Las asteráceas o compuestas (Asteraceae) son la familia de plantas con flor más numerosa del mundo, con más de veinte mil especies, y una de las que más presencia tiene en cualquier jardín, huerto o cuneta española. Girasoles, margaritas, crisantemos, dalias, caléndulas, lechugas, alcachofas, manzanillas y cardos son todos compuestas.
Su rasgo definitorio no es una flor, sino un truco de escala: lo que parece una flor es en realidad una inflorescencia compacta llamada capítulo, formada por decenas o cientos de flores diminutas apretadas sobre un receptáculo común. Entender eso explica casi todo lo demás de la familia, incluida su eficacia como planta de jardín y su facilidad para escaparse de cultivo.
El capítulo: qué estás mirando de verdad cuando ves una margarita
Una margarita no es una flor con pétalos blancos y centro amarillo. Es un conjunto de dos tipos de flores:
- Flores liguladas: las del borde, con la corola prolongada en una lengüeta plana. Son los supuestos pétalos. Su función es atraer polinizadores; en muchas especies son estériles.
- Flores flosculosas o del disco: las del centro, tubulares, pequeñas y muy numerosas. Son las que producen semilla.
Todo el conjunto se apoya sobre un receptáculo y va rodeado por un involucro de brácteas, que es lo verde que se ve por debajo. Hay capítulos que solo tienen flores liguladas (una achicoria, un diente de león), otros solo flosculosas (un cardo, una alcachofa) y otros los dos tipos (girasol, margarita, caléndula).
El fruto es un aquenio, seco y con una sola semilla, coronado con frecuencia por un vilano de pelos o escamas. El vilano es el paracaídas del diente de león, y es la razón por la que muchas compuestas colonizan un terreno removido en una sola temporada. Otras especies, como Bidens o Xanthium, cambian el vilano por ganchos que se enganchan al pelo y a la ropa.
Las compuestas del huerto y del campo español
El girasol (Helianthus annuus) es un cultivo de secano importante en Castilla, Andalucía y el valle del Ebro. Se siembra en primavera, entre marzo y abril según zona, cuando el suelo ha superado unos diez grados, y florece en pleno verano. En un jardín doméstico es de las plantas más agradecidas para sembrar con niños: germina rápido, crece a la vista y no pide gran cosa más allá de sol pleno y suelo suelto. Su cabezuela puede reunir más de mil flores individuales. Puedes ampliar en la ficha de los girasoles.
La alcachofa (Cynara scolymus) y el cardo (Cynara cardunculus) son compuestas de las que se come la inflorescencia inmadura, en el caso de la alcachofa, o las pencas blanqueadas en el caso del cardo. Ambas son cultivos tradicionales del Levante, Navarra y la Ribera del Ebro, con plantación de estaquillas o zuecas a finales de verano.
La lechuga (Lactuca sativa), la escarola y la achicoria (Cichorium) aportan el amargor característico de la familia, que viene de látex lechoso con lactonas sesquiterpénicas. Se siembran escalonadamente y en verano peninsular se benefician de media sombra, porque con calor se espigan y amargan.
De la flora silvestre, la familia domina cunetas y baldíos: cardos (Silybum, Carduus, Onopordum), manzanillas, artemisias, senecios, centaureas y la omnipresente Dittrichia viscosa, la olivarda, que amarillea el borde de las carreteras mediterráneas en septiembre.
Las compuestas ornamentales que funcionan en clima mediterráneo
Es una familia especialmente rentable para jardines de bajo consumo de agua, porque muchas de sus especies vienen de ambientes secos y suelo pobre.
La santolina (Santolina chamaecyparissus), autóctona, forma matas grises compactas que aguantan sequía y suelo calizo, y se poda a tijera después de la floración para que no se abra por el centro. La gazania y el osteospermum cubren taludes soleados y florecen casi todo el año en el litoral. El tagete (Tagetes) es un anual de verano que resiste calor duro. La caléndula (Calendula officinalis) es la excepción de estación: se siembra en otoño y florece de invierno a primavera en casi toda España, resembrándose sola año tras año.
Para floración de otoño están los asteres y los crisantemos, y para verano las dalias, que en España se plantan como tubérculo en abril y se arrancan o se protegen en zonas de helada fuerte. Los asteres son de las pocas perennes que dan color en octubre.
Las compuestas suculentas
Aunque no es lo primero que se asocia a la familia, unos pocos géneros de asteráceas han desarrollado suculencia: Senecio en sentido amplio, Kleinia, Curio y Othonna. Proceden sobre todo de Sudáfrica, Canarias, el sur de Arabia, India y Madagascar.
La revisión taxonómica de los últimos años ha movido muchas de las suculentas del antiguo género Senecio a los géneros Curio y Kleinia, así que la misma planta puede venderse con dos nombres. El rosario o collar de perlas, por ejemplo, aparece tanto como Senecio rowleyanus como Curio rowleyanus.
En cultivo son de las suculentas menos exigentes. Las especies rastreras (rowleyanus, radicans, herreianus) se cultivan en maceta colgante con luz clara sin sol directo de mediodía y riego escaso: cuando las cuentas del rosario se arrugan ligeramente, toca regar. Las de tallo articulado como Senecio articulatus pierden la hoja en verano y entran en reposo; ahí el riego se corta.
El género Othonna incluye caudiciformes que exigen más precisión: reposo estival completo y riego solo cuando emiten hojas nuevas. Es material de coleccionista, no de escaparate.
Hay un dato de seguridad que no suele aparecer en las fichas comerciales: muchos senecios contienen alcaloides pirrolizidínicos, tóxicos por ingestión, especialmente para el hígado. Afecta a personas y muy claramente al ganado equino y bovino, que se intoxica con Jacobaea vulgaris y especies afines en pastos y heno. Si tienes un rosario colgado en casa, mantenlo fuera del alcance de gatos y niños. Ante una ingestión, médico o veterinario.
Especies invasoras y alergias
La misma eficacia reproductiva que hace útiles a las compuestas las convierte en colonizadoras agresivas fuera de su área. Baccharis halimifolia, la chilca, arbusto americano naturalizado en marismas y humedales de la cornisa cantábrica, figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 630/2013), con la prohibición de comercio, plantación y suelta al medio que eso conlleva. Senecio inaequidens, la senecio del Cabo, se ha extendido por bordes de carretera de media España y desplaza flora autóctona en pastizales; ante la duda sobre su situación legal en tu comunidad, conviene consultarlo antes de moverla o plantarla.
En cuanto a la salud, el polen de Artemisia es un alérgeno relevante en España a finales de verano, y las lactonas sesquiterpénicas de la familia provocan dermatitis de contacto en personas sensibles al manipular crisantemos, achicorias o árnicas. Guantes al podar si tienes esa sensibilidad.
En resumen
Las asteráceas se reconocen por el capítulo, esa inflorescencia que finge ser una flor, y por el aquenio con vilano que les da una capacidad de dispersión sin igual. De ahí salen a la vez las mejores plantas de jardín seco y las malas hierbas más tenaces del huerto.
En el jardín español la familia rinde especialmente bien: santolina, caléndula, gazania, tagete y aster cubren el año con poco riego, y las suculentas del grupo Senecio, Curio y Kleinia son de las más fáciles en maceta. Dos cautelas: los senecios contienen alcaloides tóxicos por ingestión, y Baccharis halimifolia está catalogada como invasora en el Real Decreto 630/2013.