Las tillandsias viven sin tierra. Sus raíces, cuando las tienen, sirven solo para agarrarse a una rama o a una roca, y toda el agua y los nutrientes los absorben por las hojas, a través de unas escamas microscópicas llamadas tricomas que son las que les dan ese aspecto gris y afelpado. Eso permite tenerlas colgadas de un alambre, pegadas a un trozo de corcho o apoyadas en un cuenco, y explica por qué se han puesto tan de moda.
También explica por qué se mueren tantas. Una planta que respira y bebe por las hojas necesita ventilación constante y agua sin cal, y las dos cosas se incumplen a diario: la meten en una bola de cristal cerrada y la rocían con agua del grifo. Con esos dos cambios corregidos, son plantas duraderas y muy poco exigentes.
Una Tillandsia ionantha en flor. Esta clase de bromelias pueden vivir dentro o fuera de casa.
Cómo viven
Son bromeliáceas, parientes de la piña, y el género Tillandsia es el más numeroso de la familia, con más de seiscientas especies repartidas por América, desde el sur de Estados Unidos hasta Argentina y Chile.
Casi todas son epífitas: viven sobre otras plantas sin parasitarlas, usando la rama solo como soporte para alcanzar la luz. Algunas son rupícolas y crecen sobre roca. Los tricomas que cubren las hojas se abren cuando hay humedad y absorben el agua de la lluvia, la niebla y el rocío junto con las partículas de polvo y materia orgánica disueltas en ella, y se cierran en seco formando una capa reflectante que protege del sol.
Ese es también el motivo del color: cuantos más tricomas, más gris se ve la planta.
Grises y verdes: dos grupos, dos manejos
Es la distinción práctica más útil, y la que decide cuánta agua y cuánta luz necesita cada una.
Las tillandsias grises o plateadas proceden de zonas secas, de matorral y de roquedo. Tienen los tricomas muy densos, toleran bastante luz (incluso algo de sol suave) y aguantan periodos secos. Son las más habituales en el comercio: Tillandsia ionantha, T. xerographica, T. tectorum, T. caput-medusae, T. bulbosa, T. usneoides (la barba de viejo, esas melenas colgantes) o T. harrisii.
Las tillandsias verdes vienen de bosques húmedos, tienen pocos tricomas, necesitan más humedad ambiental y más sombra, y no soportan la sequedad. La más conocida es Tillandsia cyanea, la de la espiga plana de brácteas rosadas con flores violetas, que además se cultiva en maceta con sustrato ligero, no montada al aire, porque en su medio vive sobre materia orgánica acumulada.
El agua: el punto crítico en España
El agua del grifo de la mayor parte de España es dura. Al evaporarse deja depósitos de cal sobre las hojas que tapan los tricomas, y una tillandsia con los tricomas obstruidos deja de absorber agua aunque se la moje todos los días. Es una muerte lenta y desconcertante, porque la planta se seca por sed estando regada.
Lo que sirve: agua de lluvia recogida, agua de ósmosis inversa, o agua destilada. Lo que no sirve: agua del grifo en zonas de agua dura, ni agua descalcificada por intercambio iónico, que cambia el calcio por sodio y es peor.
Si solo hay agua del grifo y es de dureza media, conviene al menos dejarla reposar y alternar con agua de lluvia siempre que llueva. Las manchas blancas que ya se hayan formado se pueden aflojar con un baño largo y un pincel suave.
Cómo regarlas
El método más fiable es el baño por inmersión: sumergir la planta entera en un recipiente con agua sin cal durante 20 o 30 minutos, una vez por semana en condiciones normales y dos veces por semana en pleno verano o en ambiente muy seco.
Lo que viene después es tan importante como el baño. Se saca la planta, se sacude boca abajo para expulsar el agua acumulada entre las hojas y se deja escurrir del revés en un sitio ventilado hasta que esté seca al tacto, idealmente en menos de tres o cuatro horas. El agua estancada en el centro de la roseta pudre el corazón de la planta, y esa es la segunda causa de muerte del grupo, después de la cal.
Por eso conviene regar por la mañana y no al anochecer, cuando baja la temperatura y la planta tarda mucho más en secarse. Y por eso las especies de base bulbosa, como T. bulbosa o T. caput-medusae, se cuelgan boca abajo o de lado, porque acumulan agua en el hueco de la base con enorme facilidad.
Como alternativa, la pulverización dos o tres veces por semana funciona en las de hoja fina, pero se queda corta para las de hoja gruesa y para T. xerographica, que necesitan la inmersión.
Un remojo largo, de varias horas, solo tiene sentido para rescatar una planta muy deshidratada, y aun así no conviene pasar de unas pocas horas ni repetirlo con frecuencia.
