Narcissus tazetta es el narciso de ramillete, y esa es toda su descripción: donde los demás narcisos llevan una flor por tallo, este lleva un grupo de flores pequeñas, de tres a una docena o más, colgando del mismo escapo como un ramo ya montado. Tépalos blancos, corona corta en forma de copa, de amarillo a naranja, y un perfume que se nota desde varios metros.
Y lleva otra cosa que en España vale más que la flor: florece en pleno invierno. Mientras el narciso trompetero del norte espera a marzo, el tazetta abre entre diciembre y febrero en buena parte del país. Es un narciso mediterráneo, con las necesidades de frío de una planta mediterránea, y por eso es el que mejor se naturaliza aquí y el que sigue floreciendo año tras año donde otros se agotan.
Cómo se reconoce
El carácter decisivo es el número de flores por escapo. Un solo tallo sostiene varias flores agrupadas, que salen todas del mismo punto tras romper una espata seca y papirácea. Cada flor mide bastante menos que la de un narciso de trompeta y tiene la corona muy corta, apenas una copita, nunca una trompeta larga.
Varias flores por escapo y corona corta: el esquema del grupo Tazetta.
El color habitual de la planta silvestre es tépalos blancos y corona amarilla. Muchos cultivares de jardín han subido la corona a naranja fuerte, que es lo que se ve en la mayoría de las fotos. Las hojas son planas, anchas para el género, de un verde algo glauco, y el bulbo es grande y suele venir acompañado de bulbillos laterales, cosa que explica su facilidad para formar matas.
Puesto al lado de un narciso de trompeta la diferencia no admite duda.
Un narciso de trompeta: una flor por tallo y corona larga. El tazetta es justo lo contrario.
Un narciso mediterráneo, y eso lo explica todo
Su área natural rodea el Mediterráneo y se extiende hacia el este, con presencia amplia en la península ibérica, sobre todo en la mitad este y sur, en el litoral y en el interior cálido. Vive en ribazos, herbazales, bordes de acequia, olivares y cunetas, en sitios con humedad de invierno y sequía de verano. Aguanta bien los suelos calizos del este y del sur, que es donde más narcisos fallan.
De ahí sale su virtud de jardín. Los narcisos de origen atlántico o de montaña necesitan un invierno frío para florecer bien, y en Valencia, Murcia, Sevilla o Baleares no lo encuentran: brotan, dan una flor floja el primer año y se apagan. El tazetta viene de ese clima y no pide ese frío. Plantado en Alicante o en Málaga sigue floreciendo la quinta temporada y la décima.
El calendario en España
Los bulbos se plantan en otoño, entre septiembre y noviembre, en cuanto la tierra pierde el calor del verano. La floración llega muy temprano: en el litoral mediterráneo y en el sur puede arrancar antes de Navidad y alargarse a febrero; en el interior y hacia el norte se retrasa a enero o febrero. Después la hoja sigue verde unas semanas más y en mayo o junio la planta ya está seca y el bulbo dormido, esperando al otoño siguiente.
Esa floración invernal es su mejor argumento. Llena el hueco de diciembre y enero, cuando el jardín mediterráneo no tiene casi nada en flor, y coincide con el almendro y con los primeros bulbos.
El grupo Tazetta en jardinería
En la clasificación hortícola de los narcisos, los cultivares descendientes de esta especie forman su propio grupo, definido precisamente por llevar varias flores por tallo, la corona corta y el perfume fuerte. Son bulbos baratos, muy floríferos y agradecidos, y en el catálogo se reconocen porque la ficha dice multiflor o menciona el número de flores por tallo.
De la misma órbita sale el narciso de papel, el de flores enteramente blancas que se fuerza en interior sobre agua y grava para que florezca en pocas semanas; su parentesco con el tazetta se discute según el autor, y lo tienes contado aparte en el narciso de papel blanco. Si lo que buscas es el otro extremo del género, el narciso de corona mínima y floración tardía es el narciso de los poetas.
Cómo se planta y por qué naturaliza tan bien
Se entierra el bulbo a unas tres veces su propia altura, con la punta arriba, en suelo que drene. No pide tierra rica: un suelo mediocre y suelto, incluso pedregoso, le va perfectamente. El riego de otoño y de invierno lo suele dar la lluvia; en verano no se riega, porque el bulbo está parado y lo único que consigue el agua es pudrirlo. Ese es el fallo más común con narcisos en un arriate que se riega todo el año.
Plantado en grupo y en sitio seco en verano, el tazetta se multiplica solo y mejora con los años.
Naturaliza con facilidad porque cada bulbo produce bulbillos y la mata se cierra sola. A los tres o cuatro años aparece un corro denso que da más flor cada temporada. Cuando la mata se apelotona tanto que florece menos, se divide: se espera a que la hoja esté seca, se levanta el grupo, se separan los bulbos a mano y se replantan en otoño.
El perfume, que no es cosa menor
El tazetta es de los narcisos más olorosos que existen, y su aroma es dulce e intenso, no discreto. Al aire libre es una virtud, sobre todo porque llega en enero. En una habitación cerrada, un ramo puede resultar agobiante y hay gente a la que le da dolor de cabeza. Si lo metes en casa, mejor pocos tallos y una habitación ventilada.
Tóxico, como todo el género
Todo el Narcissus contiene licorina y otros alcaloides, con la mayor concentración en el bulbo. Hay intoxicaciones documentadas por confundir un bulbo de narciso con una cebolla, y también por tomar las hojas por cebolleta cuando la planta aún no tiene flor. Con el tazetta el riesgo es algo más real que con otros, porque naturaliza en huertas y ribazos y sus hojas anchas se parecen más a las de una liliácea comestible.
Es tóxico igualmente para perros y gatos, y la parte que un animal alcanza con más facilidad es el bulbo recién plantado. La savia produce dermatitis de contacto en quien maneja bulbos a granel o corta muchos tallos, así que guantes si vas a plantar una caja entera.
El error que arruina la floración siguiente
La hoja no se corta mientras esté verde. Después de la flor, esa hoja es la que rellena el bulbo para el año que viene, y cortarla, segarla o atarla en un moño equivale a renunciar a la floración siguiente. Hay que dejarla amarillear del todo y solo entonces retirarla. Como el tazetta florece en invierno, la espera cae en primavera, justo cuando apetece adecentar el jardín: es tentador y es el fallo típico.
Si lo cortas para jarrón, ten en cuenta que su savia mucilaginosa tapona el tallo de las demás flores. Se deja unas horas solo en agua antes de mezclarlo, y luego no se le vuelve a recortar el tallo. Está explicado con detalle en la ficha general del narciso.
En resumen
Narcissus tazetta es el narciso de ramillete: varias flores por tallo, corona corta de amarillo a naranja, tépalos blancos y mucho perfume. Es mediterráneo, no necesita un invierno frío, tolera la cal del suelo y florece entre diciembre y febrero, lo que lo convierte en el narciso mejor adaptado al clima español y en el que de verdad naturaliza aquí, sobre todo en el este y en el sur.
Se planta en otoño a unas tres veces la altura del bulbo, en suelo suelto que se seque en verano, y se deja tranquilo: la mata se multiplica sola. Lo único que hay que respetar es dejar secar la hoja hasta que amarillee. Y, como todo el género, es una planta tóxica por licorina, con el bulbo como parte más peligrosa, también para perros y gatos.