Esta ficha llegó con la dirección habasi, que no es el nombre de ninguna planta. Se trata de una errata en el enlace original: lo que hay aquí son habas, Vicia faba, la leguminosa de vaina gruesa que se siembra en otoño y se recoge en primavera. Las fotos del artículo lo confirman: mata erguida de tallo cuadrado y hueco, hojas glaucas de folíolos anchos y flores blancas con una mancha negra aterciopelada en las alas.

Antes de sembrarlas conviene saber dos cosas. La primera es que el haba es un cultivo de invierno: aguanta el frío mucho mejor que casi cualquier otra hortaliza del huerto y, en cambio, se hunde con el calor. La segunda es de seguridad y hay que decirla desde el principio: las habas provocan una reacción grave, llamada favismo, en las personas con déficit del enzima glucosa-6-fosfato deshidrogenasa. Es un problema hereditario relativamente frecuente en poblaciones mediterráneas. Quien lo tenga no debe comer habas ni frescas ni secas, y ante cualquier duda es el médico quien lo aclara, no un artículo de jardinería.

Mata de habas en flor

Cómo es la planta

El haba forma una mata erguida, de tallo grueso, hueco y de sección cuadrada, que se sostiene sola sin necesitar tutor. Según variedad y suelo puede quedarse en medio metro o superar el metro largo. La hoja es compuesta, con dos a seis folíolos grandes, carnosos y de color verde azulado, sin zarcillos: a diferencia del guisante, el haba no trepa.

Las flores nacen en racimos cortos en las axilas de las hojas y son inconfundibles, blancas o crema con una mancha negra en el ala. Son muy visitadas por los abejorros, y esa visita mejora bastante el cuajado. La vaina crece hacia arriba al principio y se va inclinando conforme engorda el grano, hasta colgar cuando está llena.

Como todas las leguminosas, forma nódulos en la raíz con bacterias fijadoras de nitrógeno. Por eso el haba es un cultivo que deja el suelo mejor de lo que lo encontró, y por eso se usa tanto como abono verde de invierno.

Variedades

  • Aguadulce. La más extendida en España, de vaina muy larga y grano grande. Buena para consumo en fresco.
  • Muchamiel. Variedad alicantina, de mata algo más baja y vaina de tamaño medio. Muy apreciada en el Levante.
  • Reina Mora. De flor violácea y grano oscuro, tradicional en varias zonas.
  • Habas baby o habitas. No son una variedad aparte sino una recolección muy temprana, con la vaina todavía pequeña y el grano diminuto. Se comen enteras.
Detalle de la flor blanca con mancha negra del haba

Cuándo sembrar en España

El haba se siembra en otoño en casi todo el país. El objetivo es que la mata crezca durante el invierno y florezca a finales de este o al principio de la primavera, cuando todavía no hace calor.

  • Litoral mediterráneo y sur. De octubre a diciembre. Es la siembra clásica, y la cosecha llega de febrero a mayo según la fecha.
  • Interior peninsular. En zonas de invierno duro, con heladas fuertes y prolongadas, la siembra de octubre puede sufrir. Ahí se retrasa a finales de invierno, entre enero y marzo, aceptando una cosecha más corta porque el calor llega antes de tiempo.
  • Norte atlántico. De octubre a diciembre, o en febrero y marzo. El invierno suave y el verano fresco dan aquí ciclos largos y cómodos.

La siembra tardía de primavera es la que suele salir mal: la planta llega a floración con calor, el pulgón se dispara y las vainas cuajan poco.

Siembra

Se siembra directamente en el sitio definitivo. La semilla es grande y se entierra a unos cuatro o cinco centímetros de profundidad, con la parte del hilo negro hacia abajo si te apetece ser fino, aunque en la práctica germina igual en cualquier posición.

En bancal, lo habitual es poner golpes de dos o tres semillas cada veinticinco centímetros, con medio metro largo entre líneas. Al nacer se aclara dejando la plántula más fuerte de cada golpe. Es un cultivo que agradece el espacio: apretado se airea mal y el hongo lo agradece a su vez.

Se riega la siembra y luego se espera. Como el suelo está fresco, la germinación tarda más que en verano. Ratones y pájaros son aficionados a la semilla recién puesta.

En maceta

Se puede, con recipiente hondo. El haba echa una raíz principal potente, así que hace falta una jardinera de al menos treinta o treinta y cinco centímetros de profundidad y bastante ancha, con dos o tres plantas por cada medio metro de largo. En balcón funciona sorprendentemente bien porque no necesita tutor y florece con luz de invierno. Lo que cambia respecto al bancal es el riego, que en maceta hay que vigilar más, y que la producción por planta es menor.

Habas cultivadas en el huerto

Suelo, riego y abonado

Acepta suelos pesados y arcillosos mejor que la mayoría de hortalizas, y de hecho es un cultivo tradicional en tierras fuertes. Lo que quiere es profundidad y que no se encharque de forma permanente. El pH le va bien neutro o ligeramente alcalino.

