Si has llegado buscando «tlascal» es porque el nombre te ha salido en un texto mexicano y no sabías a qué árbol corresponde. Es uno de los muchos nombres locales de Arbutus xalapensis, el madroño americano, un árbol de la misma familia y del mismo género que el madroño de las sierras españolas. A distancia cuesta separarlos: idénticas flores en forma de urna, fruto rojo y rugoso, hoja perenne y coriácea. La diferencia está en el tronco, y es espectacular.
Conviene decir algo antes de seguir, porque la mayor parte de lo que circula sobre esta planta acaba en una lista de supuestas propiedades medicinales. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet. Aquí encontrarás qué árbol es, cómo se reconoce, de dónde sale el lío de nombres y qué esperar si intentas cultivarlo. Nada más.
Qué árbol es el tlascal
Arbutus xalapensis Kunth es una ericácea, de la misma familia que los brezos, los arándanos y los rododendros, y del mismo género que nuestro madroño. El epíteto viene de Xalapa, en Veracruz, de donde procedía el material que describió Carl Sigismund Kunth a partir de las recolecciones de Humboldt y Bonpland en América.
Su área natural va del suroeste de Estados Unidos (Texas, Nuevo México, Arizona) a través de toda la sierra mexicana hasta Guatemala y el norte de Centroamérica. Vive en los bosques de pino y encino de montaña, en laderas pedregosas y roquedos, a altitudes considerables: es un árbol de tierra alta, no de trópico caliente y húmedo. Esto importa para entender su clima: inviernos frescos, veranos con lluvia de monzón, suelo pobre y con drenaje brutal.
De porte es un árbol pequeño o un arbolito arbustivo, con tronco a menudo torcido, copa densa y redondeada y ramillas rojizas. Las hojas son gruesas, elípticas, brillantes por el haz y más pálidas por el envés. Las flores son blancas o rosadas, pequeñas, agrupadas en panículas, con esa forma de jarrita colgante que tienen todas las ericáceas. El fruto es una baya globosa y roja, de superficie rugosa, con varias semillas pequeñas dentro.

Madroño americano en ladera rocosa. El tronco y las ramas quedan lisos y de color carne cuando se cae la corteza vieja.
La corteza, que es lo que hay que mirar
Es el rasgo que decide la identificación y el motivo por el que estos árboles se plantan donde se pueden plantar. La corteza del tlascal se desprende en láminas finas, como papel, y deja a la vista una superficie lisa de color entre anaranjado, rojizo y crema, que va oscureciendo hasta que vuelve a desprenderse. Un ejemplar viejo tiene el tronco pulido y retorcido, y cambia de color a lo largo del año.
Nuestro madroño mediterráneo también tiene corteza rojiza, pero se desprende en placas pequeñas y escamosas y el tronco queda rugoso y pardo, no liso. Es la manera más rápida de separar un Arbutus americano de uno europeo con el árbol delante: pásale la mano al tronco. Si está liso y frío, es americano.
Tlascal y madroño: en qué se parecen y en qué no
| Tlascal (Arbutus xalapensis) | Madroño (Arbutus unedo) | |
|---|---|---|
| Área natural | Del suroeste de EE. UU. a Centroamérica, en montaña | Cuenca mediterránea e Irlanda |
| Corteza | Se desprende en láminas, tronco liso | Placas escamosas, tronco rugoso |
| Hoja | Gruesa, elíptica, margen entero o poco dentado | Lanceolada, claramente aserrada |
| Fruto | Baya roja rugosa, pequeña | Baya roja granulosa, mayor |
| En viveros españoles | Prácticamente inexistente | Habitual y barato |
Si lo que buscas es un árbol de este tipo para un jardín en España, la respuesta sensata es el madroño de aquí. Tienes su ficha completa en Arbutus unedo y en madroño, árbol típico del mediterráneo.
El lío de los nombres
Este árbol arrastra una lista larga de nombres y la mayoría de los textos que la copian mezclan dos plantas distintas. En México se le llama madroño, madroño liso, tlascal o tlaxcal, y varios nombres más según el estado. En Texas se le dice Texas madrone. Y a esa lista se le suelen añadir, por copia y pega, los nombres españoles del madroño mediterráneo: alborocera, albedro, borrachín, árbol de las fresas. Esos últimos no son del tlascal, son de Arbutus unedo, y se han ido pegando a la ficha americana en sucesivas copias.
