Sulcorebutia rauschii es un cactus enano boliviano, de la zona de Chuquisaca, que se ha hecho famoso por una cosa concreta: el cuerpo no es verde, es violeta. Forma cabezas pequeñas y aplanadas, cubiertas de tubérculos anchos dispuestos en espiral, con espinas negras diminutas y peinadas contra la planta, y en primavera saca flores magenta casi tan grandes como la propia cabeza. Con los años se convierte en una almohadilla de muchas cabezas dentro de una maceta pequeña.

Antes de cualquier consejo de riego hay algo más importante, y es lo que ninguna ficha de las que circulan por internet cuenta: todas las cactáceas están incluidas en los apéndices de CITES, el convenio que regula el comercio internacional de especies amenazadas, aplicado en la Unión Europea a través del Reglamento (CE) 338/97. Una planta arrancada del campo o importada sin documentación es ilegal, y este grupo de cactus bolivianos sufre desde hace décadas la recolección furtiva para coleccionistas. La planta que compres tiene que venir de un vivero que la haya propagado, y ese vivero sabe qué papeles acompañan a lo que vende.

Ejemplares jóvenes de Sulcorebutia rauschii de cuerpo violáceo cultivados en macetas Plantas de vivero propagadas de semilla. Es la única forma razonable, y legal, de tener esta especie.

Qué planta es y cómo se llama ahora

La describió Walter Rausch, coleccionista y botánico austriaco que recorrió los Andes en los años sesenta y setenta y a quien está dedicado el epíteto. Se conoce también la forma violacidermis, de color todavía más oscuro, que es la que más se ve en colecciones.

El nombre del género es un asunto movido. Buena parte de la bibliografía actual incluye Sulcorebutia dentro de Rebutia, tras los trabajos moleculares publicados a partir de 2007, mientras que otros autores lo mantienen aparte o lo llevan a Weingartia. Verás las tres etiquetas en viveros y catálogos, y las tres referidas a la misma planta. A efectos de cultivo da igual: lo que importa es el tipo de raíz y el origen andino. Si quieres el contexto del grupo entero, está en los cuidados de las rebutias.

El color violeta no es un truco de la foto

El tono violáceo o casi púrpura de la epidermis es real, pero no es constante. Se acentúa con luz fuerte, con noches frías y con el estrés de la sequía invernal, y se pierde en cultivo con poca luz o con exceso de abono nitrogenado, donde la planta se vuelve verdosa y se hincha.

Esto tiene una consecuencia práctica: si compras una planta muy violeta y en tu casa se te vuelve verde, no te han vendido otra cosa, es que la tienes con menos luz de la que tenía en el invernadero. Y al revés, una planta verdosa sacada al exterior con aclimatación progresiva va cogiendo color a lo largo de la temporada.

La raíz manda en la elección de maceta

Aquí está la diferencia práctica con las rebutias clásicas. Sulcorebutia rauschii tiene raíz napiforme, engrosada, en forma de zanahoria, que ocupa mucho más volumen bajo tierra del que sugiere el cuerpo que se ve. Una maceta ancha y baja no le vale: necesita profundidad.

  • Maceta honda, más alta que ancha, con agujeros de drenaje amplios.
  • Sustrato mineral: dos partes de pómice, picón, lapilli o arena silícea gruesa lavada por una de sustrato de cactus. Debe quedar seco en pocos días.
  • Cuello de la planta rodeado de un dedo de grava gruesa, para que la base del tallo no toque sustrato húmedo. Es la zona por donde empieza la podredumbre.

El trasplante se hace en primavera, con la planta seca, y después se espera una semana antes de volver a regar, para que cicatricen las raíces rotas.

Luz, riego e invernada

Viene de laderas de montaña a bastante altitud, no de un desierto tórrido. Eso significa mucha luz pero con aire fresco, y un ciclo anual muy marcado.

