El tangaré es Carapa guianensis, un árbol grande de la selva americana que en Brasil se llama andiroba, en Costa Rica cedro bateo y en el comercio internacional de maderas, crabwood. Interesa por dos cosas muy concretas: por su madera, que se parece a la caoba y se vende en su lugar, y por el aceite espeso y amarguísimo que se saca de sus semillas. Como planta de jardín no interesa en absoluto, y conviene aclararlo antes de seguir: es un árbol tropical de llanura inundable que en España no prospera fuera de un invernadero de colección.

La otra aclaración va por delante también. La semilla del tangaré no es un alimento y el aceite no se bebe. Es un aceite amargo que se ha usado tradicionalmente para untar la piel, para hacer jabón y para alumbrar, no para tomar, y no hay nada en este artículo que diga lo contrario por mucho que lo dijera el texto anterior.

Qué árbol es el tangaré

Carapa guianensis Aubl. pertenece a las meliáceas, la familia del cedro americano y de la caoba. Ese parentesco explica casi todo lo que viene después: la madera rojiza y trabajable, el porte de árbol de dosel y hasta la plaga que lo persigue.

Es un árbol de hoja grande y compuesta, paripinnada, con varios pares de foliolos alargados y coriáceos que se disponen a lo largo de un raquis muy largo. Una sola hoja mide lo que una rama pequeña. Alcanza tamaños de árbol de selva, con tronco recto, corteza gris y raíces tablares en la base cuando crece en terreno encharcado.

Las flores son pequeñas, blanquecinas y agrupadas en panículas largas; pasan bastante desapercibidas. El fruto es lo llamativo: una cápsula leñosa y redondeada, del tamaño de un puño, que se abre en cuatro valvas y suelta unas semillas grandes, angulosas y de color canela. Esas semillas son el producto.

Los nombres, que aquí son un lío

Según el país, el mismo árbol es tangaré (Ecuador y Colombia), andiroba (Brasil), carapa (Guayanas), cedro macho o cedro bateo (Centroamérica) y crabwood (comercio en inglés). El nombre que hay que mirar con recelo es "ébano brasileño", que se aplica a maderas oscuras muy distintas y no describe a esta.

Tampoco es un cedro, aunque se le llame así en medio continente. El cedro americano es Cedrela odorata, otra meliácea; el cedro de verdad, el del Líbano o el del Atlas, es una conífera y no tiene nada que ver con ninguno de los dos. Lo de "cedro macho" es un nombre de aserradero, no de botánica.

Dónde crece: agua de por medio

El tangaré es un árbol de tierras bajas cálidas y húmedas de América tropical, desde Centroamérica y el Caribe hasta el Amazonas. Su sitio característico son las llanuras que se inundan cada año y las orillas de los ríos, y ahí ocurre lo más interesante de su biología.

Las semillas flotan. Cuando la cápsula cae al agua durante la crecida, la corriente se encarga del reparto, y las semillas acaban varando juntas en las orillas y en los remansos. Por eso el tangaré aparece a menudo en rodales densos a lo largo de los meandros, en vez de disperso: no lo plantó nadie, lo colocó el río. Es uno de los ejemplos más claros de dispersión por agua que se pueden contar de un árbol grande.

Ese mismo detalle es el que hace fácil la recolección. Las semillas no se cogen del árbol: se recogen del suelo cuando cae el fruto, o directamente del agua donde se acumulan.

El aceite de andiroba

De la semilla se extrae un aceite espeso, de color amarillo claro y sabor muy amargo, que en la Amazonia se produce de forma artesanal desde hace generaciones. El procedimiento tradicional es largo y de baja tecnología: se lavan las semillas, se hierven, se dejan reposar semanas, se retira la cáscara, se amasa la pulpa y se deja al sol para que el aceite vaya soltándose. La idea de todo ese reposo es obtener el aceite sin recurrir a refinado químico.

Tiene una particularidad que sorprende a quien compra un frasco: solidifica con el frío. A temperatura ambiente en invierno se vuelve una pasta opaca parecida a la vaselina, y hay que templar el envase para volver a usarlo. No está estropeado, es lo normal en un aceite con ese perfil de grasas.

Sus usos tradicionales son de aplicación externa. Se ha usado para untar la piel, como base de jabones, como repelente de insectos por el olor y el amargor, y como combustible de lámparas. Todo eso se cuenta como lo que es, un uso tradicional amazónico documentado, y no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica.

Lo que no se puede afirmar del aceite

El texto que ocupaba antes esta página atribuía al tangaré una lista larguísima: antiinflamatorio, antirreumático, febrífugo, antidiarreico, cicatrizante, tratamiento para la hepatitis y el tétanos, anticelulítico y antiarrugas, con porcentajes inventados de hidratación incluidos. Nada de eso se queda.

No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet.

Lo que sí se puede decir es lo que es: un aceite vegetal graso, amargo, que solidifica en frío y que se usa por vía externa. Y lo que conviene repetir: no se bebe.

La madera

La madera del tangaré es de color rosado a pardo rojizo, de grano bastante recto, moderadamente dura y fácil de trabajar. Se emplea en carpintería, ebanistería, suelos, molduras, chapas, puertas y ventanas, y en construcción naval ligera.

Comercialmente vive a la sombra de la caoba: se vende como alternativa o sustituto suyo, con nombres comerciales que a veces se solapan. Si vas a comprar madera tropical, lo que hay que pedir es la trazabilidad del origen, porque en este grupo de especies el nombre comercial no basta para saber qué árbol tienes delante ni de dónde salió.

Su problema sanitario en plantación es el mismo que arruina a las meliáceas americanas cultivadas: el barrenador de los brotes, una oruga que perfora la guía terminal y deshace el eje del árbol joven. Es la razón principal de que estas especies se hayan plantado poco en monocultivo pese a la calidad de su madera.

¿Se puede cultivar en España?

Con franqueza: no, salvo como ejemplar de invernadero cálido en una colección botánica. Es un árbol de clima tropical húmedo, sin tolerancia al frío, que además alcanza dimensiones de árbol de dosel. No hay jardín peninsular donde tenga sentido, y en Canarias tampoco es una planta de uso corriente.

Hay además un obstáculo práctico para quien se plantee traer semilla. Es una semilla recalcitrante: no soporta desecarse ni almacenarse, pierde la capacidad de germinar en poco tiempo y tiene que sembrarse fresca. Una semilla de tangaré comprada por internet y llegada seca meses después no va a nacer.

Una advertencia sobre las fotos

La página original ilustraba el tangaré con fotografías que no son de este árbol, sino de una mirtácea de hoja estrecha y flores con centenares de estambres. Se han retirado. Un árbol con la hoja compuesta y el fruto en cápsula de cuatro valvas no se confunde con eso, y más vale un artículo sin foto que un artículo con la foto equivocada.

En resumen

El tangaré o andiroba, Carapa guianensis, es un árbol amazónico de la familia de la caoba que crece en las llanuras inundables y reparte sus semillas por el agua. De esas semillas sale el aceite de andiroba, espeso, amargo y de uso externo tradicional, y de su tronco una madera rojiza que se comercia como alternativa a la caoba.

De lo demás, poco. No es planta de jardín en España, la semilla no se guarda ni se come, el aceite no se bebe y ninguna de las propiedades curativas que se le atribuyen por ahí está respaldada. Como árbol es notable por su ecología; como remedio, no hay nada que prometer.


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