Dos respuestas por delante, porque son las dos dudas que trae casi todo el mundo. La primera: el agua se pone en el vaso central de la roseta, no en el sustrato, y se renueva cada dos o tres semanas para que no se pudra. La segunda: si la bromelia se está secando poco a poco después de haber florecido, no ha hecho nada mal. Es su ciclo. La planta madre florece una sola vez en su vida, y al terminar se dedica a producir hijuelos y a morirse. Lo que hay que hacer es esperar a esos hijuelos y separarlos.

Las Bromeliaceae son una familia americana de unas 3.700 especies, con una única excepción en el otro lado del Atlántico, y reúnen desde la piña de comer hasta el musgo español que cuelga de los robles de Luisiana. Lo que llega a las tiendas españolas son media docena de géneros, y cada uno pide cosas distintas.

Bromelia con roseta de hojas y bráctea floral roja en el centro

Por qué se muere después de florecer

Las bromelias son monocárpicas: cada roseta florece una vez y luego se agota. No hay excepción ni forma de evitarlo, y no depende de los cuidados.

Lo que se compra en una floristería es una planta que ya ha florecido o está a punto de hacerlo. Esa mancha roja, naranja o amarilla que parece la flor son en realidad brácteas, hojas modificadas de color intenso que duran entre tres y seis meses. Las flores auténticas son mucho más pequeñas, asoman entre las brácteas, y cada una dura uno o dos días.

Cuando las brácteas empiezan a perder color, la roseta madre inicia un declive que se prolonga entre uno y dos años. Va perdiendo hojas exteriores, se afea, deja de crecer. Y mientras tanto, en la base y entre las hojas viejas, emite hijuelos: rosetas hijas genéticamente idénticas que ocuparán su lugar.

Así que la secuencia correcta es: cortar la vara floral marchita a ras cuando se seque, seguir cuidando la planta madre con normalidad, y dejar que críe a sus hijos. En un año hay una o dos plantas nuevas, y en dos o tres florecerán ellas.

Cuándo y cómo separar los hijuelos

La impaciencia es el error más común. Un hijuelo separado demasiado pronto no tiene raíz propia y depende de las reservas de la madre; suele languidecer meses y morirse.

El momento: cuando el hijuelo alcanza entre un tercio y la mitad del tamaño de la madre, ha formado su propio vasito central y se le ven raíces propias en la base. Eso ocurre normalmente entre seis y doce meses después de la floración.

La operación: se saca el conjunto de la maceta, se localiza el punto de unión y se corta con un cuchillo limpio lo más cerca posible del rizoma de la madre, procurando llevarse las raíces del hijo. Se deja secar el corte unas horas al aire y se planta en una maceta pequeña (de 10 a 12 centímetros) con sustrato para bromelias u orquídeas.

Desde la separación hasta la floración pasan de dos a tres años en la mayoría de los géneros, o menos si se recurre al truco del apartado siguiente.

El agua va en el vaso, no en la tierra

Las bromelias de tanque (guzmanias, vrieseas, aechmeas, neoregelias) tienen las hojas dispuestas en roseta tan apretada que su base forma una cisterna impermeable, un fitotelma. En su hábitat, esa cisterna recoge agua de lluvia, hojarasca, insectos y detritos, y ahí es donde la planta absorbe la mayor parte de lo que necesita. Sus raíces sirven sobre todo para agarrarse a la rama.

En casa, la traducción es esta:

  • El vaso central se mantiene con dos o tres centímetros de agua, nunca lleno hasta arriba.
  • Se vacía y se rellena cada dos o tres semanas, volcando la planta con cuidado. El agua estancada mucho tiempo fermenta, huele y pudre la base de las hojas. Este paso es el que más se olvida y el que más bromelias mata.
  • Agua de lluvia, destilada o de ósmosis. El agua dura deja depósitos de cal blanquecinos en el interior del vaso y, a la larga, quema los tejidos jóvenes. Si solo hay agua del grifo, se deja reposar 24 horas y se acepta limpiar el vaso más a menudo.
  • El sustrato se riega poco, apenas para que no se seque del todo: cada diez o quince días en verano, cada tres semanas en invierno. La humedad ambiental ideal ronda el 60%, así que en un piso con calefacción ayuda una bandeja de guijarros con agua debajo.
  • En invierno, con menos de 15 grados, el vaso se deja vacío o casi. Agua fría estancada más temperatura baja es igual a pudrición del cogollo.

Cuánta luz necesita cada género

GéneroAspectoLuzNota
GuzmaniaHojas verdes lisas, bráctea en penacho rojo o naranjaLuz filtrada, tolera pocaLa más vendida en España; nada de sol directo
VrieseaBráctea plana en forma de espada, a veces hoja con bandasLuz filtradaMuy similar a la guzmania en cuidados
AechmeaHojas rígidas, grises y espinosas; inflorescencia rosaLuz intensa, algo de sol suaveLa más resistente y duradera
NeoregeliaRoseta baja y ancha; el centro se tiñe de rojo al florecerMucha luzSin luz suficiente, el centro no colorea
CryptanthusRoseta plana en estrella, sin vaso funcionalLuz mediaSe riega en el sustrato, no en el centro
BillbergiaTubo estrecho y alargado, floración colganteLuz intensaFloración muy breve pero espectacular
TillandsiaSin maceta, plateada o verdeMuy luminosaVer el apartado propio

La regla general que resume la tabla: cuanto más gruesa, gris y rígida es la hoja, más luz quiere; cuanto más fina, verde y blanda, menos. Las hojas grises deben su color a una capa de escamas que reflejan la radiación, y son una adaptación a la exposición. Ninguna bromelia de interior tolera el sol directo del mediodía a través de un cristal.

