Si buscas la flor de cúrcuma esperando ver florecer la planta de la especia, te vas a llevar una sorpresa. La flor rosa y violeta que se vende en floristerías y en centros de jardinería con ese nombre no es la de la cúrcuma de cocina: es Curcuma alismatifolia, conocida comercialmente como tulipán de Siam, una planta ornamental del sudeste asiático. La de la especia es Curcuma longa, y de ella no se usa la flor sino el rizoma, el tallo subterráneo que se hierve, se seca y se muele hasta dar el polvo amarillo.
Son dos especies del mismo género, emparentadas de verdad, pero se compran por motivos opuestos. Una se compra para mirarla, y su mérito es que aguanta semanas en un jarrón. La otra se cultiva para arrancarla y rallarla, y su flor, que también la tiene y también es bonita, no la ve casi nadie porque la planta se cosecha antes o porque en climas fríos no llega a florecer. Si lo que te interesa es la especia, tenemos la ficha de la cúrcuma y cómo cultivarla en España.
Lo que parecen pétalos son brácteas
Esta es la parte que más se malinterpreta. Lo que ves en la foto de arriba, esas piezas rosas o moradas alzadas como los pétalos de un tulipán, no son pétalos: son brácteas, hojas modificadas. La inflorescencia es una espiga, y las brácteas se disponen en dos zonas. Las de abajo son verdes o verdosas y llevan las flores de verdad en la axila. Las de arriba forman un penacho de color llamativo, son estériles y no llevan flor: están ahí solo como reclamo visual para los polinizadores.
Las flores auténticas son pequeñas, tubulares y lilas o blancas, y asoman apenas entre las brácteas verdes de la base. Duran poco, se abren unas pocas cada día y pasan desapercibidas. Todo el efecto ornamental de la planta lo hacen las brácteas, que es exactamente el mismo truco de la buganvilla y de la flor de Pascua. Y es también la razón de que la flor dure tanto cortada: no estás conservando una flor, estás conservando unas hojas de color.
La familia es la de las zingiberáceas, la del jengibre, la del cardamomo y la de la galanga. Si alguna vez has visto florecer un jengibre ornamental reconocerás la estructura enseguida.
De dónde viene, y por qué eso manda en sus cuidados
El tulipán de Siam es originario de Indochina, de la zona de Tailandia, Laos y Camboya, y vive en un clima monzónico: estación de lluvias calurosa y húmeda, y estación seca fresca. Su ciclo copia esa alternancia con una fidelidad absoluta. Con el calor y la humedad brota del rizoma, crece, florece y engorda las raíces tuberosas. Cuando llega la seca, pierde toda la parte aérea y se queda bajo tierra como un rizoma en reposo, y ahí puede estar meses.
En Tailandia esa floración es un fenómeno de temporada: en la estación de lluvias hay parajes protegidos donde la planta cubre el suelo y la gente va a verlos. Allí la llaman dok krachiao. Lo que en España se vende en maceta es el mismo ciclo metido en un tiesto.
Cómo se cultiva en España
Con esa biología, los cuidados salen solos. El rizoma se planta en primavera, cuando el suelo y el aire ya están templados de verdad, no en cuanto sale el primer día de sol. Se entierra poco, con las yemas hacia arriba, en un sustrato rico pero suelto, que retenga humedad sin encharcar. Tarda unas semanas en brotar y durante ese tiempo hay que regar con mucha moderación, porque un rizoma que aún no tiene raíces activas en tierra empapada se pudre.
En cuanto empieza a crecer, cambia el régimen: quiere calor, humedad y riego generoso durante todo el verano, que es su estación de lluvias particular. Agradece la humedad ambiental, así que en el interior peninsular, con el aire seco de julio y agosto, se comporta mejor a media sombra o con sombra de las horas centrales que a pleno sol. En el litoral mediterráneo y en el sur, con noches suaves, va bien.
Y al final del verano, cuando las hojas empiezan a amarillear, se reduce el riego hasta cortarlo. La planta entra en reposo. No resiste la helada, así que el rizoma no puede pasar el invierno en tierra fría y húmeda salvo en zonas de litoral sin heladas. Lo habitual es tener la maceta y guardarla, sin regar, en un sitio resguardado y a resguardo del frío, hasta la primavera siguiente. También se pueden desenterrar los rizomas, dejarlos secar, limpiarlos de tierra y guardarlos en una caja con sustrato seco.
La multiplicación es por división del rizoma al final del reposo, separando trozos que lleven al menos una yema visible.
Como flor cortada
Es el uso que la ha hecho popular. Se corta cuando el penacho de brácteas ya está bien coloreado, con el tallo largo, y dura bastante más que una flor convencional precisamente porque lo que hay arriba son hojas. En jarrón pide agua limpia, cambio frecuente y que el corte no quede aplastado. No aguanta bien el frío del frigorífico, cosa que sí toleran otras flores cortadas, porque es una planta tropical y las temperaturas bajas le producen daños en el tejido.
El nombre y su significado
Tulipán de Siam es un nombre comercial y una comparación visual, nada más: no tiene ninguna relación botánica con los tulipanes, que son Tulipa, del hemisferio norte, de la familia de las liliáceas y de bulbo, no de rizoma. La forma del penacho de brácteas recuerda a un tulipán y ahí acaba el parecido.
El género Curcuma debe su nombre al árabe kurkum, que designaba el azafrán y por extensión lo que teñía de amarillo. De ahí viene también el nombre inglés de la especia. En su zona de origen la planta se asocia a la estación de lluvias, que es cuando florece, y esa es toda la carga simbólica que tiene documentada. No hay lenguaje de las flores victoriano detrás, porque en la Europa del XIX esta planta no se cultivaba.
Lo que no vas a leer aquí
Hay mucha página que aprovecha la palabra cúrcuma para colar propiedades. Conviene separar las cosas. Ni Curcuma alismatifolia ni sus flores son un producto alimentario, y no hay motivo para meterlas en la cocina. Y en cuanto a la especia, en la Unión Europea no hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas para la cúrcuma ni para la curcumina, de modo que lo que se afirme por ahí no está respaldado por esa vía. Si quieres cocinar con cúrcuma, cocina con cúrcuma, que para eso está.
En resumen
La flor que se vende como flor de cúrcuma es Curcuma alismatifolia, el tulipán de Siam, una ornamental del sudeste asiático. La especia sale de Curcuma longa y de su rizoma, no de su flor. Y lo que parecen pétalos son brácteas: las flores de verdad son pequeñas y lilas y se esconden en la base de la espiga.
Se cultiva copiando su clima: rizoma plantado en primavera con el suelo caliente, riego abundante y calor en verano, corte de riego al amarillear la hoja y reposo seco y resguardado en invierno, porque la helada la mata. Es una planta de maceta excelente para quien quiera flor de aspecto tropical sin invernadero, siempre que se acepte que medio año va a estar durmiendo bajo tierra.