Buscar imágenes de rosas es fácil; usarlas sin meterse en un lío, algo menos. Una foto encontrada en un buscador tiene dueño aunque no lo diga, «gratis» y «libre de derechos» significan cosas distintas, y una parte creciente de lo que aparece en las primeras posiciones ya no es una fotografía: es una imagen generada, con errores botánicos que la delatan en cuanto se sabe dónde mirar.

Aquí va lo práctico: de dónde sacar imágenes de rosas que se pueden usar de verdad, incluidas las mejores láminas botánicas de la historia, que están en dominio público; cómo citarlas; cómo distinguir una imagen sintética de una fotografía; y qué hay que fotografiar si lo que quieres es que alguien identifique el rosal que tienes en casa. La parte de cómo hacer buenas fotos de rosales está en el artículo dedicado a fotografiar rosas.

Rosas fotografiadas de cerca

Las mejores imágenes de rosas son de 1820 y son gratis

Antes de recurrir a bancos de fotos, merece la pena conocer lo que ya está en dominio público, porque en el caso de las rosas es un material extraordinario.

Les Roses, de Pierre-Joseph Redouté. Redouté (1759-1840), pintor botánico nacido en el actual territorio belga, trabajó para la emperatriz Josefina en Malmaison, donde se reunió la colección de rosales más ambiciosa de su tiempo. Entre 1817 y 1824 publicó en París, en tres volúmenes y con textos del botánico Claude Antoine Thory, 169 láminas grabadas al punteado y coloreadas a mano. Son, sin discusión, las imágenes de rosas más reproducidas de la historia, y están libres de derechos por antigüedad. Las hay en alta resolución en la Biodiversity Heritage Library, en Gallica (la biblioteca digital de la Biblioteca Nacional de Francia), en Internet Archive y en Wikimedia Commons.

No es la única obra disponible:

  • A Collection of Roses from Nature, de Mary Lawrance (1799), la primera monografía ilustrada dedicada al género.
  • Curtis's Botanical Magazine, publicado desde 1787 e ininterrumpidamente durante más de dos siglos; sus primeros volúmenes están en dominio público y contienen decenas de especies de Rosa.
  • The Genus Rosa, de Ellen Willmott, con láminas de Alfred Parsons, publicada entre 1910 y 1914. Es la gran monografía moderna del género y muchas de sus láminas circulan ya libremente.

Sobre plazos: en España, la regla general es que los derechos de explotación duran setenta años desde la muerte del autor, pero la ley mantiene un plazo de ochenta años para los autores fallecidos antes del 7 de diciembre de 1987. Con obras del siglo XIX y principios del XX no hay problema; con material del siglo XX conviene hacer la cuenta.

Qué permite cada licencia

LicenciaUso comercial¿Hay que citar?¿Se puede modificar?
Dominio público / CC0SíNo es obligatorioSí
CC BYSíSí, siempreSí
CC BY-SASíSíSí, pero la obra derivada hereda la licencia
CC BY-NDSíSíNo: ni recortes ni filtros
CC BY-NCNoSíSí
Licencia propia de banco de imágenesDependeDependeDepende

Dos avisos que evitan la mayor parte de los problemas. El primero: la cláusula NC, no comercial, es más amplia de lo que parece. Un blog con publicidad, un catálogo de vivero o el folleto de una asociación que cobra cuota se consideran habitualmente uso comercial. El segundo: sitios como Unsplash, Pexels o Pixabay no usan licencias Creative Commons, sino condiciones propias que pueden cambiar y que en general prohíben redistribuir las imágenes como banco propio. Guarda una captura de las condiciones vigentes el día que descargas la foto.

Y en Wikimedia Commons, la licencia se comprueba archivo por archivo: en el mismo repositorio conviven imágenes en dominio público, CC BY y CC BY-SA.

Cómo citar una imagen sin equivocarse

Una atribución correcta lleva cuatro elementos y cabe en una línea bajo la foto: autor, título de la obra, fuente y licencia, con enlace a la licencia y, si se puede, a la página de origen. Por ejemplo: «Rosa gallica officinalis, lámina de Pierre-Joseph Redouté en Les Roses (1817-1824), Biodiversity Heritage Library, dominio público».

Si has recortado o retocado, conviene indicarlo con un «imagen recortada». Y si la licencia es BY-ND, no puedes hacerlo en absoluto, ni siquiera para ajustarla al ancho de una plantilla.

Cómo saber si esa rosa preciosa la ha generado una máquina

Los modelos generativos han aprendido el aspecto general de una rosa muy bien y su anatomía muy mal. Estos son los puntos donde fallan con más frecuencia, y sirven además para aprender cómo es de verdad un rosal.

