Hydrangea serrata es la hortensia de montaña de Japón y Corea, y es la hermana pequeña de la hortensia de toda la vida. Forma un arbusto bajo y compacto, de hoja más estrecha y puntiaguda, y su floración no es una bola sino un plato: un anillo de flores grandes y estériles rodeando un centro apretado de flores diminutas y fértiles. A eso se le llama inflorescencia en encaje o lacecap, y es lo que la distingue de un vistazo.
Si has llegado buscando cómo cuidarla, lo importante cabe en una línea: sombra fresca durante las horas centrales, suelo ácido y rico en materia orgánica, y agua sin cal. Y hay un aviso que casi nadie da y que conviene leer antes de seguir: con la hoja de esta especie se prepara en Japón una infusión tradicional llamada amacha, pero la hoja de hortensia contiene glucósidos cianogénicos y en Japón se han documentado brotes de intoxicación alimentaria por confundirla con otras hojas. La hortensia no se toma en infusión.

Cómo es y en qué se diferencia de la hortensia común
La hortensia de jardín que todo el mundo conoce es Hydrangea macrophylla, de flor en bola y hoja ancha y carnosa. Hydrangea serrata es una especie distinta, aunque emparentada de cerca, y durante mucho tiempo se la consideró una simple variedad suya. Los caracteres que las separan son estos:
- Porte. La serrata es claramente más pequeña y de ramas finas. Se queda en un arbusto bajo, mientras que una macrophylla bien plantada hace mucho más volumen.
- Hoja. Más estrecha, más fina al tacto, alargada y terminada en punta, con el borde aserrado que le da el nombre. La de macrophylla es ancha, gruesa y brillante.
- Flor. Casi siempre en plato, con el anillo exterior de flores estériles muy separadas entre sí. Hay cultivares de macrophylla también en plato, así que este carácter conviene leerlo junto con la hoja.
- Color de otoño. Muchas variedades de serrata tiñen la hoja de rojo y vino al final de la temporada, algo que la macrophylla casi nunca hace.
- Rusticidad. Al venir de montaña, aguanta bien el frío invernal. Su problema aquí no suele ser el invierno sino el verano.
En rigor, este es un género con especies muy diferentes entre sí. El sitio tiene fichas aparte de Hydrangea arborescens, Hydrangea quercifolia, Hydrangea aspera y Hydrangea paniculata, y en la de hortensias está explicado con detalle el asunto del color y el pH.

Esta es Hydrangea quercifolia, otra especie del género, con la hoja lobulada como la del roble. Sirve para ver lo distintas que pueden ser unas hortensias de otras.
El color de la flor y el agua de aquí
Como el resto de las hortensias asiáticas, la serrata vira de rosa a azul según el aluminio que la planta pueda absorber del suelo, y eso depende del pH. En suelo ácido el aluminio está disponible y la flor tira a azul; en suelo neutro o calizo queda bloqueado y la flor sale rosa o malva. Las variedades blancas no cambian.
Lo que hay que entender es que esto no es un capricho decorativo, sino el aviso de un problema real en buena parte de España. Es una planta acidófila. En los suelos calizos del este, del centro y del sur, y regando con el agua dura de esas zonas, la hortensia se clorosa: la hoja amarillea entre los nervios, que siguen verdes, y la planta se va apagando. La respuesta a eso no es echar más abono, sino corregir el suelo con sustrato de plantas acidófilas y regar con agua de lluvia o con agua descalcificada. En una maceta es viable. En pleno suelo calizo, es una batalla larga.
Dónde va bien en España
Su sitio natural es la cornisa cantábrica y Galicia, donde el clima atlántico le da lo que pide sin esfuerzo: humedad ambiental, veranos suaves, lluvia repartida y suelos que suelen ser ácidos. Ahí las hortensias se plantan en pleno suelo y viven décadas.
Fuera de esa franja se puede cultivar, pero cambia el planteamiento. En el interior peninsular y en el Mediterráneo, el enemigo es la combinación de sol directo, aire seco y agua caliza. Ahí va a maceta grande, con sustrato ácido, en sombra o a sol de primera hora, resguardada del viento seco y bien regada en verano. Vale la pena saber que en la sierra, en zonas de suelo ácido y clima fresco, funciona mejor de lo que la gente espera, porque el frío invernal no es su problema.
Riego, suelo y exposición
La hortensia se llama así por el agua. Es una planta de hoja grande y transpiración alta que marchita a media tarde en cuanto le falta, y la serrata, con su raíz superficial, lo acusa antes que otras. Mantén el sustrato fresco de forma constante, sin encharcar, y acolcha la base con corteza de pino o con hoja: eso conserva la humedad, mantiene la tierra fresca y, en el caso de la corteza de pino, ayuda a acidificar despacio.
El suelo ideal es suelto, profundo, con mucha materia orgánica y drenaje real. El agua estancada le pudre la raíz igual que a cualquier otra. Y la exposición correcta en casi toda España es la sombra luminosa: ninguna hortensia soporta el sol de las horas centrales de julio en el interior o en el sur. Al norte de una pared, bajo la copa clara de un árbol o en una terraza orientada al este es donde mejor se ven.

