El tulasi, escrito también tulsi o thulasi, es Ocimum tenuiflorum, conocido en español como albahaca sagrada. Es una labiada del subcontinente indio, pariente cercana de la albahaca de cocina pero de especie distinta: la del pesto es Ocimum basilicum. Se parecen en el porte y se distinguen enseguida por el olor, porque el tulasi huele a clavo y a pimienta, no a la albahaca dulce de la ensalada de tomate.

La segunda cosa que hay que decir de entrada es lo que este artículo no va a hacer. El tulasi se vende como "adaptógeno" para el estrés, la ansiedad, la inmunidad o el azúcar en sangre, y nada de eso puede afirmarse aquí. En la Unión Europea las declaraciones de propiedades saludables están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y las autoriza la Comisión Europea, no un artículo de internet. Para esta planta no hay declaraciones autorizadas, y "adaptógeno" ni siquiera es una categoría reconocida en la legislación alimentaria. Si tienes un problema de salud, la consulta es con tu médico.

Mata de albahaca sagrada en una maceta de barro, con espigas florales moradas Tulasi cultivado en maceta junto a la casa, con las espigas florales asomando por toda la mata.

Qué planta es y en qué se diferencia de la albahaca común

Ocimum tenuiflorum (sinónimo Ocimum sanctum) es un subarbusto erecto y muy ramificado, de tallo cuadrado como todas las labiadas, que en su clima de origen se comporta como perenne y se va haciendo leñoso por la base. Las hojas son ovaladas, pecioladas, con el margen algo dentado y cubiertas de pelillos que le dan un tacto mate, mucho menos brillante que el de la albahaca de cocina. Las flores, pequeñas y de un morado pálido, salen en verticilos escalonados a lo largo de espigas alargadas.

Las diferencias que sirven para distinguirlas con la planta en la mano son tres:

  • El olor. Estrujas una hoja de tulasi y sale un aroma especiado, a clavo. El eugenol, el mismo compuesto que domina el aceite del clavo, es el componente principal de su aceite esencial. La albahaca común huele dulce y anisada.
  • La hoja. La de tulasi es más pequeña, algo pilosa y de verde apagado, a veces con tonos violáceos. La de albahaca genovesa es grande, lampiña y brillante.
  • El porte. El tulasi tiende a hacerse mata leñosa y a florecer sin parar; la albahaca común es una anual blanda que, en cuanto florece, se agota.

Si lo que tienes entre manos es albahaca de cocina y no tulasi, la ficha que te interesa es la de la albahaca en maceta, y los nombres del género están desenredados en basil o albahaca.

Los nombres de las variedades que verás

En los sobres de semilla y en las tiendas especializadas aparecen tres nombres una y otra vez, y conviene saber qué designan:

  • Rama tulsi. La de hoja verde clara y flores blanquecinas o rosadas. Es la que más se cultiva y la de aroma más suave.
  • Krishna o Shyama tulsi. La de hoja y tallo teñidos de morado, más lenta de crecimiento y de aroma más picante.
  • Vana tulsi. Suele identificarse con Ocimum gratissimum, otra especie del mismo género, de aroma más alimonado. La correspondencia entre nombres populares y especies no siempre es limpia en este grupo, así que con una planta comprada sin etiqueta botánica lo prudente es no dar por segura la especie.

Una planta de culto, contada como lo que es

El tulasi no es solo una aromática. En el hinduismo, y de forma muy especial en las tradiciones vaisnavas, es una planta sagrada asociada a Vishnu y a sus avatares, y venerada como manifestación de la diosa Lakshmi. No se trata de una curiosidad folclórica: es un elemento religioso vivo para cientos de millones de personas.

Eso se traduce en cosas concretas. En muchas casas se cultiva en el patio central o junto a la entrada, con frecuencia en una estructura de obra hecha a propósito para ella, y recibe agua y una lámpara como parte del culto doméstico diario. Sus hojas se ofrecen en la adoración de Vishnu y Krishna. Muchos devotos vaisnavas llevan al cuello un collar de cuentas hechas con su madera. Y en el mes de Kartik, entre el otoño y el comienzo del invierno, se celebra el Tulasi Vivah, la boda ceremonial de la planta con el dios, que en muchas regiones marca el inicio de la temporada de bodas.

