Una hoja de Hoya kerrii clavada en un tiesto puede enraizar en un mes, mantenerse verde y turgente durante cinco años y no producir jamás un tallo. No está enferma ni le falta abono: le falta una yema. Ese caso, que se vende cada Navidad como "corazón enamorado", explica mejor que ningún manual en qué consiste realmente multiplicar por hoja y por qué unas especies responden y otras no.

Para que de una hoja salga una planta entera hacen falta dos cosas distintas: que emita raíces y que forme una yema adventicia, es decir, un meristemo nuevo capaz de generar tallo. Enraizar lo hacen muchísimas hojas. Formar yema, muy pocas. Ahí está toda la diferencia entre un esqueje de hoja que funciona y una hoja bonita metida en agua que no llegará a nada.

Hojas y gajos preparados para el enraizamiento

Qué especies sirven de verdad

La lista de plantas que regeneran planta completa a partir de una hoja es corta y bastante conocida. Merece la pena aprendérsela en vez de ir probando al azar.

Crasas y suculentas. Echeveria, Graptopetalum paraguayense, Pachyphytum, Sedum (muy especialmente Sedum morganianum, la cola de burro), Crassula ovata y buena parte de los Kalanchoe. Son las más agradecidas y las más rápidas de ver funcionar.

Gesneriáceas. La violeta africana (Saintpaulia ionantha), Streptocarpus, Sinningia speciosa (la gloxinia) y Episcia. Con estas la multiplicación por hoja es el método estándar, no un truco.

Begonias de hoja. Begonia rex y sus híbridos, Begonia masoniana, Begonia bowerae. Regeneran yemas sobre las nervaduras cortadas con una facilidad que sorprende.

Peperomias. Peperomia obtusifolia, P. caperata, P. argyreia. Con hoja entera y peciolo, o incluso con media hoja.

Sansevierias. Dracaena trifasciata (la vieja Sansevieria trifasciata) y sus parientes: se trocea la hoja y cada trozo puede brotar.

Zamioculcas. Zamioculcas zamiifolia se reproduce a partir de sus foliolos, aunque a un ritmo desesperante.

Bryophyllum. Kalanchoe daigremontiana y K. tubiflora son un caso aparte: fabrican plantulitas ya formadas en el borde de la hoja, con raíz incluida, y solo hay que recogerlas del suelo. De hecho, el problema con ellas suele ser el contrario, evitar que se conviertan en invasoras del invernadero.

Las que no funcionan por mucho que insistas

Este apartado ahorra más disgustos que el anterior. Estas hojas enraízan pero no brotan, o directamente se pudren:

Ficus elastica y Ficus lyrata: la hoja suelta látex, enraíza y se queda ahí eternamente. Para multiplicar un ficus hace falta trozo de tallo con nudo, o acodo aéreo. Hoya de cualquier especie: mismo problema, salvo que el corte lleve un trocito de tallo con el nudo. Monstera deliciosa: una hoja suelta, aunque tenga un palmo de peciolo, no tiene yema; hay que cortar por debajo de un nudo con su raíz aérea. Aloe vera y ágaves: la hoja es tan carnosa que se pudre antes de callecer; se multiplican por hijuelos. Haworthia responde mal y de forma errática, mucho mejor separar los brotes laterales.

La regla general, para no tener que memorizar la lista: si la especie tiene un tallo bien definido y la hoja se desprende limpia del peciolo, lo más probable es que necesites un nudo. Si la planta forma roseta o es carnosa sin tallo aparente, hay opciones.

Suculentas: la hoja entera y seca

El punto crítico está en el desprendimiento. La yema se forma en la base de la hoja, en la zona de unión con el tallo, y si al arrancar dejas esa base pegada a la planta madre, la hoja enraizará y no brotará nunca. Hay que girar la hoja suavemente a un lado y a otro hasta que salga completa, con su punto de inserción intacto. Un tirón seco la parte.

Después, nada de plantarla. Se deja la hoja sobre una bandeja seca, a la sombra y con aire, entre dos y cinco días, hasta que la herida se cierre formando una película. Solo entonces se coloca encima del sustrato, sin enterrar, con la base rozándolo. Las raíces salen buscando la humedad ellas solas. Enterrar la base es la causa número uno de podredumbre en esquejes de hoja de crasas.

