La ursinia es una compuesta sudafricana de capítulos anaranjados o amarillos que, vista de frente, se parece muchísimo a media docena de plantas distintas que se venden en el mismo expositor: gazanias, osteospermos, arctotis, dimorfotecas. Todas son margaritas del sur de África, todas tienen lígulas vivas y un disco central oscuro, y todas cierran la flor de noche. Distinguirlas por la flor es casi imposible. Lo que separa a la ursinia del resto está en la hoja y, sobre todo, en el fruto.

La otra diferencia importante es de manejo: la mayoría de las ursinias de jardín son anuales de semilla, no matas que duran años. Eso cambia por completo cuándo se siembran, qué se espera de ellas y cuánto duran. Si has comprado un sobre y esperabas una planta permanente, esto es lo primero que conviene saber.

De dónde viene

El género Ursinia pertenece a las asteráceas y agrupa unas decenas de especies, casi todas del sur de África. Las que se cultivan como anuales de flor, con Ursinia anthemoides a la cabeza, proceden del Namaqualand y de la región del Cabo: una zona semidesértica de suelos arenosos y laderas pedregosas que recibe las lluvias en invierno y estalla en flor en primavera. Ese espectáculo de floración masiva del Namaqualand es famoso, y la ursinia es una de sus protagonistas junto a las dimorfotecas y las arctotis.

Retener ese dato ahorra la mitad de los errores de cultivo, porque describe exactamente lo que la planta espera: suelo pobre y muy drenado, sol directo, agua en la estación fría y sequía cuando aprieta el calor. Es un ciclo mediterráneo invertido, y por eso funciona tan bien en el sur y el levante peninsular.

Cómo reconocerla entre las demás margaritas sudafricanas

El carácter más fiable y el que da nombre popular al grupo en inglés está en el fruto. Cada aquenio de la ursinia (técnicamente una cipsela) lleva en el extremo una corona de escamas membranosas y brillantes, como de papel, dispuestas en círculo. Vista de cerca, cada semilla parece una flor diminuta, y esas escamas funcionan como paracaídas para la dispersión por el viento. Ninguna de las otras margaritas del expositor tiene eso. Si tienes fruto maduro, la identificación está cerrada.

Sin fruto, lo que hay que mirar es la hoja:

  • Ursinia: hoja muy dividida, casi filiforme, de aspecto de helecho o de eneldo, lampiña y aromática al frotarla.
  • Gazania: hoja entera o lobulada, alargada, con frecuencia blanquecina y algodonosa por el envés. La ursinia no tiene ese tomento.
  • Osteospermum: mata de base leñosa con hojas enteras o dentadas, bastante carnosas, nada divididas.
  • Arctotis: hojas lobuladas y marcadamente grises por el fieltro que las cubre.

Otro detalle fiable de la ursinia está debajo de la flor: las brácteas del involucro se disponen en varias filas superpuestas y tienen el borde membranoso y seco, casi transparente, como de papel de fumar. Se ve levantando el capítulo y mirándolo por detrás.

Las fichas de gazania y osteospermum desarrollan cada una de esas plantas por separado, con sus cuidados propios.

Capitulos amarillos con anillo rojizo alrededor del disco en una margarita sudafricana Capítulos amarillos con el anillo oscuro alrededor del disco. Por la flor sola, este grupo de margaritas sudafricanas es difícil de separar: la clave está en la hoja y en el fruto.

Cómo es la planta

Las especies anuales forman matas bajas y ramificadas, de tallos finos, que suelen quedarse por debajo del medio metro. El follaje es de un verde fresco, muy dividido, y desprende aroma al manipularlo. Los capítulos van solitarios en el extremo de pedúnculos largos y delgados, lo que les da ese balanceo característico cuando hay brisa.

El color va del amarillo limón al naranja intenso, y hay formas blancas y en tonos vinosos. Existen dos patrones frecuentes: capítulos con un anillo oscuro, púrpura o casi negro, rodeando el disco central amarillo, y capítulos sin ese anillo. En el mismo lote de semilla pueden salir ambos.

Como el resto del grupo, los capítulos se cierran de noche y en días muy nublados. Es el comportamiento normal de la planta y no un síntoma de nada: el mecanismo responde a la luz y a la temperatura, y es el mismo que hace que un arriate de gazanias parezca vacío a las siete de la tarde.

