"Mystery Day" es el nombre de un cultivar de dalia, no de una especie. El slug de esta página lo escribe como dhalia, con hache, un error muy repetido: el género se escribe Dahlia, por el botánico sueco Anders Dahl. Lo que se vende bajo ese nombre es una dalia decorativa bicolor, de flor doble oscura con las puntas de los pétalos blancas, como la de la foto. No tengo forma de confirmar aquí sus medidas exactas ni su comportamiento concreto, así que no me las voy a inventar: lo que sí se puede contar, y es lo que de verdad importa antes de comprarla, es cómo se comportan las dalias bicolores.
Y se comportan de forma inestable. Si has comprado alguna vez una dalia por la foto de la bolsa y te ha salido más clara, más lisa o directamente de otro color, no te han engañado necesariamente: en este género el color depende de la temperatura, de la luz y del momento de la temporada, y en las bicolores el reparto entre la zona pigmentada y la blanca es lo primero que se mueve.
Dalia decorativa bicolor: fondo granate oscuro y punta blanca en cada pétalo, el patrón que caracteriza a este grupo.
Qué compras cuando compras un cultivar con nombre
Un cultivar es un clon. Todas las plantas que llevan ese nombre descienden vegetativamente de una única planta original, por división del cuello o por esqueje, y por eso comparten el color y la forma de flor. La dalia no sale fiel de semilla: de un sobre salen plantas nuevas, distintas entre sí y casi todas de flor sencilla. Si te ofrecen semillas con nombre de variedad, eso no es esa variedad.
El registro internacional del género reúne decenas de miles de nombres acumulados desde el siglo XIX, y ahí está parte del problema. Hay nombres repetidos, nombres comerciales locales distintos del registrado y lotes de tubérculos a granel en los que las etiquetas se mezclan con una facilidad pasmosa. Comprar en un vivero especializado, o comprar la planta en flor en verano, es la única manera segura de llevarte exactamente lo que has visto.
Por qué el color se mueve
El color rojo, granate y violeta de las dalias lo dan las antocianinas, pigmentos que se acumulan en la vacuola de la célula del pétalo. Su producción depende del ambiente, y eso tiene tres consecuencias muy visibles en un jardín español.
La primera es la temperatura. Con calor fuerte, la planta acumula menos antocianina y los tonos oscuros salen lavados o rojizos en vez de granate profundo. En Andalucía, Murcia o el Levante interior, las flores de julio y agosto son sistemáticamente más pálidas que las de septiembre y octubre, cuando las noches refrescan. Esa es la razón de que la mejor floración del sur llegue en otoño y de que la misma mata dé dos colores distintos en la misma temporada.
La segunda es la luz. A pleno sol los colores se cargan, pero los granates y morados oscuros también se queman en la punta del pétalo con el sol directo del mediodía en verano. Media sombra en las horas centrales, en el sur, conserva mucho mejor el color de una variedad oscura.
La tercera es el propio patrón bicolor. El blanco de la punta no es un pigmento blanco: es la zona del pétalo donde el pigmento no llega a formarse. Ese bloqueo no siempre es estable, y en las dalias bicolores es habitual que la misma mata saque también alguna flor entera de color liso, o que la proporción de blanco cambie de una flor a otra y de un año a otro. No es un defecto del tubérculo.
La misma especie con otra forma de flor: pompón, de lígulas enrolladas en tubo y flor esférica compacta.
La forma de flor es lo primero que hay que mirar
Antes que el color, la clasificación hortícola de la dalia va por la forma de la flor, y ahí es donde encajan los grupos que ves en las etiquetas: decorativa, cactus y semicactus, pompón y bola, sencilla, collarette, anémona y ninfea, entre otros. Una bicolor como la de la foto es del grupo de las decorativas, de lígulas anchas y planas.
Esa forma condiciona el uso. Las de flor esférica compacta son las que mejor aguantan cortadas en jarrón. Las decorativas grandes necesitan tutor y espacio. Y solo las de flor sencilla o collarette sirven de algo a los polinizadores, porque en una flor doble las flores del centro, que son las que tienen néctar y polen, han desaparecido convertidas en pétalos. Las diferencias entre los grupos de flor las tienes en la ficha de la dalia cactus y la dalia pompón.
Cómo comprar una bicolor sin llevarte un chasco
Primero, desconfía de la foto. Las imágenes de catálogo están hechas con la flor en su mejor momento, en clima fresco y con luz favorable, y casi ninguna dalia oscura tiene ese aspecto en un agosto manchego. Busca fotos de aficionados del mismo cultivar, si puedes, y mira si el color se repite.
Segundo, mira el cuello del tubérculo. En un manojo de raíces engrosadas, las yemas no están en las raíces, sino en el trozo de tallo viejo al que van unidas. Un manojo espléndido con el cuello machacado no brotará; dos raíces pequeñas con el cuello sano dan una planta perfecta.
Tercero, si el cultivar concreto te importa de verdad, compra la planta en maceta y en flor. Cuesta más y es la única forma de ver lo que te llevas.
Los degradados de una misma flor cambian con la temperatura y la luz: la misma planta no da el mismo tono en julio que en octubre.
Mantener el cultivar de un año para otro
La dalia se planta en primavera, florece del verano a la primera helada y pasa el invierno bajo tierra convertida en un manojo de raíces engrosadas. En el litoral mediterráneo y en Canarias se queda en el suelo con acolchado; en el interior peninsular se levanta después de que la helada queme la mata y se guarda en un sitio fresco, seco y oscuro; en el norte atlántico el problema no es el frío sino el agua de invierno sobre unas raíces dormidas, así que depende del drenaje.
Para conservar el cultivar, la división se hace en primavera, cuando ya se ven los ojos, y cada trozo tiene que llevar obligatoriamente un pedazo de cuello con una yema. Etiqueta al dividir, con etiqueta resistente, porque al año siguiente no vas a distinguir un manojo de otro y ahí es donde se pierden los nombres. La otra vía es el esqueje de los brotes del cuello a final de invierno, que es como multiplican los viveros.
Durante la temporada, lo que sostiene el color y la floración es rutinario: retirar las flores gastadas cada semana cortando por debajo del primer par de hojas, riegos abundantes y espaciados en julio y agosto, y abono de floración con potasio en vez de un universal rico en nitrógeno, que te dará una mata enorme y verde sin flores. Si quieres el detalle del cultivo completo, está en la guía de las dalias.
Un apunte con perros y gatos
La dalia figura en los listados de plantas que pueden provocar molestias digestivas leves a perros y gatos que las mordisquean, y el contacto repetido con la savia puede irritar la piel de personas sensibles. No es una planta peligrosa como la adelfa o el tejo, pero si tu perro tiene la costumbre de roer tallos, mejor que no sea este el bancal donde lo dejes suelto.
En resumen
Lo que compras con un nombre de cultivar como "Mystery Day" es un clon concreto, y lo que llega a florecer depende del verano que le toque. En las dalias bicolores, el blanco de la punta es ausencia de pigmento y el granate del fondo es antocianina que se acumula peor con calor, así que el mismo tubérculo puede darte flores lavadas en agosto y flores profundas en octubre, y alguna flor lisa sin previo aviso.
Con eso en la cabeza, la compra se hace de otra manera: vivero especializado o planta en flor, cuello sano con yema, etiqueta al dividir y media sombra a mediodía si la variedad es oscura y vives en el sur. Y no busques semillas de un cultivar, porque no existen: la dalia con nombre se mantiene por división y por esqueje, nunca por semilla.