La jarra colgante que hace reconocible a la Nepenthes no es una flor. Es una hoja modificada. Lo que ves cuando la planta llega del vivero es una lámina verde y alargada que se prolonga en un zarcillo, y de la punta de ese zarcillo cuelga el recipiente. Toda la pieza, lámina y jarra, es una sola hoja. Por eso la planta puede tener veinte jarras a la vez y ninguna flor.
La flor de verdad existe, es pequeña y bastante discreta, y sale en un racimo o una panícula larga que se levanta por encima del follaje. No tiene pétalos: lleva tres o cuatro tépalos parduscos o verdosos y poco más. Además la planta es dioica, es decir, cada ejemplar es macho o hembra, nunca las dos cosas. Ese detalle explica muchas de las cosas que pasan en el cultivo y en el comercio de estas plantas, y es la parte que casi nadie cuenta.
El zarcillo que une la hoja con la jarra se ve aquí con claridad: la jarra es la punta de la hoja, no una flor. A la izquierda, una jarra joven todavía cerrada por la tapa.
La jarra por dentro
El recipiente se llama ascidio. Tiene tres partes que conviene saber distinguir porque son las que se nombran en cualquier descripción de la planta.
- El opérculo, la tapa que corona la boca. Mientras la jarra está creciendo la mantiene cerrada y sellada. Cuando la jarra termina de formarse, la tapa se levanta y ya no vuelve a cerrarse: no es una trampa que se cierre sobre nada. Su función es más bien la de un tejadillo que impide que la lluvia llene el recipiente de golpe.
- El peristoma, el reborde acanalado de la boca, que en muchas especies está listado de rojo. Es la pieza clave de la trampa: cuando se moja se vuelve extremadamente resbaladizo y el insecto que se posa en él patina hacia dentro.
- La zona glandular, la parte baja del interior, donde la planta vierte el líquido con enzimas digestivas y donde acaba la presa.
Ese líquido no es peligroso al tacto ni corrosivo. Tampoco convierte a la planta en un problema para un perro o un gato, más allá del disgusto de encontrarse la maceta volcada. Lo que la Nepenthes obtiene de todo el montaje es nitrógeno, que es justo lo que falta en los suelos pobres y lavados donde vive.
Jarras bajas y jarras altas, en la misma planta
Cuando alguien busca los tipos de Nepenthes suele encontrarse con una confusión que no es suya. Una misma planta produce dos clases de jarra muy distintas según su edad y su posición.
Las jarras inferiores salen cuando la planta es joven y crece pegada al suelo. Son más panzudas, se apoyan en el sustrato, suelen ser las más coloreadas y muchas veces llevan dos alas con flecos en la parte delantera, que funcionan como pasarela para los insectos que caminan.
Las jarras superiores aparecen cuando el tallo se alarga y trepa. Son más estrechas, con forma de embudo o de trompeta, casi siempre menos vistosas, sin alas y con el zarcillo enroscado alrededor de un soporte. Fotografiadas por separado parecen dos especies diferentes, y de ahí buena parte del lío en las etiquetas y en los foros.
Más allá de eso, el criterio que de verdad separa unas de otras en el cultivo es la altitud de origen: las de tierras bajas y las de tierras altas piden condiciones distintas. Lo tienes desarrollado en los cuidados de la Nepenthes, y el conjunto de las trampas carnívoras, en los tipos de plantas carnívoras.
El peristoma listado es la boca de la trampa. Mojado se vuelve resbaladizo y el insecto cae dentro.
Cómo es la flor, ahora en serio
La inflorescencia es un eje largo que sale del ápice del tallo y lleva muchas flores pequeñas, en racimo o en panícula según la especie. Cada flor tiene tépalos (no hay diferencia entre sépalos y pétalos), con nectarios en la cara interna, y un olor que en varias especies resulta franco y desagradable. No la poliniza nada llamativo: moscas y otros insectos pequeños hacen el trabajo.
En las plantas macho, los estambres están soldados en una columna central rematada por las anteras. En las hembra hay un ovario que, fecundado, madura en una cápsula alargada llena de semillas filiformes, largas y ligeras, que se dispersan con el viento. Esa forma de hilo es una adaptación clara a un medio donde la semilla tiene que llegar lejos y quedarse enganchada en musgo o corteza.
