Sesbania no es una planta, es un género entero. Bajo ese nombre caben desde hierbas anuales de arrozal hasta arbolillos de diez metros con flores del tamaño de un dedo, y la diferencia entre unas y otras importa mucho, porque en el mismo género hay especies cuyas flores se venden en los mercados del sudeste asiático y especies cuyas semillas son tóxicas para el ganado y para las aves. Antes de nada, hay que saber cuál se tiene delante.

El aviso, por tanto, va primero: las semillas y las vainas de varias especies del género contienen saponinas y han causado intoxicaciones en animales de granja, sobre todo en aves que picotean las vainas secas caídas en el suelo. Ninguna semilla de Sesbania es un aperitivo, y ninguna parte de una planta de este género debería probarse sin saber con certeza la especie. Si un animal ha comido vainas o semillas, la consulta es al veterinario o al servicio de información toxicológica del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, y con una muestra de la planta si es posible.

Qué es una sesbania

El género Sesbania pertenece a las leguminosas (familia Fabaceae) y reúne del orden de sesenta especies repartidas por las zonas cálidas de América, África, Asia y Australia. Son plantas de vida corta, de crecimiento muy rápido y casi siempre ligadas al agua: llanuras de inundación, orillas de río, marismas, cunetas encharcadas y arrozales.

Se reconocen con facilidad como leguminosas por la hoja, paripinnada y con muchísimos foliolos pequeños enfrentados a lo largo de un raquis largo, y por la flor amariposada típica de la subfamilia, con su estandarte, sus dos alas y la quilla. El fruto es una legumbre estrecha, larga, colgante y tabicada por dentro, con las semillas alineadas como cuentas.

Lo que las distingue del resto de leguminosas tropicales es la tolerancia al encharcamiento. Varias especies sobreviven con las raíces bajo el agua durante semanas, emitiendo raíces adventicias y tejido esponjoso en la base del tallo. Ese es el rasgo que explica dónde crecen y para qué se han usado.

Sesbania grandiflora, la de la flor grande

Es la especie que casi siempre se busca cuando se busca "sesbania", y es un árbol pequeño, de tronco recto y copa abierta y desordenada, originario de algún punto del sudeste asiático o de Malesia (el origen exacto se ha perdido, porque lleva cultivada demasiado tiempo). Crece a una velocidad llamativa y vive poco: pasada la veintena de años es un árbol viejo.

Su seña de identidad es la flor. Mide varios centímetros, cuelga en pequeños racimos y tiene la forma de una flor de guisante enorme y carnosa, algo que no se parece a nada de lo que se ve en un jardín mediterráneo. En inglés la llaman hummingbird tree, árbol de los colibríes, por esa flor.

Flores blancas colgantes de Sesbania grandiflora entre hojas pinnadas La flor blanca de Sesbania grandiflora, de varios centímetros y con la forma amariposada típica de las leguminosas.

Hay una forma de flor roja o granate que se cultiva como ornamental junto a la blanca. Es la misma especie, no un árbol distinto, aunque en los viveros tropicales se venda con nombre propio.

Flor roja de Sesbania grandiflora abierta en la rama La forma de flor roja de la misma especie. El color cambia, la planta no.

En Filipinas, Indonesia, Tailandia y el sur de la India las flores y las vainas muy tiernas de esta especie concreta forman parte de la cocina diaria: se cuecen, se saltean o se añaden a currys, y se les quita el centro de la flor porque amarga. Es un uso alimentario local, documentado y antiguo, ligado a una especie identificada y a una preparación concreta. No es una invitación a probar cualquier Sesbania.

Las especies que se escapan

El mismo conjunto de rasgos que hace útil al género (crecimiento explosivo, semillas que flotan, tolerancia al encharcamiento) lo convierte en un problema fuera de su sitio. Varias especies se comportan como invasoras en riberas y humedales de zonas templadas y cálidas de medio mundo, formando matorrales densos que desplazan a la vegetación de ribera y modifican el cauce.