En España lo encontrarás cultivado en templos hindúes y en casas de familias de origen indio. Si alguien te ofrece una planta o unas hojas en ese contexto, estás ante un objeto de culto, no ante un tiesto de hierbas, y merece el mismo respeto que cualquier otro.

Albahaca sagrada con las espigas florales ya granadas y secas La planta florece y granea sin parar. Las espigas secas son de donde se recoge la semilla.

Cómo se cultiva aquí

Es una planta tropical y subtropical, y eso condiciona todo. No aguanta las heladas. En la mayor parte de España se cultiva como anual de verano o en maceta, entrándola a casa en invierno; en Canarias y en el litoral mediterráneo más templado puede pasar el invierno fuera si está resguardada, y aun así es una planta que se estropea con el frío húmedo.

Siembra. La semilla necesita calor para germinar, así que se siembra en semillero en interior a partir de febrero o marzo, en un sitio cálido y luminoso. Es semilla muy menuda: se espolvorea sobre el sustrato y se presiona apenas, sin enterrarla. Se mantiene el sustrato húmedo y se traslada al exterior cuando haya pasado del todo el riesgo de heladas.

Esquejes. Enraíza con facilidad en agua, que es la forma más rápida de multiplicar una planta que te guste. Se corta un tallo de unos diez o quince centímetros por debajo de un nudo, se le quitan las hojas de la mitad inferior y se pone en un vaso con agua en sitio cálido y con luz indirecta. El agua se cambia a diario para que el corte no se pudra. Elige un tallo que no esté en flor: enraíza mucho mejor.

Luz, suelo y riego. Sol directo, cuanto más mejor, con la salvedad del sol de mediodía de julio en el interior peninsular, que puede quemarla si está recién trasplantada. Sustrato suelto, con buen drenaje y algo de materia orgánica. Se riega cuando la capa superior del sustrato se ha secado al tacto, no por calendario, y no se deja el plato con agua debajo.

Pinzado. Es el gesto que más rendimiento da. Cortando la punta de los tallos por encima de un par de hojas, la planta ramifica desde las yemas del nudo inferior y se convierte en una mata compacta en lugar de una vara larga. Y quitando las espigas florales a medida que salen se retrasa el agotamiento de la planta, aunque el tulasi florece con muchísima insistencia y acabará ganando la partida.

Recolección y uso en la cocina

Se recolectan las hojas y las puntas tiernas, cortando siempre por encima de un par de hojas para que rebrote. En la India su uso doméstico más extendido es la infusión de hojas frescas o secas, sola o dentro de mezclas de té. Ese es su uso: una infusión aromática, de sabor especiado y algo amargo. Como tradición se cuenta, y como tradición se queda: no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica.

En cocina no es intercambiable con la albahaca común. Su perfil a clavo y pimienta no funciona en un pesto ni con el tomate, y es más cercano a lo que en el sudeste asiático se usa como albahaca tailandesa, aunque tampoco sea la misma planta. Si tu receta italiana pide albahaca, compra Ocimum basilicum.

Lo que se ha retirado de esta página

La versión anterior afirmaba que el tulasi cura dolores de cabeza, combate el cáncer, actúa como antibiótico natural, purifica la sangre, elimina toxinas, controla el azúcar y refuerza la inmunidad, y daba instrucciones de preparación y de toma en ayunas. Todo eso está fuera, por lo dicho al principio.

También he quitado una afirmación curiosa que arrastran muchas copias de este texto: que las hojas contienen mercurio y por eso no deben masticarse. No he podido confirmar esa información en ninguna fuente que merezca crédito, y una afirmación sobre un metal pesado en un alimento no se publica sin respaldo. Queda fuera.

En resumen

Tulasi es Ocimum tenuiflorum, la albahaca sagrada: una labiada india de aroma a clavo, distinta de la albahaca de cocina, que se cultiva aquí como anual de verano o en maceta protegida del frío. Se multiplica con facilidad por esqueje en agua, quiere sol y drenaje, y se mantiene compacta a base de pinzar las puntas.

Su interés real, más allá del jardín, es cultural: es una planta de culto en el hinduismo, con un lugar propio en la casa y en el calendario religioso. Lo que se vende como sus propiedades adaptógenas no tiene respaldo autorizado en la Unión Europea, así que aquí no lo vas a encontrar.


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