El jengibre es Zingiber officinale, una planta herbácea perenne de la familia de las zingiberáceas originaria del sudeste asiático. Lo que se come no es una raíz sino un rizoma, un tallo subterráneo carnoso que crece en horizontal justo por debajo de la superficie y del que brotan hacia arriba los falsos tallos de hojas.

Lo bueno para quien lo quiera cultivar en casa es que no hace falta semilla: se planta un trozo del propio rizoma que compras para cocinar. Lo que hay que asumir a cambio es que es una planta tropical, que necesita calor y humedad para arrancar y un ciclo largo, de ocho a diez meses, para dar un rizoma aprovechable. En España eso significa cultivo en maceta que se saca al exterior en verano y se protege el resto del año, salvo en Canarias y en la costa más cálida, donde puede quedarse fuera.

Planta de jengibre con sus hojas lanceoladas

Cómo es la planta

Del rizoma salen tallos aparentes formados por las vainas de las hojas, que se enrollan unas sobre otras. Las hojas son largas, estrechas y lanceoladas, dispuestas alternas en dos filas, de un verde claro y con un olor suave a jengibre al romperlas. La mata alcanza en torno a un metro en buenas condiciones.

La floración es rara en cultivo fuera de los trópicos, y cuando ocurre da una espiga corta con brácteas verdosas y flores discretas. No es una planta que se cultive por su flor. El rizoma, en cambio, se va ramificando en "dedos" que forman una mano, y esa es la cosecha.

De dónde sacar el rizoma para plantar

Aquí hay un detalle práctico que decide el resultado. Buena parte del jengibre que se vende en fruterías y supermercados ha recibido tratamientos antibrotación para que aguante en el lineal sin echar yemas, y ese jengibre no brota o brota muy mal.

Busca rizomas de cultivo ecológico o de tienda de productos asiáticos, que suelen venir sin tratar. Elige piezas firmes, gruesas y con las yemas visibles: unos puntos o protuberancias de color más claro, casi verdosos, en los extremos de los dedos. Un rizoma arrugado, blando o sin yemas no sirve.

Antes de plantar, se corta en trozos de unos cuatro o cinco centímetros, cada uno con al menos una yema, y se dejan los cortes secar un día al aire para que cicatricen. Muchos hortelanos ponen además el rizoma en remojo en agua tibia durante unas horas o toda la noche, lo que ayuda a que arranque.

Rizomas de jengibre listos para plantar

La maceta y el sustrato

El rizoma crece a lo ancho y muy cerca de la superficie, así que la maceta debe ser ancha y no muy profunda. Un recipiente de treinta o cuarenta centímetros de diámetro y veinticinco o treinta de hondo es una buena medida para uno o dos trozos. Una jardinera rectangular también funciona bien.

El sustrato tiene que ser suelto, rico en materia orgánica y con buen drenaje: una mezcla de sustrato universal de calidad con compost y una parte de perlita o arena. Un sustrato compacto que retenga agua es la vía directa a que el rizoma se pudra. Le va bien un pH ligeramente ácido a neutro. El drenaje del fondo, con agujeros amplios, no es negociable.

Cuándo y cómo plantar

La plantación se hace en primavera, entre febrero y abril, en interior o en invernadero, para aprovechar todo el verano como periodo de crecimiento. Los trozos se colocan en horizontal, con las yemas mirando hacia arriba, y se cubren con solo dos o tres centímetros de sustrato. No los entierres más.

Después se riega ligeramente y se coloca la maceta en un sitio cálido. Este es el punto crítico: el jengibre necesita bastante calor para brotar y puede tardar desde varias semanas hasta un par de meses en asomar. Durante ese tiempo hay que mantener el sustrato apenas húmedo, nunca empapado, y tener paciencia. Muchos intentos fallidos son en realidad rizomas que se regaron demasiado mientras esperaban.

Exposición, riego y abonado

Una vez brotado, quiere luz abundante pero filtrada. El sol directo de las horas centrales del verano peninsular le quema las hojas. Media sombra, o sol de mañana, es lo ideal. En interior, junto a una ventana luminosa sin sol a plomo.

El riego pasa a ser regular y generoso durante la temporada de crecimiento, manteniendo el sustrato húmedo sin encharcar y sin dejar agua en el plato. Agradece mucho la humedad ambiental: pulverizar las hojas en verano o poner la maceta sobre grava húmeda ayuda a que no se le sequen las puntas.

