Del orden Thysanoptera hay descritas alrededor de seis mil especies, y en un jardín español dan problemas menos de veinte. Las demás comen esporas de hongos, cazan ácaros, viven en madera muerta o polinizan flores diminutas. Esa proporción tiene una consecuencia directa: encontrar un tisanóptero en una hoja, en el compost o entre la hojarasca no significa que haya plaga, y confundir a uno de los útiles con uno de los dañinos lleva a tratar cuando lo que había era un aliado.
Cómo se reconoce el daño, cómo se controla la plaga y qué virus transmite está desarrollado en el artículo sobre los trips. Lo que sigue es lo otro: quién es quién dentro del orden y cómo se lee eso en el jardín.
Dos ramas del orden, y se distinguen a simple vista
El orden se divide en dos subórdenes, y la diferencia entre ellos se aprecia con una lupa de bolsillo mirando la punta del abdomen.
Los Terebrantia terminan en punta y las hembras llevan un ovipositor aserrado, plegado bajo el abdomen, con el que abren el tejido vegetal para introducir el huevo. Ahí está la familia Thripidae, que reúne prácticamente a todas las especies que causan problemas en cultivo: Frankliniella occidentalis, Thrips tabaci, Heliothrips haemorrhoidalis. Ese ovipositor es la razón de que el huevo quede protegido dentro de la hoja.
Los Tubulifera, una sola familia enorme llamada Phlaeothripidae, terminan el abdomen en un tubo liso, sin ovipositor, y depositan el huevo pegado a la superficie. Suelen ser más grandes, más oscuros y de aspecto acorazado. La mayoría no toca la planta viva: se alimenta de micelio y esporas de hongos en corteza, madera muerta, hojarasca y setas. Dentro de esta familia hay excepciones que sí molestan, como Gynaikothrips ficorum en los ficus urbanos, pero son minoría.
Los que cazan
Hay tisanópteros depredadores, y algunos son habituales en el Mediterráneo. Conviene saber cómo son porque suelen aparecer justo donde hay problema, que es donde el jardinero está a punto de pulverizar.
Aeolothrips intermedius es el más común en la Península. Se reconoce porque sus alas anteriores tienen bandas oscuras transversales que le dan un aspecto listado cuando las lleva plegadas sobre el dorso, algo que ningún trips fitófago de jardín presenta. Sus larvas son rojizas o anaranjadas, bastante llamativas, y se mueven deprisa entre las colonias de sus presas: larvas de otros trips, ácaros y pulgones pequeños. Los adultos completan la dieta con polen.
Franklinothrips vespiformis tiene un aspecto desconcertante: negro con una banda clara en el abdomen, cintura marcada y una manera de correr que recuerda a una hormiga. Se emplea en control biológico y aparece de forma espontánea en zonas cálidas del sur y del litoral. Scolothrips longicornis es un especialista en huevos y formas móviles de araña roja; sus alas también llevan manchas oscuras, y encontrarlo sobre una hoja con telaraña fina es una buena noticia.
La forma más práctica de distinguirlos sobre la marcha no es el detalle morfológico sino el comportamiento. Un trips fitófago se queda quieto en el mismo punto, se agrupa en el interior de una flor o a lo largo de un nervio y deja rastro: epidermis plateada y deyecciones. Un depredador va solo, recorre la hoja sin detenerse, se mete entre las colonias de otros bichos y no deja ninguna marca detrás.
Los que viven de hongos
Buena parte de las especies del orden nunca ha probado el tejido vegetal vivo. Los fungívoros raspan hifas y esporas, y su hábitat es el mantillo, la corteza en descomposición, los tocones, las cañas viejas y el montón de compost. Si al remover el compost o al levantar una capa de acolchado aparecen insectos alargados y oscuros que se escurren entre los restos, lo más probable es que sean tisanópteros de este grupo, y no hay nada que hacer con ellos: forman parte de la fauna que descompone la materia orgánica.
