Desde 2017, la lengua de suegra ya no se llama Sansevieria trifasciata sino Dracaena trifasciata. El género Sansevieria completo, unas setenta especies, quedó absorbido por Dracaena cuando la secuenciación demostró que estaba anidado dentro de él: mantener los dos géneros separados dejaba a Dracaena como un grupo artificial. Es la razón por la que las etiquetas de vivero llevan unos años bailando entre un nombre y otro.
El cambio importa poco al cultivar, y conviene decirlo con claridad para que nadie se equivoque: dentro del mismo género conviven ahora plantas de riego bastante distinto. Las dracenas de tronco (la marginata, el tronco de Brasil) tienen hoja fina y quieren el sustrato ligeramente húmedo; las antiguas sansevierias son suculentas de hoja gruesa y metabolismo CAM, y se riegan como un cactus. Un mismo apellido no es una misma pauta de riego.
Qué dracena tienes
| Nombre científico actual | Nombre común | Aspecto | Riego |
|---|---|---|---|
| Dracaena marginata | Drácena de Madagascar | Troncos finos y sinuosos, hoja estrecha con borde rojo | Moderado; deja secar 4 cm |
| Dracaena fragrans 'Massangeana' | Tronco de Brasil, palo de agua | Tronco grueso cortado, hoja ancha con banda amarilla | Moderado; muy sensible al encharcamiento |
| Dracaena fragrans 'Janet Craig' | Drácena verde | Hoja ancha verde oscuro brillante | Moderado |
| Dracaena reflexa 'Song of India' | Canción de la India | Mata ramificada, hoja corta con borde crema | Moderado |
| Dracaena sanderiana | Bambú de la suerte | Tallos verdes anillados, a menudo en agua | Agua o sustrato húmedo |
| Dracaena trifasciata | Lengua de suegra, espada de San Jorge | Hojas rígidas erguidas con bandas | Escaso; como una suculenta |
| Dracaena masoniana | Aleta de ballena | Hoja única, muy ancha y plana | Escaso |
| Dracaena draco | Drago | Árbol de copa en paraguas, de exterior | Muy escaso |
Dos aclaraciones que se piden mucho. El tronco de Brasil no es brasileño: Dracaena fragrans es originaria del África tropical, de Sudán a Costa de Marfil. Y el bambú de la suerte no es un bambú: Dracaena sanderiana no tiene nada que ver con las gramíneas, y esos tallos rectos anillados y esas espirales se consiguen forzando el crecimiento con luz lateral en vivero.
El sitio tiene fichas por especie: dracaena marginata, tronco de Brasil, sansevieria y un repaso de tipos de dracaena.
Las puntas marrones y el flúor del agua del grifo
Este es el síntoma característico del género y tiene una causa que casi nunca se menciona. Las dracenas se cuentan, junto con las cintas y los cordilines, entre las plantas de interior más sensibles al flúor que se conocen. La toxicidad se manifiesta como una necrosis que empieza en la punta de la hoja y avanza por el margen, de color marrón claro o rojizo, bordeada por un halo amarillo que la separa del tejido sano.
Las fuentes de flúor en una maceta doméstica son tres:
- El agua del grifo. Buena parte del agua de red contiene fluoruro, sea de origen natural o añadido, en concentraciones que a una planta normal no le afectan y a una dracena sí, acumulándose en la hoja riego tras riego.
- La perlita. Contiene flúor de forma natural y se libera lentamente. En viveros comerciales de dracenas se evita deliberadamente y se sustituye por arena gruesa o corteza.
- Los abonos con superfosfato. El superfosfato es una fuente conocida de fluoruro; conviene elegir fertilizantes que no lo incluyan.
La corrección: regar con agua de lluvia, destilada o de ósmosis, o al menos agua embotellada de mineralización débil; usar sustrato sin perlita; y mantener el pH del sustrato ligeramente por encima de 6,5, porque en medio más ácido el flúor se vuelve más disponible. La hoja dañada no se recupera (se puede recortar la punta seca siguiendo el perfil natural de la hoja), pero las nuevas salen limpias en dos o tres meses.
Conviene distinguir esta necrosis de las otras dos causas de punta marrón:
- Aire muy seco: la punta se seca en una franja fina y uniforme, sin halo amarillo, y afecta a todas las hojas por igual.
- Sales acumuladas por exceso de abono: bordes quemados en toda la hoja, no solo la punta, y a menudo costra blanca en la superficie del sustrato. Se corrige lavando el cepellón con abundante agua y dejando drenar.
Riego: el error que las mata
Casi todas las dracenas que se pierden en una casa se pierden por exceso de agua, no por falta. Tienen troncos y raíces carnosos donde almacenan reservas, y un cepellón permanentemente húmedo les pudre la base sin dar aviso hasta que es tarde.
Dracenas de tronco (marginata, fragrans, reflexa): se riega cuando los cuatro o cinco centímetros superiores del sustrato están secos. En la práctica, cada siete a diez días en verano y cada quince a veinte en invierno, siempre según la temperatura de la casa. Se riega hasta que sale agua por el drenaje y se vacía el platillo a los diez minutos.
