Las judías son Phaseolus vulgaris, una leguminosa anual de origen americano que llegó a Europa tras 1492 y que hoy es un pilar del huerto de verano en toda España. Según la zona se llaman también alubias, habichuelas, fréjoles, bajocas o fesols, y según cómo se recojan dan dos productos muy distintos: la judía verde, en la que se come la vaina entera todavía tierna, y la judía de grano, en la que se deja secar la vaina y se aprovecha solo la semilla.

Antes de sembrar hay que decidir dos cosas. La primera es el porte: las variedades de mata baja se quedan en medio metro, no necesitan tutor y dan una cosecha concentrada en poco tiempo; las de enrame trepan dos metros o más, exigen una estructura y producen durante mucho más tiempo. La segunda es que la judía es un cultivo de tiempo cálido: la semilla se pudre en suelo frío y una helada tardía se lleva las plantas por delante. No hay que tener prisa por sembrar.

Mata de judias en el huerto

Cómo es la planta

Tiene hoja compuesta de tres folíolos anchos y flores de forma amariposada, blancas, rosadas o violáceas según la variedad. Es autógama, es decir, se poliniza a sí misma, de modo que no necesita insectos para cuajar. Las vainas cuelgan en grupos y pueden ser planas o cilíndricas, verdes, amarillas o jaspeadas de morado.

Como toda leguminosa, forma nódulos en la raíz con bacterias fijadoras de nitrógeno. No hay que abonarla con nitrógeno, y al terminar el cultivo conviene cortar la mata a ras dejando la raíz enterrada.

Variedades y parientes

  • Judía verde de mata baja. Cosecha rápida y agrupada. Ideal para escalonar siembras cada tres semanas y para maceta.
  • Judía verde de enrame. Más productiva por metro cuadrado y con una cosecha larga, de semanas o meses.
  • Judías de grano. España tiene un catálogo notable de variedades locales protegidas por figuras de calidad, entre ellas la faba asturiana, la alubia de La Bañeza en León, las judías de El Barco de Ávila y los fesols de Santa Pau en Girona.
  • Pochas. No son una variedad aparte, sino judías recolectadas en un punto intermedio, con el grano ya formado y todavía tierno, antes de que la vaina seque.
  • Judión o judía escarlata (Phaseolus coccineus). Otra especie, de flor roja llamativa, grano muy grande y planta trepadora vigorosa. Aguanta algo mejor el fresco que la judía común.
Flor de la judia

Cuándo sembrar en España

La referencia no es el calendario sino la temperatura del suelo: hay que esperar a que el terreno esté templado y a que haya pasado el riesgo de heladas.

  • Litoral mediterráneo y sur. De abril a julio. Se pueden escalonar siembras y, en zonas muy cálidas, conseguir una segunda cosecha de otoño sembrando en agosto.
  • Interior peninsular. De mayo a junio. Sembrar en abril en la meseta suele acabar en semillas podridas o en plantas heladas.
  • Norte atlántico. De mayo a junio. El verano fresco alarga la producción pero retrasa el arranque.

Escalonar las siembras cada dos o tres semanas, sobre todo con las variedades de mata baja, es lo que asegura tener judías verdes durante todo el verano en lugar de una avalancha en dos semanas.

Siembra

Se siembra directamente en el sitio. La judía trasplanta mal y no compensa el semillero. La semilla se entierra a tres o cuatro centímetros.

  • Mata baja. Golpes de tres o cuatro semillas cada cuarenta centímetros, con cuarenta o cincuenta centímetros entre líneas.
  • Enrame. Golpes de cuatro o cinco semillas al pie de cada caña, con las cañas a unos setenta u ochenta centímetros entre sí. La disposición clásica es en tipi, atando tres o cuatro cañas por arriba, o en línea con cañas cruzadas y un travesaño.

Se riega la siembra y no se vuelve a regar hasta que nazca. La semilla de judía es muy sensible al exceso de agua antes de germinar. Caracoles, babosas y pájaros se ceban con las plántulas recién nacidas, así que conviene vigilar esos primeros días.

Soporte para las de enrame

Necesitan cañas o cuerdas de al menos dos metros, bien clavadas y arriostradas, porque una estructura cargada de judías y sorprendida por una tormenta de verano se viene abajo con facilidad. La planta se enrolla sola y no hace falta atarla; solo hay que ayudarla los primeros días guiando el brote hacia la caña.

Judias de enrame trepando por las canas

Suelo, riego y abonado

Quiere suelo suelto, profundo y con buen drenaje, con pH neutro. Los suelos que se encharcan le provocan podredumbres de raíz. Agradece un aporte de compost bien hecho antes de la siembra, y nada de nitrógeno mineral.