El mismo razonamiento vale para una madera vieja, un seto con corteza resquebrajada o un tronco tumbado. Su presencia allí no anticipa un ataque a las plantas del arriate, porque el aparato bucal y las preferencias alimentarias son otros.
Los que polinizan
Algunos tisanópteros transportan polen de forma efectiva, y en unas cuantas plantas de flor pequeña y corola estrecha son visitantes habituales. Es el caso de varios brezos del género Erica y de otras ericáceas, donde los trips se mueven dentro de la campanilla floral y arrastran polen entre flores. En las cícadas del género Macrozamia la polinización depende de tisanópteros especializados, un sistema bien estudiado que muestra hasta dónde llega la relación entre este orden y las plantas.
No conviene exagerarlo: su peso como polinizadores es modesto comparado con el de abejas y sírfidos. Pero sirve para desmontar la idea de que todo lo que pertenece a este orden vive de destrozar hojas.
Cómo se lee una hoja antes de decidir
La secuencia útil es sencilla. Primero se busca el rastro, no el insecto: si hay epidermis plateada acompañada de deyecciones oscuras, hay actividad fitófaga y toca seguir el hilo. Si el tejido está intacto y lo único que se ve es un insecto alargado corriendo, hay que mirarlo mejor antes de nada.
Después, dónde está. Interior de flores, brotes sin desplegar y envés de hojas jóvenes es territorio de las especies dañinas. Superficie de hojas maduras con presencia de ácaros, hojarasca, corteza y compost apuntan a depredadores o fungívoros.
Y por último, cómo es. Bandas o manchas oscuras en las alas, larva anaranjada y movimiento continuo indican depredador. Cuerpo uniforme, pajizo o pardo, quieto y en grupo, indica lo contrario. Si el ejemplar es grande, muy oscuro, acorazado y con el abdomen acabado en tubo, es un fleotrípido y casi con seguridad no está comiendo de la planta.
Por qué esto cambia lo que se hace
Los productos que se emplean contra trips no distinguen entre unos y otros. Las piretrinas y los piretroides eliminan a Aeolothrips y a las chinches depredadoras con la misma facilidad que a la plaga, y el efecto secundario típico de esa limpieza es una explosión de araña roja tres semanas después, precisamente porque han desaparecido sus enemigos. Un tratamiento aplicado sobre una población que estaba siendo depredada empeora la situación de la que se partía.
Hay además una diferencia de umbral. Encontrar tisanópteros en el compost, en un tocón o en la hojarasca del seto no pide ninguna intervención. Encontrar dos o tres en el interior de cada flor de un pimiento o de un rosal, con plateado en las hojas nuevas, sí exige actuar y hacerlo pronto.
Cuando toque intervenir, en España solo pueden emplearse en jardinería particular los productos autorizados que llevan en la etiqueta la mención de uso reservado a jardinería exterior doméstica, y en cultivos comestibles hay que respetar el plazo de seguridad del envase. Los preparados improvisados en casa no son inocuos: pueden quemar la hoja, afectar al aplicador y eliminar a la fauna auxiliar igual que un producto registrado, con la diferencia de que nadie ha medido su efecto. El detalle de las opciones disponibles y de la técnica de aplicación está en el artículo sobre qué son y cómo se combaten los trips.
En resumen
El orden Thysanoptera es mucho más amplio que la lista de plagas que lo representa. Los Terebrantia, con ovipositor en sierra y abdomen en punta, incluyen a las especies dañinas de la familia Thripidae; los Tubulifera, con el abdomen acabado en tubo, son en su mayoría fungívoros de hojarasca, corteza y compost. Entre medias hay depredadores útiles como Aeolothrips intermedius, con alas listadas y larvas anaranjadas, Franklinothrips vespiformis y Scolothrips longicornis, que caza araña roja. La regla de lectura es mirar primero el rastro y no el insecto: plateado con deyecciones significa fitófago; tejido intacto y un bicho que corre sin parar, probablemente lo contrario. Tratar sin hacer esa distinción elimina a los depredadores, abre la puerta a la araña roja y deja el problema peor que antes.