Luz y ventilación
Luz abundante pero indirecta. Junto a una ventana orientada al este, o a un metro de una ventana al sur, están bien. El sol directo del mediodía a través del cristal las quema.
La ventilación no es un detalle secundario: es la condición que define a estas plantas. Necesitan aire en movimiento para secarse después de cada riego. En una bola de cristal cerrada, en un terrario o en un recipiente estrecho y hondo, la planta permanece húmeda demasiadas horas y se pudre. Si se usa un recipiente de cristal por estética, tiene que ser abierto y amplio, y la planta debe sacarse para regarla y devolverse ya seca.
Al aire libre y temperatura
En el exterior están en su elemento: colgadas de la rama de un árbol de sombra ligera, atadas a un tronco o sobre una rejilla, con luz filtrada y aire. La humedad ambiental y el rocío hacen buena parte del trabajo, y en un patio del litoral norte apenas hay que regarlas.
El límite es el frío. La mayoría de las tillandsias en cultivo no toleran las heladas y hay que mantenerlas por encima de los cinco grados, resguardadas. Algunas especies de zonas altas aguantan algo más, y la barba de viejo es de las más resistentes, pero como criterio general, en España solo se pueden tener fuera todo el año en Canarias y en el litoral cálido sin heladas. En el resto se sacan en primavera y se entran en otoño.
Tampoco les va el calor seco extremo: en una terraza a pleno sol en agosto, con 40 grados y aire seco, se deshidratan en cuestión de días.
Abonado y montaje
No es imprescindible, pero un abono específico para bromelias o para tillandsias, muy diluido (a la cuarta parte de la dosis del envase), una o dos veces al mes durante la temporada de crecimiento, acelera el desarrollo y la producción de hijuelos. Se añade al agua del baño.
Sobre el montaje hay una regla que se ignora a menudo: nada de cobre. El alambre de cobre y los tratamientos de madera con sales de cobre son tóxicos para las bromelias y matan la planta poco a poco. Se usa hilo de nailon, sedal de pesca, alambre plastificado o silicona neutra, y como soporte, corcho, madera de deriva, ramas o piedra.
Floración e hijuelos
Cada roseta florece una sola vez en su vida. Muchas especies avisan cambiando de color semanas antes, enrojeciendo intensamente el centro, como hacen T. ionantha o T. brachycaulos. La inflorescencia dura desde varias semanas hasta meses, según especie.
Después de florecer, la roseta madre empieza un declive lento y emite uno o varios hijuelos en la base. Se pueden separar cuando alcanzan aproximadamente un tercio del tamaño de la madre, o dejarlos, en cuyo caso al cabo de los años se forman esas bolas o colonias de decenas de rosetas que son mucho más espectaculares que un ejemplar suelto.
Son plantas de crecimiento lento: desde un hijuelo hasta la floración pueden pasar varios años.
Señales de que algo va mal
- Hojas más curvadas de lo normal y arrugadas: falta de agua. Baño de inmersión.
- Puntas de las hojas pardas y quebradizas: aire demasiado seco, riego insuficiente o agua con cal.
- Película blanquecina que no se va: depósitos de cal sobre los tricomas. Cambiar el agua de riego.
- Base parda u oscura, hojas centrales que se desprenden al tirar suavemente: pudrición del corazón por agua acumulada. Rara vez tiene arreglo.
- Color verde oscuro apagado y planta lacia: falta de luz.
Comprar con cabeza
Buena parte de las tillandsias del comercio procede de cultivo, pero algunas especies han sufrido recolección intensiva en su medio natural. La Tillandsia xerographica, la gran roseta plateada de hojas retorcidas nativa de Guatemala, El Salvador y el sur de México, figura en el Apéndice II de CITES, y en la Unión Europea su comercio está regulado por el Reglamento (CE) 338/97. Eso significa que los ejemplares deben proceder de cultivo con la documentación correspondiente.
Comprar en proveedores que puedan acreditar el origen no es solo una cuestión legal: los ejemplares de vivero, cultivados desde semilla o hijuelo, se adaptan mucho mejor que una planta arrancada del campo.
En resumen
Las tillandsias absorben agua y nutrientes por las hojas mediante tricomas, no por la raíz, y de ahí salen sus dos exigencias reales: agua sin cal (de lluvia o de ósmosis) y ventilación suficiente para secarse en pocas horas tras cada riego. Baño de inmersión semanal de veinte o treinta minutos, sacudida boca abajo y secado del revés en sitio aireado.
Luz abundante pero indirecta, temperatura por encima de los cinco grados, nada de cobre en el montaje y abono muy diluido en la temporada de crecimiento. Cada roseta florece una vez y deja hijuelos, así que con paciencia una planta se convierte en una colonia. Y al comprar, atención al origen de las especies protegidas como Tillandsia xerographica.