Antiguas sansevierias (trifasciata, masoniana, cylindrica): se riega cuando el sustrato está seco por completo, comprobándolo con un palillo hasta el fondo. De abril a septiembre, cada dos o tres semanas; de noviembre a febrero, una vez al mes o incluso menos si la casa está fresca. Son plantas CAM que abren los estomas de noche y consumen poquísima agua.
Bambú de la suerte en agua: se cambia el agua cada una o dos semanas, se mantiene el nivel cubriendo las raíces pero no los tallos, y se usa agua sin cloro ni flúor. Con agua del grifo, las hojas amarillean en pocos meses.
Señal de exceso de riego: hojas amarillas que empiezan por las de abajo y caen blandas, tronco que cede al apretarlo cerca del sustrato, olor agrio al sacar la maceta. Señal de falta: hojas que se arrugan longitudinalmente y se doblan.
Luz, temperatura y corrientes
Las dracenas son plantas de sotobosque tropical y toleran luz escasa mejor que casi cualquier otra planta de interior, pero tolerar no es prosperar. Con poca luz crecen más despacio, alargan el entrenudo y pierden variegación. La ubicación óptima es a un metro o metro y medio de una ventana orientada a este u oeste, con claridad abundante y sin sol directo.
La regla dentro del género: cuanta más variegación tiene la hoja, más luz necesita. Una 'Janet Craig' verde oscura vive en un pasillo; una 'Massangeana' con banda amarilla o una 'Song of India' pierden el dibujo si no reciben luz clara. El sol directo de mediodía, en cambio, decolora y quema todas ellas.
La Dracaena trifasciata es un caso aparte: aguanta rincones oscuros durante años, aunque con luz media crece bastante más rápido y colorea mejor los bordes amarillos.
Temperatura: de 18 a 24 grados. Por debajo de 12 empiezan los daños, y una noche a menos de 7 grados basta para dejar manchas acuosas irreversibles en las hojas. Esto convierte en mala idea dejarlas en una terraza en octubre "hasta que refresque de verdad".
Corrientes: son especialmente sensibles al aire frío directo. Junto a una puerta que se abre en invierno o bajo la salida del aire acondicionado, las hojas se secan por los bordes en cuestión de semanas.
Cómo multiplicarlas
Por trozos de tronco, el método clásico para marginata y fragrans, y la solución cuando una planta se ha quedado con un tronco pelado de dos metros y un penacho arriba. Se corta el tronco en secciones de 15 a 20 centímetros con una sierra limpia. Cada sección se planta vertical, enterrada unos cinco centímetros, en sustrato drenante y con calor.
Lo crítico: hay que respetar la orientación. Estos trozos solo emiten raíces por el extremo que miraba hacia abajo y brotes por el que miraba hacia arriba; plantados del revés no hacen nada. Conviene marcar el extremo superior con un corte en bisel o con un rotulador antes de separar las piezas. En seis a diez semanas aparecen los brotes. El penacho superior de la planta se trata como un esqueje aparte y también enraíza.
Por hoja, exclusivo de las antiguas sansevierias. Se corta una hoja en trozos de 6 a 8 centímetros y se clavan un par de centímetros en sustrato húmedo, respetando también la orientación. Enraízan en un mes o dos y emiten un brote nuevo desde la base.
Aquí hay una trampa que cuesta muchos disgustos: las variedades con borde amarillo, como 'Laurentii', pierden la franja al multiplicarse por hoja. La variegación es una quimera, un fenómeno de dos tejidos superpuestos que solo se conserva en los brotes que salen del rizoma. Una hoja de 'Laurentii' propagada por esqueje da plantas enteramente verdes. Para conservar el borde amarillo hay que dividir la mata separando rizomas con brotes, en primavera.
El bambú de la suerte se corta por debajo de un nudo y se pone en agua; enraíza en dos o tres semanas.
Trasplante y sustrato
Cada dos o tres años, en primavera, y solo cuando las raíces asomen por el drenaje. Las dracenas crecen despacio (entre 10 y 20 centímetros al año) y prefieren la maceta algo justa; en un tiesto demasiado grande, el sustrato periférico se queda mojado y se pudre.
Sustrato: universal de calidad aligerado con corteza fina o arena gruesa, evitando la perlita por lo dicho del flúor. Para las antiguas sansevierias, mezcla de cactáceas directamente. Maceta con agujero de drenaje amplio; en las dracenas de tronco alto conviene un tiesto pesado, de barro o con lastre, porque son plantas cabezonas que vuelcan.
Abonado: fertilizante para plantas verdes cada tres o cuatro semanas de abril a septiembre, a media dosis, y nada en invierno. Son plantas de poca demanda y responden mal al exceso.
Plagas
Araña roja: la más frecuente en dracenas de hoja fina, favorecida por el aire seco de la calefacción. Punteado amarillento y telaraña muy fina en la axila de las hojas. Se combate subiendo la humedad, limpiando las hojas con un paño húmedo y con acaricida específico si está extendida.