El caso más conocido es el de Sesbania punicea, un arbusto sudamericano de flores anaranjadas que se plantó como ornamental y que hoy coloniza márgenes de río en varios países. Sus semillas son tóxicas. Como norma prudente, una leguminosa de ribera de crecimiento rápido y semillas flotantes no se planta cerca de un cauce, ni se tiran sus vainas al agua ni al compost que acabará en el huerto.

No me consta el estado legal concreto de cada especie del género en España, así que aquí solo describo el comportamiento. Antes de introducir cualquier leguminosa exótica de ribera conviene consultar el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aprobado por el Real Decreto 630/2013, que es la referencia que determina qué está prohibido poseer, transportar y comerciar.

Nitrógeno, arrozales y abono verde

Las sesbanias fijan nitrógeno atmosférico gracias a bacterias del suelo que forman nódulos en sus raíces, como el resto de las leguminosas. En este género hay además una rareza que merece mencionarse: algunas especies, señaladamente Sesbania rostrata, forman nódulos también en el tallo, por encima del nivel del agua, lo que les permite seguir fijando nitrógeno cuando las raíces están inundadas.

De ahí su papel agrícola real. En los sistemas de arroz de Asia y África occidental se siembran sesbanias entre cosechas, se dejan crecer unas semanas y se incorporan al suelo antes de trasplantar el arroz. Es abono verde clásico: biomasa rápida, nitrógeno incorporado y materia orgánica. Se usan también como sombra de vivero, como cortavientos en plantaciones jóvenes y como tutor vivo para trepadoras de cultivo.

La madera de Sesbania grandiflora es blanca, blanda y ligera, poco duradera a la intemperie, y se aprovecha sobre todo como leña y como pasta de papel en turnos muy cortos. La corteza da taninos y una goma que se ha usado como sucedáneo de la goma arábiga.

En España, ni en el jardín ni en el huerto

Conviene decirlo sin rodeos, porque el artículo original del que procede esta ficha hablaba de cultivo sin mencionarlo: Sesbania grandiflora es una planta tropical de tierras bajas cálidas y húmedas, y el frío la mata. Por debajo de los diez grados sufre, y una helada acaba con ella.

Eso deja fuera a toda la España peninsular a la intemperie. En Canarias, en las zonas costeras cálidas, puede prosperar; en la Península, solo bajo invernadero caliente y con una vida corta, porque es un árbol que quiere espacio y humedad ambiental alta. Si alguien vende semillas prometiendo un árbol de flores enormes en un patio de Valladolid, el árbol no va a aparecer.

Para lo que sí puede interesar en clima mediterráneo (una leguminosa de crecimiento rápido que aporte nitrógeno y sombra ligera) hay opciones locales muy superiores y sin el riesgo de escape a los cauces.

Lo que este artículo no va a decirte

La ficha original dedicaba una sección larga a atribuir a esta planta la capacidad de tratar fiebres, diarreas, reumatismo, problemas de vista y varias cosas más. Nada de eso se sostiene y nada de eso se conserva aquí.

No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet. Que una planta tenga usos tradicionales documentados en el sudeste asiático es un dato etnobotánico interesante y no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica.

En resumen

Sesbania es un género de leguminosas tropicales y subtropicales de vida corta, crecimiento muy rápido y ligadas al agua, con hoja pinnada de muchos foliolos y vaina larga y estrecha. La especie que suele buscarse es Sesbania grandiflora, un arbolillo asiático de flores grandes, blancas o rojas, cuyas flores y vainas tiernas se comen cocinadas en el sudeste asiático. En el género hay también especies con semillas tóxicas para ganado y aves y especies invasoras de ribera, así que identificar la planta antes de tocarla o plantarla no es una precaución retórica.

Su valor agrícola está en la fijación de nitrógeno, en el abono verde de los arrozales y en la biomasa rápida, no en la medicina. Y en España no es una planta de cultivo: el frío la elimina, de modo que fuera de Canarias y de un invernadero caliente no hay nada que plantar. Si un animal ha comido semillas o vainas, al veterinario, con la planta en la mano.


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