La salvia escarlata es Salvia coccinea, una labiada americana de flor roja que se comporta como vivaz de vida corta y que en casi toda España se cultiva como planta de temporada. Si has llegado aquí buscando la salvia roja de los macizos municipales, esos bloques compactos de color que se plantan a mansalva en junio, seguramente estás buscando otra especie: Salvia splendens. Se parecen en el color y en nada más.

La diferencia salta a la vista en cuanto pones las dos juntas. La splendens forma una espiga densa y maciza, todo rojo, porque el cáliz es del mismo color encendido que la flor y se queda ahí después de que la corola caiga. La coccinea es una planta suelta y ramificada, con las flores repartidas en verticilos separados a lo largo de un tallo fino y con el cáliz verde o tirando a oscuro, nunca del mismo rojo. Una parece un bloque de pintura; la otra parece una planta silvestre que se ha colado en el arriate. Los cuidados de la primera están en la ficha de la Salvia splendens.

Salvia coccinea con los verticilos de flores separados

La firma de Salvia coccinea: flores agrupadas en verticilos claramente separados unos de otros, con hueco de tallo entre ellos, y hojas triangulares de base acorazonada. La espiga nunca llega a cerrarse en un bloque.

Cómo es la planta

Es una mata erguida y ramificada, de tallos cuadrados como todas las labiadas, con pelo corto y suave. Las hojas son triangulares u ovadas, con el borde dentado y la base en forma de corazón, y despiden un olor herbáceo al frotarlas, discreto comparado con el de la salvia de cocina.

Las flores se agrupan en verticilos de pocas unidades, separados a lo largo de espigas delgadas. Cada corola tiene un tubo largo y estrecho, un labio superior pequeño a modo de capucha y un labio inferior ancho y caído que hace de plataforma. Esa forma no es casual: en América la polinizan colibríes, que meten el pico en el tubo, y por eso el color rojo puro y el tubo largo van juntos. Aquí no hay colibríes, pero la flor se llena de abejorros y atrae con frecuencia a la esfinge colibrí, esa polilla diurna que vuela en suspensión delante de las flores y que mucha gente confunde con un pájaro diminuto.

Florece sin parar desde el comienzo del verano hasta que llegan las primeras heladas, y se resiembra sola con una facilidad notable. Esa es su gracia y también su carácter: donde le gusta, al año siguiente aparecen plántulas alrededor sin que hayas hecho nada. No es una planta que se expanda por raíces ni que ahogue a las vecinas, pero conviene saberlo antes de meterla en un arriate muy medido.

De dónde viene y cómo se comporta fuera de casa

Su área natural cubre el sureste de Estados Unidos, México, Centroamérica y buena parte de Sudamérica, en claros, bordes de camino y terrenos removidos. Desde ahí se ha extendido como ornamental por las regiones cálidas de medio mundo y se ha naturalizado en muchas de ellas, sobre todo en zonas tropicales y subtropicales, aprovechando precisamente esa capacidad de resembrarse.

En España su comportamiento es mucho más contenido, porque el invierno le corta el ciclo en casi todo el territorio. No me consta que figure en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013, así que lo describo sin citar el catálogo: es una planta que se resiembra con ganas en climas suaves y sin heladas, y la recomendación razonable es no tirar restos ni semillas al monte ni a una cuneta, que es una precaución que vale para cualquier ornamental.

Variedades que vas a encontrar

El nombre de la especie significa escarlata, pero la selección hortícola ha sacado la planta de ese color bastante rato. Las series comerciales más repetidas son estas:

  • 'Lady in Red': la más vendida. Rojo intenso, porte compacto, cáliz oscuro que contrasta con la flor. Es la que más se parece al tipo silvestre en flor, pero más baja y más ramificada.
  • 'Coral Nymph': bicolor, con el labio inferior rosa salmón y el superior casi blanco. Cambia por completo el papel de la planta en un arriate, porque deja de ser un punto rojo y se convierte en un relleno suave.
  • 'Snow Nymph': blanca pura, de la misma serie que la anterior.
  • Selecciones de flor bicolor rosa y blanca o de tonos coral que se venden con nombres variables de un vivero a otro. Compradas en flor no hay confusión posible.

