Acrodon es un género pequeño de suculentas de hoja de la familia Aizoaceae, subfamilia Ruschioideae, endémico de Sudáfrica. Son plantas de porte bajo que forman matas o pequeñas alfombras de hojas carnosas de sección triangular, con dientes menudos alineados a lo largo de los bordes y de la quilla, y flores solitarias parecidas a margaritas, de blanco a rosa, a menudo con una raya más oscura en el centro de cada pétalo.
En cultivo se comportan como el resto de los mesembs del Cabo: quieren sustrato mineral, maceta que seque rápido, mucha luz y riegos espaciados. Lo que las mata no es la sequía, es el agua acumulada en un sustrato que retiene, sobre todo en los meses fríos. Es una advertencia que conviene tomar en serio porque circula por ahí la idea contraria, la de que este género agradece el riego frecuente, y eso en una maceta española a la intemperie termina en podredumbre de cuello.
Cómo se reconoce un Acrodon
La familia Aizoaceae agrupa a las suculentas conocidas como mesembs, y dentro de ella la distinción entre géneros se apoya en detalles de la hoja, del fruto y de la flor. En Acrodon los rasgos que se ven a simple vista son estos:
- Hoja trígona, es decir, con tres caras planas y sección triangular, más ancha en la base y estrechándose hacia la punta.
- Dientes pequeños dispuestos en hilera sobre los bordes y sobre la quilla del envés. Es el carácter más útil para separarlo de géneros vecinos de hoja lisa.
- Crecimiento en mechones densos o en pequeñas esteras a ras de suelo, no en columnas ni en rosetas elevadas.
- Flor solitaria, con numerosos apéndices petaloides, de blanco a rosa, con frecuencia rayada. Como en toda la familia, lo que parecen pétalos no lo son en sentido estricto: son estaminodios transformados.
El fruto es una cápsula higrocástica, otro rasgo de familia: se abre con la humedad y se vuelve a cerrar al secarse, de forma que la semilla solo se dispersa cuando llueve y tiene alguna posibilidad de germinar. Es una adaptación notable a un clima donde la lluvia es escasa e impredecible.
Las especies del género
Es un género corto, con media docena de especies descritas, todas de área muy reducida:
- Acrodon bellidiflorus, la especie más conocida y la más extendida en cultivo.
- Acrodon deminutus
- Acrodon parvifolius
- Acrodon purpureostylus
- Acrodon quarcicola
- Acrodon subulatus
Varias de ellas figuran como amenazadas en la Lista Roja de la UICN. No es un dato menor: se trata de plantas restringidas a unos pocos afloramientos, en un territorio sometido a presión agrícola, de manera que la pérdida de una localidad puede suponer un porcentaje alto de la población mundial de la especie.
De dónde vienen y qué implica
El género es endémico del Cabo Occidental sudafricano, en formaciones de matorral esclerófilo sobre suelos pobres y bien drenados, con frecuencia arenosos o derivados de cuarcita. Es una región de clima mediterráneo, con inviernos frescos y húmedos y veranos secos y calurosos.
Ese origen es la clave del cultivo, porque significa que el ciclo natural de estas plantas es el opuesto al de una planta de jardín europea: crecen en la estación fresca y descansan en el calor. En España, donde el clima mediterráneo del este y el sur reproduce bastante bien ese patrón, el manejo lógico es acompañar ese ritmo en lugar de forzar el de una planta de verano.
Sustrato y maceta
El sustrato tiene que ser francamente mineral. Una mezcla que funciona es una parte de sustrato para cactus con dos partes de material inerte de grano medio: arena gruesa de sílice lavada, puzolana, pómice o gravilla. La proporción exacta importa menos que el resultado: al regar, el agua debe atravesar la maceta y salir en segundos, no quedarse en superficie.
La maceta, mejor de barro sin esmaltar y no muy profunda, porque el sistema radicular de estas plantas es superficial. El barro poroso evapora agua por la pared y compensa parcialmente un riego de más, que es el error habitual. Un acabado de gravilla en la superficie mantiene el cuello de la planta seco y evita que la hoja carnosa toque sustrato húmedo. Hay más detalle en la guía de mezcla de tierra para suculentas.