Sustrato: mezcla muy drenante, tipo turba o fibra de coco con un 50-60% de árido (perlita, arena de sílice de grano medio o pómice). Riego: pulverización ligera cada tres o cuatro días, o directamente nada hasta ver raíz. Temperatura ideal, 20-25 °C. Luz clara pero sin sol directo, que en un tejado español de julio deshidrata la hoja en dos tardes.

En tres o cuatro semanas aparecen raíces rosadas y poco después una roseta diminuta en la base. La hoja madre se irá consumiendo alimentando a la nueva planta: es normal y no hay que retirarla hasta que se seque del todo. La mejor época en España es de abril a junio, y septiembre como segunda oportunidad.

Violeta africana y Streptocarpus: peciolo y nervadura

En la Saintpaulia se elige una hoja de la corona intermedia, ni las viejas de fuera ni las tiernas del centro. Se corta el peciolo dejando 2-3 cm en bisel y se entierra apenas 1-1,5 cm, inclinado unos 45°, en una mezcla de turba y perlita al 50%. Enterrarlo más profundo retrasa la brotación, porque las plántulas tienen que abrirse camino hasta la superficie. A 21-24 °C, con la maceta dentro de una bolsa transparente abierta por arriba, brotan racimos de plantulitas en la base en seis u ocho semanas. Se separan cuando tienen tres o cuatro hojas propias, hacia los tres o cuatro meses.

El Streptocarpus admite un método más productivo: se coge una hoja adulta, se corta longitudinalmente a ambos lados del nervio central y se descarta ese nervio. Cada mitad se clava de canto en el sustrato, con el borde cortado hacia abajo, uno o dos centímetros. De cada nervio secundario cortado puede salir una plántula, así que una sola hoja llega a dar diez o quince plantas. Es el sistema clásico de vivero y funciona igual de bien en casa.

Begonia rex: la hoja tumbada

Aquí la hoja se trabaja en horizontal. Se elige una hoja madura y sana, se le da la vuelta y con una cuchilla limpia se hacen cortes transversales sobre los nervios principales, uno por nervio, sin llegar a partir la hoja en dos. Después se apoya del derecho sobre sustrato húmedo y se sujeta con horquillas, grapas abiertas o piedrecillas, de modo que cada corte quede en contacto pleno con el sustrato. De cada herida brota una plantita nueva.

La variante en mosaico consiste en trocear la hoja en cuadrados de 2-3 cm, cada uno con un trozo de nervio, y clavarlos de canto. Da más unidades y ocupa menos.

Requisitos: 21-24 °C, humedad ambiental alta y, sobre todo, ventilación. La begonia bajo campana hermética se cubre de Botrytis en una semana. Airea el recipiente cinco minutos al día y retira sin contemplaciones cualquier trozo que se ponga translúcido, porque contagia a los vecinos.

Sansevieria: cuidado con la polaridad y con la variegación

Se corta una hoja entera por la base y se divide en trozos de 5-8 cm. Y aquí llega el detalle que arruina el intento a quien no lo sabe: los trozos tienen polaridad. Solo enraízan por el extremo que estaba más cerca de la base de la planta. Puestos del revés, no hacen nada. Conviene marcar el extremo inferior con un corte en pico o una muesca de rotulador antes de mezclar los trozos.

Se dejan callecer los cortes dos o tres días, se clavan un tercio de su longitud en sustrato drenante y se mantienen a 22-25 °C con riego escaso. Las raíces tardan cuatro u ocho semanas y el nuevo brote, que sale del rizoma recién formado, puede tardar de tres a seis meses. Paciencia.

El segundo detalle es más importante todavía: las sansevierias de borde amarillo ('Laurentii', 'Golden Hahnii') son quimeras, plantas con dos líneas celulares distintas superpuestas. La yema adventicia que sale del esqueje de hoja se forma a partir de una sola de esas capas, así que la planta hija sale verde lisa, sin el borde dorado. Casi siempre se atribuye a que "la planta ha degenerado", y no es eso: es genética de quimeras. Si quieres conservar la variegación, hay que dividir el rizoma, no cortar hojas. Lo mismo ocurre con las peperomias y begonias variegadas de tipo quimérico.

