Si has visto una orquídea diminuta, de hojas rígidas dispuestas en abanico y sin ningún bulbo a la vista, que saca una vara con flores de labio enorme y colorido, eso es una Tolumnia. Durante décadas se vendieron y se cultivaron como Oncidium, con la coletilla de "equitantes", hasta que se separaron en su propio género. El nombre no es un capricho de etiqueta: la diferencia de forma implica una diferencia de cultivo, y tratarlas como a un Oncidium de maceta es la manera más rápida de perderlas.
Son orquídeas del Caribe, no de la selva amazónica. Viven encaramadas a las ramillas finas de arbustos y árboles pequeños de las Antillas, en sitios ventilados donde se empapan con un chubasco y quedan secas al cabo de un rato. Todo lo que sigue se deduce de esa imagen.
Híbrido de Tolumnia en flor. El labio, el pétalo grande y ancho de abajo, domina la flor entera y es el rasgo que más se ha seleccionado en los cruces.
Qué significa que sean equitantes
El adjetivo describe la hoja. En una Tolumnia, las hojas son aplanadas lateralmente y se montan unas sobre otras por la base, cabalgando entre sí (de ahí "equitante", de jinete) hasta formar un abanico plano. Son duras, algo carnosas, y a menudo tienen el borde finamente aserrado. Una planta adulta cabe en la palma de la mano.
Lo que no tienen es pseudobulbo, o lo tienen tan reducido que no se ve. Y ese detalle es el que lo cambia todo. El pseudobulbo es el depósito de agua y reservas con el que un Oncidium corriente aguanta una sequía de días. La Tolumnia no lleva depósito: almacena lo justo en las hojas y confía en recibir agua con frecuencia y en secarse enseguida. Por eso muere de dos maneras contrarias y ambas rápidas: encharcada en un sustrato que retiene humedad, o deshidratada si pasas una semana de agosto sin regarla.
La separación de Oncidium
El género Tolumnia lo describió Rafinesque en el siglo XIX, pero quedó absorbido durante mucho tiempo dentro del cajón enorme que era Oncidium, un género en el que se metió durante más de un siglo casi cualquier orquídea americana con labio prominente y callosidades. En 1986 las equitantes antillanas volvieron a separarse como grupo propio, y hoy Tolumnia es un género aceptado y bien delimitado dentro de la subtribu Oncidiinae.
Esa separación no fue una discusión de despacho. Las equitantes forman un conjunto coherente y distinto: mismo tipo de hoja, misma ausencia de pseudobulbo, misma distribución geográfica (las Antillas mayores y menores, con presencia en Florida y en el extremo norte de Sudamérica) y el mismo hábitat de ramilla fina. Los Oncidium que quedaron en su género son plantas continentales, más grandes, con pseudobulbo aplanado y ecología distinta.
Para el aficionado la consecuencia es práctica: si buscas información de cultivo con la palabra "Oncidium", la mitad no te sirve. Y si compras una planta etiquetada como "Oncidium equitante", estás comprando una Tolumnia con la etiqueta atrasada.
Las flores, que es a lo que vienen
Una planta de pocos centímetros saca una vara fina, a veces ramificada, bastante más larga que ella misma, con varias flores abiertas a la vez. La flor está dominada por el labio, ancho y plano, con un callo en la base que suele llevar puntos, barras o manchas de colores contrastados. Sépalos y pétalos son mucho menores y con frecuencia están moteados o barrados en tonos oscuros.
La paleta de los híbridos actuales es muy amplia: amarillo, rojo, rosa, magenta, blanco, marrón y combinaciones bicolores, con dibujos que no se parecen a los de casi ninguna otra orquídea. El trabajo de hibridación ha sido intenso, sobre todo en Hawái y Florida, y casi todo lo que se vende son híbridos y no especies puras. Otra ventaja para el cultivador es que las varas no se secan de golpe: la planta puede seguir abriendo flores durante semanas, y una colección de varias plantas tiene algo en flor casi siempre.
Otro híbrido, con el labio en rosa fuerte y el moteado granate típico de los sépalos y pétalos.
Cómo se cultivan sin matarlas
Montada antes que en maceta. La forma que mejor imita su vida natural es sobre un trozo de corteza, corcho o helecho arborescente, con un poco de musgo bajo las raíces y nada más. Si la prefieres en maceta, que sea pequeña, con muchos agujeros y con un sustrato exclusivamente grueso: trozos grandes de corteza, carbón vegetal, picón o lava. Nada de esfagno compacto ni de mezclas finas de las que se usan para Phalaenopsis.
Riego frecuente y secado rápido. La regla es mojar bien y que las raíces estén secas en pocas horas. En verano, montada, eso puede significar regar a diario; en invierno, mucho menos. Si a media mañana el soporte sigue empapado, la próxima vez riega menos o busca un sitio con más aire. Las raíces son finas y blanquecinas y se pudren en silencio bajo un sustrato que no llegó a secarse nunca.
Aire en movimiento. Es la condición que más se descuida en casa. Estas plantas viven en ramas expuestas a la brisa. Una habitación cerrada y húmeda, con el sustrato mojado, es el escenario de las manchas negras en la base de las hojas.
Luz abundante y filtrada. Bastante más que una Phalaenopsis, sin sol directo del mediodía en verano. Una ventana muy luminosa o el exterior a la sombra de una malla en los meses cálidos.
Calor. Son plantas antillanas y no tienen ninguna experiencia del frío. En España viven bien dentro de casa todo el año, y si salen al exterior en verano, entran antes de que las noches refresquen. La humedad ambiental de un piso con calefacción les resulta escasa, así que agradecen estar agrupadas, sobre una bandeja de grava húmeda, y un sitio donde no les dé el aire seco directo del radiador.
Abono flojo y frecuente, muy diluido, durante el crecimiento, y agua sin exceso de cal. Las puntas de hoja secas y oscuras suelen ser un aviso de agua demasiado dura o de abono acumulado: conviene aclarar el soporte con agua sola de vez en cuando.
Papeles: todas las orquídeas están protegidas
Conviene recordarlo porque estas plantas son pequeñas, fáciles de transportar y muy coleccionables. Toda la familia de las orquídeas está incluida en CITES, el convenio sobre comercio internacional de especies amenazadas, que en la Unión Europea se aplica a través del Reglamento (CE) 338/97. En la práctica, eso significa comprar siempre en viveros y comercios establecidos, que son quienes disponen de la documentación, y no traerse plantas ni fragmentos recogidos en el campo durante un viaje. Las Tolumnia silvestres de las Antillas han sufrido además la pérdida de su hábitat de matorral, así que la planta recolectada no solo es ilegal, es la peor de las opciones.
En resumen
Las Tolumnia son las antiguas orquídeas bailarinas equitantes del Caribe, separadas de Oncidium por una razón de peso: hojas planas montadas en abanico y ausencia de pseudobulbo. Sin ese depósito de reservas, el cultivo se mueve entre dos extremos estrechos, riego frecuente y secado rápido, y ahí es donde se pierden casi todas las que se pierden.
Móntala sobre corcho o dale un sustrato muy grueso, ponla donde corra el aire y le llegue mucha luz sin sol directo, mantenla caliente y riégala a menudo sin dejarla mojada. A cambio, una planta que cabe en la mano te va a dar varas de flores desproporcionadamente grandes varias veces al año.