Sobre el origen concreto de la palabra «tlascal» hay poco documentado y no voy a inventarlo. Es un nombre regional mexicano, de uso local, que no aparece en la mayoría de las floras generales. Si alguien te da una etimología rotunda, desconfía.

Madroño americano en flor, con el tronco anaranjado ya pelado. Los Arbutus del oeste de Norteamérica tienen todos este mismo aire.
Los otros madroños que te vas a encontrar citados
- Arbutus menziesii, el madroño del Pacífico, de la Columbia Británica a California. Es el más grande del género y el de corteza más llamativa.
- Arbutus andrachne, el madroño griego o de Levante, del este del Mediterráneo. También pela el tronco en láminas.
- Arbutus × andrachnoides, el híbrido natural entre el griego y el nuestro, que aparece donde conviven las dos. Es el que a veces se encuentra en jardinería europea, y hereda el tronco liso del padre griego con la rusticidad del madroño común.
Ese híbrido es la vía realista si lo que te atrae es el tronco de color carne y quieres un árbol que aguante en un jardín español.
El fruto
Es una baya roja, pequeña, de superficie rugosa, que madura hacia el final del año. Es comestible, como el del madroño, con sabor dulzón y algo insípido, granuloso por las semillas, y en fresco no da para mucho más que picotear un puñado. En México se come del árbol y se usa en dulces y bebidas locales. No hay nada que preparar, ni cantidad recomendada, ni indicación: es fruta silvestre, y eso es todo lo que se puede decir con honestidad.
Cultivo: lo que hay que saber antes de buscarlo
Encontrar un tlascal en un vivero español es muy difícil. Es planta de colección, y con razón: los madroños americanos tienen fama de trasplantar mal. Sus raíces dependen mucho de las micorrizas y no toleran que se les manipule el cepellón, de modo que un ejemplar grande de contenedor tiene más probabilidades de morir que uno pequeño.
Si consigues uno, estas son las condiciones que pide:
- Drenaje por encima de todo. En su monte vive entre piedras. Un suelo que se encharca en invierno lo mata.
- Sol, con protección de los vientos fríos y secos, sobre todo de joven.
- Suelo pobre y suelto, ni muy calizo ni fuertemente ácido. Nada de abonados generosos.
- Planta pequeña y del menor tamaño de contenedor posible, plantada en otoño, y no tocar el cepellón al sacarla.
- Paciencia: crece despacio los primeros años, mientras hace raíz.
Aguanta bien el calor y periodos de sequía una vez arraigado, pero es sensible al frío mientras es joven. Del riego, lo de siempre con estos árboles: profundo, espaciado y solo mientras se establece.
En maceta no tiene mucho sentido a medio plazo. Es un árbol que quiere sitio para las raíces y un contenedor lo condena a un cultivo de mantenimiento constante.
Multiplicación
Por semilla es lo más practicable. Se limpia bien la pulpa del fruto maduro, porque fermenta y estorba, y se siembra en sustrato ligero y muy drenante. La germinación es lenta y desigual, y las plántulas de ericácea son delicadas: mueren con facilidad por exceso de agua y por hongos del cuello.
El esqueje es el método habitual en vivero para clonar ejemplares seleccionados, pero enraíza mal y con porcentajes bajos, en ambiente húmedo y con calor de fondo. No es un trabajo de aficionado.
En resumen
El tlascal es Arbutus xalapensis, el madroño americano de montaña, un pariente directo del madroño español que se reconoce por la corteza que se desprende en láminas y deja el tronco liso y anaranjado. Buena parte de los nombres que verás asociados a él no son suyos, sino del madroño mediterráneo, y se le han ido pegando de copia en copia.
En España es planta de colección y no de vivero. Si te ha gustado la estampa del tronco pelado, el camino práctico pasa por el madroño común o por el híbrido Arbutus × andrachnoides, que da esa corteza lisa y aguanta nuestro clima. Y de propiedades, lo dicho al principio: ninguna que se pueda afirmar.