Crithmum es un género con una sola especie, Crithmum maritimum, la planta que en España se llama hinojo marino, perejil de mar o, en la costa mediterránea, simplemente crítamo. Pertenece a las apiáceas o umbelíferas (familia Apiaceae), la misma de la zanahoria, el hinojo y el perejil, y es una de las pocas plantas de esa familia que ha resuelto vivir en la línea del mar.
Quien la busca suele venir de dos sitios: la ha visto en un acantilado y quiere saber qué es, o la ha probado encurtida en un restaurante y quiere cultivarla. Las dos preguntas tienen la misma respuesta corta: es una halófita perenne de hoja carnosa, se cultiva bien en maceta con sustrato muy drenante y pleno sol, y arrancarla del acantilado no es buena idea.
Cómo es la planta
Es una mata perenne y leñosa en la base, de entre 20 y 50 centímetros de altura, que forma cojines redondeados. Las hojas son lo más característico: divididas en segmentos carnosos, cilíndricos o algo aplanados, de un verde glauco, con una textura que cruje al partirse y suelta un olor fuerte y resinoso, entre el hinojo y la corteza de cítrico.
Las flores son diminutas, de color verde amarillento, agrupadas en umbelas compuestas, ese ramillete plano de radios que delata a toda la familia. Florece a finales de verano y en otoño. Los frutos son secos, ovoides, con costillas marcadas, y tienen una particularidad que explica su distribución: flotan y resisten el agua salada, de modo que la corriente los lleva de cala en cala.
Dónde crece de forma natural
El hinojo marino vive en las costas rocosas del Atlántico europeo, desde el Reino Unido e Irlanda hasta el norte de África, en todo el Mediterráneo y en el mar Negro. En España aparece en prácticamente todo el litoral: acantilados del Cantábrico y de Galicia, costa gallega y portuguesa, Andalucía atlántica y mediterránea, todo el arco mediterráneo, Baleares y Canarias.
Su hábitat es muy específico. Ocupa la primera línea del acantilado, las grietas de la roca y los espigones, justo en la franja que recibe salpicaduras de olas pero no queda sumergida. Ahí no compite con casi nadie, porque pocas plantas toleran ese nivel de sal, viento y sequía. Es una halófita facultativa: soporta la sal, pero no la necesita para crecer, cosa que conviene tener presente al cultivarla, porque no hay que regarla con agua de mar.
Cultivo en maceta y en el jardín
Se cultiva bien y es una planta muy poco exigente si se respeta lo que pide. El punto crítico es el drenaje. Necesita un sustrato pobre y mineral: una mezcla de arena de sílice gruesa, grava fina o pómice con una parte pequeña de sustrato universal funciona mejor que cualquier tierra rica. En tierra de jardín pesada y arcillosa se pudre por el cuello.
Quiere pleno sol, sin excepciones. En sombra se ahíla, pierde el porte compacto y las hojas se vuelven blandas. Tolera el viento y la brisa marina mejor que casi cualquier otra planta ornamental, lo que la hace muy útil en terrazas expuestas de primera línea de playa, donde otras especies se queman con la sal.
El riego es espaciado. En maceta, mojar bien y dejar secar; en el suelo del jardín, prácticamente no necesita riego una vez asentada en clima mediterráneo. Resiste heladas ligeras, pero es una planta de costa templada y en el interior peninsular, con inviernos duros, hay que cultivarla en maceta y resguardarla. Prefiere suelos calizos y en el este y el sur de España no tendrá ningún problema con la caliza del agua de riego.
La multiplicación se hace por semilla. Se siembra en otoño con semilla del año, en bandeja con sustrato arenoso, apenas cubierta, y se deja a la intemperie: la germinación es lenta e irregular, y no todas las semillas nacen a la vez. También se puede dividir una mata adulta en primavera, aunque el sistema radicular es profundo y no siempre lo agradece. Al trasplantar conviene macetas altas, porque hace una raíz principal larga y pivotante.
Usos y algunas cautelas
El hinojo marino tiene un uso alimentario tradicional documentado en toda Europa: las hojas tiernas se han consumido encurtidas en vinagre y en salmuera, como acompañamiento, y hoy varios cultivadores lo comercializan así. El sabor es intenso, salado y aromático, y en cantidad resulta muy fuerte. Fuera de eso, no conviene atribuirle propiedades curativas: circulan por internet afirmaciones sobre efectos medicinales que no están respaldadas.
Sobre la recolección en el medio natural hay que decir algo claro. Los acantilados donde crece están, en buena parte del litoral español, dentro de espacios protegidos de la Red Natura 2000 o de parques naturales, y en esos espacios la recolección de flora silvestre está sujeta a autorización según la normativa de conservación (Ley 42/2007, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, y la regulación específica de cada comunidad autónoma). A eso se suma que las poblaciones costeras están sometidas a mucha presión por la urbanización y el pisoteo. Recolectar semilla en pequeña cantidad fuera de espacios protegidos, o comprar planta en vivero, es la vía razonable para tenerlo en casa. Arrancar matas del acantilado no lo es, y además tiene un componente de riesgo físico evidente.
No confundirlo con otras plantas de la costa
El nombre inglés de esta planta, rock samphire, se aplica también a especies muy distintas que comparten hábitat y aspecto carnoso, y de ahí vienen bastantes confusiones en textos traducidos. En particular, no hay que mezclarlo con la salicornia, que se vende como espárrago de mar, ni con la sarcocornia, ambas de la familia Amaranthaceae y de aspecto muy diferente: tallos articulados sin hojas visibles, en marismas de fondo fangoso, no en la roca del acantilado.
La diferencia práctica es fácil de ver. El hinojo marino tiene hojas divididas y bien reconocibles, huele fuerte al frotarlo y crece en grietas de roca dura. Las salicornias parecen una sucesión de cuentas verdes ensartadas, no tienen hojas aparentes y crecen en suelo salino inundable. También conviene distinguirlo del hinojo común, Foeniculum vulgare, que es mucho más alto, con hojas filiformes y flores amarillas vistosas, y no vive en la roca costera.
Qué papel puede tener en un jardín
En jardinería mediterránea seca, el hinojo marino encaja en rocallas, en muros de piedra, en grava y en jardineras de terrazas expuestas al viento salino. Su valor no es la flor, que pasa desapercibida, sino la textura y el color glauco de la mata, que aguanta todo el año y contrasta bien con gramíneas y con plantas de hoja gris como el Helichrysum o el romero.
Combina especialmente bien en jardines de bajo consumo de agua, del tipo que cada vez tiene más sentido en el este y el sur peninsular. Una vez arraigada, prácticamente no pide nada: ni riego de apoyo salvo en veranos extremos, ni abonado, ni poda más allá de recortar las umbelas secas si el aspecto seco no gusta.
En resumen
Crithmum maritimum es la única especie de su género, una umbelífera perenne y carnosa de acantilados costeros, presente en casi todo el litoral español. Se cultiva sin dificultad en sustrato mineral muy drenante, a pleno sol y con riego escaso, y es una de las pocas ornamentales que tolera de verdad la brisa cargada de sal en terrazas de primera línea.
Tiene un uso alimentario tradicional en encurtido, pero no propiedades medicinales demostradas, y su recolección en el medio natural está regulada allí donde el litoral es espacio protegido. Para tenerlo en casa, semilla o planta de vivero. Y conviene no confundirlo con las salicornias, que comparten costa y nombre comercial pero pertenecen a otra familia y a otro hábitat.