  • Luz: exterior a pleno sol de mañana con sombreo en las horas centrales del verano en el interior peninsular. En el norte y en la costa cantábrica aguanta sol directo casi todo el día.
  • Riego: en primavera y verano, empapar y dejar secar del todo antes de repetir. Nada de riegos cortos y frecuentes, que mojan la superficie y mantienen húmedo el cuello.
  • Invierno: seco total, en sitio luminoso, fresco y protegido de la lluvia. No es solo mantenimiento, es el requisito para que florezca: sin reposo frío y seco no hay botones en primavera.
  • Frío: completamente seca aguanta bajadas fuertes de temperatura. Lo que la mata es el frío con el sustrato mojado.

El agua dura deja costra de cal y a la larga produce clorosis. Si la tuya lo es, alterna con agua de lluvia.

Mata de Sulcorebutia rauschii formada por muchas cabezas violáceas en una maceta Con los años forma una almohadilla de cabezas. Cada una puede separarse y enraizarse aparte.

Injerto: por qué se hace y qué cambia

Muchos ejemplares que se venden están injertados sobre un patrón de cactus vigoroso, habitualmente Hylocereus, Selenicereus o Eriocereus. No es una manía de coleccionista: el injerto resuelve dos problemas reales de las especies de raíz napiforme, que son el crecimiento muy lento y la facilidad con la que se pudre el cuello en cultivo.

Lo que cambia respecto a una planta de pie propio conviene saberlo antes de comprar:

  • Crece mucho más deprisa y emite hijuelos con generosidad, con lo que la mata se forma en un par de años en vez de en diez.
  • El cuerpo tiende a hincharse y a perder algo del color y del aspecto compacto que tiene en pie propio.
  • El patrón manda en el riego: pide más agua que la planta sola, y en invierno no tolera el frío que sí toleraría la especie, porque esos patrones son tropicales.

Una cabeza injertada puede desinjertarse y enraizarse por su cuenta: se corta por debajo de la unión, se deja secar el corte varios días en sombra y se apoya sobre sustrato mineral apenas humedecido hasta que emite raíces. Sale bien en primavera y verano, y mal en otoño.

Multiplicación honrada: semilla e hijuelos

La semilla es el camino, y explica por qué esta especie está en tantas colecciones sin necesidad de tocar poblaciones silvestres. Germina bien en primavera, sobre sustrato mineral fino, con el tiesto tapado para mantener humedad y a temperatura templada, y las plántulas se destapan poco a poco. Es lento pero seguro.

Los hijuelos son la vía rápida. Se separa una cabeza de la base con un corte limpio, se deja cicatrizar unos días y se planta. Ten en cuenta que un hijuelo enraizado también forma su raíz napiforme, así que maceta honda desde el principio.

Sulcorebutia rauschii en flor, con flores magenta rodeando las cabezas Las flores salen del costado y de la base de las cabezas, no del ápice, como en todo el grupo.

Ni se come ni es medicinal

La versión anterior de esta página terminaba atribuyendo a esta planta valores nutricionales, fibra, reducción del colesterol y pérdida de peso. Todo eso venía de confundirla con el nopal, que es Opuntia, otro género y otra cosa. Se ha retirado entero.

No existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet. Sulcorebutia rauschii es un cactus de colección de cinco centímetros: no se come, no se prepara y no tiene uso alguno más allá del ornamental.

En resumen

Es una de las cactáceas enanas más reconocibles que existen, por el cuerpo violeta de tubérculos planos y las espinas negras pegadas, y una de las más agradecidas si se le respetan dos cosas: maceta honda por su raíz de zanahoria y un invierno completamente seco, frío y luminoso, que es lo que dispara la floración magenta de abril.

Y la parte que no va de jardinería: cómprala propagada. Todas las cactáceas están en los apéndices de CITES, en la Unión Europea a través del Reglamento (CE) 338/97, y el género ha sufrido y sigue sufriendo recolección furtiva en Bolivia. Una planta de semillero en un vivero serio cuesta poco, llega sana y no vacía una ladera.


Contenidos relacionados