Consecuencia práctica de la dioecia: para obtener semilla hacen falta dos ejemplares, uno de cada sexo, floreciendo a la vez. No es algo que ocurra en una ventana de casa. Por eso lo que compras en un centro de jardinería casi siempre es un híbrido multiplicado por esqueje o por cultivo in vitro, y por eso una sola planta nunca te dará semillas por mucho que florezca.
De dónde vienen
El género es del Viejo Mundo tropical. El grueso de las especies está en Borneo, Sumatra, la península malaya y Filipinas, y el área se estira hasta Madagascar y las Seychelles por el oeste, la India por el noroeste y el norte de Australia y Nueva Caledonia por el este. Nada que ver con América, donde las plantas de jarra pertenecen a otras familias que llegaron a una solución parecida por su cuenta.
Muchas viven trepando sobre otra vegetación o como epífitas, con las raíces en materia orgánica pobre y lavada por la lluvia. Otras son de montaña y pasan la noche con un salto de temperatura fuerte respecto al día. Ese contraste entre el día cálido y la noche fresca es el que hace difícil el cultivo de las especies de altura en una casa normal.
El nombre y lo que se le ha atribuido
Aquí hay poco simbolismo que contar y sí bastante historia del nombre. Nepenthes se lo puso Linneo, y viene del nepentes de la Odisea, la droga que Helena echa en el vino para que los comensales olviden sus penas. La idea era que quien encontrara una planta así en el bosque se olvidaría de cualquier pena anterior.
El nombre popular, copa de mono, es otra cosa. Describe una escena que se ha contado mil veces, la del mono bebiendo del jarro, pero funciona mejor como imagen que como dato: lo que se documenta en las jarras es una comunidad de larvas de mosquito, arañas y otros bichos que viven dentro sin ser digeridos, y en algunas especies una relación con pequeños mamíferos que usan la jarra como letrina y aportan el nitrógeno por esa vía. Es menos poético y bastante más interesante.
Como flor de regalo o de lenguaje floral no tiene tradición ninguna. Las convenciones de significado que circulan por internet asociadas a la Nepenthes son invención reciente de las propias páginas que las publican, y no vienen del lenguaje de las flores victoriano ni de ninguna otra costumbre documentada.
Jarras colgando de la punta de las hojas. A la derecha, hojas de Sarracenia, un género americano sin parentesco con la Nepenthes.
CITES: qué se puede comprar y qué no
Esto es lo que conviene saber antes de pagar. Todas las Nepenthes están incluidas en los apéndices de CITES, el convenio sobre comercio internacional de especies amenazadas. Unas pocas especies figuran en el Apéndice I, el de protección máxima, entre ellas Nepenthes rajah y Nepenthes khasiana, y el resto del género está en el Apéndice II.
En la Unión Europea eso se aplica a través del Reglamento (CE) 338/97, relativo a la protección de especies de la fauna y flora silvestres mediante el control de su comercio. En la práctica significa tres cosas:
- Las plantas se compran en vivero o comercio establecido, con la documentación que acredita su origen. Un ejemplar reproducido artificialmente es perfectamente legal, y es lo que vende cualquier vivero especializado.
- Recolectar plantas o semillas en su hábitat y traerlas en la maleta no lo es. Las incautaciones en aduana por esta vía son rutina.
- Comprar por internet a un vendedor de fuera de la UE sin permisos te deja a ti con el problema, no al vendedor.
El motivo de fondo es real: varias especies tienen áreas de distribución minúsculas, a veces una sola montaña, y la recolección para coleccionistas ha sido una presión seria sobre ellas, junto con la pérdida de bosque.
En resumen
La jarra de una Nepenthes es una hoja transformada, con su tapa, su peristoma resbaladizo y su fondo con enzimas, y una misma planta hace jarras bajas panzudas cuando es joven y jarras altas de embudo cuando trepa. La flor, que es lo que el título promete, resulta pequeña, sin pétalos, agrupada en un racimo largo y de olor poco agradable, y cada planta es macho o hembra, de modo que una sola nunca dará semilla.
Si vas a tener una, la decisión importante se toma en la tienda: elige un híbrido de vivero, de origen acreditado, y averigua si viene de tierras bajas o de tierras altas antes de buscarle sitio en casa. El comercio del género está regulado por CITES y por el Reglamento (CE) 338/97, así que la planta con papeles no es un trámite burocrático, es la diferencia entre un ejemplar cultivado y uno arrancado de una montaña de Borneo.