Cochinilla algodonosa: motas blancas en el envés y en el cogollo. Bastoncillo con alcohol y jabón potásico.
Trips: hojas nuevas deformadas, con estrías plateadas y puntitos negros. Trampas azules y jabón potásico repetido.
La limpieza periódica de la hoja con un paño húmedo no es cosmética: en plantas de hoja ancha como el tronco de Brasil, el polvo reduce sensiblemente la luz que llega al tejido y facilita la instalación de ácaros.
¿Purifican el aire? Lo que dijo la NASA y lo que dice la medición
Las dracenas aparecen en todas las listas de plantas purificadoras, y conviene poner ese dato en su sitio.
El origen es un estudio de la NASA de 1989 que encerró plantas en cámaras selladas de menos de un metro cúbico y midió cómo bajaba la concentración de formaldehído, benceno y tricloroetileno. Varias dracenas salieron muy bien paradas. El estudio es real y está bien hecho, pero se hizo para naves espaciales, en cámaras herméticas y sin renovación de aire.
Cuando se han trasladado esos resultados a habitaciones reales, con ventilación normal, el efecto resulta despreciable. Una revisión de 2019 que reunió los datos de treinta años de experimentos calculó que harían falta del orden de diez a mil plantas por metro cuadrado de suelo para igualar la depuración que consigue simplemente abrir una ventana. En una habitación de doce metros cuadrados, dos dracenas no cambian nada medible.
Lo mismo vale para el argumento de que la lengua de suegra "produce oxígeno de noche". Es cierto que su metabolismo CAM la lleva a fijar dióxido de carbono en horas nocturnas, a diferencia de la mayoría de las plantas, pero la cantidad implicada es minúscula: la respiración de una persona dormida supera con creces lo que hace una maceta. Son plantas magníficas por lo que son (resistentes, longevas y bonitas), no por lo que se les atribuye.
Son tóxicas para gatos y perros
Aquí sí hay que tener cuidado. Todas las dracenas, incluidas las antiguas sansevierias, contienen saponinas esteroideas y figuran como tóxicas para perros y gatos en los catálogos veterinarios de referencia.
Los síntomas de un animal que ha mordisqueado hojas son vómitos (a veces con sangre), salivación abundante, pérdida de apetito, decaimiento y, específicamente en gatos, pupilas dilatadas. No suele ser mortal, pero requiere consulta veterinaria si los vómitos persisten o el animal está apático.
Como la lengua de suegra es habitual en los interiores y sus hojas rígidas resultan muy atractivas para los gatos, merece la pena colocarla fuera de su alcance. Para consultas toxicológicas en personas, el Instituto Nacional de Toxicología atiende en el 91 562 04 20.
El drago canario, la dracena que es un árbol
Dracaena draco es el miembro más célebre del género en España: el drago, presente de forma natural en Canarias, Madeira, Cabo Verde y con poblaciones relictas en el suroeste marroquí, y símbolo vegetal de Tenerife.
Su rasgo más citado es la resina roja que exuda al herirse, la sangre de drago, usada desde la Antigüedad como tinte, barniz (se dice que en la fabricación de violines) y remedio tradicional. El color procede de flavonoides oligoméricos.
Y su rasgo más interesante afecta a su edad. Al drago de Icod de los Vinos se le atribuyeron durante mucho tiempo entre mil y tres mil años, pero no se le puede datar por anillos: es una monocotiledónea y no forma anillos anuales de crecimiento como un roble o un pino. Su tronco engrosa por un meristemo distinto. La única forma de estimar su edad es contar episodios de ramificación, porque el drago solo se bifurca después de cada floración, que ocurre cada diez o quince años. Con ese método, las estimaciones actuales para el ejemplar de Icod rondan los ochocientos a mil años: sigue siendo extraordinario, pero muy lejos de los tres mil de la leyenda.
En jardines del litoral peninsular se cultiva sin problema. Crece muy despacio, aguanta sequía extrema y hasta unos -3 grados, y no tolera el encharcamiento. Su pariente Dracaena cinnabari, el drago de Socotra, con esa copa en forma de paraguas invertido, es una de las siluetas vegetales más reconocibles del planeta.
En resumen
El género Dracaena absorbió en 2017 a las sansevierias, así que la lengua de suegra es hoy Dracaena trifasciata, aunque el riego siga siendo distinto: las de tronco quieren secar los cuatro centímetros superiores del sustrato, y las suculentas del grupo trifasciata, secar por completo y esperar semanas. Las puntas marrones con halo amarillo son toxicidad por flúor, y se evitan regando con agua de lluvia u osmotizada, prescindiendo de perlita y de abonos con superfosfato. Toleran poca luz pero pierden la variegación en penumbra, no soportan menos de 12 grados ni corrientes frías, y se multiplican por trozos de tronco respetando la orientación (salvo las variedades de borde amarillo, que solo conservan el dibujo por división de rizoma). Son tóxicas para perros y gatos, y su fama purificadora del aire no resiste la medición en una habitación real.