primaveraSiembra de otoñoVerano
Norte atlánticoMarzo a mayoAgosto a octubrePosible, con riego constante
Interior peninsularMarzo a abrilSeptiembre a octubreSolo con sombra de tarde
Litoral mediterráneoFebrero a marzoSeptiembre a noviembre, y sigue en inviernoDesaconsejado, se espiga

En el litoral mediterráneo y en el sur, la mejor rúcula del año es la de invierno: crece despacio pero con hoja tierna y sin plagas. En el norte, la ventana de otoño es la más cómoda.

Variedades y parientes

Dentro de la rúcula cultivada encontrarás selecciones de hoja más ancha o más recortada y de ciclo algo distinto, pero las diferencias son menores que la que hay entre Eruca y Diplotaxis. Si el sabor te resulta demasiado fuerte, quédate con la común y corta pronto. Si te gusta el picante, prueba la silvestre, que además, al ser vivaz, rebrota temporada tras temporada si le dejas un sitio fijo.

Combina muy bien en la misma jardinera con lechuga y con rabanitos, que comparten ciclo corto y las mismas necesidades de agua.

Rucula cultivada en maceta

En resumen

Rúcula: siembra directa, semilla clara, medio centímetro de profundidad, jardinera de veinte centímetros de fondo y sustrato fresco todo el tiempo. Aclarar a un palmo, cortar joven y resembrar cada dos o tres semanas. Primavera y otoño son sus estaciones; el calor la espiga y le pone la hoja dura.

Si aparecen agujeritos redondos en las hojas, es pulguilla, y la malla antiinsectos desde el primer día es la respuesta. Y decide desde el principio qué especie quieres: Eruca vesicaria subsp. sativa para cosechar rápido y suave, Diplotaxis tenuifolia para una mata perenne y de sabor mucho más marcado.

Mata de rucula en el huerto

Cultivo de rucula


Contenidos relacionados