En siembra de otoño en el litoral y en el norte, la lluvia suele bastar buena parte del ciclo. El riego se vuelve importante en floración y llenado de vaina, entre febrero y abril: si la planta pasa sed justo entonces, las flores se caen y las vainas quedan cortas y vacías.

No abones con nitrógeno. Un aporte de compost maduro antes de sembrar es todo lo que necesita, y el nitrógeno de más solo produce mata frondosa y blanda, más apetecible aún para el pulgón.

Plagas y problemas frecuentes

  • Pulgón negro (Aphis fabae). El problema clásico. Se instala en el extremo tierno de los tallos en cuanto sube la temperatura. El remedio tradicional funciona bien: despuntar la mata, es decir, cortar los quince centímetros superiores del tallo cuando ya hay varios pisos de flores cuajadas. Quitas de golpe la parte donde se concentra el pulgón, y además la planta reparte fuerza a las vainas en lugar de seguir creciendo.
  • Roya (Uromyces viciae-fabae). Pústulas pardo anaranjadas en el envés de la hoja, sobre todo al final del ciclo con humedad y temperatura en alza.
  • Mancha chocolate (Botrytis fabae). Manchas redondeadas de color pardo rojizo en hojas y tallos. Se dispara en inviernos húmedos y con las plantas demasiado juntas.
  • Jopo (Orobanche crenata). Una planta parásita sin clorofila que emite tallos carnosos de color crema o violáceo junto a la mata y le chupa la savia. Es un problema serio en zonas del sur peninsular. Se arranca en cuanto asoma, antes de que semille, y una vez que un terreno está infestado la única salida práctica es no volver a poner leguminosas en él durante años.
  • Vainas vacías o caída de flor. Falta de agua, calor prematuro o escasez de polinizadores.
Vainas de habas colgando de la mata

Rotación

Como cualquier leguminosa, no debe repetirse en el mismo trozo de terreno año tras año, tanto por los hongos de suelo como por el jopo. Después de las habas va muy bien un cultivo exigente en nitrógeno: coles, puerros, calabacín. Al terminar, corta la mata a ras de suelo y deja la raíz enterrada, que es donde están los nódulos.

Cosecha

Hay tres momentos distintos de recolección y conviene elegir uno:

  • Habas baby. Vaina de un palmo o menos, tierna y plana, con el grano apenas formado. Se comen enteras, con vaina.
  • Haba tierna para desgranar. La vaina está bien rellena y el grano ha engordado pero sigue verde y con la piel fina. Es el punto para el consumo en fresco, y es corto: unos días después el grano se vuelve harinoso y la piel correosa.
  • Haba seca. Se dejan las vainas secar completamente en la mata, hasta que se ponen negras y crujen. Luego se desgranan y se guardan bien secas en un tarro. Antes de guardarlas conviene tenerlas unos días en el congelador para acabar con los huevos de gorgojo.

Se recoge cortando o girando la vaina, sin tirar, porque el tallo es hueco y se parte con facilidad. La producción es escalonada de abajo hacia arriba: las vainas de los pisos inferiores se llenan primero.

Habas recien recolectadas

Consumo y seguridad

Se come el grano, y en recolección muy temprana también la vaina entera. El grano tierno se puede tomar crudo en la zona mediterránea, y el seco necesita remojo y cocción larga. La piel del grano ya crecido se separa fácilmente escaldándolo un minuto, y el resultado es mucho más fino.

Además del favismo ya mencionado, hay otro dato que conviene conocer: el haba contiene levodopa de forma natural, y por eso interacciona con determinados medicamentos, entre ellos los inhibidores de la monoaminooxidasa. Quien esté en tratamiento con ese tipo de fármacos tiene que consultarlo con su médico. Ninguna de estas dos cuestiones es un problema de cultivo, pero sí de a quién le das la cosecha.

Calendario orientativo

ZonaSiembraCosecha en verde
Litoral mediterráneo y surOctubre a diciembreFebrero a mayo
Interior peninsularEnero a marzo (o noviembre en invierno suave)Mayo a junio
Norte atlánticoOctubre a diciembre y febrero a marzoAbril a junio

Si buscas otra leguminosa para el mismo bancal en temporada distinta, mira las fichas de guisantes y de judías.

Cultivo de habas en plena produccion

En resumen

El haba es de los cultivos más agradecidos del huerto de invierno: se siembra directa en otoño, no necesita tutor ni abono nitrogenado, aguanta frío y tierra fuerte, y deja el suelo enriquecido cuando termina. Sus dos exigencias reales son espacio entre plantas para que se airee y agua durante la floración.

Del manejo, quédate con el despunte de la mata cuando aparece el pulgón negro y con vigilar el jopo si estás en zona del sur donde el parásito esté presente. Y del consumo, con lo dicho arriba sobre el favismo: es un dato conocido y serio, no una precaución exagerada.


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