La temperatura de confort va de 15 a 27 grados. Por debajo de 10 aparecen manchas acuosas en las hojas y la planta se detiene. En el litoral mediterráneo y en Canarias se pueden cultivar al aire libre todo el año a la sombra de un árbol, como se detalla en cultivar bromelias en exterior.

Cómo forzarla a florecer con una manzana

Este truco funciona de verdad y tiene explicación fisiológica. La floración de las bromelias se induce con etileno, una hormona vegetal gaseosa. La industria lo aplica en forma de etefón para sincronizar la producción, y en casa se puede hacer con fruta.

El procedimiento: se vacía el vaso central de la planta, se mete la maceta entera en una bolsa transparente grande junto con una o dos manzanas maduras (o un plátano bien maduro), se cierra la bolsa sin apretar y se deja en un sitio claro, sin sol directo, durante siete a diez días. La fruta madura desprende etileno de forma continua y la concentración se acumula dentro de la bolsa. Pasado ese plazo se retira todo y se vuelve a la rutina normal.

La floración aparece entre seis y catorce semanas después, según el género y la época. Condiciones para que salga bien: la planta debe ser adulta, con al menos dos años y un tamaño próximo al de su especie, y debe estar sana y bien alimentada. Con un hijuelo pequeño no funciona.

Conviene saber lo que se está haciendo: forzar la floración es forzar el final del ciclo de esa roseta. A cambio se obtienen antes los hijuelos.

Las que no necesitan maceta: tillandsias y tricomas

Tillandsia es el género más numeroso de la familia, con más de 600 especies, y el que ha llevado la vida epifita al extremo: muchas no tienen raíces funcionales y viven pegadas a una rama, a un cable de teléfono o a una roca, tomando agua y nutrientes exclusivamente por la hoja.

Lo hacen mediante tricomas peltados, escamas microscópicas con forma de sombrilla repartidas por toda la superficie foliar. Cuando el aire está húmedo o llueve, la escama se satura y el agua pasa por capilaridad al interior; cuando se seca, se levanta y forma una capa reflectante que protege del sol. Ese es el origen del aspecto plateado.

De ahí sale la regla de cultivo que resuelve casi todo:

  • Tillandsias plateadas (T. tectorum, T. xerographica, T. caput-medusae): proceden de zonas áridas y de niebla. Mucha luz, mucha aireación, y una pulverización o un baño breve una o dos veces por semana.
  • Tillandsias verdes (T. cyanea, T. bulbosa, T. butzii): proceden de selva húmeda. Luz filtrada y remojo dos o tres veces por semana.

El baño se hace sumergiéndolas quince o veinte minutos en agua no calcárea y, esto es lo importante, escurriéndolas boca abajo y dejándolas secar en un sitio ventilado en menos de cuatro horas. El agua retenida en el centro de la roseta es lo que las pudre. Nunca se pegan con cola ni se colocan sobre musgo permanentemente húmedo. Hay más en tillandsias, plantas de aire.

El famoso musgo español (Tillandsia usneoides), esas melenas grises que cuelgan de los árboles del sur de Estados Unidos y de buena parte de América, no es un musgo ni un parásito: es una tillandsia sin raíces que solo usa la rama como percha.

Sustrato, maceta y abono

Nunca tierra de jardín ni sustrato universal solo. Las raíces de una bromelia epifita se asfixian y se pudren en un medio que retiene agua. La mezcla que funciona: corteza de pino de calibre medio, perlita y turba o fibra de coco, en proporciones aproximadas de dos a uno a uno. Sirve también un sustrato comercial para orquídeas.

Maceta pequeña. Es contraintuitivo, pero la bromelia tiene poquísima raíz y una maceta grande solo acumula sustrato húmedo sin explorar. Un tiesto de 12 a 14 centímetros basta para una planta adulta de guzmania o vriesea. Como pesan poco arriba y nada abajo, conviene una maceta de barro o poner una piedra en el fondo para que no vuelquen.

Abonado moderado. Fertilizante líquido para plantas verdes a un cuarto de la dosis indicada, una vez al mes de abril a septiembre. Se aplica sobre el sustrato o pulverizado en la hoja, y no en el vaso central, donde se descompone y quema. Un exceso de abono descolora las hojas y estira la roseta.

Cochinilla y los demás problemas

Cochinilla, tanto la de escudo marrón como la algodonosa, es con diferencia la plaga más frecuente. Se instala en la cara interna de las hojas, en la zona apretada de la base, donde es difícil de ver y de alcanzar. Se retira con un bastoncillo y alcohol, y en infestaciones extensas con jabón potásico aplicado con un pincel. Los aceites minerales se toleran mal en las hojas más finas.