Riego, que es donde se decide todo
La regla general para los mesembs es regar a fondo y con poca frecuencia, dejando secar por completo entre riegos. Lo que hunde a estas plantas en España no es olvidarse de regarlas, es regarlas en invierno con un sustrato que retiene agua y con temperaturas bajas: la raíz no absorbe, el sustrato permanece húmedo días y aparece la podredumbre.
En la práctica, riego generoso en otoño y primavera, cuando la planta está activa y hace temperatura suave; reducción fuerte en pleno verano, cuando entra en reposo por el calor; y en invierno, riego muy espaciado y solo en días soleados por la mañana, para que la maceta seque antes de la noche. Si la planta está a la intemperie y llueve, ya está regada.
La hoja avisa. Una hoja algo arrugada y blanda tolera perfectamente un riego. Una hoja hinchada, translúcida y que se desprende al menor roce indica exceso de agua, y entonces lo que hay que hacer es dejar secar y comprobar el estado del cuello.
Luz, temperatura e invernada
Quieren mucha luz. A pleno sol en el litoral mediterráneo desarrollan porte compacto y buena floración; a la sombra se estiran, pierden la forma de mata y no florecen. En el interior peninsular, con veranos por encima de los cuarenta grados, una sombra ligera en las horas centrales de julio y agosto evita quemaduras en la hoja.
El frío moderado lo toleran, siempre que estén secas. La combinación peligrosa es frío más humedad. En zonas de heladas fuertes, la maceta debe pasar el invierno bajo cubierto, en un porche o invernadero frío bien ventilado y sin riego, y no dentro de casa, donde la calefacción y la penumbra las estiran.
Multiplicación
La semilla es la vía habitual y en este género resulta sencilla. Se siembra a voleo sobre sustrato mineral fino, sin enterrar porque la semilla es diminuta y necesita luz, se cubre apenas con una capa de arena muy fina y se mantiene húmedo en ambiente cerrado hasta la nascencia. El otoño es el momento lógico, para que las plántulas crezcan en la estación fresca.
También admite división de las matas y esquejes de brotes con algo de tallo, dejando secar la herida un par de días antes de plantar. Como en todas las suculentas, plantar un esqueje fresco en sustrato húmedo es la forma más rápida de perderlo.
Problemas frecuentes
- Cuello podrido y planta que se desprende del sustrato: exceso de agua, casi siempre en frío. No tiene arreglo en la planta afectada; se salvan los brotes sanos como esqueje.
- Planta estirada, hojas separadas y pálidas: falta de luz. Se corrige con exposición, pero lo ya estirado no vuelve atrás.
- Cochinilla algodonosa en la base y entre las hojas, y cochinilla de raíz al trasplantar. Se retiran mecánicamente; ante un ataque establecido, cualquier producto debe estar autorizado para uso doméstico y aplicarse a la dosis de la etiqueta del envase.
- Ausencia de floración: normalmente poca luz, o un riego uniforme durante todo el año que borra el contraste entre estación de crecimiento y reposo.
Recolección y conservación
La Aizoaceae no figura de forma general en los apéndices del Convenio CITES, a diferencia de la totalidad de las cactáceas, incluidas en el Apéndice II, o del género Aloe. Eso no significa que estas plantas puedan recolectarse: la presión de coleccionismo sobre las suculentas sudafricanas ha llevado en los últimos años a incorporar géneros enteros a la protección internacional precisamente por el expolio.
Con especies de distribución tan reducida como las de Acrodon, la planta de vivero cultivada a partir de semilla es la única opción defendible, y además es la que mejor se adapta después, porque viene ya hecha a la vida en maceta. Puedes ver otros géneros emparentados en las fichas de Cheiridopsis y Carpobrotus.
En resumen
Acrodon es un género corto de mesembs sudafricanos, de hoja trígona con dientes en bordes y quilla, que forma matas bajas y da flores solitarias blancas o rosadas. Todas sus especies tienen áreas muy pequeñas en el Cabo Occidental y varias figuran como amenazadas, de manera que la planta de vivero de semilla es la vía correcta para tenerlas.
En cultivo, sustrato mineral, maceta de barro poco profunda, mucha luz y riego a fondo con secado completo entre uno y otro. Su estación de crecimiento es la fresca y su reposo el verano, al revés de lo que se supone de una suculenta. Y el error que mata a estas plantas no es la sequía, sino el riego de invierno con un sustrato que retiene agua.