Dos variedades de Salvia coccinea, una bicolor y otra roja

A la izquierda, una selección bicolor del tipo 'Coral Nymph'. A la derecha, una roja con el cáliz muy oscuro. En las dos se ve lo mismo: verticilos separados y tallo visible entre ellos.

Cultivo en España

Es una planta fácil, y esa es la razón principal para plantarla. Lo que pide:

  • Sol, o sombra ligera en el sur durante las horas centrales del verano. A la sombra se estira y da poca flor.
  • Suelo que drene. No es exigente en riqueza y florece mejor en tierra normal que en un sustrato muy abonado, que le da mucha hoja y pocas espigas.
  • Riego moderado y regular mientras florece. Aguanta rachas secas mejor que muchas plantas de temporada, pero se marchita a la vista y se recupera en cuanto bebe.
  • Calor. Es una planta de verano y no arranca hasta que la noche deja de ser fría.

El punto delicado es el invierno. En el litoral mediterráneo, en el sur y en Canarias se comporta como vivaz y rebrota de la base varios años, aunque se va quedando leñosa y conviene renovarla. En el interior peninsular la primera helada seria se la lleva, y lo práctico es tratarla como anual y contar con la resiembra o con una siembra nueva cada año.

Siembra, esquejes y poda

La siembra es la forma habitual de conseguirla. Se hace en primavera, en semillero protegido cuando todavía hay riesgo de heladas o directamente en el sitio definitivo una vez pasadas. La semilla es pequeña y quiere quedar apenas cubierta, con el sustrato húmedo y en un sitio cálido; germina sin mayores complicaciones. Se trasplanta a su posición cuando las plantitas tienen ya varios pares de hojas y el tiempo se ha asentado.

Los esquejes también agarran bien, y son la manera de conservar un clon concreto, porque las plantas nacidas de semilla propia se cruzan entre sí y salen colores variados. Se toman brotes tiernos sin flor en primavera o a principios de verano, se les quitan las hojas de abajo y se ponen en un sustrato ligero y húmedo, a la sombra.

La poda consiste en pellizcar las puntas cuando la planta es joven, para que ramifique en lugar de subir en un solo tallo, y en ir retirando las espigas que se han pasado. Ese despunte continuo es lo que mantiene la floración hasta el otoño. Si quieres que se resiembre, deja sin cortar las últimas espigas del final de la temporada.

El asunto del nombre y de las propiedades

La versión anterior de esta página abría un apartado de propiedades y beneficios que arrancaba con la etimología: Salvia viene del latín salvare, salvar o sanar, por la fama medicinal que arrastra el género desde la Antigüedad. La etimología es correcta y el resto no lleva a ninguna parte, porque el nombre del género se acuñó por Salvia officinalis, la salvia de cocina, y no dice absolutamente nada sobre esta especie americana, que es ornamental y no tiene uso alimentario.

Se ha retirado todo lo demás. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet. Que en su área de origen se le hayan dado usos tradicionales es historia de la etnobotánica, no una indicación, y no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica. En el jardín su uso es uno: dar color y alimentar insectos durante cuatro meses seguidos.

Detalle de la flor de Salvia coccinea

El tubo largo y estrecho con el labio inferior a modo de plataforma delata a quién está hecha la flor: en América la visitan colibríes.

En resumen

Salvia coccinea es la salvia escarlata de verdad, y no es la salvia roja de los macizos de ayuntamiento. Es una planta suelta, ramificada, con los verticilos de flor separados y el cáliz verde u oscuro, que florece de junio a las heladas, se resiembra sola y se multiplica igual de bien por semilla que por esqueje. Sol, suelo que drene, riego moderado y despunte para que ramifique: no pide más.

Si vives en el litoral o en el sur te durará varios años como vivaz; en el interior es planta de temporada y conviene contar con ello. Y si lo que querías era el bloque rojo compacto y uniforme de los parques, esa es Salvia splendens, y su cultivo no se parece al de esta.


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