El riego es el punto que más condiciona la cosecha. Debe ser regular y sin cortes durante la floración y el llenado de vainas: un golpe de sed en ese momento provoca caída masiva de flores y vainas deformes. Al mismo tiempo, hay que regar al pie y no mojar el follaje, porque la humedad sobre las hojas dispara los hongos y las bacteriosis. El riego por goteo o por surco es mucho mejor que la aspersión.

Un acolchado sobre el suelo ayuda a mantener la humedad constante en pleno verano, que es exactamente lo que la judía pide.

En maceta

Las variedades de mata baja funcionan muy bien en jardinera. Necesitan al menos treinta centímetros de profundidad y unos veinte o veinticinco centímetros entre plantas. Las de enrame también se pueden tener en una maceta grande, de cuarenta litros o más, con tres o cuatro cañas en tipi clavadas en el propio contenedor. En balcón, el sol de la tarde y el viento secan mucho: cuenta con regar a diario en agosto.

Plagas y problemas frecuentes

  • Araña roja. El problema estrella del verano seco. Deja las hojas punteadas de amarillo, luego bronceadas, y telarañas finas en el envés. Prospera con calor y aire seco.
  • Mosca blanca y pulgón. Frecuentes, sobre todo en cultivos protegidos y en balcones cerrados.
  • Roya. Pústulas de color óxido en el envés de la hoja, típica de finales de verano.
  • Antracnosis. Manchas hundidas y oscuras en vainas y tallos, favorecida por la humedad. Se transmite por la semilla, así que no guardes simiente de plantas afectadas.
  • Grasa o bacteriosis. Manchas aceitosas y traslúcidas en la vaina, ligadas a mojar el follaje.
  • Caída de flor. Calor extremo durante la floración, falta de agua o ambas cosas.
  • Caracoles y babosas. Sobre plántulas.

La rotación es la mejor herramienta contra la mayoría de estos problemas: no repitas judías ni otras leguminosas en el mismo trozo de bancal en años consecutivos.

Vainas de judia verde listas para recolectar

Cosecha

Depende de lo que quieras:

  • Judía verde. Se recoge cuando la vaina ha alcanzado su tamaño pero está todavía tierna, antes de que se marquen los granos por fuera. Hay que coger cada dos o tres días: si dejas vainas madurar en la planta, esta deja de producir. Se sujeta el tallo con una mano y se corta la vaina con la otra, sin tirones.
  • Pochas. Se recogen cuando la vaina ha perdido el verde intenso y empieza a amarillear, con el grano ya formado y tierno.
  • Judía de grano. Se dejan las vainas secar por completo en la mata, hasta que crujen. Se arranca la planta entera y se termina de secar a cubierto antes de desgranar. La semilla debe guardarse muy seca, en tarro hermético, y unos días de congelador antes de guardarla acaba con los huevos de gorgojo.

Seguridad al consumirlas

Hay un dato que conviene conocer y que mucha gente ignora: las judías crudas contienen fitohemaglutinina, una lectina que provoca trastornos digestivos agudos si se ingieren crudas o mal cocinadas. La concentración es especialmente alta en las alubias rojas de grano.

La conclusión práctica es sencilla. Las judías de grano se ponen en remojo, se tira el agua del remojo y se cuecen a ebullición franca el tiempo suficiente; una cocción tibia y prolongada a baja temperatura no basta. Las judías verdes se cocinan también, y no se comen crudas en cantidad. No es un problema de tu huerto ni de tu variedad: es propio de la especie, y por eso todas las recetas tradicionales las llevan bien cocidas.

Cosecha de judias

Calendario orientativo

ZonaSiembraCosecha en verde
Litoral mediterráneo y surAbril a julioJunio a octubre
Interior peninsularMayo a junioJulio a septiembre
Norte atlánticoMayo a junioJulio a octubre

Para completar el ciclo de leguminosas del huerto a lo largo del año, mira también las fichas de guisantes y de habas, que ocupan el bancal en la temporada fría.

Judias creciendo en verano

En resumen

La judía es un cultivo de verano fácil siempre que respetes dos cosas: sembrar directamente y con el suelo ya templado, y no dejar que le falte agua durante la floración y el llenado de vainas, regando al pie y sin mojar la hoja. No lleva abono nitrogenado y devuelve fertilidad al bancal cuando termina.

Si quieres cosecha larga, elige variedades de enrame y monta un soporte firme; si tienes poco espacio o una jardinera, quédate con las de mata baja y escalona las siembras. Y recuerda recolectar cada dos o tres días, porque una vaina que madura en la planta le dice a la judía que ya ha terminado su trabajo.


Contenidos relacionados