El guisante es Pisum sativum, una leguminosa anual de la familia de las fabáceas cultivada en el Mediterráneo desde hace miles de años. Es un cultivo de tiempo fresco: crece, florece y llena la vaina con temperaturas suaves, y en cuanto llega el calor fuerte del verano se para, se llena de oídio y se acaba la cosecha. Entender eso es la mitad del trabajo, porque el error más común es sembrarlo tarde.

Lo otro que hay que decidir antes de sembrar es el tipo de planta. Hay variedades de mata baja, que se sostienen casi solas y se quedan en medio metro, y variedades de enrame, que trepan por encima de metro y medio y necesitan una estructura firme desde el primer momento. Si vas a sembrar en una jardinera de balcón, las de mata baja son la opción sensata. Si tienes un bancal y quieres cosecha larga, las de enrame rinden bastante más por metro cuadrado.

Mata de guisantes en pleno crecimiento

Cómo es la planta

El guisante tiene tallos huecos y frágiles, hoja compuesta con pocos folíolos y un par de estípulas grandes en la base que parecen hojas más. Los folíolos del extremo están transformados en zarcillos, que es con lo que la planta se agarra a cualquier soporte. La flor tiene forma de mariposa, típica de las leguminosas, y suele ser blanca, aunque hay variedades de flor rosada o violeta.

La raíz lleva nódulos donde viven bacterias del género Rhizobium que fijan nitrógeno del aire. Por eso el guisante no necesita abono nitrogenado, y por eso dejar los restos de la mata en el suelo al terminar el cultivo es una buena idea.

Tipos de guisante

  • Guisante de desgranar. Se abre la vaina y se come solo el grano. Es el clásico.
  • Tirabeque. Vaina plana y tierna que se come entera, cogida antes de que el grano engorde. En algunas zonas se le llama también bisalto.
  • Guisante mollar o de vaina redonda comestible. Se come la vaina entera con el grano ya formado, crujiente.
  • Guisante lágrima. Se recolecta muy inmaduro, con el grano diminuto y la piel finísima. Es una especialidad de la costa guipuzcoana, sobre todo de la zona de Getaria y Zarautz. No es una variedad distinta sino un momento de recolección muy temprano, con un rendimiento bajísimo.

Un aviso que ahorra disgustos: el guisante de olor (Lathyrus odoratus) es una planta ornamental, no una hortaliza. Se parece bastante y trepa igual, pero sus semillas son tóxicas y no se comen. No lo confundas al comprar sobre de semilla.

Vainas de guisante formandose en la planta

Cuándo sembrar en España

El guisante quiere germinar y crecer con frío suave y llenar la vaina antes de que apriete el calor. El calendario cambia bastante según la zona:

  • Litoral mediterráneo y sur. Siembra de otoño, entre octubre y diciembre. La planta crece despacio durante el invierno y produce de febrero a abril. Es el sistema que mejor funciona porque evita del todo el calor.
  • Interior peninsular. Aquí la siembra de otoño se arriesga a heladas fuertes. Lo habitual es sembrar a finales de invierno, de febrero a marzo, para cosechar en mayo y junio. En zonas de invierno menos duro también funciona sembrar en noviembre con una variedad rústica.
  • Norte atlántico. Siembra de finales de invierno y principios de primavera, de febrero a abril. El verano fresco alarga la cosecha, y en zonas costeras suaves también se puede sembrar en otoño.

Lo que no funciona en ninguna parte es sembrar en abril o mayo en el interior o en el sur: la planta llega a floración con treinta grados y no cuaja.

Siembra

El guisante se siembra directamente en su sitio. Trasplanta mal porque tiene una raíz principal que se rompe con facilidad, así que los semilleros no compensan salvo que quieras adelantar unas semanas en macetita de turba.

Se entierra la semilla a unos tres o cuatro centímetros de profundidad. En bancal, la forma clásica es hacer surcos y poner golpes de dos o tres semillas cada quince o veinte centímetros, con unos cuarenta centímetros entre líneas en las variedades bajas y hasta setenta u ochenta en las de enrame, para que quepan las estructuras y se pueda pasar. En jardinera de balcón, una línea de golpes cada quince centímetros en un recipiente de al menos veinticinco o treinta centímetros de profundidad.

Se riega tras la siembra y luego se deja tranquilo hasta que nazca. Un exceso de agua sobre semilla sin nacer y suelo frío es la receta para que se pudra. Los pájaros son muy aficionados a las plántulas recién nacidas: una malla ligera los primeros días evita perder el semillero entero.

