Sedum es el género de suculentas más útil que existe para un jardín español. Reúne varios cientos de especies de la familia Crassulaceae repartidas por casi todo el hemisferio norte, desde el Ártico hasta las montañas subtropicales, y una parte importante de ellas son plantas de roca mediterránea que ya crecen solas en muros, tejados y pedregales de la Península.

Se las conoce popularmente como uñas de gato, pampajaritos o siemprevivas menores, según la zona. Su virtud práctica es sencilla: aguantan el verano seco del interior peninsular sin riego, se contentan con unos centímetros de tierra y se multiplican solas a partir de un trozo caído.

Qué es y qué ya no es un Sedum

El género ha ido perdiendo miembros. Varias especies que durante décadas se llamaron Sedum se han separado en otros géneros, y eso explica que un mismo ejemplar aparezca con dos nombres según la etiqueta del vivero:

  • Hylotelephium. Aquí han ido a parar las especies grandes, caducas y de hoja ancha que se usan en macizos, como el antiguo Sedum spectabile o el Sedum telephium. Son las que forman corimbos rosados en otoño.
  • Phedimus y Petrosedum. Grupos de especies tapizantes de Europa y Asia, entre ellas varias muy usadas en cubiertas vegetales.
  • Rhodiola. Especies árticas y de alta montaña con raíz gruesa. Su recolección para el mercado de suplementos ha llevado a someterlas a control comercial internacional, un motivo más para no comprarlas de origen dudoso.

Lo que queda bajo Sedum en sentido estricto sigue siendo un conjunto amplio: plantas herbáceas perennes, y unas pocas anuales o bienales, con hojas y tallos suculentos, raíces finas y poco desarrolladas, e inflorescencias en cima con flores casi siempre de cinco pétalos, blancas, amarillas, rosadas o rojizas. Algunas tienen la hoja cerosa y otras pubescente.

Como el resto de las crasuláceas, funcionan con metabolismo ácido de las crasuláceas (CAM): abren los estomas de noche para captar dióxido de carbono y los mantienen cerrados de día, lo que reduce muchísimo la pérdida de agua. Eso, y no un truco de riego, es lo que las hace resistentes a la sequía.

Especies que ya viven en España

Antes de comprar nada conviene mirar alrededor. Varias especies del género son autóctonas y están perfectamente adaptadas al clima y a los suelos calizos del este y el sur:

  • Sedum album. Hojas cilíndricas pequeñas, verdes o enrojecidas al sol, flores blancas en verano. Coloniza muros, tejas y rocallas por toda la Península.
  • Sedum acre. Tapizante muy bajo, de hoja diminuta y flor amarilla intensa. Crece en suelos pobres y arenosos.
  • Sedum sediforme. Mayor, de hojas glaucas y flores blanco verdosas, típico de matorrales y taludes mediterráneos.
  • Sedum dasyphyllum. Hojitas redondeadas azuladas, muy pequeño, propio de grietas de roca y muros de piedra.

Entre las de vivero, las más habituales son mexicanas y asiáticas: Sedum morganianum, la cola de burro, de tallos colgantes; Sedum palmeri, muy resistente al frío y de floración amarilla temprana; Sedum nussbaumerianum, de tonos anaranjados a pleno sol; y el híbrido Sedum × rubrotinctum, de hojas en forma de judía que enrojecen con el estrés.

Cultivo: lo que de verdad las mata

Lo que acaba con un Sedum no es la falta de agua, es el agua en invierno sobre un sustrato que la retiene. Una planta seca de más se arruga y se recupera en cuanto se riega. Una planta con el cuello encharcado en enero se pudre y no hay vuelta atrás. Conviene tener esto claro desde el principio, porque es el error que se repite en la mayoría de las macetas.