Siembra y cultivo

Se multiplica exclusivamente por semilla, y el momento de sembrar depende del clima.

  • En clima mediterráneo (litoral, valle del Guadalquivir, levante, Canarias), la siembra de otoño es la que reproduce su ciclo natural: la planta crece con las lluvias del invierno y florece en primavera, antes de que llegue el calor. Es la opción que da mejores matas y floraciones más largas.
  • En zonas con heladas (meseta, interior, norte), se siembra en primavera, pasado el riesgo de helada, o bajo cubierta unas semanas antes para trasplantar después. Se comporta entonces como anual de verano.

La semilla es pequeña y necesita luz para germinar, así que se cubre apenas, con una capa finísima de arena limpia o rastrillando la superficie. Se mantiene húmeda hasta la nascencia y no se riega a chorro, que la desplaza. Germina con rapidez.

Puede sembrarse directamente en el sitio, que es lo habitual cuando se busca el efecto de manto florido, o en bandeja para trasplantar cuando las plantitas se manejen bien. Si se siembra a voleo, conviene aclarar después para dejar aire entre matas.

  • Sol. Pleno, sin discusión. En sombra parcial la planta se ahíla y florece a medio gas.
  • Suelo. Arenoso, pobre y muy drenado. Lo que la mata no es el frío ni la sequía moderada, es el suelo que retiene agua. Si tu tierra es pesada, mézclala con arena gruesa o cultívala en maceta con dos partes de sustrato y una de perlita o arena lavada.
  • Riego. Moderado y espaciado durante el crecimiento; en cuanto está establecida, tolera bien la sequía. Nada de plato con agua bajo la maceta.
  • Abonado. Prácticamente nada. Un exceso de nitrógeno produce mata grande, blanda y con poca flor, además de atraer al pulgón.
  • Mantenimiento. Retirar los capítulos marchitos alarga la floración de forma muy evidente, porque si la planta cuaja semilla reduce la emisión de botones nuevos. Si quieres que se resiembre sola, deja madurar los últimos.

Los problemas frecuentes son pocos y los de siempre en una anual de flor: pulgón en los brotes tiernos, babosas en las plantitas recién nacidas y podredumbre de cuello si el suelo se encharca. La prevención y los medios físicos van primero, que es el principio de gestión integrada de plagas que recoge el Real Decreto 1311/2012; si hace falta un producto, tiene que estar autorizado para jardinería exterior doméstica, se consulta en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio y la dosis es la de la etiqueta. No se trata en floración ni en horas de vuelo de las abejas.

Capitulo naranja con anillo oscuro y disco central amarillo de una margarita sudafricana El anillo oscuro alrededor del disco aparece en unas formas y falta en otras, incluso dentro del mismo lote de semilla.

Dos correcciones al texto de siempre

Las fichas que circulan por internet sobre la ursinia arrastran dos errores que conviene desmontar.

El primero: se lee con frecuencia que «las ursinias son rizomatosas, se extienden bajo el suelo y aumentan rápido el tamaño de la mata», y que son invasoras en algunos sitios. Eso está copiado de un texto sobre otra planta. Las ursinias de jardín son anuales sin rizoma: no se extienden por debajo. Lo que sí hacen, si las dejas semillar, es resembrarse solas al año siguiente, que es otra cosa y es más bien deseable.

El segundo: la lista de usos medicinales. El texto original recomendaba té de ursinia para la tos, la bronquitis y trastornos de hígado y riñón, y aplicarla sobre la piel. Todo eso queda retirado. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet. La ursinia es una ornamental: no se come, no se infusiona y no se prepara con ella nada.

En resumen

La ursinia es una margarita anual del Namaqualand que se siembra, florece y se acaba en una temporada. En clima mediterráneo su sitio natural en el calendario es la siembra de otoño para floración de primavera, a pleno sol, en suelo pobre y arenoso, con poca agua y sin abonar. Así se comporta como en su tierra.

Para no confundirla con las otras margaritas sudafricanas, mira la hoja antes que la flor: muy dividida, fina como el eneldo y aromática al frotarla. Y si tienes semilla madura, fíjate en la corona de escamas brillantes que corona cada fruto, porque eso no lo tiene ninguna de sus vecinas de expositor.


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