La lechuga (Lactuca sativa) es el cultivo con el que casi todo el mundo empieza un huerto, y con razón: crece rápido, ocupa poco, se da bien en jardinera y en mesa de cultivo, y admite siembra escalonada casi todo el año. Lo que la complica no es el cultivo en sí, sino dos cosas: el espigado, es decir, que la planta se dispare a flor con el calor y amargue, y las babosas, que se comen las plántulas en una noche.

Antes de sembrar conviene decidir el tipo, porque cambia el manejo. Las de cogollo cerrado (iceberg, batavia) necesitan más tiempo y más espacio. Las de hoja suelta (hoja de roble, lollo rosso, maravilla) se cosechan por hojas y se pueden ir cortando durante semanas. Las romanas están en medio y son las que mejor aguantan el calor. Para un balcón o una jardinera, las de hoja suelta son la elección lógica.

Planta de lechuga

Cuándo sembrar en España

La lechuga es un cultivo de clima templado y fresco. Germina mal con calor fuerte y espiga con días largos y temperaturas altas, así que el calendario depende mucho de la zona:

  • Litoral mediterráneo y sur: se siembra de finales de verano a principios de primavera. En pleno verano solo con variedades resistentes al espigado y con sombreo en las horas centrales.
  • Interior peninsular: siembras de primavera a partir de que remitan las heladas fuertes, y de finales de verano para cosechar en otoño. El invierno continental frena el cultivo o lo detiene.
  • Norte atlántico: la temporada larga es de primavera a otoño, con veranos suaves que le sientan bien. En invierno se cultiva bajo túnel o en variedades rústicas.

La técnica que más rendimiento da en un huerto pequeño es la siembra escalonada: sembrar unas pocas plantas cada dos o tres semanas en lugar de todas de golpe. Así no te encuentras con quince lechugas listas el mismo día y ninguna después.

Semillero o siembra directa

La semilla es pequeña y se siembra superficial, apenas cubierta, porque necesita luz para germinar bien. En semillero se ponen una o dos semillas por alveolo y se mantiene el sustrato húmedo. En siembra directa se siembra en línea y luego se aclara.

El trasplante se hace cuando la planta tiene cuatro o cinco hojas verdaderas, y ahí está el detalle que arruina más cosechas: el cuello de la lechuga tiene que quedar por encima del nivel del suelo. Si se entierra, la planta se pudre por la base. Se planta a una distancia que permita que las hojas de una no toquen las de la vecina cuando estén hechas, aproximadamente un palmo y medio o dos entre plantas según el tipo.

Lechugas en el huerto

Suelo y abonado

Suelo suelto, fresco, con materia orgánica bien descompuesta y que no se encharque. La lechuga tiene raíz superficial, así que lo que le importa son los primeros centímetros de suelo. Se abona antes de plantar con compost o estiércol maduro, nunca fresco. El exceso de nitrógeno da hojas grandes, blandas y más apetecibles para el pulgón.

Riego

Es el punto crítico. La lechuga quiere humedad constante y moderada: riegos frecuentes y no muy abundantes, mejor por goteo o a pie de planta que mojando la hoja. Mojar el follaje en climas húmedos invita al mildiu y a la botritis.

La irregularidad se paga de dos maneras. Un golpe de sequía seguido de riego abundante provoca rajado y favorece el espigado. La falta de agua en el momento de formarse el cogollo produce quemado de bordes, esos filos marrones en las hojas interiores. Y una lechuga que ha pasado sed sabe amarga, aunque luego se riegue.

En maceta y jardinera

Funciona muy bien. Necesita al menos unos veinte centímetros de profundidad de sustrato y un recipiente ancho más que hondo. Sustrato de huerto o universal con compost, riego frecuente porque la jardinera seca antes que la tierra, y sol de mañana con algo de sombra al mediodía en verano.

Un truco práctico para balcones: sembrar variedades de hoja suelta juntas y cosechar cortando las hojas exteriores en lugar de arrancar la planta. La mata sigue produciendo semanas.

Cultivo de lechugas

Plagas y problemas

  • Babosas y caracoles: el enemigo número uno de las plántulas. Se combaten con barreras físicas, revisando de noche o al amanecer, retirando escondrijos húmedos y evitando riegos por la tarde que dejen el suelo mojado toda la noche.
  • Pulgón: se instala en el cogollo y es difícil de lavar después. Conviene revisar el envés de las hojas y actuar pronto. Las mariquitas hacen mucho trabajo si no se abusa de tratamientos.
  • Mildiu (Bremia lactucae): manchas amarillas por el haz y polvillo blanquecino por el envés en tiempo húmedo y fresco. Se previene con marcos amplios, riego sin mojar hoja y retirando plantas afectadas.
  • Botritis y esclerotinia: podredumbre en la base de la planta, típica de cuello enterrado o suelo encharcado.
  • Espigado: la planta alarga el tallo central y emite flores. La hoja se vuelve amarga y correosa. No tiene remedio; se previene cosechando a tiempo, sembrando en la época correcta y eligiendo variedades resistentes al calor.

Cosecha y conservación

Se cosecha por la mañana temprano, cuando la planta está turgente. Las de cogollo se cortan a ras de suelo con cuchillo cuando el cogollo está firme al tacto; esperar de más solo acerca el espigado. Las de hoja suelta se van cortando hoja a hoja desde fuera hacia dentro.

La lechuga se conserva pocos días. Se guarda sin lavar, entera, en la parte baja de la nevera y dentro de una bolsa o recipiente cerrado, y se lava justo antes de comerla. Lavada y guardada se estropea mucho antes. No admite congelación.

Lechuga lista para cosechar

Rotación y asociación

La lechuga es un cultivo corto y poco exigente, ideal para meter entre otros más largos. Se planta bien entre tomates o pimientos jóvenes, aprovechando el espacio antes de que estos cierren, y funciona detrás de una leguminosa que haya dejado el suelo en buenas condiciones. Conviene no repetir lechuga en el mismo sitio temporada tras temporada para no acumular hongos de suelo.

Lechugas recién plantadas

En resumen

La lechuga se cultiva con tres reglas: sembrar en la época adecuada para tu clima, plantar con el cuello fuera de la tierra y regar de forma constante sin encharcar. Con eso y con protección frente a las babosas en las primeras semanas, la cosecha sale sola.

Para tener lechuga durante meses en lugar de todas a la vez, siembra poco y a menudo, combina un tipo de cogollo con uno de hoja suelta y corta las hojas exteriores en lugar de arrancar la planta entera. En cuanto una empieza a alargar el tallo central, se cosecha ya, porque en pocos días amargará.

Planta joven de lechuga

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