  • Las hojas. La hoja de un rosal es compuesta imparipinnada: cinco o siete folíolos (a veces tres o nueve) con borde aserrado, dispuestos por pares con uno terminal. Además lleva estípulas soldadas al peciolo, dos apéndices alargados en la base que son casi un carné de identidad del género. Las imágenes generadas suelen dibujar hojas simples, o un número par de folíolos, y prácticamente nunca ponen estípulas. Más sobre esto en cómo son las hojas de las rosas.
  • Los aguijones. Lo que llamamos espinas en el rosal son formaciones de la epidermis del tallo, de base ancha y distribución irregular. La imagen sintética las coloca a intervalos regulares como dientes de sierra, con la misma orientación, o las pone sobre las hojas, donde no van. La diferencia entre aguijón y espina verdadera está en el artículo sobre las espinas.
  • Los sépalos. Una rosa tiene cinco sépalos y, en la mayoría de las especies, algunos llevan apéndices laterales plumosos y otros no; es un detalle tan característico que dio pie a una vieja adivinanza inglesa sobre los «cinco hermanos». En las imágenes generadas los sépalos son cinco piezas idénticas y lisas, cuando aparecen.
  • El color. Azul puro, negro absoluto o varios colores saturados en una misma flor no existen en el género. Si la imagen muestra eso, o es tinte, o es síntesis.
  • La espiral de pétalos. En una rosa real los pétalos se solapan siguiendo una disposición ordenada desde el centro. En muchas imágenes generadas hay pétalos que nacen de la nada, capas que no cierran o dos centros dentro de la misma flor.
  • Las gotas de agua. Un reflejo especular tiene que coincidir con la fuente de luz de la escena. En imágenes sintéticas las gotas suelen tener luces contradictorias o no deformar lo que hay detrás.
  • El fondo. Tallos que se funden unos con otros, etiquetas con texto ilegible, manos con dedos de más. Sigue siendo el punto flaco más visible.

A esto se añade lo obvio: comprobar los metadatos. Una fotografía real suele conservar en su EXIF marca de cámara, distancia focal, apertura y fecha; una imagen generada, no, aunque los metadatos se pueden borrar y su ausencia no prueba nada por sí sola.

Qué fotografiar si quieres que identifiquen tu rosal

Preguntar «¿qué rosa es esta?» con una foto del capullo no lleva a ninguna parte. Con estas seis tomas, en cambio, alguien con experiencia puede acotar bastante:

  1. La flor de frente y completamente abierta, con luz difusa. Si tiene estambres visibles, que se vean.
  2. La flor de perfil, mostrando los sépalos y el receptáculo bajo ella.
  3. Un capullo cerrado, que aporta la forma y el color inicial.
  4. Una hoja completa por el haz y por el envés, apoyada sobre papel blanco, con la base del peciolo visible para que se aprecien las estípulas.
  5. Un trozo de tallo de unos 15 centímetros, mostrando los aguijones.
  6. La planta entera con algo de escala al lado: una regla, una mano, una silla.

Añade siempre tres datos: en qué localidad está, en qué fecha se hizo la foto y si florece una vez o varias al año. Ese último dato descarta la mitad del catálogo de golpe. Para llevar la identificación más lejos, las bases de datos especializadas en rosales, con decenas de miles de cultivares descritos y fotografiados, son mucho más útiles que un buscador general, y la clasificación por grupos ayuda a acotar antes de empezar: la tienes en tipos de rosas.

Tu archivo de fotos como herramienta de jardín

Hay un uso de la fotografía de rosales que no tiene nada que ver con la estética y que resulta sorprendentemente útil.

La misma toma cada mes. Elige un punto fijo del jardín, marca dónde te pones y dispara desde ahí el primer sábado de cada mes. Al cabo de dos años tienes una serie que muestra sin discusión qué poda funcionó, qué rosal ha ido a menos, cuándo empieza de verdad la mancha negra en tu jardín concreto (que no es cuando dicen los libros) y cuánto ha crecido el trepador.

La foto como prueba. Si compras rosales por internet y llega una variedad equivocada, un rosal seco o una planta con daños, una fotografía fechada tomada el día de la recepción, con el embalaje y la etiqueta a la vista, resuelve la reclamación en la mitad de tiempo. Conserva también la etiqueta con el código del obtentor: es lo que identifica la variedad de forma inequívoca.

Y un aviso de privacidad. Los móviles guardan en el EXIF la posición GPS exacta de cada foto. Si publicas imágenes de tu jardín en foros o redes, revisa la configuración o borra los metadatos antes de subirlas; la mayoría de las plataformas los eliminan, pero no todas.

Qué resolución necesitas

Más píxeles no siempre son mejores; lo que importa es el destino:

  • Web: entre 1.200 y 1.600 píxeles de ancho basta y sobra. Subir un archivo de 6.000 píxeles solo hace que la página cargue lento.
  • Impresión a 300 puntos por pulgada: una imagen a tamaño A5 necesita alrededor de 1.750 × 2.480 píxeles; a A4, unos 2.480 × 3.500.
  • Identificación botánica: lo decisivo es el enfoque en el detalle, no el tamaño. Una foto nítida de 2.000 píxeles vale más que una de 8.000 movida.

En resumen

Las mejores imágenes de rosas disponibles gratis son las láminas de Les Roses de Pierre-Joseph Redouté, 169 grabados publicados en París entre 1817 y 1824, en dominio público y accesibles en alta resolución en Biodiversity Heritage Library, Gallica e Internet Archive, junto con las obras de Mary Lawrance, Curtis's Botanical Magazine y The Genus Rosa de Ellen Willmott. En España los derechos duran setenta años tras la muerte del autor, y ochenta si falleció antes del 7 de diciembre de 1987. Las licencias CC BY-NC excluyen cualquier blog con publicidad, y los bancos tipo Unsplash o Pexels tienen condiciones propias que no son Creative Commons. Una imagen de rosa generada por ordenador se detecta por las hojas (deben ser imparipinnadas, con cinco o siete folíolos y estípulas soldadas al peciolo), por aguijones demasiado regulares, por sépalos idénticos y por colores imposibles. Y si quieres que identifiquen tu rosal, hacen falta seis tomas concretas más la localidad, la fecha y si reflorece o no.


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