Sempervivum es el género de las siemprevivas de montaña, esas rosetas apretadas que se ven en muros de piedra, tejados de pizarra y rocallas de media Europa. Son crasuláceas, como las Echeveria y los Sedum, pero con una diferencia que las hace únicas en el mundo de las suculentas: aguantan el frío intenso, la nieve y el hielo sin inmutarse. Es prácticamente el único grupo de suculentas que se puede plantar en el suelo en Burgos, Soria o el Pirineo y dejarlo ahí todo el invierno.

Su hábitat natural son las montañas del sur y el centro de Europa, con extensiones al Cáucaso, Anatolia y el Atlas marroquí. En España crecen de forma silvestre en los Pirineos, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico y el Sistema Central, en grietas de roca y suelos esqueléticos por encima de los mil metros. Ese origen explica todo su comportamiento en cultivo.

Rosetas monocárpicas que no mueren

Es el punto que más confunde y conviene entenderlo bien. Cada roseta individual de Sempervivum es monocárpica: florece una sola vez en su vida y, después de hacerlo, muere. Pero antes de florecer, y durante varios años, esa roseta ha producido a su alrededor rosetas hijas unidas por estolones cortos. Cuando la madre se agota, las hijas ya han ocupado el terreno y la mata continúa.

Por eso ver una roseta que levanta un tallo floral grueso y peludo no es motivo de alarma. Es el final de esa roseta, no de la planta. Se disfruta de la floración, que es curiosa, en estrella y de color rosado o amarillento, y cuando se seca se arranca el resto marchito para dejar sitio a las hijas. Si tiene interés en el fenómeno, en este sitio se explica con más detalle qué son las plantas monocárpicas.

De esa forma de reproducirse viene el nombre popular en inglés, "gallina y pollitos", y el español "siempreviva": la colonia parece no morir nunca.

Cómo son

Forman rosetas planas o globosas, de dos a quince centímetros de diámetro según la especie y el cultivar, con hojas carnosas, apuntadas y dispuestas de forma muy regular. Los colores van del verde al granate, pasando por bronce, gris azulado y púrpura, y cambian con la estación: en invierno y a pleno sol se intensifican, en verano y a la sombra se apagan hacia el verde.

Algunas especies tienen los bordes de las hojas con pestañas blancas. La más reconocible es Sempervivum arachnoideum, que une los ápices de sus hojas con una telaraña de pelos blancos, un rasgo que no es una plaga sino la propia planta.

El género se ha hibridado muchísimo desde el siglo XIX y hoy existen miles de cultivares registrados. Para el jardín, la elección práctica suele hacerse por color y tamaño de roseta más que por especie.

Cultivo: el frío no es el problema, el verano sí

En España el planteamiento se invierte respecto a otras suculentas. Un Sempervivum soporta sin protección heladas fuertes y prolongadas, así que en el interior peninsular y en zonas de montaña vive en el jardín todo el año. Lo que le cuesta es el verano mediterráneo de litoral: calor sostenido de noche unido a humedad ambiental alta. En esas condiciones las rosetas se pudren desde el centro.

Las condiciones que pide son estas:

  • Sol. Pleno sol en clima frío o de montaña. En el sur, el este y en cualquier sitio con veranos de más de 35 grados, sombra en las horas centrales. Sin luz suficiente las rosetas se abren, se estiran y pierden el color.
  • Drenaje. Es innegociable. Sustrato muy mineral: una parte de sustrato de cactus, una de arena gruesa o gravilla, y una capa superficial de grava alrededor del cuello para que no quede tierra húmeda tocando las hojas bajas.
  • Recipiente. Poco profundo. Las raíces son cortas y superficiales. Los cuencos anchos y las jardineras bajas les van mejor que las macetas hondas, que retienen agua en el fondo.
  • Riego. Escaso incluso en verano. En exterior, en muchas zonas de España la lluvia basta. En invierno, nada: el agua fría estancada sobre la roseta es lo único que las mata con facilidad.
  • Abonado. Prácticamente ninguno. Son plantas de suelo pobre. El abono las hace crecer blandas y perder la compacidad que las hace bonitas.

Un detalle de ubicación: agradecen la ventilación. En un patio cerrado y húmedo del norte, o en una terraza sin corriente en el sur, sufren más que en un muro expuesto.

Dónde quedan bien

El uso tradicional está en el nombre de la especie más común, Sempervivum tectorum, que significa "de los tejados". Durante siglos se plantaron en tejados de teja y pizarra en buena parte de Europa, con la creencia de que protegían la casa del rayo. Esa creencia no tiene fundamento, pero la costumbre sí tenía un efecto práctico: la mata sujetaba las tejas y aguantaba sin ningún mantenimiento.

Hoy los sitios donde funcionan mejor son:

  • Coronaciones y juntas de muros de piedra en seco.
  • Rocallas y jardines alpinos, con grava y piedra caliza o silícea según la especie.
  • Cuencos y jardineras poco profundas, solos o mezclados con sedums tapizantes.
  • Cubiertas vegetales de poco espesor en clima frío o de montaña, donde toleran mejor que otras plantas el hielo y el viento.

Multiplicación

Es trivial. Se separan las rosetas hijas cuando tienen ya un par de centímetros y algo de raíz, tirando suavemente del estolón, y se plantan directamente en sustrato mineral apenas húmedo. Si vienen sin raíz, se apoyan sobre la grava y enraízan en un par de semanas. El mejor momento es de primavera a comienzo de otoño.

Por semilla solo tiene sentido si se busca variabilidad, y en ese caso conviene saber que las plantas no serán iguales a la madre.

Problemas frecuentes

Podredumbre del centro de la roseta. Casi siempre por agua acumulada, sustrato que retiene o falta de ventilación. Se retira la roseta afectada, se aumenta la capa de grava y se espacian los riegos.

Larvas de gorgojo. Comen las raíces y la planta se despega del suelo al tirar de ella. Se detecta al levantar la mata. La respuesta razonable es física: revisar el cepellón, retirar las larvas y replantar en sustrato limpio.

Roya. Aparece como abultamientos anaranjados que deforman la roseta. Es un hongo específico de estas plantas. Lo eficaz es eliminar y destruir las rosetas afectadas en cuanto se ven, no tratar el conjunto, y evitar mojar el follaje.

Rosetas que se estiran y se abren. Falta de luz. Se trasladan a un sitio más soleado, aceptando que las hojas ya formadas no se recuperan; las nuevas saldrán compactas.

En resumen

Sempervivum es el género de suculentas para el frío. Rosetas monocárpicas que florecen una vez y mueren, pero que antes han producido a su alrededor las hijas que continúan la mata, de modo que la colonia se perpetúa sin intervención. En España viven silvestres en las principales cordilleras y se cultivan sin dificultad en cualquier zona de invierno duro.

Lo que hay que darles es sol, un sustrato mineral que no retenga nada y muy poca agua, con especial cuidado en invierno. Y lo que hay que vigilar no es la helada, sino el verano cálido y húmedo del litoral, donde conviene sombrearlas y ventilarlas. Separar rosetas hijas cada primavera basta para tener siempre plantas de sobra.


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