Como es un cultivo largo y en maceta, conviene abonar cada dos o tres semanas durante el crecimiento con un abono equilibrado o específico de hortalizas. A partir del final del verano se va reduciendo.

Invierno

El jengibre no resiste las heladas. Antes de las primeras frías, la maceta entra a casa, a un porche cerrado o a un invernadero. En otoño es normal que las hojas empiecen a amarillear y a secarse: es el reposo natural de la planta, no un problema. En ese momento se reduce mucho el riego, casi hasta suspenderlo, y se deja el rizoma descansar en el sustrato seco hasta la primavera siguiente si no se va a cosechar aún.

Mata de jengibre en pleno crecimiento estival Cultivo de jengibre en maceta

Cosecha

Hay dos momentos y dos productos distintos:

  • Jengibre joven. A los cuatro o cinco meses se puede escarbar con cuidado por un lado de la maceta y cortar un trozo del rizoma. Es de piel finísima, casi transparente, muy jugoso y de sabor suave. No se pela y es el que se usa encurtido.
  • Jengibre maduro. Se cosecha al final del ciclo, cuando las hojas amarillean y se secan, entre ocho y diez meses después de plantar. Entonces se vuelca la maceta entera y se recoge la mano de rizomas. La piel es más gruesa, el sabor más picante y se conserva mucho mejor.

Guarda siempre un par de trozos con yemas para replantar la primavera siguiente. El resto se conserva en la nevera envuelto, se congela entero o rallado, o se seca en láminas finas.

Plagas y problemas frecuentes

  • Pudrición del rizoma. El problema número uno, y siempre por lo mismo: exceso de riego, sustrato compacto o falta de drenaje. Se detecta porque la planta se dobla y el rizoma huele mal y está blando.
  • Araña roja. En interior con calefacción y aire seco. Deja las hojas punteadas y decoloradas.
  • Cochinilla. Entre las vainas de las hojas.
  • Puntas de las hojas secas. Aire seco o agua muy caliza.
  • El rizoma no brota. Frío insuficiente para arrancar, rizoma tratado con antibrotación o rizoma sin yemas.

Otras zingiberáceas

La familia del jengibre da bastantes plantas que se cultivan y que conviene no mezclar:

  • La cúrcuma (Curcuma longa) se maneja prácticamente igual: mismo tipo de rizoma, mismo ciclo, mismos cuidados. Tienes su ficha en cúrcuma.
  • El jengibre amargo (Zingiber zerumbet) es ornamental: produce unas piñas cónicas rojas muy llamativas y no se usa como el jengibre de cocina.
  • Los jengibres ornamentales del género Hedychium, de flores grandes y perfumadas, son plantas de jardín en zonas cálidas y húmedas. Conviene saber que algunas especies se comportan como colonizadoras muy agresivas en las islas atlánticas, donde forman masas densas en los bosques de laurisilva y desplazan a la vegetación nativa. Si vives en Canarias, infórmate antes de plantar cualquiera de ellas.

Y una aclaración de nombre: lo que en algunos textos aparece como jengibre silvestre no es un Zingiber sino una planta del género Asarum, sin relación botánica ni culinaria con el jengibre, y con compuestos que la hacen desaconsejable para consumo.

Jengibre amargo (Zingiber zerumbet) con sus inflorescencias rojas

Calendario orientativo

ÉpocaTrabajo
Febrero a abrilPlantar los trozos de rizoma en interior, con calor
MayoSacar la maceta al exterior, en media sombra
Junio a septiembreRiego regular, humedad ambiental, abonado quincenal
OctubrePrimera cosecha de jengibre joven, entrar la maceta
Noviembre a eneroAmarilleo, cosecha del rizoma maduro, reposo
Rizoma de jengibre cosechado

En resumen

Cultivar jengibre en casa es de las cosas más fáciles de intentar y de las que más paciencia piden. Consigue un rizoma sin tratar y con yemas, plántalo casi en superficie en una maceta ancha con sustrato suelto, dale calor para que arranque y luego luz filtrada, humedad y riego regular durante todo el verano.

La cosecha llega cuando las hojas amarillean, entre ocho y diez meses después. Si te precipitas, tendrás jengibre joven y suave, que también está muy bien. El único error que de verdad mata el cultivo es regar de más mientras el rizoma todavía no ha brotado, así que en esas primeras semanas, mano ligera con la regadera.


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