La planta que se vende como serisa, serissa, árbol de las mil estrellas o nieve de junio es siempre la misma: un arbusto asiático de la familia de las rubiáceas cuyo nombre aceptado hoy es Serissa japonica. Durante décadas se la llamó Serissa foetida, y ese nombre sigue impreso en etiquetas, catálogos y foros. No son dos plantas ni dos variedades: son dos nombres para el mismo arbusto, y buena parte de la confusión que rodea a esta especie empieza ahí.
La segunda fuente de confusión son las listas de supuestas variedades que circulan por internet, con ocho o diez binomios distintos. Casi todos son sinónimos antiguos de la misma especie o cultivares comerciales rebautizados. Esta ficha va precisamente de eso: de qué planta es la serisa, de por qué acumula tantos nombres y de qué puedes esperar de ella fuera del mundo del bonsái. Los cuidados detallados, que son lo que casi todo el mundo busca, están en la ficha de cuidados del bonsái de Serissa.
Conviene decir una cosa antes de seguir. La versión anterior de esta página atribuía a la serisa efectos sobre la tensión arterial y el estado de ánimo. Eso se ha retirado entero. En la Unión Europea las declaraciones de propiedades saludables están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y las autoriza la Comisión, no un artículo de internet, y para esta planta no hay ninguna. Tampoco es una planta comestible ni de uso alimentario: es un arbusto ornamental, y ese es todo su interés.
Qué planta es exactamente
La serisa es un arbusto perenne del sureste de Asia, presente de forma natural en el sur de China, Japón y el norte de Indochina, en zonas subtropicales de inviernos suaves y humedad ambiental alta. Pertenece a las rubiáceas, la familia del café y de la gardenia, dentro del orden Gentianales.
Es una planta pequeña y muy ramificada, de porte bajo, con la hoja diminuta, ovalada, coriácea y de un verde oscuro, y con la corteza clara que agrieta pronto y adopta aspecto de árbol viejo en pocos años. Esa combinación de hoja minúscula, ramificación densa y corteza que envejece deprisa es exactamente lo que la convirtió en material de bonsái, mucho antes de que llegara a los centros de jardinería europeos.
La flor es lo que le ha dado los nombres populares: corolas blancas en forma de embudo que se abren en estrella, con el borde a veces teñido de rosa o lila al abrir, y en oleadas sucesivas durante buena parte de la temporada cálida. Un ejemplar en flor queda cubierto de puntos blancos, de ahí lo de árbol de las mil estrellas y lo de nieve de junio.

Flor blanca en estrella y hoja con el margen crema: uno de los cultivares variegados que más se venden.
Foetida y japonica: la misma planta con dos nombres
El epíteto foetida viene del olor. Al cortar las raíces o la corteza, y al estrujar la hoja, la planta desprende un olor francamente desagradable. Quien la describió por primera vez le puso ese nombre, y la etiqueta se quedó pegada durante más de dos siglos. El nombre aceptado hoy por la mayor parte de la literatura botánica es Serissa japonica, pero la industria del bonsái sigue vendiéndola como Serissa foetida o, con una errata muy extendida, como Serissa phoetida con hache.
El género se ha tratado tradicionalmente como monotípico, es decir, con una sola especie. Por eso los listados de especies del género que circulan, con nombres como S. crassiramea, S. myrtifolia o S. kawakamii, corresponden en su mayoría a sinónimos de esa misma planta publicados en épocas distintas, no a arbustos diferentes. Algunas floras asiáticas reconocen además S. serissoides, pero eso no afecta a nada de lo que encontrarás a la venta: lo que se vende en España es siempre Serissa japonica.
La consecuencia práctica es simple. Si buscas información y encuentras dos fichas que parecen hablar de plantas distintas porque una dice foetida y otra japonica, no pierdas tiempo comparándolas: es el mismo arbusto.
Los cultivares, que sí son distintos
Donde sí hay variación real es en los cultivares seleccionados, y ahí los nombres comerciales cambian de un país a otro para la misma planta. Los grupos que vas a encontrar son estos:
- Hoja verde lisa. La forma más parecida al tipo silvestre, la más vigorosa y la más tolerante a los errores de cultivo.
- Hoja variegada. Con el margen blanco o crema, como la de la foto. Es más decorativa y bastante más delicada: menos superficie verde significa menos fotosíntesis, crecimiento más lento y menos margen ante un descuido.
- Flor doble. Corolas con pétalos adicionales, más vistosas y de floración algo más larga.
- Hoja muy pequeña. Selecciones de entrenudo corto, buscadas para bonsái de tamaño reducido.
Los nombres comerciales tipo cisne blanco, serisa china o serisa de flor plena describen alguno de estos grupos, pero no son categorías botánicas ni equivalen a especies. Si compras por catálogo, fíjate en la descripción de la hoja y la flor, no en el nombre.
Qué se puede esperar de ella en España
En su tierra es un arbusto de sotobosque y de borde de camino, que se usa como seto bajo en jardines de clima suave. En España eso solo tiene sentido en el litoral mediterráneo, el sur costero y Canarias, donde puede vivir al aire libre todo el año si se la resguarda del viento y del sol de mediodía del verano. En el interior peninsular no es planta de jardín: no aguanta las heladas y el verano continental le resulta demasiado seco.
Por eso casi todo el mundo la tiene en maceta. Y por eso se vende como bonsái de interior, una etiqueta que causa más bajas que ninguna otra cosa: no es una planta de interior, es una planta subtropical que dentro de casa sufre por falta de luz y de humedad ambiental. La caída súbita de toda la hoja ante un cambio de sitio, de riego o de temperatura es su reacción característica, y casi siempre es reversible.

La ramificación fina y la corteza que envejece pronto explican por qué es un clásico del bonsái, incluso en plantaciones de bosque como ésta.
Otra cosa que casi no se cuenta: enraíza con enorme facilidad por esqueje semileñoso en primavera y verano, de modo que los restos de una poda dan planta nueva sin coste. Si te da miedo perderla, ésa es la forma de tener repuesto.
Lo que no es
No es un árbol, aunque se venda con forma de árbol: es un arbusto de menos de un metro al que la técnica del bonsái le da esa silueta. No es una planta rústica pese a su aspecto leñoso. No es comestible ni tiene uso culinario ni cosmético conocido, y no consta como planta de interés medicinal en ninguna farmacopea, así que lo prudente es tratarla como lo que es, un ornamental, y no llevársela a la boca ni a ella ni a ninguna planta decorativa de la casa.
Y no se llama serisa por ninguna razón botánica: es la castellanización fonética de Serissa, escrita con una sola ese, que es como la buscan muchos lectores y como acabó en el nombre de esta página.
En resumen
La serisa es Serissa japonica, antes Serissa foetida, un arbusto subtropical asiático de la familia del café que se conoce en todo el mundo por su uso como bonsái. Los muchos binomios que circulan son sinónimos de esa única planta, y los nombres comerciales describen cultivares de hoja verde, variegada, de flor doble o de hoja diminuta, no especies distintas. El olor desagradable de la raíz y la corteza al cortarlas explica el viejo epíteto foetida.
En España vive fuera todo el año solo en el litoral suave y en Canarias, y dentro de casa hay que darle la luz y la humedad que una vivienda no tiene por defecto. De las propiedades saludables que esta página le atribuía no queda nada, y no por descuido: no hay ninguna declaración de salud autorizada para ella en la Unión Europea. Lo que sí tiene es flor blanca durante media temporada y una ramificación difícil de igualar.