"Sedum rojo" no es una especie. Es una etiqueta comercial que se le pone a cualquier crasa del género Sedum (y a algunas que ya ni siquiera lo son) cuando la hoja se le tiñe de rojo, granate o cobre. Bajo ese mismo cartel se venden plantas tapizantes que aguantan el invierno a la intemperie en Burgos y plantas de hoja gruesa que se hielan en la primera helada de Madrid. Por eso, antes de buscar cuidados, lo útil es averiguar cuál te han vendido.

Hay una razón más para identificarla. Una de las candidatas habituales, Sedum rubrotinctum, la llamada planta de frijol jalea, figura en los listados veterinarios de plantas tóxicas para perros y gatos, y su savia puede irritar la piel de quien la manipula sin guantes. Las hojas se desprenden solas al menor roce y acaban por el suelo, que es justo donde el perro las encuentra. Si un animal ingiere parte de la planta, la consulta es al veterinario o al Instituto Nacional de Toxicología; no hay remedio casero que aplicar. Ninguno de estos sedum, tenga el color que tenga, es una planta para comer.

Un sedum tapizante de hoja cilíndrica virando a rojo cobrizo con el sol directo. La misma mata no tiene este aspecto en primavera.

Por qué se pone rojo

El rojo de estas plantas son antocianinas, pigmentos que la hoja fabrica cuando recibe más luz de la que puede usar o cuando el frío frena su metabolismo. Actúan como un filtro. Por eso el color aparece en las macetas de la terraza sur y no en las del pasillo, y por eso se intensifica en otoño e invierno y se pierde en cuanto la planta vuelve a crecer con comodidad en primavera.

La consecuencia práctica es incómoda para quien intenta identificar una planta: el color no es un carácter fiable. La misma especie puede estar verde manzana en el vivero, donde vive bajo malla de sombreo, y granate oscuro tres meses después en tu balcón. Para saber qué tienes hay que mirar la forma de la hoja, no su tono. Si lo que te interesa es el mecanismo del color y cómo distinguirlo de una quemadura, está contado aparte en este artículo.

Las cuatro plantas que suelen esconderse detrás del nombre

Lo que pone la etiquetaQué suele serCómo es la hojaAguante al frío
Sedum rojo tapizanteSedum album y sus selecciones de hoja rojaDiminuta, cilíndrica, de pocos milímetros, apretada sobre tallos rastrerosMuy rústica, vive al aire libre en casi toda la Península
Sedum rojo de hojas gordasSedum rubrotinctumEn forma de judía, de uno a dos centímetros, se desprende al tocarlaSensible al frío; con heladas necesita resguardo
Sedum rojo de hoja planaSedum spurium, hoy Phedimus spurius, en cultivares granatesAplanada, redondeada, con el borde dentado, en rosetasMuy rústica, soporta inviernos duros
Sedum rojo alto, de flor en otoñoCultivares de Hylotelephium (los antiguos Sedum telephium)Grande, plana, carnosa, en mata erguida que se seca en inviernoVivaz rústica, rebrota cada primavera

Fíjate en que dos de las cuatro ya no se llaman Sedum en la botánica actual. El género se ha ido desmontando y buena parte de las matas grandes de flor otoñal pasaron a Hylotelephium, mientras que los tapizantes de hoja dentada pasaron a Phedimus. Los viveros siguen usando los nombres antiguos, y no pasa nada mientras sepas que la etiqueta va con retraso.

Cómo salir de dudas en un minuto

Coge una hoja y mírala. Si es un cilindro minúsculo y hay cientos de ellas formando una alfombra de menos de cinco centímetros de alto, estás ante un tapizante tipo Sedum album. Si es una judía carnosa que se cae sola en cuanto la rozas y deja el tallo desnudo, es Sedum rubrotinctum. Si es plana, redondeada y con el borde festoneado, es un Phedimus. Y si la planta forma una mata erguida que en septiembre saca corimbos grandes de flor rosa o granate, es un Hylotelephium.

El segundo indicio es de dónde venía. Los tapizantes rústicos se venden en bandejas de alveolos o en tepes para cubiertas vegetales. El frijol jalea se vende en maceta pequeña en la estantería de suculentas de interior. Los Hylotelephium se venden en maceta de vivaz, en el mismo pasillo que las salvias y las rudbeckias.

El mismo tipo de tapizante en su color de invierno, instalado sobre roca. Con el sustrato mínimo que ves ahí ya tiene bastante.

Qué cambia según cuál sea

La diferencia grande está en el invierno. Un Sedum album o un Phedimus spurius pasan el invierno peninsular fuera sin ninguna protección, incluso bajo nieve, y de hecho el frío es lo que les saca el color. Un Sedum rubrotinctum plantado en el mismo sitio se convierte en papilla con la primera helada seria, y en el interior de la Península hay que meterlo bajo cubierta o subirlo a un alféizar interior luminoso.

La segunda diferencia es el riego. Todos quieren sustrato muy drenante y sequía entre riegos, pero los tapizantes en suelo, una vez arraigados, sobreviven en clima mediterráneo con lo que caiga del cielo más algún riego de socorro en agosto. Los de maceta necesitan un empapado completo y luego secarse del todo antes del siguiente. En ambos casos, el exceso de agua mata mucho antes que la falta.

La tercera es la poda. Los Hylotelephium se recortan a ras a finales de invierno para que rebroten compactos; los tapizantes no se podan, se rellenan los calvos con trozos de tallo, que enraízan solos apoyados sobre el sustrato.

Lo que no vas a leer aquí

El género Sedum arrastra en internet una lista larga de supuestas virtudes medicinales: diurético, laxante, antiparasitario, remedio para la tensión alta. Nada de eso se sostiene y aquí no se repite. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea, no un artículo de internet.

Conviene añadir el lado práctico: varias especies del género, Sedum acre entre ellas, contienen alcaloides y tienen sabor acre e irritante. Que una planta sea suculenta y viva en una maceta doméstica no la convierte en comestible. Estas son plantas ornamentales y de cubierta vegetal, y ese es el uso que tienen.

Dónde encajan de verdad

Los tapizantes rojos son de lo mejor que hay para rocallas, juntas de pavimento, coronaciones de muro y cubiertas vegetales extensivas, porque su raíz es superficial y les basta un espesor de sustrato pequeño. En una jardinera de balcón a pleno sol resuelven el borde sin pedir riego diario. Lo que no soportan es la sombra, el suelo compactado y el riego por aspersión que les moja la corona todos los días.

El frijol jalea es otra cosa: planta de colección, de maceta pequeña, muy fácil de multiplicar porque cada hoja caída enraíza, y con el inconveniente doméstico ya dicho si hay perro o gato en casa. Y los Hylotelephium son plantas de macizo, no de rocalla: se usan por su flor de final de verano, cuando ya casi nada florece, y porque las cabezas secas aguantan en pie todo el invierno.

En resumen

Si has comprado un "sedum rojo", lo primero es mirar la hoja: cilíndrica y minúscula apunta a un tapizante rústico, en forma de judía apunta a Sedum rubrotinctum, plana y dentada a un Phedimus, y grande y erguida a un Hylotelephium. De esa identificación depende lo único que de verdad cambia: si la planta pasa el invierno fuera o no.

El color, en cambio, no identifica nada. Es la respuesta de la hoja a la luz y al frío, y va y viene con las estaciones. Dale sol, un sustrato que drene de verdad y mucha menos agua de la que te pide el instinto, y el rojo aparecerá solo. Y si en casa hay animales, ten presente que el frijol jalea está entre las plantas que los servicios veterinarios consideran tóxicas para perros y gatos.


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