La menta que da sabor a la mayoría de las pastas de dientes es la menta piperita, Mentha x piperita, y esa equis del nombre no es un adorno: indica que es un híbrido. Concretamente un híbrido entre la menta de agua (Mentha aquatica) y la hierbabuena (Mentha spicata). Como casi todos los híbridos de este género, es estéril, así que no se reproduce por semilla y todas las plantas que existen descienden de esquejes y estolones de otras.

Ahora la parte que suele faltar en la respuesta. El mentol, que es la molécula concreta responsable del sabor fresco y de la sensación de frío, se obtiene a escala industrial sobre todo de otra menta distinta, la Mentha arvensis (menta japonesa o de campo), cuyo aceite es mucho más rico en mentol. Y una parte importante del mentol que se usa hoy en dentífricos y chicles es de síntesis. Por eso la etiqueta de un tubo pone casi siempre "aroma" o "mentol" y no el nombre de una planta.

Pasta de dientes sobre un cepillo El sabor del dentífrico viene del aceite esencial de menta o de mentol aislado, no de la flor.

Qué es exactamente la Mentha x piperita

Es una planta vivaz de la familia de las labiadas, con tallo cuadrado, a menudo violáceo, hojas opuestas de borde aserrado y espigas de flores pequeñas, lilas o rosadas, al final del verano. Huele intensamente a mentol cuando frotas una hoja, y ese es el modo más rápido de distinguirla de sus parientes.

Su condición de híbrido estéril tiene consecuencias prácticas. La primera es que un sobre de semillas etiquetado como menta piperita no te va a dar menta piperita: lo que germine será otra cosa, normalmente una menta de sabor mediocre o un cruce cualquiera. La segunda es que, al multiplicarse solo por vía vegetativa, lo que se cultiva son clones seleccionados, y por eso la industria trabaja con plantaciones propias o contratadas en vez de con semilla.

Hierbabuena y menta no son lo mismo

Aquí está la confusión más común en España. La hierbabuena es Mentha spicata, uno de los dos padres del híbrido, y su aroma no lo domina el mentol sino la carvona. Es la del mojito, la de la ensalada de tomate y la del té moruno, con un perfume más dulce y menos punzante. La menta piperita es la del caramelo de menta, la del chicle fuerte y la del dentífrico.

Los nombres populares se cruzan sin piedad: en unas zonas se llama hierbabuena a cualquier menta de huerto y en otras se reserva a la spicata, y encima hay mentas silvestres (Mentha suaveolens, la mastranzo, o Mentha pulegium, el poleo) que se meten en el saco. Si quieres una concreta, cómprala en maceta y frótala antes: la nariz distingue el mentol de la carvona mucho mejor que una etiqueta. Las diferencias entre una y otra las tienes desarrolladas en la ficha de hierbabuena y menta.

De dónde sale el mentol

El aceite esencial se destila por arrastre de vapor a partir de la parte aérea de la planta, hojas sobre todo, cortada poco antes de la floración, que es cuando el contenido en aceite es más alto. De ahí sale un líquido con mentol, mentona y decenas de compuestos menores en proporciones que cambian con la variedad, el suelo y el año.

Para producir mentol puro, la industria parte del aceite de Mentha arvensis y lo enfría hasta que el mentol cristaliza y se separa; el líquido que queda se vende como aceite desmentolado. La otra vía, mayoritaria hoy en volumen, es la síntesis química, que da exactamente la misma molécula. El mentol produce sensación de frío porque activa los receptores de la piel y de la mucosa que responden al descenso de temperatura, sin que la temperatura cambie realmente. Es un efecto sensorial, y no implica ninguna propiedad más allá de eso.

Por qué la menta se come el bancal

Esta es la parte que más importa si la vas a plantar. La menta se extiende por estolones, tallos rastreros que corren por la superficie o justo debajo y enraízan cada pocos centímetros. En una temporada, una mata puede ocupar un cuadro entero de huerto y colarse entre las lechugas y las fresas, y cuando intentas quitarla, cada trozo de estolón que dejas rebrota.

La solución de siempre es plantarla acotada: en maceta aparte, o con la maceta enterrada hasta el borde en el bancal, con el borde asomando un par de dedos para que los estolones no salten por encima. Si va suelta, revisa el perímetro un par de veces al año y corta lo que se escapa. En jardín, una menta plantada al lado de un desagüe o de un grifo con goteo acaba siendo permanente.

Cultivarla en España

La menta quiere suelo fresco, con materia orgánica y sin encharcamiento permanente, y agua con regularidad. En el norte atlántico va sola. En el interior y en el sur agradece media sombra en las horas centrales del verano, porque a pleno sol en julio se marchita aunque riegues, y una sombra ligera conserva mejor el aroma de la hoja.

Es resistente al frío: en invierno la parte aérea desaparece en buena parte del país y la planta rebrota del rizoma en primavera. Se corta a ras de suelo cuando se seca. La cosecha se hace antes de que florezca, que es cuando la hoja tiene más aroma, y cortar seguido la mantiene tierna y ramificada.

El problema sanitario típico es la roya de la menta (Puccinia menthae), que aparece como pústulas anaranjadas en el envés de la hoja. Se maneja con prevención: retirar y eliminar las hojas afectadas, no mojar el follaje al regar, aclarar la mata para que circule el aire y renovar la plantación en otro sitio cada pocos años. En una aromática que vas a consumir, el criterio es el de la gestión integrada que recoge el Real Decreto 1311/2012, con los medios físicos y culturales por delante, y cualquier producto limitado a los autorizados para jardinería exterior doméstica que figuran en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, con la dosis de su etiqueta.

Cuidado con el aceite esencial concentrado

Una cosa es la hoja en una infusión o en una ensalada y otra muy distinta el aceite esencial puro de un frasco. El aceite esencial de menta es tóxico por ingestión en cantidad, y en niños pequeños hay que tenerlo directamente fuera del alcance. Tampoco se administra a perros ni a gatos, que lo toleran mal, y los gatos además metabolizan peor muchos compuestos de los aceites esenciales.

La planta no cura nada por sí sola y aquí no le vamos a atribuir propiedades. Su uso en higiene bucal es de sabor y de sensación de frescor; lo que limpia es el cepillado.

En resumen

La menta del dentífrico es Mentha x piperita, un híbrido estéril de Mentha aquatica y Mentha spicata que solo se multiplica por estolón o esqueje, y su aceite esencial se destila de las hojas. El mentol aislado que usa la industria sale sobre todo de Mentha arvensis o de síntesis, así que el sabor de tu tubo puede no venir de esa planta en concreto.

Si la cultivas, cuenta con dos cosas: que se extiende por estolones y hay que acotarla desde el primer día, y que la hierbabuena de la cocina es otra especie distinta, con carvona en vez de mentol. Y si tienes la aromática en la terraza, te dará hoja fresca durante media temporada sin más trabajo que cortarla a menudo.


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