El sorgo de Alepo (Sorghum halepense), conocido en buena parte de España como cañota, es una gramínea perenne que se propaga por rizomas y que aparece en todas las listas de las peores malas hierbas del mundo. Quien la tiene en la finca no tiene una hierba: tiene una red subterránea de rizomas gruesos y blanquecinos que rebrota cada vez que se siega y que se multiplica cada vez que se pasa el cultivador.
Y hay algo que las fichas antiguas no cuentan y que es lo primero que debe saber cualquiera que tenga ganado cerca: no es una planta inocua. Sus hojas acumulan glucósidos cianogénicos, sobre todo durrina, que al romperse el tejido liberan cianuro. El riesgo se dispara en el rebrote tierno, en las plantas marchitas por sequía y en las heladas o machacadas, y ha causado intoxicaciones mortales en vacuno y ovino. Ante un animal afectado, veterinario de inmediato; ante una ingestión en personas, el médico o el Instituto Nacional de Toxicología. No hay remedio de campo ni antídoto casero que valga.
Cómo se reconoce
De lejos parece maíz joven o sorgo cultivado, y de hecho es pariente de los dos. Los rasgos que la identifican son estos:
- La hoja: ancha, plana, de verde intenso y con un nervio central blanquecino muy marcado, que recorre toda la lámina. Es la pista más rápida en campo.
- La caña: erecta, gruesa, con nudos bien visibles y una lígula membranosa en el punto donde la vaina abraza el tallo.
- La panícula: amplia, laxa y de contorno piramidal, que al madurar vira a rojizo o púrpura oscuro. Es inconfundible cuando el ribazo entero se pone de ese color a final de verano.
- El rizoma: grueso, blanquecino con manchas moradas, con nudos y escamas, en los primeros centímetros del suelo. Cavar un palmo y encontrar eso zanja cualquier duda.
Detalle del nudo y del arranque de la hoja, con el nervio central pálido que delata a la especie.
El rizoma, que es todo el problema
Una mata de sorgo de Alepo vive de lo que guarda bajo tierra. Los rizomas almacenan azúcares y almidón, y son a la vez órgano de reserva y órgano de propagación. De cada nudo puede salir un brote nuevo, así que cualquier trozo con un nudo es una planta en potencia.
De ahí sale la paradoja que arruina la mayoría de los intentos de limpieza: el laboreo superficial no la elimina, la siembra. El cultivador trocea la red de rizomas y reparte los fragmentos por la parcela, y donde había una mata acaba habiendo veinte. Es exactamente el mismo mecanismo que convierte a la grama en un problema, solo que a mayor escala.
A eso se suma la semilla. Produce mucha, se desprende pronto, aguanta en el suelo y viaja en el agua de riego, en el estiércol, en la maquinaria sin limpiar y en lotes de semilla mal cribados. Una parcela puede reinfestarse por donde no la vigilas.
De dónde viene el nombre
El epíteto halepense significa "de Alepo", por la ciudad siria de donde procedía el material con el que se describió la especie. Es originaria de la región mediterránea y del suroeste de Asia, y desde ahí ha llegado a todos los continentes de clima templado y subtropical.
En inglés se llama Johnson grass, por un agricultor de Alabama que en el siglo XIX la difundió como planta forrajera. Esa es, casi palabra por palabra, la historia de la mayoría de las grandes malas hierbas agrícolas: no llegaron de polizones, las plantó alguien a propósito porque parecían útiles.
Dónde aparece y a qué afecta
En España es habitual en regadíos y en riberas de buena parte de la Península, con especial presencia en los valles fluviales del este y del sur. Coloniza márgenes de acequias, cunetas, bordes de camino y terrenos removidos, y desde ahí entra en el cultivo.
Los cultivos donde más daño hace son los de verano y los leñosos en riego: maíz, alfalfa, algodón, hortícolas, cítricos, frutales y viña. Compite por agua, luz y nitrógeno con una eficacia notable, porque es una gramínea de metabolismo C4 igual que el maíz, y además es hospedadora de plagas y virus que luego pasan al cultivo.
Franja de cañota espigada en el borde de una parcela. Ese margen es el foco desde el que se reinfesta el cultivo.
El cianuro de las hojas
Este es el punto que merece un apartado propio. La planta fabrica durrina como defensa química. Mientras el tejido está intacto, el compuesto y la enzima que lo rompe están separados dentro de la célula; cuando el tejido se machaca, se corta o se hiela, se juntan y se libera cianuro de hidrógeno.
