La reina margarita es Callistephus chinensis, una planta anual: se siembra en primavera, florece en verano y a finales de otoño está muerta. No rebrota al año siguiente. Esto, que parece un detalle, es el motivo de casi todos los disgustos que da, porque se vende con el nombre comercial de «aster de China» y mucha gente la compra creyendo que se lleva una vivaz de otoño de las que se agrandan cada año.

No lo es, y ni siquiera es un aster. Es el único miembro de su género, Callistephus, separado de los asteres verdaderos desde hace mucho. Si lo que buscas es una mata perenne que vuelva sola cada septiembre, lo tuyo está en la ficha de los asteres. Si lo que quieres es color abundante y flor cortada durante un verano, entonces sí, esta página va de tu planta: cómo sembrarla, cuándo, y por qué a veces se marchita entera en dos días sin previo aviso.

Reina margarita, Callistephus chinensis, en varios colores

Capítulos dobles de Callistephus chinensis. El aspecto de crisantemo pequeño y el surtido de colores en una misma mata son la pista de que no estás ante un aster perenne.

Qué planta es exactamente

Callistephus chinensis es una compuesta originaria del este de Asia, de China y regiones vecinas, donde crece en claros y bordes de bosque. El nombre del género viene del griego, de las palabras para «bello» y «corona», por el anillo de brácteas que rodea el capítulo.

La planta forma un tallo erecto, casi siempre poco ramificado en las variedades altas y muy ramificado en las enanas, con hojas alternas, ovadas y de borde dentado. La altura depende por completo de la variedad: hay estirpes de un palmo, pensadas para maceta y borde bajo, y estirpes que pasan del medio metro y se cultivan para cortar. Conviene mirar el sobre antes de sembrar, porque de esa elección depende que la mata se aguante sola o necesite tutor.

La flor de la especie silvestre es sencilla, con una sola corona de lígulas y el disco amarillo a la vista. Lo que se vende hoy es otra cosa: siglos de selección han dado formas semidobles, dobles, con lígulas rizadas, en forma de pompón, de peonía o de plumero, y en una gama de colores que va del blanco al rojo pasando por rosas, violetas y morados. El azul verdadero no existe aquí: lo que se anuncia como azul es un violeta más o menos frío.

Cuándo y cómo sembrarla

Se multiplica por semilla, y solo por semilla. No se hacen esquejes ni se divide mata, porque no hay mata que dividir.

Hay dos caminos. El primero es sembrar en bandeja o semillero protegido a finales de invierno y principios de primavera, con el sustrato ya templado, para trasplantar al exterior cuando haya pasado el riesgo de heladas. El segundo es sembrar directamente en el sitio definitivo en primavera, una vez el suelo se ha calentado. La semilla es pequeña y se cubre con una capa muy fina de sustrato, apenas lo justo para que no quede a la vista.

La reina margarita no vuelve a florecer si se corta, así que si quieres flor durante varias semanas seguidas lo práctico es escalonar las siembras cada dos o tres semanas en lugar de sembrarlo todo de una vez. El trasplante hay que hacerlo joven y con el cepellón entero: es una planta que arraiga mal cuando se la mueve ya crecida.

El marco de plantación depende del porte. Las enanas se aprietan bastante, las altas piden espacio, y en ambos casos interesa dejar aire entre plantas. Esta especie agradece la circulación de aire más que casi cualquier otra anual de verano, por razones que vienen enseguida.

Sitio, suelo y riego

Quiere sol, o sol con algo de sombra en las horas centrales si vives donde el verano aprieta de verdad. En el interior peninsular, media sombra por la tarde le alarga la floración.

El suelo debe ser fértil, con materia orgánica y, sobre todo, drenado. Tolera mal que se le seque el cepellón del todo y tolera todavía peor el encharcamiento. El punto está en mantener el suelo fresco sin que llegue a embarrarse, y ahí ayuda mucho un acolchado que mantenga la humedad sin mojar el cuello de la planta.