Con eso dicho, las condiciones son poco exigentes:

  • Sol. Pleno sol en casi toda España. Las especies mexicanas de hoja gruesa agradecen sombra en las horas centrales durante las olas de calor del interior. A la sombra se estiran, pierden color y se vuelven quebradizas.
  • Sustrato. Muy drenante. Sustrato de cactus con un tercio de arena gruesa o de picón, o directamente tierra de jardín pobre con grava. No necesitan profundidad: cinco o seis centímetros bastan para las tapizantes.
  • Riego. De primavera a otoño, riego generoso pero espaciado, dejando que el sustrato se seque del todo entre uno y otro. En invierno, prácticamente nada en exterior, y muy poco en interior.
  • Abonado. Poco y diluido, un par de veces en primavera. El exceso de nitrógeno da crecimientos blandos que luego sufren con el frío y con las plagas.
  • Frío. Las especies europeas aguantan heladas fuertes sin protección. Las mexicanas y las de hoja muy gruesa se dañan con heladas y conviene resguardarlas en el interior peninsular.

Cubiertas vegetales y jardín seco

El uso donde Sedum no tiene rival es la cubierta vegetal extensiva, el tejado verde de poco espesor. La combinación de raíz superficial, metabolismo CAM y tolerancia a suelos pobres permite cubrir una azotea con ocho o diez centímetros de sustrato y prácticamente sin mantenimiento. Se plantan mezclas de varias especies para que unas cubran cuando otras están de baja, y se emplean tanto plantones como esquejes esparcidos.

En el jardín de secano cumplen tres papeles: tapizar el pie de arbustos y rosales donde el suelo queda desnudo, rellenar juntas de pavimento y coronaciones de muro, y componer rocallas junto a otras crasuláceas como los Sempervivum y las Crassula. En jardinería mediterránea sustituyen con ventaja a la grava suelta, porque bajan la temperatura del suelo y no requieren riego una vez arraigadas.

Multiplicación

Es de las plantas más agradecidas que hay. Tres métodos, por orden de facilidad:

  • Esqueje de tallo. Se corta un tallo de cinco a diez centímetros, se le quitan las hojas de la base, se deja cicatrizar dos o tres días a la sombra y se planta. Primavera y comienzo de otoño son los mejores momentos.
  • Hoja. Muchas especies enraízan a partir de una hoja apoyada sobre sustrato apenas húmedo. Tarda más pero funciona, y explica por qué aparecen plantitas espontáneas debajo de la maceta madre.
  • División. Las tapizantes se levantan por matas con raíz y se replantan directamente.

La semilla es posible pero innecesaria salvo que se busquen variaciones. Es diminuta y requiere superficie de siembra fina y humedad constante hasta la germinación.

Problemas y precauciones

Las plagas habituales son cochinilla algodonosa en las axilas de las hojas y pulgón en las inflorescencias tiernas. En ambos casos, la primera medida es física: retirar a mano las colonias visibles y revisar el envés. El agua jabonosa funciona bien contra el pulgón. El riego por encima de la roseta favorece la podredumbre, así que se riega al pie.

Sobre su uso, una advertencia. Varias especies del género, y de forma destacada Sedum acre, tienen savia acre e irritante y no son plantas comestibles pese a lo que a veces se lee. El contacto prolongado puede irritar la piel en personas sensibles. Se manipulan como cualquier otra planta ornamental, se lavan las manos después de podar y no se comen.

En resumen

Sedum es un género amplio de crasuláceas del hemisferio norte del que se han ido separando otros géneros, como Hylotelephium y Phedimus. Varias de sus especies son autóctonas en España y crecen solas en muros y roquedos, lo que las convierte en la opción más lógica para tapizar suelo pobre, cubrir azoteas o rellenar rocallas sin riego.

El cultivo se resume en sol, sustrato drenante y muy poca agua en invierno. Multiplicarlas es cuestión de arrancar un tallo, dejarlo secar y plantarlo. Y conviene recordar que no son plantas de consumo: son ornamentales, algunas con savia irritante, y ese es el trato que merecen.


Contenidos relacionados