La potunia no es una especie botánica, ni una variedad silvestre, ni siquiera un cultivar en el sentido clásico. Es el nombre comercial de una serie de petunias de jardinería registrada por una casa de mejora vegetal. Dicho de otro modo: es una marca. Por eso no vas a encontrar "Potunia" en ninguna flora ni en ningún catálogo botánico, y por eso no existe un nombre científico propio para ella. Detrás está el género Petunia, solanácea sudamericana, y en concreto el complejo hortícola que se agrupa bajo Petunia x hybrida.

Lo que la serie define no es una planta distinta sino un comportamiento: en este caso, mata compacta y cerrada, muy florida, pensada para maceta individual y para jardinera, que no se descuelga ni se desmadra como las petunias colgantes. Esa es la diferencia de fondo con la surfinia, que es otra marca y va en la dirección contraria. Entender esto ahorra muchos disgustos en el vivero, porque explica también por qué estas plantas no se venden en sobre de semillas y por qué en la etiqueta pone que no se pueden reproducir.

Mata de petunia de serie comercial cubierta de flor

Las series comerciales de petunia se seleccionan por cobertura de flor y por uniformidad: todas las plantas de la partida se comportan igual.

Qué es una serie comercial

Una empresa de mejora cruza y selecciona durante años hasta fijar un material que le interesa: un porte, una duración de la floración, una resistencia, una gama de colores. Cuando lo tiene, no lanza una sola planta: lanza una serie, es decir, un conjunto de selecciones hermanas que comparten porte y comportamiento y solo se diferencian en el color de la flor. Y a esa serie le pone un nombre de fantasía, que registra como marca.

Esto tiene una consecuencia práctica que conviene tener clara: el nombre de la serie no te dice qué planta es botánicamente, te dice qué va a hacer en tu balcón. Cuando compras una petunia de serie compacta estás comprando una promesa de comportamiento, no una especie.

Y tiene otra consecuencia: las series aparecen, se renuevan y desaparecen. Cada pocos años la casa saca una selección mejorada, retira la anterior y cambia el sufijo del nombre. Por eso el color que compraste hace tres temporadas puede haber dejado de existir con ese nombre.

Marca y derechos de obtentor

Aquí hay dos protecciones distintas y se confunden todo el rato.

Una es la marca, que protege el nombre comercial. La otra es el derecho de obtentor, que protege la variedad en sí. En la Unión Europea, la protección comunitaria de las obtenciones vegetales se regula por el Reglamento (CE) nº 2100/94, y en España el régimen jurídico de la protección de las obtenciones vegetales está en la Ley 3/2000, de 7 de enero. Una variedad protegida por ese título no se puede multiplicar, ofrecer en venta, vender ni exportar sin autorización del titular.

Traducido al balcón: puedes tener tu potunia, disfrutarla, podarla y hacer con ella lo que quieras en tu casa. Lo que no puedes hacer es sacarle esquejes para venderlos o para regalarlos en cantidad, ni producirla comercialmente. Por eso las etiquetas de estas plantas llevan textos del tipo "prohibida la reproducción" o "propagación no autorizada". No es una fórmula decorativa, es el aviso del título de obtención.

Por qué no las venden en semilla

Las series de petunia de este tipo se multiplican por esqueje, no por semilla, y hay dos razones.

La primera es genética. Estas selecciones son híbridos muy heterocigóticos: su semilla no reproduce la planta madre. Si dejas granar una potunia y siembras lo que recojas, saldrán petunias, sí, pero surtidas y desiguales, unas más altas, otras de otro color, la mayoría peores. El esqueje, en cambio, es un clon y sale idéntico.

La segunda es comercial. Multiplicar por esqueje permite al obtentor controlar el material: la planta madre se queda en manos autorizadas y el productor compra esquejes enraizados. Con semilla, el control es mucho más difícil.