Base blanda y hojas que se sueltan enteras: pudrición del cogollo, casi siempre por agua estancada en el vaso con frío o por sustrato encharcado. Si el cogollo está afectado, la roseta no se recupera; lo único aprovechable son los hijuelos, que se separan de inmediato.

Puntas de las hojas marrones y secas: aire seco, o agua con demasiada cal. Se corrige subiendo la humedad ambiental y cambiando el agua del vaso.

Hojas descoloridas y roseta estirada: falta de luz. La neoregelia que no colorea el centro y la guzmania cuyas hojas se abren en horizontal en lugar de erguirse están pidiendo más claridad.

La familia: 3.700 especies americanas y una excepción africana

Bromeliaceae comprende unos 80 géneros y en torno a 3.700 especies, y es una familia prácticamente endémica del continente americano, desde el sur de Estados Unidos hasta la Patagonia. Hay una sola excepción en todo el planeta: Pitcairnia feliciana, descubierta en 1937 en unos afloramientos rocosos de Guinea, en África occidental. Se cree que llegó allí por dispersión a larga distancia de una semilla plumosa, y es la única bromelia del Viejo Mundo.

La familia va de lo diminuto a lo desmesurado. En un extremo, tillandsias de pocos centímetros. En el otro, Puya raimondii, la reina de los Andes, endémica de Perú y Bolivia, que forma una roseta de tres metros, tarda entre ochenta y cien años en florecer, levanta entonces una inflorescencia de hasta diez metros con miles de flores, y muere.

Los tanques de las bromelias arbóreas de la selva neotropical constituyen además ecosistemas en miniatura: en ellos completan su ciclo larvas de mosquitos, escarabajos acuáticos, cangrejos y, sobre todo, ranas venenosas de los géneros Dendrobates y Oophaga, que trasladan sus renacuajos uno a uno de un vaso a otro. Un solo árbol puede alojar cientos de litros de agua repartidos en decenas de bromelias.

Hay una panorámica de la familia en la ficha de las Bromeliaceae y fichas de género en Aechmea, Vriesea, Guzmania y Cryptanthus.

La piña es una bromelia

Ananas comosus es el único miembro de la familia con importancia alimentaria mundial, y su fruto no es un fruto sino una infrutescencia: decenas de flores individuales que fructifican fusionadas sobre un eje carnoso. Cada uno de esos hexágonos de la corteza corresponde a una flor. Por eso no tiene semillas: las variedades comerciales son autoincompatibles y se cultivan como clones, de modo que nunca hay fecundación cruzada.

La piña conserva intacto el comportamiento de la familia: florece una vez, da su fruto y muere dejando hijuelos en la base y ese penacho de hojas en la corona. Ese penacho se puede enraizar en casa (se retira la pulpa, se dejan secar dos días las bases y se planta en sustrato drenante) y en dos o tres años da una planta adulta, aunque el fruto en el clima peninsular es una lotería. Hay una guía en cómo plantar piña.

Su pulpa contiene bromelina, un conjunto de enzimas que digieren proteínas. Es lo que hace que la lengua escueza al comer mucha piña fresca (la enzima está actuando sobre la mucosa) y lo que impide que una gelatina cuaje con piña cruda, porque descompone el colágeno. Con piña de lata no ocurre: el calor del envasado desnaturaliza la enzima.

¿Es tóxica para gatos y perros?

Las bromelias ornamentales (guzmanias, vrieseas, aechmeas, neoregelias, tillandsias) figuran como no tóxicas para perros y gatos en los catálogos veterinarios de referencia. Es una de las familias más seguras que se pueden tener en un piso con animales.

Las únicas precauciones son mecánicas: las hojas de aechmea y de muchas bromelioideas tienen los bordes armados de espinas finas y afiladas que cortan de verdad, así que conviene manipularlas con guantes y no ponerlas al alcance de un niño pequeño. Y la bromelina de la piña puede irritar la boca de un animal que la mordisquee. Para consultas toxicológicas en personas, el Instituto Nacional de Toxicología atiende en el 91 562 04 20.

En resumen

La bromelia de interior se riega en el vaso central, con dos o tres centímetros de agua blanda que se renuevan cada dos o tres semanas y se retiran en invierno, mientras el sustrato (de corteza y perlita, nunca tierra) se mantiene apenas húmedo. Es monocárpica: florece una sola vez, y su decaimiento posterior es normal; lo que se conserva son los hijuelos, que se separan cuando alcanzan un tercio del tamaño de la madre y tienen raíz propia. La luz que necesita se deduce de su hoja: gris y rígida quiere sol filtrado intenso, verde y blanda se conforma con poco. Una planta adulta se puede forzar a florecer encerrándola una semana en una bolsa con manzanas maduras, porque el etileno induce la floración. La familia es americana salvo una especie africana, incluye a la piña y a las tillandsias sin raíces, y no es tóxica para gatos ni perros.


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