La ursina (Heracleum sphondylium) es la umbelífera grande y peluda de los prados de siega, las cunetas frescas y los claros de bosque de media montaña, con esos paraguas blancos que se ven desde el coche. Y antes de cualquier otra cosa hay que decir lo que su ficha original no decía en ninguna parte: la savia del género Heracleum contiene furanocumarinas, sustancias que sensibilizan la piel a la luz ultravioleta. Si la savia te toca la piel y luego te da el sol, aparece una quemadura, a veces con ampollas, que después deja una mancha oscura durante meses.

Eso se llama fitofotodermatitis y no es una alergia: le ocurre a cualquiera con la combinación de savia y sol. En Heracleum sphondylium la intensidad varía entre poblaciones y subespecies, y en su pariente Heracleum mantegazzianum, la hierba gigante del Cáucaso, las quemaduras son graves y hay casos de lesiones oculares por salpicaduras. Conclusión práctica: esta planta no se siega en manga corta, no se arranca a mano desnuda y no se les deja jugar con sus tallos huecos a los niños. Ante una ingestión, al médico o al veterinario, o al servicio de información toxicológica del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses.

Cómo es y dónde vive

Heracleum sphondylium L. es una hierba robusta de la familia Apiaceae, la de la zanahoria, el hinojo y el perejil. Es bienal o perenne de vida corta: el primer año forma una roseta de hojas basales y una raíz gruesa, y el segundo levanta el tallo florido y suele morir después de fructificar.

El tallo es hueco, acanalado, áspero al tacto por una pelusa rígida y a menudo teñido de rojizo en la base. Alcanza con facilidad la altura de una persona en un prado bien abonado. Las hojas basales son grandes, pinnadas, con tres a cinco segmentos anchos, de borde dentado irregular y tacto rasposo, nada que ver con el aspecto de encaje fino de otras umbelíferas.

Hoja basal grande y dentada de Heracleum sphondylium en un prado La hoja basal: ancha, dividida en segmentos grandes, de borde irregular y áspera al tacto.

La inflorescencia es una umbela compuesta y amplia, de flores blancas o algo rosadas. El detalle que más ayuda a reconocerla es que las flores del borde de la umbela tienen los pétalos exteriores mucho más grandes, profundamente escotados y desiguales, lo que le da al conjunto una silueta radiada y desordenada muy característica.

Umbela de flores blancas de Heracleum sphondylium con insectos Los pétalos exteriores de las flores del borde, grandes y escotados, son la marca de la casa.

Vive en gran parte de Europa y, en la Península, sobre todo en la mitad norte y en los sistemas montañosos: prados de siega, bordes de arroyo, herbazales de cuneta, orlas de hayedo y robledal. Florece desde finales de primavera hasta bien entrado el otoño y es una de las plantas más visitadas por insectos que hay en un prado: moscas, escarabajos, avispas y abejas solitarias se agolpan en sus umbelas porque el néctar queda expuesto y al alcance de cualquier boca corta.

El fruto, que es lo que la cierra

El fruto de las umbelíferas es la clave para identificarlas con seguridad, y el de la ursina es fácil: un esquizocarpo aplanado, ancho, con forma de escudo o de raqueta, con costillas marcadas y unas bandas oscuras longitudinales bien visibles a contraluz. Cuelga en pares que se separan al madurar.

Frutos verdes aplanados y redondeados de Heracleum sphondylium Frutos aplanados y anchos, en pares, con las bandas oscuras marcadas. Es el carácter más fiable del género.

Por qué quema: las furanocumarinas

Las furanocumarinas son compuestos que la planta fabrica como defensa química. En contacto con la piel no hacen gran cosa por sí solas, pero absorben radiación ultravioleta y, activadas por ella, dañan las células de la epidermis. El resultado aparece con retraso, entre varias horas y un día después: enrojecimiento, sensación de quemazón y, según la dosis de savia y de sol, ampollas. La hiperpigmentación posterior puede durar meses.

Lo que más engaña es ese retraso. Quien ha desbrozado un talud a media mañana no relaciona el sarpullido de la tarde siguiente con la planta que cortó. Y el riesgo se multiplica en verano, con manga corta, piel sudada y sol alto, que es justo cuando toca desbrozar.