De ahí la pista práctica: si una petunia se vende solo como planta y nunca en sobre, es casi seguro una selección de serie. Las petunias de semilla que sí encuentras en sobre son los grupos clásicos, la multiflora y la grandiflora, y ese es otro asunto que tiene su propio artículo.

Compacta contra colgante

Las series de petunia se reparten en dos familias por porte y elegir mal es la causa más común de decepción.

Serie compactaSerie colgante
PorteMata cerrada, entrenudos cortosRamas largas que caen
Dónde luceMaceta individual, jardinera de balcón, macizoCesta colgante, muro, barandilla
VigorModerado y controlableAlto, cubre mucho
Problema típicoSe queda pequeña si va en cesta grandeSe despeina y se desnuda por el centro

Una serie compacta en una cesta colgante grande queda ridícula: no llega a cubrir. Y una serie colgante vigorosa en una maceta de balcón pequeña se come a las vecinas en un mes. Mira el porte que anuncia la etiqueta antes que el color.

Cesta colgante de petunias de porte colgante en varios colores

Porte colgante: ramas largas que caen por fuera de la cesta. Es lo contrario de una serie compacta.

Cómo distinguirla de una calibrachoa

En el vivero, las petunias de serie y las calibrachoas se ponen juntas y se parecen de lejos. De cerca no hay duda. La petunia, sea de la serie que sea, tiene flor más grande y la planta entera es pegajosa al tacto, por unos tricomas glandulares que cubren tallo y hoja. La calibrachoa tiene la flor mucho menor, en campana, y la mata más fina y no pegajosa. Además la calibrachoa es mucho más exigente con la cal del agua y amarillea con facilidad en media España, cosa que está contada en calibrachoa.

Si lo que buscas es qué se le hace a la planta a lo largo del año, riego, pinzado y las plagas que le entran en verano, eso está en petunias: cuidados, riego, poda de verano y plagas y no tiene sentido repetirlo aquí.

Lo que sí cambia en una serie compacta

Dos detalles del manejo son propios del porte compacto y merecen mención.

Uno: el pinzado es menos necesario que en una colgante. Las selecciones compactas ramifican solas desde la base y pinzarlas mucho retrasa la floración sin ganar nada. En una colgante que se ha desnudado por el centro, en cambio, el recorte a mitad de verano es lo que la recupera.

Dos: al ir en maceta pequeña y estar cargadas de flor, secan muy rápido en pleno verano peninsular. Una maceta de un balcón orientado al sur en julio puede pedir agua todos los días, y una petunia que se pasa de seca tira la flor abierta y tarda en volver. El sustrato tiene que drenar, pero también retener; la turba sola en maceta pequeña y a pleno sol se seca antes de que te des cuenta.

Qué mirar en la etiqueta

La etiqueta de una planta de serie da más información de la que parece, si sabes qué buscar. El nombre grande es la marca. Debajo suele venir el nombre del color dentro de la serie. Y en letra pequeña está lo útil: el porte, la exposición recomendada, la altura y anchura previstas, y el aviso de propagación no autorizada.

Lo que no vas a encontrar casi nunca es el nombre del cultivar registrado, que es un código, ni el nombre de la especie con detalle. No es ocultismo: es que a efectos de venta lo que identifica el producto es la marca.

En resumen

Potunia es una marca, no una planta distinta. Debajo hay una petunia de jardinería seleccionada para hacer mata compacta y florecer mucho, multiplicada por esqueje porque su semilla no la reproduce, y protegida por un derecho de obtentor que impide multiplicarla para venderla. Saber esto es lo que explica todo lo demás: el precio, la ausencia de sobres de semilla y el texto de la etiqueta.

Para elegir bien, olvídate del nombre comercial y quédate con el porte. Compacta para maceta, jardinera y macizo; colgante para cesta y barandilla. Ese dato, y no la marca, es el que decide si la planta va a quedar bien donde la pongas.


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