La poda: aquí sí se puede estropear la floración
Este es el punto donde más gente se equivoca, y la equivocación tiene una causa concreta. Hydrangea serrata, igual que la macrophylla, florece sobre la madera del año anterior. Las yemas de flor ya están formadas en las ramas al terminar el verano. Si en invierno coges la tijera y cortas a fondo, te llevas por delante la floración entera de la temporada siguiente.
Lo que se hace es lo contrario: poda ligera. Al final del invierno, cuando ya no esperes heladas fuertes, se cortan las inflorescencias secas justo por encima del primer par de yemas gruesas y sanas, se eliminan las ramas muertas, torcidas o muy finas, y se aclara el centro de la mata para que entre aire. Cada varios años se puede sacar de raíz alguna rama vieja completa para renovar la planta, pero nunca todas a la vez.
Conviene además no quitar las flores secas en otoño: esas cabezuelas protegen las yemas del frío durante el invierno, y además tienen su gracia cubiertas de escarcha. Este comportamiento es justo el opuesto al de Hydrangea arborescens y Hydrangea paniculata, que florecen en madera del año y se pueden cortar a fondo sin problema. Si tienes las dos en el jardín, no las podes igual.
Toxicidad, y la infusión que no se toma
Toda Hydrangea es tóxica para perros y gatos. La hoja, el brote y la flor contienen glucósidos cianogénicos, y la ingestión provoca cuadros digestivos. No es la planta más peligrosa de un jardín, pero si tienes un cachorro o un gato que mordisquea, tenlo presente y no dejes restos de poda a su alcance.
Y sobre el amacha, porque circula mucha información equivocada: es cierto que en Japón existe una bebida dulce tradicional hecha con hoja de una variedad concreta de Hydrangea serrata, sometida a un proceso de fermentación y secado que no es simplemente echar una hoja en agua caliente. Hay episodios de intoxicación alimentaria documentados en Japón por preparar infusión con hoja de hortensia, con vómitos y mareos a los pocos minutos. La conclusión práctica es sencilla: la hortensia de tu jardín no se infusiona, ni la serrata ni ninguna otra. Es una planta ornamental.
Multiplicación y problemas frecuentes
Se multiplica bien por esqueje de tallo tierno a principio de verano, tomando una punta sin flor, quitando las hojas de abajo y partiendo por la mitad las de arriba para que transpire menos. Se planta en sustrato ácido y suelto, a la sombra y con ambiente húmedo. También arraiga por acodo, que es aún más fácil: se tumba una rama baja, se entierra un tramo y se espera.
Los problemas habituales son pocos y casi todos de manejo. La hoja amarilla entre nervios es clorosis por cal. Las hojas marchitas a media tarde que se recuperan de noche son falta de riego o exceso de sol. Las manchas foliares y el oídio aparecen con poco aire entre las ramas, y se previenen aclarando la mata y no mojando la hoja al regar. Que un año no florezca casi siempre significa poda fuera de tiempo o una helada tardía que quemó las yemas ya brotadas.
En resumen
Hydrangea serrata es una hortensia de montaña, pequeña, de flor en plato y con buen color de otoño, que en el norte húmedo y de suelo ácido crece casi sola y en el resto de España pide maceta, sustrato acidófilo, agua sin cal y sombra fresca. La regla de oro es la poda: florece en madera del año anterior, así que en invierno se limpia y se aclara, no se rebaja.
Y dos avisos que no sobran. Es tóxica para perros y gatos, como todas las del género. Y por mucho que se lea lo contrario a cuenta del amacha japonés, la hoja de hortensia no se toma en infusión: esto se cultiva para mirarlo.