Medidas sensatas si hay que retirarla: guantes largos, manga y pantalón largos, gafas, hacerlo a última hora del día o en día cubierto, y lavar con agua y jabón cualquier salpicadura en cuanto ocurra, manteniendo esa zona cubierta y fuera del sol durante unos días. Con desbrozadora, la savia sale proyectada y alcanza la cara: es el escenario de las quemaduras más aparatosas. Si aparece la lesión, se consulta al médico, y si la savia entra en un ojo, se acude a urgencias.

La confusión que de verdad importa

La ursina tiene dos parientes con los que conviene no equivocarse, y por motivos distintos.

Heracleum mantegazzianum, la hierba gigante. Originaria del Cáucaso, se introdujo como ornamental por su tamaño descomunal y se ha naturalizado en el centro y el norte de Europa, con citas también en el norte peninsular. Se distingue por la escala: dobla o triplica la altura de la ursina, tiene el tallo grueso, con manchas o motas de color vino y pelos rígidos, y umbelas que pueden alcanzar el medio metro de diámetro. Sus quemaduras son de otra categoría. Figura en la lista de especies exóticas invasoras preocupantes para la Unión Europea del Reglamento (UE) 1143/2014, que prohíbe su introducción, cultivo, transporte y comercio en toda la Unión, y su presencia debe comunicarse a la administración ambiental autonómica en lugar de intentar eliminarla por cuenta propia.

Las umbelíferas mortales. Esta familia incluye algunas de las plantas más venenosas de la flora europea, y varias comparten hábitat con la ursina. La cicuta (Conium maculatum) tiene el tallo liso, sin pelos, con manchas purpúreas, la hoja mucho más finamente dividida y un olor desagradable a orina de ratón. El nabo del diablo (Oenanthe crocata), abundante en riberas del norte y el oeste peninsular, tiene raíces en manojo de tubérculos alargados y es responsable de muertes de ganado y de personas. Ninguna se parece exactamente a la ursina, pero todas son umbelas blancas en una cuneta, que es lo único que muchos ven.

De ahí la regla que sostienen todos los manuales de plantas silvestres: en la familia de las apiáceas no se recolecta por parecido. O se identifica la especie con certeza, fruto incluido, o no se toca.

Etimología y nombres

El género se llama Heracleum por Heracles, en referencia a su porte y su vigor. El nombre castellano "ursina" o "branca ursina" viene de la comparación de la hoja con una zarpa de oso, en latín branca ursina. El detalle es que esa denominación pertenece propiamente a otra planta muy distinta, el acanto (Acanthus mollis), cuya hoja recortada es la que copia el capitel corintio; por eso la ursina aparece en la bibliografía antigua como "branca ursina bastarda" o falsa.

En inglés se la llama hogweed, hierba de cerdo, porque tradicionalmente se segaba para alimentar al ganado porcino. En Francia, berce. Y en muchos sitios de España, sencillamente, "esa planta grande de la cuneta".

Lo que el artículo original prometía

La ficha de la que procede esta enumeraba usos alimentarios y medicinales: brotes cocidos, infusiones para la debilidad general y cosas parecidas. Es cierto que en Europa oriental hay una tradición documentada de comer sus brotes tiernos cocidos, y que la planta se ha usado como forraje. Eso es etnobotánica, se cuenta como historia y no como recomendación: no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica, y recolectar apiáceas silvestres por tu cuenta es una mala idea por lo dicho más arriba.

En cuanto a las virtudes curativas, fuera. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet.

En resumen

La ursina es Heracleum sphondylium, una apiácea grande, áspera y de tallo hueco, propia de prados y cunetas frescas de la mitad norte peninsular y de la montaña, reconocible por sus hojas anchas y dentadas, sus umbelas blancas con los pétalos externos agrandados y sus frutos aplanados con bandas oscuras. Es una planta de enorme valor para los insectos y perfectamente normal en el paisaje europeo.

Su savia lleva furanocumarinas y quema la piel expuesta al sol, con un retraso de horas que despista. Se maneja cubierto y sin desbrozadora si se puede evitar. Y hay que saber distinguirla de la hierba gigante Heracleum mantegazzianum, regulada como invasora de preocupación de la Unión por el Reglamento (UE) 1143/2014 y mucho más agresiva con la piel, y de las umbelíferas mortales de su misma familia, que es la razón por la que en este grupo de plantas no se recolecta nada por parecido.


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