El geranio del balcón no es un geranio. Botánicamente es un Pelargonium, un género sudafricano, y los Geranium de verdad son otra cosa: los geranios silvestres de nuestras cunetas y las vivaces de jardín que apenas nadie planta. Las dos plantas están en la misma familia, las geraniáceas, y de ahí viene la confusión, que arrastra ya dos siglos y media docena de nombres comerciales.
Distinguirlos cuesta dos segundos si sabes dónde mirar. Un Geranium tiene cinco pétalos iguales y simetría radial: puedes girar la flor y sigue viéndose igual. Un Pelargonium tiene simetría bilateral, con los dos pétalos de arriba distintos de los tres de abajo en forma, tamaño y marcas, y por detrás lleva un espolón, un tubito de néctar soldado al pedicelo que se ve como un surco fino. Si hay espolón, es pelargonio.
Por qué se cambiaron los nombres
Linneo metió en 1753 todas estas plantas en el género Geranium. En 1789 el botánico L'Héritier separó Pelargonium precisamente por el espolón y la simetría de la flor, y con el tiempo se añadió un tercer género, Erodium, el de los alfilerillos del pastor. Los tres nombres vienen de aves por la forma del fruto en pico: grulla, cigüeña y garza.
El problema es que cuando llegó la separación las plantas sudafricanas llevaban casi un siglo en los jardines europeos llamándose geranios, y el nombre comercial se quedó pegado. Hoy el vivero vende pelargonios con la etiqueta de geranio y nadie lo va a cambiar, así que lo útil no es corregir a nadie sino saber qué te están dando.
La flor delata al polinizador
Esa diferencia de forma no es un capricho de clasificación, responde a quién viene a la flor. El espolón del pelargonio guarda el néctar al fondo de un tubo estrecho, y a ese fondo solo llegan insectos de lengua larga; en Sudáfrica, su tierra de origen, hay moscas de probóscide larguísima y aves nectarívoras especializadas en flores así. Una flor de Geranium, abierta y radial, con el néctar accesible en la base de los pétalos, es lo contrario: una barra libre para abejas, abejorros y sírfidos.
Para tu terraza eso significa algo concreto. Una vivaz de Geranium en flor es de las mejores plantas para polinizadores que puedes tener; un pelargonio de balcón aporta bastante menos, y las variedades de flor doble, en las que los pétalos de más sustituyen a los estambres, no aportan casi nada. Si buscas flor y además insectos, conviene mezclar.
Qué te dan cuando pides un geranio
Bajo la palabra geranio se venden en España cuatro cosas distintas:
- Geranio de pie o zonal (Pelargonium × hortorum): el de mata erguida y hoja redondeada con una mancha oscura en forma de herradura, que es la "zona" que le da el nombre. El clásico de maceta.
- Gitanilla (Pelargonium peltatum): de tallos colgantes y hoja carnosa parecida a la de la hiedra, el de jardinera de barandilla.
- Geranio de pensamiento (Pelargonium × domesticum): flores grandes con manchas y venas muy marcadas en los pétalos de arriba.
- Malva de olor o geranio de olor (Pelargonium graveolens, Pelargonium odoratissimum y parientes): los de hoja aromática al frotarla, con olores de rosa, limón o menta según la especie.
De estos últimos sale el que se vende como antimosquitos o "citronela". La hoja huele fuerte al frotarla, pero la planta quieta en una maceta no despeja una terraza de mosquitos. Es publicidad, no un efecto.
Los Geranium de verdad, que casi no se venden
Los geranios auténticos son herbáceas, casi todas vivaces y rústicas, que rebrotan cada año. Los tienes silvestres sin buscarlos: la hierba de San Roberto (Geranium robertianum), de flor rosa pequeña y olor desagradable, en muros sombríos y pies de tapia; Geranium molle y Geranium rotundifolium en cualquier cuneta y solar; y en prados y linderos de montaña Geranium pyrenaicum y Geranium sanguineum.
En jardín son la solución para la sombra fresca y la media sombra, justo donde el pelargonio no funciona, y aguantan el invierno del interior sin protección. Se usan poquísimo en España por costumbre, no por clima. Tienes el repaso de las especies y variedades de jardín en el verdadero geranio y sus variedades.
Tóxico para perros y gatos
El Pelargonium figura en las listas veterinarias de plantas tóxicas para perros y gatos: al morder hojas o flores puede provocar vómitos, pérdida de apetito, apatía y dermatitis de contacto en el hocico. No es una intoxicación de las graves, pero si tienes un cachorro o un gato que roe macetas, la jardinera del balcón es un sitio a vigilar.
El aceite esencial de geranio es otro asunto y más serio: concentrado no se aplica sobre un animal ni se usa en difusores en habitaciones cerradas con gatos, porque los gatos metabolizan mal estos compuestos. Los Geranium verdaderos, en cambio, no aparecen en esas listas como problema.
El calendario español, en corto
Lo que decide el éxito con el pelargonio es el frío: es sensible a la helada. En el litoral mediterráneo y en el sur vive fuera todo el año y llega a leñoso; en el interior peninsular y en el norte hay que meterlo en un sitio protegido o darlo por perdido cada invierno. Quiere sol directo, drenaje bueno, agua moderada y nada de mojarle la hoja; los esquejes agarran con facilidad a final de verano, que es la manera barata de renovar las macetas.
La plaga que de verdad importa aquí es la mariposa del geranio (Cacyreus marshalli), llegada de Sudáfrica y hoy extendida por toda España: la oruga entra en el tallo y lo vacía por dentro, y la planta se seca por ramas sin que se vea nada por fuera. Lo primero es cortar y retirar los tallos taladrados, no dejarlos en el suelo, y revisar con frecuencia. Si hace falta tratar, solo con productos autorizados para jardinería exterior doméstica, que se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, con la dosis de la etiqueta, nunca en floración ni en horas de vuelo de abejas, y con la gestión integrada del Real Decreto 1311/2012 como criterio: primero prevención y medios físicos. Hay más detalle en cómo eliminar las mariposas del geranio.
El "significado" del geranio
En los manuales victorianos del lenguaje de las flores el geranio aparece con significados que no coinciden entre libros: consuelo, necedad, preferencia o melancolía según el manual y según el color. Esa contradicción es la mejor prueba de qué era aquello: una convención editorial del siglo XIX, un pasatiempo de salón y un argumento de venta, no un código compartido.
El significado real del geranio en España es otro y no está en ningún manual: es la planta del patio andaluz y del balcón encalado, la maceta colgada de la reja en Córdoba o en los pueblos blancos. Esa costumbre es de los siglos XIX y XX, y tiene una explicación práctica además de estética: florece meses, aguanta el sol duro del verano y se multiplica gratis por esquejes, así que llenaba un patio sin costar dinero.
En resumen
Lo que tienes en el balcón es un Pelargonium sudafricano, sensible al frío y de flor bilateral con espolón; los Geranium son herbáceas rústicas de flor radial, silvestres en nuestras cunetas y muy útiles en la sombra del jardín. Mirar si hay espolón detrás de la flor resuelve la duda en el propio vivero.
Del pelargonio, tres cosas: protégelo de la helada, revisa los tallos por si hay oruga de Cacyreus marshalli y tenlo lejos del morro del perro y de los dientes del gato. Y lo del "geranio antimosquitos" es un nombre comercial, no una función de la planta.