Riega al suelo, no por encima. Mojar el follaje en un cultivo apretado y con calor es la manera más rápida de tener problemas de hongos. Si riegas con manguera o aspersión, hazlo temprano para que las hojas se sequen durante el día.

La fusariosis, que es lo que de verdad la mata

Si un día la planta amanece lacia, con las hojas bajas amarillas, y en dos o tres días está seca aunque el suelo tenga humedad, lo más probable es que sea marchitez por Fusarium. Existe una forma especializada de este hongo que ataca específicamente a la reina margarita y a muy poca cosa más. Entra por la raíz, coloniza los vasos que conducen el agua y los tapona; de ahí que la planta se marchite con el suelo mojado, que es el síntoma que despista a todo el mundo.

Lo que hay que saber:

  • Vive en el suelo y aguanta años. Una vez está en un arriate, ese arriate queda marcado para esta especie durante mucho tiempo.
  • La rotación es la medida principal. No repitas reina margarita dos temporadas seguidas en el mismo sitio. En maceta, sustrato nuevo cada año y macetas limpias.
  • Hay variedades con resistencia. Muchos catálogos lo indican en el sobre. Si ya has tenido el problema, empieza por ahí.
  • La planta afectada no se recupera. Se arranca con su cepellón y se retira, no al compost casero.

El otro problema serio se llama amarilleo del aster y no lo causa un hongo, sino un fitoplasma, un organismo muy simple que vive en los vasos conductores y lo transmiten cicadélidos al picar. La planta se queda con brotes raquíticos, hojas amarillentas y flores deformadas o vueltas verdes. No tiene arreglo una vez dentro: se retiran las plantas afectadas, se controlan las malas hierbas del entorno, que son el reservorio habitual, y poco más.

Por lo demás puede llevar pulgón y araña roja en veranos secos. Antes de pensar en pulverizar nada conviene recordar el marco: en España el uso de fitosanitarios se rige por el Real Decreto 1311/2012, cuyo principio es la gestión integrada de plagas, es decir, prevención y medios físicos y biológicos antes que el químico. En jardinería doméstica solo pueden emplearse productos autorizados para ese uso, que se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y la dosis válida es siempre la de la etiqueta del envase. Y nunca se trata en floración ni a horas de vuelo, porque estos capítulos están llenos de abejas.

Ramo de reina margarita cortada, en tonos púrpura y rosa

Como flor cortada es donde mejor se defiende: tallo largo, capítulo grande y varios días en el jarrón.

Para qué sirve en el jardín

Su sitio natural es el hueco de verano y final de verano. Rellena el arriate cuando las vivaces de primavera ya han pasado y antes de que entren los asteres perennes y los crisantemos de otoño. Funciona bien en bandas anchas de un solo color, en jardinera y en la parcela de flor de corte, que es probablemente su mejor uso: el tallo es largo, el capítulo aguanta y la variedad de formas da mucho juego en ramo.

Lo que no hace es cubrir suelo ni formar estructura. Es una planta de un solo verano, y hay que plantearla como tal: se siembra, da lo que da y se arranca. Si lo que quieres es un arriate que se resuelva solo año tras año, el sitio lo ocupan mejor las compuestas perennes; en la guía de las margaritas está el reparto de quién es quién dentro de esta familia.

Borde de reina margaritas junto a una pared

Plantada en banda hace un borde denso de final de verano. Al año siguiente el hueco estará vacío si no se vuelve a sembrar.

En resumen

La reina margarita, Callistephus chinensis, es una anual de semilla, no un aster y no una vivaz. Se siembra en primavera, escalonada si quieres flor durante varias semanas, se trasplanta joven, quiere sol, suelo fértil y drenado, riego al suelo y aire entre plantas. Cortada dura bien en jarrón, y ese es su papel más agradecido.

El punto crítico es sanitario. La marchitez por Fusarium vive en el suelo y no perdona, así que rota el sitio cada año, usa sustrato nuevo en maceta, elige variedades resistentes si ya has tenido el problema y retira sin contemplaciones la planta que se venga abajo. Con eso resuelto, es una de las anuales más fáciles y más agradecidas del verano.


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