Peperomia y Zamioculcas

La peperomia se multiplica con hoja entera y un peciolo de 1,5-2 cm enterrado, igual que la violeta, o cortando la hoja por la mitad transversalmente y clavando la mitad basal. Enraíza rápido, en tres o cuatro semanas a 22 °C, y brota poco después.

La Zamioculcas pide otra escala de tiempo. Se desprenden foliolos individuales con su base intacta, se dejan callecer un par de días y se colocan sobre sustrato muy drenante. Lo primero que forman no es un brote, sino un pequeño tubérculo del tamaño de un guisante, y hasta que ese tubérculo no acumula reservas no hay hoja. De seis meses a un año para tener algo presentable. Es un método válido pero solo tiene sentido si no hay prisa; dividir la mata va veinte veces más rápido.

Condiciones comunes y errores frecuentes

Higiene. Cuchilla o bisturí, no tijeras: las tijeras aplastan los tejidos conductores. Desinfecta la hoja entre planta y planta con alcohol de 70°. Sustrato nuevo o esterilizado; la tierra del jardín trae Pythium y Rhizoctonia de serie.

Calor de fondo. El factor que más acelera todo el proceso es la temperatura del sustrato, no la del aire. Un cable o manta calefactora que mantenga el sustrato a 22-24 °C reduce a la mitad los tiempos de enraizamiento en gesneriáceas y begonias.

Hormonas. El AIB (ácido indolbutírico) en polvo al 0,1-0,2% ayuda algo en peperomias y begonias, pero es innecesario en suculentas y en violeta africana, que enraízan solas. Y ojo, porque no fabrica yemas: si la especie no puede formar meristemo, el enraizante no cambia nada. Las recetas caseras de canela, miel o agua de sauce actúan, en el mejor de los casos, como fungicidas suaves; no como enraizantes.

El vaso de agua. Poner la hoja en agua funciona visualmente —salen raíces blancas y largas— pero esas raíces son acuáticas, frágiles, y buena parte muere al trasplantar. En suculentas es directamente contraproducente: la base se macera. Prefiere sustrato desde el principio.

Exceso de agua. Una hoja no transpira apenas hasta que tiene raíces, así que consume poquísimo. El riego generoso "para que no sufra" es lo que la mata.

Impaciencia. Tirar del esqueje para ver si ha enraizado rompe las raicillas recién formadas. Si la hoja sigue firme y con color, está trabajando.

Cuándo hacerlo

En clima peninsular, la ventana buena va de abril a junio, con la planta madre en pleno crecimiento y las reservas de la hoja al máximo. Septiembre y la primera quincena de octubre funcionan bien para suculentas y sansevierias. En invierno, con menos de doce horas de luz y temperaturas por debajo de 18 °C, las hojas se limitan a esperar y muchas acaban pudriéndose por permanecer semanas húmedas sin actividad. Si vas a intentarlo en enero, hazlo con manta térmica y luz artificial, o no lo hagas.

Un apunte para el interior peninsular y el norte: la humedad ambiental de un piso con calefacción, entre el 30 y el 40%, es demasiado baja para begonias y gesneriáceas. Ahí la bolsa o el minipropagador dejan de ser un capricho.

En resumen

Multiplicar por hoja funciona solo en las especies capaces de formar yemas adventicias: crasas, gesneriáceas, begonias de hoja, peperomias, sansevierias y zamioculcas. En ficus, hoyas, monsteras y aloes la hoja enraíza pero no crece, y ninguna técnica lo arregla: ahí hace falta un nudo. Los detalles que deciden el resultado son pequeños y concretos —arrancar la hoja de suculenta con su base intacta, dejar callecer antes de colocarla, respetar la polaridad de los trozos de sansevieria, cortar los nervios de la begonia, no enterrar el peciolo de la violeta más de un centímetro y medio— y todos apuntan en la misma dirección: calor moderado en el sustrato, humedad justa y aire. Y si multiplicas una sansevieria de borde amarillo, asume desde el principio que las hijas saldrán verdes.


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