Las situaciones de riesgo son conocidas y siempre las mismas:
- El rebrote tierno después de una siega, de una helada o de la primera lluvia tras la sequía, que es cuando la concentración es mayor.
- Las plantas marchitas o estresadas por sequía prolongada.
- El pasto helado, en los días siguientes a la helada.
El heno bien seco y curado pierde buena parte del compuesto, y por eso los accidentes ocurren casi siempre con pasto fresco o con rebrote pastado directamente, no con heno viejo. Hay además un segundo riesgo independiente del cianuro: esta especie acumula nitratos cuando crece en suelos muy abonados y sufre sequía, y eso también intoxica al ganado.
La regla práctica para quien tiene animales es no meterlos en un rebrote joven de cañota después de una helada o de una sequía, y consultar al veterinario o al técnico agrícola antes de aprovechar como forraje un pasto donde abunde. Si un animal muestra síntomas, no se espera: se llama al veterinario.
Cómo se controla
El marco legal en España es el Real Decreto 1311/2012, que establece el uso sostenible de los productos fitosanitarios y pone la gestión integrada de plagas como principio: primero prevención y medios físicos, culturales y biológicos, y el químico solo cuando lo anterior no basta. Con esta especie, además, es el orden que funciona.
Prevención. Limpiar la maquinaria al pasar de una parcela a otra, porque los fragmentos de rizoma viajan pegados al apero. Usar semilla certificada. No dejar espigar nunca los márgenes, acequias y cunetas, que es de donde sale todo. Compostar bien el estiércol antes de aportarlo.
Agotar la reserva. El punto débil del rizoma es que cada rebrote consume reservas hasta que la planta vuelve a tener hoja suficiente para reponerlas. Segar o desbrozar repetidamente, sin dejar que las cañas se desarrollen, va vaciando esa despensa. Es lento, exige constancia durante toda la campaña y da resultado.
Laboreo con criterio. Lo contrario del laboreo superficial repetido: labores profundas en pleno verano que suben los rizomas a la superficie y los dejan expuestos al sol y a la desecación. Si se hace a medias, se consigue el efecto opuesto.
Competencia. Rotaciones con cultivos densos que la tapen, alfalfa con cortes frecuentes, cereal de invierno, cubiertas vegetales en leñosos, acolchados en superficies pequeñas. Una parcela con el suelo ocupado es mucho más difícil de invadir que una con calles desnudas.
Panícula madura, con el tono rojizo característico de la especie al final del verano.
Si se piensa en herbicidas
Aquí no hay recomendaciones que dar, y conviene explicar por qué. La dosis legal de cualquier fitosanitario es la que figura en la etiqueta de su envase, y ninguna guía puede sustituirla. El uso profesional exige carné de aplicador, y el doméstico está limitado a productos autorizados para jardinería exterior doméstica, que se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio.
Dos cuestiones más, específicas de esta especie. La primera es que existen poblaciones de sorgo de Alepo con resistencia documentada a herbicidas, generada por repetir el mismo modo de acción campaña tras campaña; alternar estrategias no es un consejo de manual, es lo que evita quedarse sin herramientas. La segunda es que el tratamiento nunca se hace en floración ni en horas de vuelo de las abejas.
Rebrote joven. Es el estado más peligroso para el ganado y el más fácil de confundir con otras gramíneas.
Una aclaración sobre los "beneficios"
El texto que ocupaba antes esta página mezclaba el sorgo de Alepo con el sorgo cultivado (Sorghum bicolor) y le atribuía propiedades alimentarias y usos medicinales. Son dos plantas distintas: el sorgo cultivado es un cereal de consumo humano y animal, y el sorgo de Alepo es una mala hierba perenne que además acumula glucósidos cianogénicos. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet.
En resumen
El sorgo de Alepo se reconoce por la hoja ancha con nervio central pálido, la panícula amplia que se vuelve rojiza y, sobre todo, por los rizomas gruesos que encuentras al cavar. Esos rizomas son la razón de que sea tan difícil de erradicar y de que el laboreo mal hecho la extienda en vez de eliminarla. El control que funciona es paciente: no dejarla espigar, agotarla a cortes repetidos, exponer los rizomas al sol del verano, mantener el suelo ocupado con cultivos que compitan y limpiar la maquinaria entre parcelas.
Y la advertencia va por delante de todo lo demás: sus hojas acumulan compuestos que liberan cianuro al romperse el tejido, con el máximo riesgo en el rebrote tierno, en el pasto helado y en las plantas marchitas por sequía. Con ganado alrededor no es una hierba más, y la consulta al veterinario antes de aprovecharla como forraje es la única precaución seria.