Guisantes trepando por su soporte

Soporte

Incluso las variedades de mata baja agradecen algo a lo que agarrarse. Vale una malla de nailon o de alambre tensada entre dos postes, unas cañas cruzadas o ramas secas de poda clavadas entre las líneas, que es el método tradicional. El soporte se pone desde el principio, cuando la planta tiene un palmo, no cuando ya se ha tumbado, porque manipularla después rompe tallos.

Suelo, riego y abonado

Prefiere un suelo suelto, fresco y bien drenado, con pH neutro o algo alcalino. No le gustan los suelos ácidos ni los que se encharcan. En terreno muy pesado, cultiva en caballón levantado.

El riego debe ser regular pero moderado durante el crecimiento, y aumentar en el momento clave: floración y llenado de la vaina. Una falta de agua justo entonces hace que las vainas queden vacías o con granos arrugados. En cultivo de otoño e invierno en el litoral, con frecuencia la lluvia basta.

Nada de abono nitrogenado: la planta se lo fabrica. Un compost maduro antes de la siembra sobra para todo el ciclo. Con exceso de nitrógeno se obtiene una mata enorme y muy poca vaina.

Rotación y asociación

No repitas guisantes ni ninguna otra leguminosa en el mismo trozo de bancal dos años seguidos, porque se acumulan hongos de suelo. Después del guisante va bien un cultivo exigente en nitrógeno, como una col o una lechuga, que aprovecha lo que la leguminosa ha dejado. Se lleva bien con zanahoria, rabanito y lechuga, que ocupan el espacio bajo mientras el guisante sube.

Flor blanca de guisante

Plagas y problemas frecuentes

  • Oídio. El problema número uno al final del cultivo. Aparece como un polvo blanco sobre hojas y vainas cuando suben las temperaturas. Sembrar temprano es la mejor prevención; airear la mata y no mojar el follaje ayuda.
  • Pulgón verde del guisante. Coloniza brotes tiernos y flores en primavera. Suele controlarse con fauna auxiliar si no se ha fumigado antes.
  • Sitona. Un pequeño gorgojo que deja los bordes de las hojas jóvenes con muescas semicirculares muy características. Suele ser daño estético en planta establecida.
  • Gorgojo del guisante. Pone el huevo en la vaina y la larva se desarrolla dentro del grano. Se descubre al abrir semillas guardadas y ver el agujero de salida.
  • Pájaros y caracoles. Sobre plántula recién nacida.
  • Vainas vacías. Casi siempre falta de agua en el llenado, o calor excesivo durante la floración.

Cosecha

La cosecha empieza unas semanas después de la floración y dura mientras la planta siga fresca. Se recolecta escalonadamente, y aquí hay una regla que funciona: cuanto más se coge, más produce la planta. Si dejas vainas madurar en la mata, el guisante entiende que ha terminado su ciclo y deja de florecer.

  • El tirabeque se coge con la vaina plana, tierna y el grano apenas insinuado.
  • El guisante de desgranar se coge cuando la vaina está bien rellena pero todavía verde y brillante. Si empieza a amarillear o se marca demasiado el grano, el guisante ya está harinoso.
  • Para semilla, se dejan las últimas vainas en la mata hasta que sequen del todo en la planta.

Se corta la vaina con la mano sujetando el tallo con la otra, porque de un tirón se arranca media rama. Recién cogido, el guisante pierde dulzor deprisa: lo mejor es consumirlo el mismo día o congelarlo escaldado en cuanto se desgrana. Guardado en la nevera dentro de la vaina aguanta unos días razonablemente bien.

Guisantes recien recolectados

Calendario orientativo

ZonaSiembraCosecha
Litoral mediterráneo y surOctubre a diciembreFebrero a abril
Interior peninsularFebrero a marzoMayo a junio
Norte atlánticoFebrero a abrilMayo a julio

En el huerto casero el guisante encaja bien antes o después de otras leguminosas de temporada distinta, como las habas en invierno o las judías en verano.

Cultivo de guisantes en el huerto

En resumen

El guisante es un cultivo fácil siempre que se siembre en la época correcta: otoño en el litoral cálido, final de invierno en el interior y en el norte. Se siembra directo, no necesita abono nitrogenado y solo pide un soporte puesto a tiempo y agua regular durante la floración y el llenado de la vaina.

Su enemigo previsible es el oídio cuando aprieta el calor, y la forma real de evitarlo es adelantar el ciclo, no tratarlo cuando ya está. Recoge a menudo y en el punto justo, porque el guisante pierde dulzor en cuestión de horas y esa es precisamente la ventaja de cultivarlo tú.


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