La taiwania, Taiwania cryptomerioides, es una de las coníferas más altas de Asia y la única especie de su género. Crece en las montañas de Taiwán y en algunas zonas del suroeste de China, el norte de Myanmar y el norte de Vietnam, en bosques de niebla por encima de los quinientos metros, y llega a un porte que en Europa no tiene comparación: troncos rectos de varios metros de diámetro y ejemplares a los que se atribuyen más de mil años.
Dos cosas le han pasado a este árbol y las dos explican por qué hoy es raro. La primera es que su madera, ligera, blanda, aromática y muy resistente a la pudrición, fue durante siglos la madera de los ataúdes y de la construcción de templos en Taiwán y China, y eso la convirtió en un objetivo comercial. La segunda es que su hábitat se taló a fondo durante el siglo XX. Figura en la Lista Roja de la UICN entre las especies amenazadas por la tala y la pérdida de bosque, y está protegida legalmente en China y en Taiwán, que prohibió a comienzos de los años noventa la tala en sus bosques naturales.
Un árbol con dos follajes distintos
Es la característica que más llama la atención cuando lo tienes delante, y la que causa más problemas al identificarlo, porque un ejemplar joven y uno viejo no se parecen.
De joven, la taiwania tiene hojas punzantes en forma de lezna, aplanadas lateralmente, curvadas hacia la punta y de un verde azulado glauco, dispuestas en espiral sobre ramillas que cuelgan. El conjunto tiene un aspecto plumoso y colgante muy particular. Esa fase juvenil persiste durante años, mientras el árbol es todavía un fuste esbelto.
Al madurar, el árbol cambia: las hojas se vuelven escamosas, cortas, gruesas y apretadas contra la ramilla, como las de un ciprés, y el porte pasa de cónico y estrecho a una copa ancha, a veces plana o irregular, sostenida por ramas horizontales muy gruesas sobre un tronco largo y desnudo. Los ejemplares que se ven en jardines europeos están casi todos en la fase juvenil, así que la imagen que circula del árbol es la de un adolescente.

Follaje juvenil: hojas aplanadas, en forma de lezna y de un verde glauco, sobre ramillas colgantes. Pinchan bastante más de lo que parece en la foto.
Familia, nombre y parientes
Pertenece a las Cupressaceae, la familia de los cipreses en su sentido amplio, que incluye también a las secuoyas, los tejos falsos, el ciprés de los pantanos y la criptomeria. El nombre del género viene de Taiwán, donde se describió por primera vez a comienzos del siglo XX, y el epíteto cryptomerioides significa «parecido a Cryptomeria», porque su follaje juvenil recuerda al del cedro japonés. Puedes comparar los dos en la ficha de Cryptomeria japonica.
Las poblaciones continentales chinas se describieron en su momento como una especie aparte, Taiwania flousiana, y hoy se consideran generalmente la misma especie. Si ves ese nombre en un texto antiguo, se refiere a este árbol.
No hay variedades ni cultivares que valga la pena mencionar: una especie, un género, y el material que circula procede de recolecciones puntuales de semilla.
Qué tamaño alcanza de verdad
En su bosque de origen pasa sin problema de los cincuenta metros y hay registros considerablemente mayores, con troncos de tres a cuatro metros de diámetro en la base. Es uno de los árboles más altos de Asia y el motivo por el que a los ejemplares venerables de Taiwán se les llama «árboles divinos» y se protegen individualmente.
En cultivo europeo la historia es distinta. Lleva poco más de un siglo entre nosotros, crece razonablemente rápido en clima favorable y aun así los ejemplares mayores están muy lejos de eso. Nadie que plante una taiwania hoy verá un árbol adulto: se planta para el árbol que será dentro de mucho tiempo.

Ejemplares jóvenes en cultivo, con el follaje juvenil péndulo y azulado. Es la fase en la que se ve el árbol en casi cualquier colección europea.
Dónde se puede cultivar en España
Aquí toca ser franco. La taiwania es un árbol de montaña húmeda subtropical: lluvias abundantes en verano y otoño, niebla frecuente, inviernos más secos pero suaves, y suelos ácidos y profundos. Ese clima, en España, no existe fuera de la franja atlántica y de algunos enclaves de montaña húmeda.
En la práctica solo tiene sentido en Galicia, la cornisa cantábrica y zonas de clima oceánico, y siempre en jardín grande, colección o arboreto. En el interior seco y en el Mediterráneo el verano la castiga: no tolera que el suelo se seque por completo, y la combinación de calor, sequedad y suelo calizo la descarta. Tampoco es un árbol para un jardín pequeño, por razones obvias de tamaño futuro.
Sus exigencias, resumidas:
- Suelo ácido, rico, profundo y bien drenado, que nunca llegue a secarse del todo.
- Sol o sombra ligera. De plántula agradece protección del sol fuerte.
- Abrigo del viento, sobre todo de los vientos fríos y secos de invierno.
- Protección frente a heladas los primeros años. Las heladas tempranas de otoño, con el crecimiento todavía tierno, son las que matan ejemplares jóvenes.
- Espacio. Mucho, y pensado a cincuenta años vista.
Un detalle menor pero real: pese a lo punzante de las hojas juveniles, los caracoles y las babosas se comen los brotes nuevos de las plantas pequeñas. En vivero es un problema habitual.
Multiplicación
La semilla es el método bueno. Da plantas vigorosas, de fuste recto y con buen sistema radical. Se siembra en primavera con algo de calor de fondo y germina en unas pocas semanas; el crecimiento inicial es rápido. Las plántulas se protegen del sol directo y del frío durante los primeros años.
El esqueje se puede intentar, pero enraíza mal, lento y con porcentajes bajos, y arrastra un problema añadido: la planta obtenida tiende a crecer de forma plagiotrópica, es decir, tumbada en vez de erguida, porque hereda la orientación de la rama de la que salió. Un ejemplar así no forma nunca un árbol en condiciones. Para esta especie, semilla.
En resumen
La taiwania es un árbol excepcional y un árbol difícil: una conífera gigante de las montañas de Taiwán y del sur de China, con follaje juvenil azulado y colgante que se transforma en escamas apretadas al madurar, amenazada por la tala de una madera que durante siglos se destinó a ataúdes y templos, y hoy protegida en sus dos países de origen.
En España es planta de colección en la franja atlántica y poco más. Si tienes ese clima, suelo ácido y sitio de sobra, es un árbol para plantar de semilla, protegerlo de las heladas mientras es pequeño y dejarlo en paz durante décadas. En cualquier otro sitio, la respuesta honesta es que no.